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Historia

Los Bécquer y Juan Ramón Jiménez en la Alquería del Pilar, el palacete de Antonia Díaz

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La Fundación José Manuel Lara de Sevilla conserva cartas enviadas por distintos personajes de 1856 a 1902 al matrimonio formado por José de Lamarque y Antonia Díaz, el primero empresario y diplomático de Sevilla y la segunda poetisa nacida en Marchena, hija de un médico.

Ruta de los escritores en Marchena el próximo sábado 

De Antonia Díaz trata la investigación «Los límites de la escritura femenina» de Marta Palenque e Isabel Román Gutiérrez ambas de la Universidad de Sevilla.

Así era el palacio de la poetisa Antonia Díaz en la alquería del Pilar de Dos Hermanas

El alma de Antonia Díaz y el paisaje de la Alquería estaban fundidas en una sola según los escritores que participaron en la corona poética encargada por su marido a la muerte de ella de 1892.

Era un jardín romántico, con canales, en cuyo centro había una casa con evocaciones historicistas, levantado por un marido rico como homenaje a su esposa por donde pasaban los mejores escritores de su tiempo como Juan Ramón Jiménez y los Hermanos Gustavo Adolfo y Valeriano Domiguez Bastida más conocidos en todo el mundo como los hermanos Bécquer.

José de Lamarque y Antonia Díaz estuvieron entre los que financiaron la primera edición de las obras de Gustavo Adolfo Bécquer, en 1871. 

Juan Ramón Jiménez como joven pasó por La Alquería viendo al matrimonio Díaz-Lamarque como un anacronismo que pretendía encaminarlo hacia el clasicismo historicista, y que veían el modernismo de Rubén Darío como mera cursilería.

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Juan Ramón Jiménez escribió: «En La Alquería, José de Lamarque y su esposa Antonia Díaz, revivían tiempos pasados españoles, vistiendo con trajes anacrónicos y representando escenas de serenatas trovadorescas. Don José Lamarque me daba siempre consejos y me decía que leyera a don José de Velilla y a su hermana doña Mercedes, a don Luis Montoto y Rautenstrauch, a don Francisco Rodríguez Marín y otros, que formaban la peña poética sevillana del instante parado, y que me dejase de aquellas revistas de Madrid, que no sabían nada de poesía».

Valeriano Bécquer pintó retratos del matrimonio. En el Album ilustrado de Antonia Díaz hay dibujos de un joven Gustavo Adolfo además de textos de escritores españoles y europeos de estilo clasicista como Fernán Caballero a pinturas de Valeriano Bécquer.

En 1846, una joven Antonia Díaz comienza a publicar poemas, artículos y, prosa en la prensa sevillana, a veces en revistas culturales además de las habituales secciones de Literatura, y en los años cincuenta empieza a hacerse famosa en la prensa madrileña como una de las pocas mujeres poetas.  En 1849, Chaves la incluye entre los redactores de El Regalo de Andalucía, junto a Gustavo A. Domínguez Bécquer y escritoras como Carolina Coronado.

En 1877 aparece Flores marchitas, en dos volúmenes, uno de sus libros más interesantes con canciones, baladas y leyendas breves y su primera novela se llamó El precio de una dádiva editado en 1881.

En Poesías religiosas (1889) se refleja el espíritu cristiano de Antonia Díaz quien escribía en una torre de La Alquería sobre una cueva donde había una virgen del Pilar. No tuvo hijos y padeció una enfermedad que la mantuvo en apartamiento y reposo, anemia cerebral a decir de Pineda Novo, y que le trajo una muerte prematura.

Escribió el relato «La mujer sevillana» en la obra Las mujeres Españolas de talante reivindicativo aunque sin extremismos.

José de Lamarque fue cónsul del imperio austrohúngaro, diputado por Sevilla, banquero, propietario del periódico El Eco de Andalucia, dio forma a la Romería de la Virgen de Valme, hermano mayor de la Soledad de San Lorenzo desde 1874 y secretario de la Carretería.

