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Historia

1482: Ortega del Prado y los lanceros de Marchena que abrieron las puertas a la conquista de Granada

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La conquista de Alhama de 1482 fue posible gracias al capitán de escaladores Juan Ortega de Prado, vecino de Marchena que fue enviado en secreto por Rodrigo Ponce de León para escalar y espiar en secreto la ciudad de Alhama para conocer sus puntos vulnerables.

 Juan Ortega de Prado, era natural de Madrid según José Luis de Mena y, según otros de Villabonillos en León.

 Tras la sorpresa y toma de Zahara en diciembre de 1481, el rey de Granada pasó a cuchillo a un gran número de sus habitantes y al resto los llevó a las mazmorras de la Alhambra, lo que supuso el inicio de la última etapa de la guerra de Granada.

 Juan Ortega de Prado informó al duque de Cádiz y al asistente de Sevilla, de que la fortaleza de Alhama, según el cronista Valera,  no tomaban la debida preocupación de vigilancia y defensa, “…por estar tan metidos en el reino e la cibdad ser tan fuerte, puesta en una muy alta peña e çercada de toda parte de un río, sin tener más de una subida para la fortaleza, por una cuesta muy alta e agria”, ratificando Palencia que “…su situación y sus fortificaciones les hacían descuidar la vigilancia a sus moradores, confiados””.

Ortega del Prado salió de Marchena disfrazado de mercader de diamantes y así pudo entrar en Alhama, para inspeccionar sus muros y el sitio más vulnerable de aquellas fortificacionss. Da vuelta a Marchena e informado el Duque organizó un pequeño ejército de trescientos escuderos que salieron de Marchena para ir á la toma de Alhama.
El cronistra Hernán Pérez del Pulgar, quien conoció, trató y compartió hazañas con Ortega de Prado, escribió sobre los mismos, en una carta que envía a Pedro Navarro desde el Salar, quizás inspirándose en Juan Ortega, que “Conosçen a qué tienpo y en qué lugar se ha de poner la guarda, dó conviene el escucha, a dónde es neçesario el atalaya”.

Como dice Juan de Mata Carriazo, los expertos en frontera tenían gran experiencia y conocimiento y el marqués de Cádiz, les daba un trato especial, manteniéndolos en sus propios palacios.

Sería el mismo Ortega de Prado quien señaló el itinerario más adecuado para que las tropas llegasen hasta Alhama, y en especial cuando, ya en el mismo reino granadino, avanzaron varias noches, situándose al amanecer del día 28 de febrero de 1482 a una media legua de Alhama, en el llano de Dona.

Ya en Dona, se mandó que “apeasen hasta doscientos escuderos (también dan los cronistas la cifra de trescientos), y que fuesen uno en pos de otro, a distancia de dos lanzas de armas, llevando delante al escalador y los adalides que llevaban los trozos de las escalas”.

Llegados a los muros de la fortaleza de Alhama, Ortega de Prado subió el primero, y tras él quince personas (se afirma también que fueron hasta treinta) entre los que se encontraba Martín Galindo, alcaide de Marchena.

Entraron en la barbacana y, puestas las escalas, subieron al muro principal del castillo, donde sólo encontraron a un soldado que mataron así como a otro que estaba dormido, recorrieron toda la fortaleza.

Abrieron la puerta de la fortaleza que salía al campo, y por ella entró cuanta tropa castellana pudo caber en el castillo, tomándose así la fortaleza e iniciándose la lucha por la ciudad. Tras la conquista, permaneció en Alhama, al menos, hasta el primer socorro a la misma por el duque de Medinasidonia, en 1482.

El capitán de escaladores del Señor de Marchena volvió a repetir la hazaña en la recuperación de la fortaleza de Zahara, llevando a cabo prácticamente similar estrategia que en Alhama, en octubre de 1483.

