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Cultura

Juan Polo y otros ministriles y músicos de capilla de San Juan en el siglo XVIII

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Juan Polo era un ministril de la capilla musical de la iglesia de San Juan que vivia en la calle Alcalde Lebrón, viudo y con varios hijos en 1719, según el padrón de Marchena de ese año, conservado en el Archivo Historico municipal de Marchena. Aparece descrito con la palabra ministril, si bien es cierto que dicha palabra se usaba entonces como sinónimo de músico.

Por todo el barrio de San Juan aparecen viviendo los músicos de la capilla de San Juan como Rodrigo de Jaén, y Juan Ignacio de Morales maestro de capilla que vivían en la calle Albarracín o San Francisco. En la calle Huescar Francisco Madroñal ciego y organista de la Parroquia de San Juan y Tomas Ignacio Reina párroco de San Juan. En la calle de los Sastres vivía Juan Polo Ministril de la capilla.

La chirimía, el sacabuche, la corneta y el bajón fueron los principales instrumentos interpretados por los ministriles, otras veces se añadían flautas u orlos, que son aerófonos con forma de “J”.

La chirimía era un instrumento de viento con doble lengüeta, similar a la dulzaina actual.  En 1468, desde Francia llega el sacabuche para acompañar a la chirimía en los conjuntos de ministriles. El sacqueboute, en su denominación original, es el antepasado del moderno trombón. A finales del siglo XV se incorpora la corneta, que desciende del cuerno de caza medieval. Para reforzar los sonidos bajos los conjuntos de ministriles adoptaron el bajón, un instrumento de alrededor de un metro de longitud, de un solo bloque de madera.

La cofradía del Santo Crucifijo o Cristo de San Pedro recoge en sus primeras reglas de 1556 que la música que lo acompañaba en su cortejo procesional en la madrugada  del Jueves al Viernes Santo era música de ministriles y trompeta en su procesión y cultos, músicos que tenían una situación de privilegio en la hermandad pues no pagaban nada y a cambio tocaban gratis en las fiestas y procesiones.

 

En su capítulo veinticuatro qué trata «de cómo sean de rescibir los ministriles o trompetas» dice «ordenamos que si algún trompeta o ministril quisiera entrar en nuestra cofradía que lo reciban de balde con tal condición que sirva nuestra fiesta en su trompeta», y si faltaba se le ordenaba que pague una cuota que quedaría en depósito de la Cofradía.

En 1600 el Santo Entierro era portado por clérigos escoltado en los flancos por los armaos de etnia gitana que portaban lanzas y espadas y seguido por el palio de respeto con sacerdotes seguidos de frailes de las órdenes franciscanas y agustinos. Un grupo de ministriles acompañaban a la Soledad. Detrás de la Virgen, cruz parroquial y ciriales para abrir el tramo de caperos grupos de hasta cincuenta sacerdotes de la matriz de San Juan.

En la boda  Carlos I e Isabel de Portugal, que tuvo lugar en Sevilla el 11 de marzo de 1526 y en el que tocó una fastuosa capilla real de ministriles.

Desde la Edad Media al músico profesional, se le denominaba ministril porque ejercía un oficio o ministerium se trataba de instrumentistas que vendían sus servicios de forma ocasional y tocaban puntualmente tanto en celebraciones religiosas como civiles. Su repertorio era amplio y variado: desde música religiosa hasta danzas y canciones de moda de la época.

Aparte de la corte, algunas altas casas señoriales contaban con su propio grupo fijo de ministriles, algo que solamente se podían permitir las familias más opulenta.

El Palacio Ducal de Marchena era escenario de fiestas y espectáculos musicales y teatrales con cierta frecuencia. En algunas de estas actividades participaba la capilla musical del Palacio Ducal, dirigida por importantes maestros como Melchor Téllez (1541), Cristobal de Morales, (1548), maestro Laureano (1569), Andrés de Angulo (1599) y Carlos Domingo de Rada.

En 1513 trabajaban para el duque un grupo de músicos entre ellos el vihuelista Antonio Ramos y un grupo de trompetas y tambores que tenían además, funciones militares.

En tiempos de Cristóbal de Morales la capilla musical estaba formada por Juan Gómez, Diego de Villadiego, Nicolás de Velasco, Alonso Verdugo y el joven Juan Navarro cantor de coro, tenor y luego maestro de capilla en las catedrales de Avila, Salamanca y Palencia.