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Sebastián Zamora, el marchenero que llevó la devoción nazarena a Heredia, Costa Rica

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El alférez marchenero Sebastián Zamora Romero -nacido en 1632- fue uno de los primeros en establecerse en la zona de Santo Domingo de Heredia, en el área metropolitana de San José de Costa Rica, donde luego, en el XIX se construyó un municipio del mismo nombre ubicado en una zona cafetera.

Sus señas de identidad son la fiesta de Santo Domingo del 8 de agosto y la Virgen del Rosario, que es su patrona, el primer domingo de Octubre. Sin embargo la mayor devoción es el Nazareno al que la tradición relaciona con Sebastián Zamora y está atribuído al imaginero guatemalteco Alonso de Paz activo entre 1665 y 1689.

Puede ser una imagen de al aire libre

Ahora la familia Zamora de Costa Rica están elaborando su árbol genealógico y tratan de aportar a través de la investigación más datos sobre su propia familia y su relación con el municipio de Marchena, y con otras ramas de la familia Zamora en Argentina. Además estas pesquisas podrán arrojar más luz sobre cual fue la relación del nazareno entre los Zamora y la talla del Nazareno.

Francisco y Cristóbal de Zamora Romero eran dos hermanos del alférez Sebastián Zamora, que habían nacido en Marchena en 1627 y 1638. Estos tres hermanos eran hijos de Juan de Zamora Gutiérrez, nacido en Marchena en 1604 que a su vez era hijo de Cristóbal de Zamora Jiménez, nacido en 1566 y este de otro del mismo nombre nacido también en Marchena en 1546 según el árbol genealógico realizado por la familia Zamora de Costa Rica que está rastreando sus orígenes en las parroquias de Marchena actualmente.

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Jesús Nazareno de la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán de Heredia Costa Rica, al que la tradición relaciona con el vecino de Marchena y alférez Sebastián de Zamora. 

El rey de España entregó las tierras de la zona de Tibás al alférez Sebastián de Zamora Romero, originario de villa Marchena,  y éste a su hijo Antonio Aurelio de Zamora Romero, habitante del Rincón de Tibás teniente del Gobernador de la Ciudad de Cartago, primera capital de Costa Rica, quien se establece en la cercana zona de Los Murciélagos, hoy conocido con el nombre de San Juan. 

La familia Zamora que se había establecido en Costa Rica en 1687 se mantuvo en la posesión de aquellas tierras durante siglos y en estas tierras se construye la iglesia del Rosario entre 1838 y 1844 y en 1856, se construye la Parroquia, de Santo Domingo de Guzmán; de la diócesis de San José de Costa Rica.

BARTOLOMÉ DE ZAMORA, ABOGADO DEL DUQUE

El 18 de Abril de 1529 Bartolomé de Zamora era uno de los abogados del Duque de Arcos y aparece firmando el acuerdo fundacional del templo de Santo Domingo de Marcchena, entre la orden Dominica y la Casa de Arco. Lo firman de un lado Fray Miguel de Arcos y fray Domingo de Baltanas, frailes dominicos y el último, general de la orden en Andalucía y de parte del Duque los licenciados Francisco de Herrera y Bartolomé de Zamora, y cargan la fundación del convento sobre las rentas de la hacienda del I duque de Arcos Don Rodrigo Ponce de León y Ponce de León enterrado en Santo Domingo.  El acuerdo se pregonó públicamente en la plaza Vieja.

Documentos del Fondo Osuna. Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional Digitalización de microfilm de 35 mm.  Bartolomé de Zamora. Abogado del  Duque. 

SIGLO XVIII

La familia Aguilar Galindo estuvo emparentada con la familia Zamora.  En 1773, Juan de Aguilar Galindo Laína, Alguacil Mayor de Marchena, que vivía en la calle Doctor Diego Sánchez, se queda viudo de su mujer Dª. María de Zamora con 40 años y sin hijos y vivían en la calle Dr. Diego Sánchez. por lo que se reparte ante notario la herencia entre los hermanos Aguilar Galindo el 24 de Noviembre. 