Según algunos autores murió en el intento fallido de la conquista de Mijas donde tras ser descubierto mataron a los escaladores incluyendo Ortega del Prado.

-SABER MAS: “Juan Ortega de Prado, el heroico capitán de escaladores”, Andrés García Maldonado, Publicación Anual del Patronato de Estudios Alhameños, febrero de 2012.

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Actualidad

“El Mirador de la Duquesa” recuerda el esplendor humanista de Luis Cristóbal Ponce de León

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En el punto más elevado del conjunto el torreón de la muralla que ha sido restaurado se ha bautizado como “El Mirador de la Duquesa” por Maria Alvarez de Toledo y Figueroa, (1490-1546) madre de Rodrigo, el Virrey de Nápoles y Valencia, célebre por su papel en la revuelta de Massaniello, y esposa de Luis Cristóbal Ponce de León, para cuya boda se reformó el Alcázar medieval para convertirlo en un lujoso palacio renacentista.

Uno de los paneles explicativos indica el torreón donde pudo estar el mirador de la Duquesa, y aparece un dibujo con una reconstruccción hipotética de cómo sería ese mirador si se conservase hoy día, a partir de elementos coetáneos de otros edificios del siglo XVI.  Tal y como se indica en el panel, varios elementos indican que este mirador de la Duquesa estuvo en este torreón definido por los restauradores como torreón uno.

La misma existencia de unos jardines entre el Palacio, la Muralla y Santa María, y las vistas que tiene sobre la campiña lo convierten en un elemento muy interesante para el futuro por su potencial para el turismo y la cultura, especialmente como escenario de eventos culturales, música antigua, turismo teatralizado o eventos culturales.  Actualmente un panel recuerda el sitio donde estuvieron los jardines de Palacio.

María de Toledo unía en su sangre el linaje de los Alvarez de Toledo, que hoy tienen los Duques de Medina Sidonia y los Duques de Alba, los Pacheco, -Marqueses de Villena- familia política de Rodrigo Ponce de León Marqués de Cádiz a través de su esposa Beatriz Paheco, hija del Marqués de Villena y los Portocarrero, señores de Palma del Río.

En esta reforma del Alcázar que costó varios millones de maravedíes se construyeron lujosos salones, con artesonados y yeserías, paneles de azulejos y se abrió un jardín mirador hacia la muralla Barbacana, que en la restauración de la muralla es el espacio conocido como “Jardines de Palacio” que existió hasta principios del siglo XX tal y como lo evidencian una fotografía de Salvador Azpiazu.

Jardines del Palacio de los Duques de Arcos. Marchena

También se construyó un juego de pelota, el patio de las mujeres, el cuarto de la duquesa, las casa del Duque y del primogénito, habitaciones para invitados ilustres y gastaron un millón de maravedíes solo para construir una escalera monumental, con sus azulejos y yeserías.

La recuperación de los Jardines del Palacio es el siguiente paso necesario en la puesta en valor de la muralla  para hacer la zona más atractiva a los visitantes y una vez que se han recuperado los accesos originales al solar donde estuvieron los jardines desde la muralla Barbacana.

Tal y como muestra la foto de Azpiazu de finales del XIX los Jardines de Palacio tenían unos medallones enmarcados en columnas y arcos y rematados por almenas que iban desde la iglesia de Santa María hasta el Palacio propiamente dicho. Además los jardines tenían palmeras, cipreses y fuentes que en opinión de los expertos deben estar en su ubicación original y que pueden aparecer si se excava a varios metros por debajo de la cota actual.

La boda de Luis Cristóbal Ponce de León,  que pretendía ser un prototipo de Duque humanista y culto y María de Toledo en 1542 reforzó la posición de los Ponce de León en la estructura de poder de su tiempo. Luis Cristóbal fue General de la Armada de Flandes y pagó de su bolsillo la estancia de toda la corte de Felipe II en tierras flamencas según recoge Juan Luis Ravé en su obra El Alcazar y la Muralla de Marchena. Además fue embajador en Francia y el Rey Carlos IX de Francia le regaló en su despedida un anillo de diamantes valorado en 8000 ducados.