En las solemnidades como la Inmaculada de 1569 se sumaron además cinco chirimías, ocho cantores, varios mozos de coro mas el organista Juan Garcia de Arenas y el maestro Laureano. A esto hay que sumar los ministriles y arpa agregados en 1636.

 

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La feria en Marchena nació en 1394 y en 1441 se traslada a Mairena

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Como estudió Ramón Ramos la antigua feria de Marchena nació en 1394, pero dejó de celebrarse y se recuperó en 1836. La primitiva feria de Marchena se celebraba en junio y duraba quince días. Posteriormente la licencia real para la feria de Marchena se trasladó a Mairena dando origen a la feria más antigua de España.  

En realidad se trataba de trasladar la autorización dada al Señor de Marchena para celebrar la feria en Marchena, que se hacía desde 1394 y autoriza a trasladarla a Mairena porque había dejado de celebrarse en nuestro pueblo.  Al mismo tiempo traslada la licencia de la feria de Mairena a Guadajoz. 

 El Rey Juan II de Castilla concede a don Juan Ponce de León por Real Cédula dada en Palencia a 3 de febrero de 1.441 la facultad de celebrar una feria exenta de impuestos desde el 16 al 30 de abril de cada año en Mairena del Alcor. 

Transcripción del documento real para la autorización del traslado de la licencia de la feria de Marchena a Mairena del Alcor y de ésta a Guadajoz, pedanía de Carmona.

«Don Juan por la Gracia de Dios Rey de Castilla de León de Toledo de Galicia de Sevilla de Córdoba de Murcia de Jaén del Algarve de Algeciras y Señor de Vizcaya de Moli-na. Por cuanto Yo mandé dar e di una mi carta firmada a mi nombre y sellada con mi sello de tenor a la cual es este que se sigue:

Don Juan por la gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de Toledo, de Galicia, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de Jaén, del Algarbe, de Algeciras y Señor de Vizcaya y de Molina. 

Por cuanto el Rey Don Henrique mi Padre y mi señor cuya Anima Dios haya, dio una carta firmada de su nombre e sellada con su sello por la cual facía merced a la Villa de Marchena que obies en ella una Feria de quinze días cada año la cual fuese en el mes de junio para que la dicha villa se pudiese mejor poblar por cuanto se lo pidió por merced Don Pedro Ponce de León conde de Medellín, e de mi Concejo según que mas largamente se contiene en la dicha su carta que con esta razón mandó dar del tenor de la cual es este que se sigue:

Don Henrique por la gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de Toledo, de Galicia, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de Jaén, del Algarbe, de Algeciras y señor de Vizcaya y de Molina. 

Por facer bien y merced a vos el Concejo homes buenos vecinos y moradores de Marchena Villa de Don Pedro Ponce de León mi vasallo tengo por bien e es mi merced e dovoes (os doy) licencia que haya e se haga de aquí adelante en esa dicha villa una Feria de quince días por duración al mes de junio en cada año los cuales quince días se comenzaran en esta manera: desde diez y seis días del dicho mes de Junio y que se fenezca en el postrimero día del dicho mes que son cumplidos los dichos quince días. 

 Esta merced vos fago de la dicha Feria por que el dicho Don Pedro Ponce me lo pidió por merced porque esa villa se pueda mejor poblar porque vos mando que fagades pregonar la dicha Feria a cada año en los dichos quince días e es mi merced que hayades vos sean guardadas todas las franquezas e gracias e libertades que son guardadas a todas las Ferias que se facen en todos los mis Regnos. 

E los unos ni los otros no fagan en deal por alguna manera, so pena de la mi Merced, e de Diez mi maravedíes para la mi Cámara, a cada uno por quien fincare a lo así facen cumplir. Dada en Illescas cuatro días de Febrero Año de Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de miì trescientos e noventa e cuatro años. Yo el Rey. 

Yo Gutierre Diaz la fiz escribir por mandado de nuestro Señor el Rey. Archepiscopus Toledanus. Registrada. 