Entre ellos Agustín Aguilar Galindo, este último estaba «ausente en los Reinos de Indias»,  tal y como aparece en la obra Capellanías y familias hidalgas de Marchena, de Joaquín Avila. 

Un Agustín de Zamora, natural de Marchena aparece en Costa Rica y se casa con Juana de Solís y tiene su primer hijo en 1722.

LLEGADA DEL APELLIDO ZAMORA A AMERICA

Alonso Pérez de Zamora natural de la provincia de Zamora, ya aparece como conquistador de México, dentro de las tropas que iban con Hernán Cortés.  Era Hijo de Álvaro Pérez de Zamora y Catalina Domínguez, naturales de Palos de la Frontera. Se fué a México con su padre y su hermano Álvaro de Zamora y en 1519 estaba en Cuba, pasando al año siguiente en el navío de Hernán Medel a Nueva España, y allí se sumaron a las tropas de Hernán Cortés en la conquista de las provincias de Tepeaca y Texcoco.

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La rebelión del pendón verde cumple 500 años y se conmemora en Sevilla con varios actos

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El 8 de Mayo de 1521 se produjo el levantamiento del barrio de la Feria donde vivían los sefardíes, gitanos y moriscos, extendiéndose al resto de barrios sevillanos. 

Aquel levantamiento se produce en plena Guerra de las Comunidades o de los Comuneros (1520-22). En Sevilla, esta contienda apenas duró 24 horas cuando Juan de Figueroa, hermano del duque de Arcos, tomó el Alcázar de Sevilla y lo perdió al día siguiente el 16 de septiembre de 1520, enfrentando a los Guzmán (ducado de Medina Sidonia) y los Ponce de León (ducado de Arcos).

Puede ser una imagen de texto que dice "ASOCIACIÓN CULTURAL MOTIN DEL PEND'N VERDE Jornada sobre el Motín del Pendón Verde Palacio de los Marqueses de La Algaba Plaza Calderón de la Barca s/n 10:30 h Presentación a cargo de Borja Romero vecino del barrio, sociólogo 11:00 12:30h Conferencia sobre el motín del Pendón verde Fran Fernández, profesor de Historia Penélope Laó, guía oficial de turismo de Sevilla 12:45 13:45 h Tertulia sobre las luchas sociales en los barrios de Feria Macarena en la Sevilla actual. Bea Moreno Agustín Toranzo, vecina vecino del barrio 13:45h cierre"

Un acontecimiento desconocido en que el pueblo se rebeló contra las injusticias. 

Pocos meses después los moriscos fueron a la Iglesia de Omnium Sanctorum para tomar «un pendón verde con tres lunas blancas», que había sido tomada en una batalla por los Reyes cristianos a los musulmanes. En realidad no se sabe com oera el pendón, pero si se sabe que tenia los colores andalusíes por excelencia, que son el verde y blanco. 

La capilla de la que es robado el pendón era de los Cervantes, familia muy unida a los Ponce de León.

El pendón verde se perdió en el incendio de la iglesia de 1936. 

El carpintero Antón Sánchez lideró la protesta, liberando a los presos de la Cárcel real y se enfrentó a los soldados y resistieron todo un día frente a las tropas reales hasta ser derrotados.

Luego se dirigieron al Ayuntamiento de Sevilla a explicar sus reclamaciones ante el Adelantado donde recibieron falsas promesas y luego tomaron armas del Palacio de Medina Sidonia asaltaron  el Alcázar, colocaron cañones en diferentes calles, liberaron presos, y se manifestaron en las calles.

Una imagen promocional de las jornadas.

Tras la revuelta se capturaron a cuatro vecinos que  fueron acusados de ser instigadores y líderes del motín, siendo por ello condenados a muerte y ajusticiados mediante decapitación. Sus cabezas fueron colgadas en la ventana principal del palacio de los marqueses de la Algaba en signo de triunfo sobre el pueblo.

Aún hoy una reproducción del pendón verde se exhibe el día de la procesión de la Virgen de Todos los Santos en el torreón de la iglesia de Omnium Sanctorum.