Como mecenas y protector de las artes, acogió en el Palacio Ducal de Marchena a Cristóbal de Morales, uno de los más importantes compositores españoles de todos los tiempos y al influyente jesuíta San Francisco de Borja que fue el impulsor de la fundación en Marchena del colegio jesuíta de la Encarnación (Santa Isabel).  Luis Cristóbal también fue coleccionista de libros y mandó traer un molino de viento de Holanda.

Pedro Jausel, flamenco y vecino de Sanlúcar trajo el Molino de Viento desde Holanda que se instaló en el barrio de San Miguel de Marchena en septiembre de 1550. Marchena era uno de los pocos pueblos que por entonces disponía de un molino holandés. El Duque pagó ciento cincuenta mil maravedíes para ir a Flandes y traer un molino de viento.

No hay descripción de la foto disponible.

 

 

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Historia

Guliardo y Del Moral dos nombres perdidos en el callejero de Marchena

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CALLE GULIARDO

Una de las calles perdidas o no localizadas de Marchena se llamó calle Guliardo no se sabe si en referencia a un apellido registrado en Marchena en 1613 (Luisa Guliardo) en un pasaje a Indias, o por el término Goliardos que eran unos frailes y estudiantes medievales pícaros que vivían para divertirse, como el propio San Francisco antes de abrazar la Fe, aunque no se conoce que en España recibieran el mismo nombre que en Europa: Goliados.

La vida de los Goliardos queda reflejada en la pieza “In taberna cuando sumus”, típica canción de Goliardos, popular en el siglo XI, tradición oral recogida por Carl Orff en el Siglo XIX en Carmina Burana, la mas famosa recopilación de música medieval.

CALLE PERNÍA

Aunque no se sabe el porqué del nombre de la calle Pernía sabemos que Luis de Pernía fue un Alcaide de Osuna que estuvo con Rodrigo Ponce de León en su primera batalla, la del Madroño, que ganó con 15 años.

Su muerte fue muy sentida al ser muy querido por las muchas batallas que ganó a los musulmanes y porque murió en 1472 en Carmona “de una espingardada” en las batallas entre Ponces y Guzmanes.
Además Pernía es el pueblo y comarca más al norte de la provincia de León.
Otro Luis de Pernía fue ayudante de campo del Gran Capitán llamado “El Pernía” participando en 1503 en varias batallas como la de Ceriñola (Italia). La calle Pernía recibe este nombre desde el siglo XVI.

LA CALLE DEL MORAL

Rodrigo Ponce de León en 1649 escapó de milagro a la rebelión de Massaniello siendo Virrey de Nápoles (1647).

Por temor a las clases populares compró las casas de la barriada Puerta Ecija que lindaban con el Palacio para eliminarlas y construir en parte del solar resultante el Convento y Huerta de Capuchinos sobre solares de las casas de la calle Del Moral y otras en 1650.

santa isabel

En la desaparecida calle Del Moral había casas cedidas por el Duque a  hermandades como la Veracruz y Animas de San Juan (hoy fusionadas) aunque el mayor propietario de la zona era el Conventos de San Francisco y en menor medida Santo Domingo. Sus casas se tomaron para construir el convento de Capuchinos.

Una de estas casas, la sexta era de María de la Cruz, “que paga a la cofradía de la Vera Cruz 30 reales y al convento de san Pedro, 9” casa valorada en 660 reales. Vicente Baeza, lacayo del Duque, pagaba anualmente diez reales y un cuartillo al convento de San Francisco por unas casas en la calle del Moral por escritura otorgada ante el escribano Francisco Xuares.

Lindaba la casa del convento de San Francisco con otra de Maria Pérez y otra de la Cofradía de la Veracruz “por escritura de venta ante Diego Núñez, escribano público que fue de esta villa en 1599.