Agora por cuanto el dicho Conde Don Pedro Ponce renunció e traspasó por su carta la dicha Feria en Vos Don Juan mi vasallo, su Fijo, e me pidió por merced que vos la mandase traspasar a la vuestra Villa de Mayrena: 

Por ende por facer bien e merced a vos el dicho Don Juan de León, Fijo del dicho Conde Don Pedro Ponce, tengo por bien e es mi merced de traspasar e traspaso la dicha Feria que fasta aquí era en la dicha Villa de Marchena a la dicha vuestra Villa de Mayrena porque mejor se pueda poblar e es mi merced que le sean guardados todos los Privilegios e libertades que son e deben ser guardadas a las otra Ferias que se facen en los dichos mis Regnos e señoríos por ser Ferias. 

Que así como la dicha Feria había de comenzar desde diez y seis días del mes de Junio e de fenecer e acabar en el postrimero día del dicho mes, que así se comienze a diez e seis días del mes de abril e se acabe en el postrimero día del dicho mes en la dicha vuestra Villa de Mayrena.  

E por esta mi carta mando a todos los Consejos, Alcaldes, Alguaciles, Regidores, Caballeros, Escuderos e omes buenos de todas las Ciudades e Villa e Lugares de los mis Regnos e señoríos que vos guarden esta merced que vos Yo fago, e que vos non vayan ni pasen, ni consientan ir ni pasar contra ello ni contra parte de ello según que mejor e mas cumplidamente la guardaban a la dicha Villa, porque todas las gentes que quisieren ir o enviar a la dicha Villa sus ganados e mercaderías puedan ir salve e seguramente. 

Sobre lo cual mando al mi Chanciller e Notarios e a los otros que están a la tabla de los mis sellos que vos den e libres e pasen e sellen mi carta de Privilegio la mas firme e bastante que menester obieredes, según que mejor e mas cumplidamente lo dieron e habían de dar a la dicha Villa de Marchena; e los unos, ni los otros no fagades en deal por alguna manera, so pena de esta mi merced e de Diez mil maravedíes a cada uno para la mi cámara. 

Dada en la ciudad de Palencia tres días de febrero año del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil e cuatrocientos e cuarenta e un año. Yo el Rey. Yo el Doctor Fernando Díaz de Toledo oidor y refrendatario del Rey e su Secretario la fiz escribir por su mandado. 

Registrada. Agora por cuanto Don Juan de León conde de Arcos mi vasallo e de mi Concejo, me envió pedir por merced que mandase traspasar la dicha Feria de la dicha su Villa de Mayrena a su Lugar de Guadajoz que es a tres leguas de la dicha Villa de Mayrena, porque el dicho Lugar se poblase mejor: 

Por ende por facer bien e merced al dicho conde Don Juan de León, tengo por bien e es mi merced de traspasar e traspaso la dicha Feria que así fasta aquí era en la dicha villa de Mayrena, al dicho logar de Guadajoz porque mejor se pueda poblar, e que le sean guardados todos los Privilegios e otras cosas que son e deben ser guardadas a las otras Ferias que se facen en mis Regnos å señoríos según que en la dicha mi Carta aquí incorporada se contiene; la cual dicha Feria dure quince días, e se faga en el tiempo contenido en la dicha mi carta aquí incorporada. 

Conviene a saber desde diez e seis días del mes de abril e dure fasta postrimero del dicho mes, e mando a todos aquellos a quien se dirige la dicha mi carta aquí incorporada, que guarden al dicho Conde esta mi Carta, que le Yo fago, e que le non vayan ni consientan ir ni pasar contra ella, ni contra parte de ella, según que mejor e mas cumplidamente la guardaban a la dicha Villa, porque todas las Gentes que quisieren ir o enviar a la dicha Villa sus Ganados e Mercaderías puedan ir salva e seguidamente (.) 

Dada en la Noble Villa de Valladolid veinte días de septiembre del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil cuatrocientos y cuarenta y nueve años. Yo el Rey. Yo Pedro Fernández de Lorca la fiz escribir por mandado de nuestro Señor el Rey. Registrada. Pedro de Clavijo . Lugar del Sello.»

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Cultura

Salvador Azpiazu; el vasco que retrató la feria de Marchena y Sevilla de 1900

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Salvador Azpiazu, (1867-1927) dibujante, ilustrador y fotógrafo Vasco afincado en Madrid pasará a la historia por ser el autor de la más famosa y antigua serie de fotos históricas tomadas en Marchena y Sevilla, fechadas a finales del XIX y principios del XX nieto de Carlos Imbert, escultor francés afincado en Vitoria.