CARTA DEL ARZOBISPO AL DUQUE DE ARCOS SOBRE EL LEVANTAMIENTO DEL PENDON VERDE

El Arzobispo, en 1521 era el dominico Diego Deza, envió una serie de cartas a Rodrigo Ponce de León, Señor de Marchena y I Duque de Arcos, que está enterrado en la iglesia de Santo Domingo de Marchen a, informándole de la rebelión del pendón verde en Sevilla, del levantamiento de los comuneros en Castilla y comentando el levantamiento el mismo año del hermano del Duque Juan De Figueroa que llegó a tomar el Alcázar contra las tropas del Duque de Medina Sidonia e invocando la Comunidad.

Cuando las tropas de Marchena y de los Ponce tomaron el Alcázar de Sevilla en 1520

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Historia

Cuando las tropas de Marchena y de los Ponce tomaron el Alcázar de Sevilla en 1520

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El 16 de septiembre de 1520 don Juan Suárez de Figueroa, hermano de Rodrigo I Duque de Arcos -enterrado en Santo Domingo de Marchena- levanta sus tropas de Marchena y Mairena del Alcor apelando al movimiento comunero y contra el Duque de Medina Sidonia y su entorno de judeo conversos y toma el Alcázar de Sevilla por 24 horas justo mientras los comuneros toman  Tordesillas e intentan atraer a la reina.

Un episodio entre los movimientos comuneros de Castilla y las guerras nobiliarias sevillanas de finales del XV entre las casas de Niebla y Marchena. El propio duque de Medina Sidonia acusaba al duque de Arcos de estar detrás de su hermano y de apoyarlo desde sus lugares de Mairena del Alcor y Marchena analizado por Antonio Collantes de Terán.

Ese año los comuneros de Castilla cortaron el cuello a sus procuradores en las Cortes cuando descubrieron que, seducidos por sobornos imperiales, habían autorizado la subida fiscal que demandaba Carlos V un rey extranjero que no hablaba español y llenó la corte de flamencos.

Días antes, los rebeldes se habían reunido en el convento dominico de San Pablo de Sevilla, en protesta por las sacas de trigo, la subida de impuestos y la influencia de los judeo conversos en el gobierno de la ciudad, protegidos por los Guzmanes, pidiendo su expulsión según explica Antonio Collantes de Terán. «Yo soy cavallero que no tengo que perder. Yo me alçaré con la comunidad y tomaré al Alcáçar y de allí haremos lo que quisiéremos» dijo Juan Figueroa.

Los dominicos fueron acusados de favorecer el levantamiento comunero dándoles comidas aunque ellos lo negaron.

Eran hermanos del I Duque Pedro Ponce de León, Juan Suárez de Figueroa, Bernardino Ponce de León y García Ponce de León, a quienes en su testamento de 1530 deja ciertas cantidades de ducados. Todos eran hijos del capitán Luis Ponce de León Suárez de Figueroa Señor de Villagarcía.

Sobre la una de la tarde, don Juan de Figueroa se dirigió al Palacio de su hermano, el duque de Arcos, en la Plaza Santa Catalina, que estaba ausente convocando a sus criados, familias y partidarios, tomó las armas y artillería allí existentes, e inició la toma del Alcázar de Sevilla siendo las tres de la tarde.

Los sublevados 300 hombres armados y varias piezas de artillería recorrieron el centro de la ciudad dando vivas al rey y a la Comunidad.

En la calle de la Alhóndiga, y plaza de Santa Catalina, varios hombres de Juan Figueroa trataron de arrebatar la vara de justicia al Asistente, invocando la comunidad, echaron mano de sus espadas, provocando una desbandada. Mientras, los Tello, los Guzmanes y las autoridades de la ciudad reunían gente para luchar contra los sublevados.  Los dos bandos se encontraron en la Plaza San Francisco dispuestos a la batalla.

Los frailes del vecino convento de S. Francisco y varios caballeros, trataron de resolver la situación por vía pacífica.  Se llegó a un acuerdo, por el que don Juan de Figueroa devolvería las varas sustraídas a distintas autoridades y se volverían a su casa, pero no sucedió así. Figueroa cañoneó la puerta del Alcázar y entró.