El 21 de enero de 1620 Luis Guillermo de Fuentes, escribano de cámara del Duque de Arcos y “rector que soy de la Cofradia de Animas del Purgatorio de la iglesia de  San Juan”  redime las rentas de unas casas propiedad de dicha cofradía en la calle del Moral, a Diego Garcia de Montemayor y Maria Alfonso su mujer.

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Hermandades

Cuando los jesuítas defendieron que San Sebastián siguiera siendo patrón de Marchena

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Desde el 20 de enero de 1240 San Sebastián fue patrón de Marchena  y día de fiesta para conmemorar la toma de la villa por los reyes cristianos.

Pero en 1642 una bula de Urbano VIII, sobre revisión y confirmación de los patronos de cada pueblo, fue la excusa perfecta para que las distintas órdenes religiosas locales, que eran muchas, poderosas y siempre en pugna, intentasen colocar a sus fundadores como patronos.

Agustinos, Dominicos y Franciscanos aspiraban a ver nombrados sus fundadores como patronos, ya que oficialmente eran copatronos San Francisco, San Agustín y Santo Domingo y por una tradición local también San Miguel.

Sólo los Jesuítas defendieron el patronazgo de San Sebastián según la historia del convento de los Jesitas de Marchena publicado por Julían Lozano Navarro.

Un fraile jesuíta marchenero recurrió a la memoria de los frailes más ancianos, buscó documentos y redactó un informe.  “Con este papeles se persuadió con fundamento el clero y Cabildo municipal de que San Sebastián era su patrón principal gracias a la influencia de la señora duquesa de Arcos que con su excelencia el duque estaba en su virreinato de Valencia” recoge dicho documento.

El vicario y el clero local enviaron petición en este sentido al Arzobispo de Sevilla Gaspar de Borja bisnieto de Francisco Francisco de Borja co fundador del colegio jesuíta de Marchena y al propio Ayuntamiento siendo aprobado.  El arzobispo declaró el primero de enero de ese año que el santo mártir de San Sebastián era patron de Marchena y que era día de fiesta celebrado como fiesta de primera clase con octava y así se ejecutó ese año y hubo además un  jubileo en el templo Jesuita, hoy Santa Isabel.

Dicen los Jesuítas en su crónica, que para agradecer los favores; el Santo ese año, el 20 de enero hizo que lloviera mucho, siendo año de sequía.

Además un informe de la Inquisición donde se determinaba que los Jesuítas no eran sospechosos ni culpables tal y como les había acusado por el Doctor Espino, llegó a Marchena y se leyó en San Sebastián el día de la salida del patrón “como premio por haber apoyado su patronazgo en Marchena volviendo por su honor y librando la de la infamia y descrédito que padecía” según los Jesuítas.

Un fraile y doctor llamado Juan del Espino había publicado en septiembre de 1643 en Málaga y Granada que los Jesuítas eran unos herejes. El Arzobispo de Granada e Inquisidor hizo prender al doctor Espino, pero los papeles siguieron circulando por muchos lugares de Andalucía “con grande injuria de la Compañía de Jesús”.

En Marchena se leyó públicamente un desmentido de dichos escritos en la iglesia de San Sebastián el domingo 24 de enero frente a los cabildos eclesiástico y civil y todo el pueblo congregado allí para la fiesta de San Sebastián, que se celebró este día por haber llovido el 20.

“Queriendo el santo volvernos el crédito como nosotros se lo habíamos devuelto a él y este mismo año se leyó otro edicto de la Inquisición condenado a dichos papeles del doctor Espino”.  El 10 de junio se leyó otro escrito en San Juan contra otro papel infamatorio para la compañía de Jesús.