Amigo del escultor Lorenzo Coullaut Valera llegó a Marchena y Sevilla en varias ocasiones y fotografío la Feria de Sevilla, Marchena y la Semana Santa marchenera de 1900.

Funcionario del Catastro para el Ministerio de Agricultura viajó por toda España, Francia e Italia haciendo fotos y dibujos destacando por plasmar paisajes y costumbres de las regiones que visitaba, y siempre llevaba cuadernos de dibujo donde detallaba con el lápiz y a veces con la acuarela las impresiones recibidas.

Colaboró para La Ilustración Artística de Barcelona y en La Esfera de Madrid, así como en otras publicaciones europeas hoy, por desgracia, difíciles de rastrear. Una selección de sus dibujos más interesantes, un total de 121, fue recogida por los hermanos comediógrafos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, amigos del vitoriano, para ilustrar el libro La bendita Tierra. Esta obra devino realmente en un homenaje póstumo al dibujante, pues se publicó en Barcelona a los pocos meses de su muerte.

En las últimas décadas dos han sido las exposiciones monográficas dedicadas a este artista en la ciudad que le vio nacer: la primera se celebró en agosto de 1967 (Salones de Olaguíbel, Caja Municipal), y la segunda, algo más reciente, en abril de 1989 (Sala Luis de Ajuria, Caja Municipal). En marzo de 1992, los descendientes de Azpiazu procedieron a la donación de más de un centenar obras, entre dibujos y acuarelas, al Museo de Bellas Artes de Álava.

El Museo de Bellas Artes de Álava acogió en marzo-mayo de 2005 bajo el título Itinerarios y figuras de un artista alavés 198 obras entre retratos en acuarela, dibujos de sus cuadernos de apuntes y fotografías, todo un legado de memoria histórica que abarca desde sus primeros paisajes fechados en 1887 hasta el último, de 1925.

 

 
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Cultura

Los Reyes Católicos conspiraron para quitarle poder a los Señores de Marchena

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Carriazo desvela un documento secreto que no fue destruído, que muestra cómo los Reyes Católicos dieron orden en secreto de azuzar el enfrentamiento entre hermanos y alentar rebeliones contra los Ponce de León para quitarles poder a los señores feudales así fortalecer la monarquía.

Don Rodrigo Ponce de León se dedicó a luchar toda su vida contra distintos enemigos. Primero contra el Duque de Medina Sidonia, llevando la guerra a las ciudades, y luego contra los musulmanes, pero sin duda su peor enemigo fue su propio hermano Manuel Ponce de León que le reclamaba toda la herencia familiar.

Poco antes de la conquista de Granada en 1492 se casaron en secreto Don Rodrigo y Doña Beatriz Pacheco -después de vivir juntos veinte años-, en la iglesia de Santa María de la Mota en una ceremonia íntima oficiada por el capellán del duque Alonso Sánchez y Juan Rodríguez el sacristán de Beatriz Pacheco. La ceremonia se ofició antes del amanecer y con la sola presencia de dos niños de seis años y los dos curas mencionados. Los dos niños que portaban cirios eran de las familias de confianza del duque, Francisco de Aguilar y Leonor de Saavedra.

Mencía de Provenza servidora de la duquesa hizo las veces de maestra de ceremonias y extendió el velo entre los duques en la ceremonia de velaciones.

Veinte años antes, el miércoles 13 de enero de 1473 a las nueve de la mañana, Don Manuel Ponce de León y algunos pocos hombres fieles a su causa entraron en Marchena y se apoderaron del Castillo de la Mota. Desde las almenas Don Manuel pidió a los vecinos de Marchena que le reconocieran como Señor a cambio de ventajas económicas. Pero los marcheneros prendieron fuego a las puertas del castillo, asaltaron la torre donde estaba y lo hicieron huir.

Muerto Don Rodrigo y para asegurar que la toma de posesión de todas sus ciudades y tierras por parte de su viuda Beatriz Pacheco, se verificara con normalidad y así asegurar la continuidad del linaje, un grupo de marcheneros secuestró a Don Manuel en el castillo de Mairena según informa Carriazo en su obra Beatriz Pacheco y la Andalucía de los Ponce de León.

Pocos días antes de morir Rodrigo en agosto de 1492 por unas heridas en la toma de Granada, emisarios de beatriz Pacheco se reunieron con él para conocer sus intenciones, que eran reclamar su derecho a la sucesión.