El Arzobispo Diego de Deza había retenido contra su voluntad al Alcalde de Justicia y Asistente en el Palacio Arzobispal y los militares al servicio de los Guzmanes tratan de convencer al Arzobispo de que los apoyase pero no lo ven claro, y temen que apoye al bando contrario. De modo que deciden retirarse esa noche y esperar al día siguiente mientras que vigilan que por las puertas de la ciudad no entrasen refuerzos para los sublevados desde Marchena o Mairena.

Al día siguiente domingo las autoridades de la ciudad los Tello leales al Rey y los Guzmanes retomaron el Alcázar no sin cierta batalla  dentro de las murallas que lanzaban lanzas y flechas.

Don Juan de Figueroa fue herido, se defendió, pero Juan Gutiérrez Tello consiguió desarmarlo y hacerlo prisionero y entregarlo a la justicia del Rey.

El Lunes el Duque de Arcos había reunido tropas desde Marchena y resto de sus pueblos para entrar en la ciudad. Cuando le dijeron que depusiera su actitud replicó que dado que en la ciudad no había libertad y que las puertas estaban controladas por gentes de los Guzmanes no podía actuar de otra forma. Los Guzmanes tuvieron el control de las puertas de la ciudad entre el 20 de septiembre y el 7 de octubre.

El Duque de Medina Sidonia trataba de controlar cualquier movimiento en favor de los Ponce dentro de Sevilla hasta el punto de que,  los tenientes de alcalde y alguaciles no dejaron mesón ni taberna de Sevilla por registrar, buscando gente de Marchena y de Mairena del Alcor, y amenazando con penas de azotes a los que los acogiesen.

Se dccretó prisión para Juan de Figueroa, quien pronto logró huir, de Juan de Gallegos y la del doctor Neira, teniente de alcalde mayor por don Juan Portocarrero, recluido en las Atarazanas. Se actuó contra caballeros relacionados con el duque de Arcos y contra 200 personas.

Semanas mas tarde su hermano don Juan de Figueroa le recriminó no acudir en su ayuda, mientras Juan de Guzmán salía a buscar unas tropas que estaban en la Cruz del Campo. Pedro Girón, pocos días después del levantamiento, da a entender que el duque no se implicó en el mismo, aunque también alude a su hipocresía.

El duque de Arcos el lunes estaba movilizando a sus gentes pero el miércoles enviaba correos y cartas  diciendo que no sabía nada y condenando la actuación de su hermano don Juan de Figueroa.

Las cartas de don Juan al I Duque de Arcos dos meses después dicen:  “dize vuestra señoría, que partí sin hablalle, ni saber vuestra voluntad. Y a esto digo que bien se acordará cómo aquella noche que hablamos, quedó determinado que vuestra señoría avía de seguir la opinión de los gobernadores». Y me dixo que en todo lo que uviese menester de vuestro favor, lo tenía para en otras cosas, pero que en este negoçio no avía lugar».

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Actualidad

Coplas de Jesús Nazareno, y otras joyas musicales desconocidas de las hermandades marcheneras

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En el XIX el patrimonio musical de las hermandades marcheneras se enriqueció gracias a las composiciones que dejaron grandes maestros para Jesús, Rosario, la Soledad, Dulce Nombre y Virgen de los Dolores que son las composiciones más antiguas que se conservan.

En el S. XIX se popularizó el canto de coplas e himnos a las principales imágenes de las hermandades y en Marchena se encargaron composiciones a los mejores compositores del momento.

De ellas aún se cantan las coplas a Jesús Nazareno y a la Soledad, (coplas a los siete Dolores de la Virgen que aún se cantan cada Cuaresma en el Septenario de la Soledad, compuesta por Hilarión Eslava) y se perdieron las coplas del Dulce Nombre y de la Virgen de los Dolores y del Rosario.

Las coplas a Jesús Nazareno pueden oírse hasta el sábado en San Miguel en el Quinario de Jesús Nazareno interpretadas por el coro de la Hermandad, lo que supone un gran esfuerzo debido a la dificultad técnica y a la calidad que requiere, por lo que solo es posible tras arduos ensayos.