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Cultura

Los primeros impresores de Sevilla y Marchena: Cromberger y Estupiñán

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En 2018 se celebra en toda Europa el Año Gutenberg, conmemorando el 550 aniversario de la muerte del fundador de la imprenta.  La imprenta llegó a España por Segovia en 1472 y a Sevilla en 1677 con la obra “Repertorium”.

Resultado de imagen de Gutenberg

De Nuremberg Alemania llegó a Sevilla Jacobo Cromberger, también conocido con el apellido Alemán fue el primer impresor de la ciudad de Sevilla y fundó la primera imprenta de América en México por encargo del Rey. Su imprenta estaba en la calle de la Imprenta y que actualmente se llama calle Pajaritos. Su hijo Juan imprimía la mitad de los libros de la ciudad de 1529 a 1540. La hija de Juan, Catalina se casó con Luis Mexía Ponce de León, de Utrera.  Los Cromberger  unían los papeles de impresores, editores y libreros.

Apologia medicinal en la curacion de una catarral destilación al pecho / por el licenciado Alonso Fajardo de León.

Desde 1500 solo Osuna tuvo imprentas, en relación con la Universidad pero en 1600 se expanden a Marchena y Ecija con la obra de Luis Estupiñán.

La mayor parte de su obra son sermones, libros de medicina y relaciones de hechos de la guerra de Flandes, y otras cuestiones de actualidad que son los precedentes de los actuales periódicos y tienen en Sevilla uno de sus centros.

 El impresor especializado en la información de actualidad actúa entonces como un
precursor del editor de periódicos, seleccionando y editando las relaciones de sucesos que llegan hasta él a través del correo postal. Estas relaciones, como sabemos, son obra de secretarios, cortesanos, militares y otros escritores eventuales que utilizan la pluma para manifestar su voluntad de servicio u homenaje a un superior.

Luis Estupiñan, uno de los impresores más importantes en la Sevilla de su tiempo que en total eran unos 25. Relacionado con la casa del Duque de Arcos imprimió en Marchena un libro del médico del Duque Alonso Fajardo de León en 1627. Imprimió unos diez sermones en este periodo.

También en Marchena imprimió el  sermón predicado en las honras que la villa de Carmona hizo la muerte del rey Felipe III en 1621 escrito por Antonio de Miranda.

El Breve Compendio de la Carpintería de lo Blanco y Tratado de Alarifes Sevilla, de Diego López de Arenas nacido en Marchena también fue impreso por Luis Estupiñán en 1633 en la calle de Las Palmas de Sevilla.

También publicó el Teatro de las Religiones del padre Valderrama prior del convento de San Agustín de Sevilla, uno de los conventos más ricos de Sevilla que estuvo pagado y patrocinado por los Ponce de León.  El libro se publica en 1612 se imprimió en Sevilla  por Luis Estupiñán y está dedicado al Duque de Arcos Rodrigo Ponce de León e ilustrado por miniaturas del grabador Francisco Heylan (1584- 1635)  grabador e impresor de Amberesque trabajó en Andalucía. Entre sus grabados en esta obra  aparece un gran escudo de los Ponce de León y de la orden agustina.

Estupiñan 2

En Écija imprimió el libro de Luis de Andrés Florindo médico en 1633 sobre la orina y el embarazo dedicado a Don Rodrigo Ponce de León y en 1642 también en Ecija imprime las Victorias, y triumphos contra Portugal por Castilla mediante Christo Sacramentado. También imprimió en esta ciudad una carta de Luis de Aguilar, caballero de la orden de San Juan a Luis de Aguilar Ponce de León.

También en Ecija publicó en 1640 el Sermón de Francisco Carpio sobre “Desagravios a la virginidad de María sobre los libelos que el un hebreo habría puesto en Granada” escrito por Francisco Jiménez de Santiago.

En Sevilla imprimió en 1612 las honras funebres al doctor Francisco Núñez Navarro juez eclesiástico de la villa de Écija escrito por Pablo de Carmona Tamariz.

 

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