La víspera del fallecimiento de Don Rodrigo, Don Manuel fue abordado en Sevilla por un vecino de Marchena Enrique de Figueredo antiguo Alcaide en Morón y otros veinte marcheneros a caballo armados y lo llevaron engañado al Castillo de Mairena. Le quitaron hasta el caballo y le dieron una mula de Pedro Gonzalez, yerno del Alcaide de Marchena y lo encarcelaron en el castillo de Mairena vigilado por veinte hombres armados.

En ese momento Don Manuel pensó que lo iban a matar «por el gran odio que le tienen». Al día siguiente con Don Rodrigo agonizante, los criados de Don Manuel avisaron a la Inquisición o Santa Hermandad que rodeó la villa de Mairena para pedir la liberación del preso que había sido secuestrado por los marcheneros.

El Alcaide de Mairena, decide llevar al preso Don Manuel a la fortaleza de Zahara por orden de la duquesa, mientras el cuerpo de Don Rodrigo recorría en procesión las calles de Sevilla alumbrado por más de doscientos cirios y acompañado por otros tantos frailes y sacerdotes desde el Palacio Ponce de León en Santa Catalina hasta su última morada en el convento de San Agustín en la Puerta de Carmona.

Mientras tanto hasta Marchena habían llegado tropas amigas para defender la capital del Estado de Arcos y a su Duquesa en caso necesario lo que provocó el enfado de los marcheneros que lo veían como una ocupación militar. Francisca hija de Don Rodrigo comentó en una posada «no piensen los Pacheco que han de mandar la tierra del Duque mi padre, que de Don Manuel mi tío es, y venga mi tío que es señor de esta tierra». Para asegurarse su fidelidad la duquesa paga a Francisca 400.000 maravedíes.

Dos días más tarde la Inquisición dispuesta a «prender a los que defiendan a los malhechores» interroga a los marcheneros responsables del secuestro, Alfonso de Aguilar y Pedro Portocarrero responden: «prendednos a todos».

La inquisición se dirige a Mairena a pedir que le entregasen al secuestrado pero le responden que ya era tarde pues no estaba allí. El 11 de septiembre de 1492 el Rey ordena al Alférez Mayor de Sevilla que se castigue a los hombre del Señor de Marchena que habían secuestrado a Don Manuel, que lo liberen y que se pacifique la comarca y manda a dos hombres a buscar al preso a Zahara.

Los hombres del Rey encuentran en Zahara al Alcaide Figueredo con diez jinetes de Marchena en el mesón de abajo y le muestran una carta del Rey pidiendo que liberen a Don Manuel, pero responden que sin papeles de la Duquesa Doña Beatriz, no lo haría. Cuando por fin le muestran la orden de Doña Beatriz acceden a liberar al preso.

Aprovechando la debilidad de la duquesa viuda y una vez liberado Don Manuel, los Reyes envían en secreto a un emisario, el bachiller Pedro Díaz de la Torre a la ciudad de Cádiz, haciéndose pasar por responsable de la expulsión de los judíos para que estudie las posibilidades de quitarle la ciudad a los Ponce de León.

Le piden al bachiller que cuando vean a Don Manuel le hablen como a un Duque y le recomienden que pida justicia a la corte real, es decir los Reyes avivaron el enfrentamiento o guerra interna entre los Ponce de León para debilitarlos y afianzar la monarquía.

Para lograr sus fines, los Reyes pretendían incluso alentar una rebelión de los gaditanos contra su Duquesa según documento secreto que se conserva en el Archivo de Simancas y que debía haber sido destruído siguiendo la orden de los Reyes pero nunca se destruyó.

 

 

 

 

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Actualidad

Porqué se celebra el día internacional del pueblo gitano

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“A veinte y dos días del mes de noviembre de este año (1462) llegaron a la ciudad de Jaén dos condes de la pequeña Egipto, que se llamaban el uno don Tomás y el otro don Martín, con hasta cien personas entre hombres, mujeres y niños…Y como llegaron a la ciudad de Jaén, el señor condestable los recibió muy honorablemente y los mandó aposentar  y hacer grandes honras…”

Esta llegada aparece recogida en los Hechos del Condestable Don Miguel Lucas de Iranzo, gobernador de Jaén y primer andaluz que documentadamente acoge el Pueblo Gitano.

«Sabemos que el origen del flamenco está en la Andalucía de hace unos trescientos años, y que ahí había gitanos y herederos de los moriscos cantando folklore andaluz. Creo que hay que reconocer esos tres orígenes, mezclados de forma indisociable» afirma Juan Ramon Lara músico e investigador de Academia del Piaccere, que se dedica a recuperar músicas antiguas.

En el XIX los gitanos de Marchena habían conservado romances,  propios de judíos y moriscos. En 1820 Bartolomé José Gallardo, encarcelado en Sevilla, escuchó a Pepe Sánchez y Curro El Moreno, gitanos de Marchena cantando El Romance de Gerineldo y La Condesita, romances propios de la tradición oral de los moriscos y judíos, según se recoge en la obra «El Romancero de la provincia de Sevilla» dirigido por Pedro M. Piñero Ramírez.  «El Romancero de Marchena» de Juan Pablo Alcaide confirma la procedencia sefardí de muchos romances conservados en Marchena en los años 80.

 

PRESTAMOS MUSICALES ENTRE EL FLAMENCOS Y MORISCOS

Músicas que creemos flamencas, tienen un origen anterior. El fandango existía antes del flamenco según el Diccionario de Autoridades de 1735. Pablo Montes, investigador y experto en historia de la música señala que la fiesta del fandango o fiesta del candil «viene de América». «Igualmente la Zambra es un baile morisco que luego se adapta al flamenco» señala Pablo Montes.

La tradición musical andalusí en Marchena enamoró en los años 30 a Aziz Balouch que vino a España buscando la raiz del folclore andalusí y acabó cantando flamenco en la compañía de Pepe Marchena y escribió un libro sobre la teoría árabe en el origen del cante jondo.

«Sufismo y Flamenco tienen mucho en común: un sistema musical que viene de la misma zona, un vocabulario similar, preguntas existenciales» explica Martina Catella, experta e investigadora musical (www.singtheworld.fr) . El qawwali es una tradición musical del sufismo que se inicia en el siglo XIV en lugares santos sufíes de India y Pakistán con similitudes con el flamenco. 

En Marchena destacó como gran maestra del sufismo Shams Um Al Fuqara, maestra de Ibn Arabi «La música sufí era una herramienta para curar a la gente, no un divertimento. De hecho Ibn ArabÍ explica que dependiendo del maqam, (escala o rango melódico que se usara) podían curar unos dolores de cabeza, de estómago, etc».  No usaban la música como divertimento porque «alejaba de lo divino».

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«El sustrato étnico donde se crea el flamenco es abundante en moriscos y gitanos» explica Juan Ramón Lara, investigador y músico de la Academia del Piacere. «La forma del villancico tiene influjo del zéjel (en concreto su mudanza, vuelta y estribillo). Un sustrato de cultura árabe permaneció en nuestra tierra junto a sus pobladores».  Otros autores creen que los melismas tipicos de algunos cantes y del flamenco tiene su origen en los cantos andalusíes.

En 1996, el Parlamento Andaluz aprobó la celebración del 22 de noviembre como «Día de los Gitanos Andaluces».

GITANOS EN MARCHENA EN EL XVI

En 1565 Loris Hoeffnagel vino a Marchena con sus instrumentos de dibujo para trazar un grabado de Marchena  con los primeros gitanos: el padre, la madre, el mocito y el niño/a pequeño en los brazos de la «mama». Los hombres trabajan el hierro mientras la gitana amamanta. Se reconoce que son gitanos por las herramientas, los fuelles (estos fuelles han seguido siendo usados por los gitanos) y por la rodela que luce la gitana.

Si los gitanos andaluces entraron en Andalucia por Jaen en 1462, primer registro escrito,  en Marchena en 1617 encontramos armaos gitanos junto al Santo Entierro y en la procesión de la Soledad de Septiembre llevaba «danzas de gitanos» según explica Vicente Henares en su libro sobre la Historia de la Hermandad de La Soledad.

En 1578 el Ayuntamiento de Marchena contrató para la procesión del Corpus varios grupos de danzas de gitanos de Marchena como Sebastián García, Beltrán Bustamante, Diego Salguero, Francisco Heredia, Baltasar de los Reyes, Alfonso Nicolás Montoya, y María Parla.

La imagen puede contener: una o varias personas, personas sentadas y personas de pie

RODRIGO PONCE DE LEÓN Y LA LLEGADA DE LOS GITANOS

La Universidad de Sevilla citando a José María de Mena apunta la posibilidad de que los gitanos fueran usados por don Rodrigo Ponce de León como ayudas de campo en sus batallas, primero contra los Guzmanes y luego contra los moros.

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La Pragmática de los Reyes Católicos, promulgada en Medina del Campo, en 1499 pedía a los gitanos que dejasen de vagar y se pusieran bajos las órdenes de un señor.  “Mandamos a los egipcianos que andan vagando por nuestros reinos y señoríos… que vivan por oficios conocidos… o tomen vivienda de señores a quien sirvan… Si fueren hallados o tomados, sin oficio, sin señores, juntos… que den a cada uno cien azotes”. Por eso los gitanos llegaron a tierras señoriales como Marchena buscando la jurisdicción de un Señor o Duque obedeciendo los Reyes y se bautizaban para no tener problemas.

GITANOS, MORISCOS Y JUDIOS EN LA MARCHENA DEL SIGLO XVI Y XVII

 

Poco antes, en 1481 unos 8000 judíos de Sevilla vinieron a Marchena y otras tierras del Estado de Arcos huyendo de la Inquisición real y fueron acogido por Rodrigo Ponce de León, entre ellos venían miembros de importantes familias sevillanas, y sabemos que hasta el XVII hubo conversos en Marchena por juicios de la Inquisición.

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En 1570 el Duque también trajo a Marchena Moriscos de la sierra de Ronda, tras alcanzar con ellos acuerdos de paz, y muchos fueron bautizados en San Juan. Algunos tuvieron problemas con la Inquisición establecida en Santo Domingo, por conservar sus propias costumbres, lo mismo que sucedía con los judíos y los moriscos.  Se conocen los listados de apellidos moriscos que vinieron a Marchena.

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«Aquellos lugares con mayor población morisca, son, precisamente, en los que se asentó el mayor número de gitanos» afirma Blas Infante en una de sus investigaciones sobre el origen del flamenco citando Marchena entre esos lugares.  En 1950 Antonio Mairena y Ricardo Molina afirman que los gitanos crearon el flamenco integrando «las tradiciones musicales que encontraron todavía vivas en la abundante población morisca”.

Justo cuando se fueron los moriscos y judíos, llegaron los gitanos que ocuparon sus oficios y aprendieron sus tradiciones culturales. «Cuando los gitanos llegaron a España se encontraron con una gran riqueza musical» señala Pablo Montes guitarrista clásico y recién graduado en Historia de la Música, por la Universidad de Granada.

La música y tradición andalusí -como también pasó con la judía- se eliminó de España durante siglos, aunque se conservó en el Magreb.  «De hecho se eliminó hasta tal punto de que el laúd estaba mal visto por ser instrumento árabe y por eso la vihuela se convierte en el instrumento principal y de ahí evoluciona la guitarra».

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Manto y saya: el traje tradicional de la mujer marchenera también en Semana Santa

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El traje de manto y saya era el tradicional de la mujer castellana en los siglos XVII y XVIII. En los pueblos que se ha conservado es un traje tradicional: Marchena, Vejer, Tarifa, Consuegra, Ciudad Real, isla de Tenerife, Los LLanos de Aridane, isla de la Palma, y muy popular en Lima y México. Juan Duyos, en la Pasarela Cibeles de otoño-invierno de 2002-2003, hizo un desfile titulado “Tapadas” basado en el juego de seducción del manto y saya.

Luis Martín (2000: 317) explica que en Lima “La “tapada” peruana no era sólo una mujer maliciosa, juguetona y coqueta. Su chal no era una moda sino la bandera de su rebelión contra la estereotipada imagen de las mujeres religiosas. Este doble juego de seducción hizo que en España y Perú se prohibiera dicho traje pero las mujeres seguían llevándolo.

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De España el traje de manto y saya llegó a México y Lima donde se hizo popular y se refleja en textos desde los inicios de la ciudad virreinal en el XVI.  Pronto los poderes políticos prohíben a las damas llevar dicho atavío. Fueron muchos los virreyes que dictaron normas contra esa forma de vestir, Francisco de Toledo, Diego López de Zúñiga, Marqués de Chinchón, etc.

Pero, alegando que el sol oscurecía su piel y, que de esa forma, podían llevar a cabo actos de caridad sin ser reconocidas, las mujeres incumplían, una tras otra, todas las leyes dictadas (Rodríguez de Tembleque, 2002-03: 150-154).

También en España se sucedieron las prohibiciones con respecto a que la mujer anduviera cubriendo su rostro. Fueron muchas las pragmáticas dadas, pero pocas las cumplidas, y ella siguió utilizando esta indumentaria, hasta que por propia voluntad la abandonó. (Pezzi, E, (1991:14-21).

EL MANTO Y SAYA EN MARCHENA

El “manto y saya”, marchenero recuperado por la hermandad de la Soledad para las procesiones de Semana Santa se diferencia de la cobijada de Vejer en que el manto no sale de la cintura, es una pieza separada, que se pone sobre el cuerpo, cubriendo la cabeza, pero sin ocultar el rostro, como muestra de respeto, humildad y decoro.

Para unos su origen es árabe y para otros se inicia en el siglo XVII y XVIII. Las mujeres lo usaban en la mayor parte del país y en toda época del año incluido verano.  En Marchena se usaban hasta finales del XIX.

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En la obra Civitates orbis terrarum 1572-1617, se recogen distintas vistas de ciudades de España en donde podemos apreciar algunas figuras femeninas con diversas formas de usar el manto y de cubrirse, desde la manera árabe hasta la modificada por las españolas en donde el manto pasa de color blanco al negro, y comienzan a ocultar el rostro explica Carmen Rodríguez de Tembleque del Museo del Ejercito.

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Con él se vestían y cubrían las mujeres, con independencia de su estatus social, para sus quehaceres diarios en la calle, como explica la historiadora del Museo Nacional del Traje Irene Seco, autora del artículo ‘Por tu capricho te pusiste el manto’.

Confeccionado tradicionalmente en lana merina negra se atan o recogen fruncidas a la cintura. Cuando la mujer se descubre, la toca cae sobre la parte trasera de la falda y deja al descubierto su forro de raso blanco. Es entonces cuando también queda a la vista una camisa del mismo color que completa el traje junto a las enaguas.

En Tarifa, en la exposición celebrada en el 2008, “Tarifa desconocida, el viaje en el tiempo” se realizó un fotoreportaje sobre el manto y la saya, en donde a través de imágenes actuales podemos apreciar todas las características de dicha vestimenta.

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Cultura

La hermandad obrera de San José de la iglesia de San Sebastián

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En Marchena existieron dos hermandades de San José, una en San Juan y otra en San Sebastián. La hermandad de San José de San Sebastián tuvo origen obrero y socialista y tenían como finalidad la ayuda mutua de los obreros en caso de necesidad o enfermedad.

En 1883 murió Marx, cuyas ideas eran sobradamente conocidas por todos los obreros europeos, Jhon Gray, un famoso economista socialista, nace Indalecio Prieto en Oviedo

El Párroco Evaristo Montursy promueve en 1883 la sociedad de socorros mutuos del patriarca San José en la iglesia de San Sebastián después de haber suprimido una hermandad anterior por ser socialista.

Evaristo Montursy Muñoz (Osuna, 15 de noviembre de1834 – Marchena, 17 de junio de 1894)  fue cura en El Pedroso y S. Felipe de Carmona, antes de ser  párroco de San Sebastián y Arcipreste de Marchena.

La hermandad de San José fue fundada por diecisiete miembros y llegó a tener cien integrantes.  Se dedicaba al socorro mutuo de sus miembros ante enfermedades, carestía, muerte o cualquier otra necesidad. El propio párroco fue el promotor de esta hermandad obrera, después de haber disuelto una hermandad anterior del mismo corte por encontrarla sospechosa de tener marcadas tendencias socialistas, según informa Manuel Antonio Ramos en su obra sobre la iglesia de San Sebastián.

Disuelto el primer grupo sospechoso de ser socialista y peligroso a ojos de la iglesia, se crea una sociedad de obreros católicos celebrando un septenario al santo, y del que podían formar parte de ella los obreros que profesaran la fé católica, existiendo además la figura del protector. Se conservan sus reglas, contituciones, cuotas, miembros, fondos y cargos.

Saber Más: La Parroquia de San Sebastián de Marchena. Manuel Antonio Ramos.

 

 

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