Juan Ramón Gallardo, párroco emérito de San Juan destaca que aunque en el archivo musical de San Juan no queda suficientemente acreditada la autoría de las Coplas de Jesús Nazareno, su estilo e influencias apuntan claramente a Hilarión Eslava, compositor de fama nacional, maestro de música y autor de diversos libros sobre composición musical.

Este maestro ya trabajó en Marchena para la Hermandad de la Soledad y para San Juan donde compuso su famoso Miserere.  Pedro Rodriguez Cortés es el autor de las Coplas al Dulce Nombre mientras que nada se sabe del autor de las Coplas a la Virgen de los Dolores.

En Marchena se conservan cinco obras de Pedro Rodríguez Cortés entre ellas las Coplas al Dulce Nombre también llamada Oh, suma bondad de Dios oara dos sopranos y bajo con acompañamiento de órgano. De esta composición se realizó en el año 1997 una versión para agrupación musical por Francisco Javier González Ríos y Rafael Soto, que posteriormente se incorporó al archivo musical de la iglesia matriz.

El último eslabón de esta dinastía familiar en el ámbito musical fue Luis Rodríguez Salvago, que nació 29 de agosto de 1878. Ejerciendo profesionalmente como organista contrajo matrimonio con María del Rosario León López en la parroquia de San Miguel, el 28 de diciembre de 1903.
También fue director de la banda de música de los municipios de Marchena y de Arahal, falleciendo el 28 de junio de 1958 en la calle Santa Clara, número 20.

La ultima composición de esta serie de himnos es la salve a la Virgen de las Lágrimas que se canta al final del Quinario de Jesús ante la Virgen.

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Historia

De la mazamorra al gazpacho, siglos de historia en un plato sencillo y completo

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El gazpacho ayuda a combatir el cáncer de colon, según un estudio de las universidades de Granada y Almería
Un equipo de investigadores de las universidades de Almería y Granada han identificado una interrupción en el crecimiento de células de cáncer de colon después de exponerlas al gazpacho. Tras someter esta receta propia de la dieta mediterránea a una digestión artificial, y exponer tumores cultivados al digestato resultante, se observa como la mezcla de todos sus ingredientes presenta una actividad antitumoral mayor que su consumo por separado.

HISTORIA DEL GAZPACHO

Las raíces de este plato son muy antiguas, y curiosamente en su origen el gazpacho no llevaba verduras de ningún tipo, sino que se componía de pan remojado en agua, aceite y vinagre, al que a veces se añadía ajo o almendras.

Sin embargo, la referencia más concreta de lo que hoy es el actual gazpacho andaluz nos remite al siglo XVI, cuando el tomate, y el pimiento, dos de los ingredientes fundamentales del gazpacho, llegaron de América.

La Mazamorra es una sopa fría primitiva originaria de las campiñas sevillanas y cordobesas, antecedente del gazpacho, ajoblanco, porra o salmorejos según algunos autores.
Comida estival, de cucharada y paso atrás, en lebrillo común donde un majado de ajo, sal y vinagre, pan de hogaza candeal, que se mezcla con hortalizas de a mano, desde lechugas tiernas, pepinos, habas, etc. se licúa en agua fresca de fuente de botijo o cántaro.
Estas mazamorras son las que llevan los marinos y colonos españoles al nuevo mundo, América, donde tienen gran éxito, aunque en sus versiones en dulce y con maiz como elemento base.

Lo consumían principalmente los campesinos andaluces, y fue en el siglo XIX cuando el gazpacho empezó a popularizarse también entre la clase burguesa, que le aportó la costumbre de servirlo con tropezones de pan o pequeños trozos de hortalizas. Es por esta razón que no figura en los recetarios de cortesanos de siglos anteriores.

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Historia

Francisco de Mesa, el artillero de Hernán Cortés que subió a un volcán a por pólvora

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Francisco de Mesa, (Marchena 1485-México 1534) fue uno de los primeros artilleros de que se tienen noticia y fue el que salvó la expedición de Hernán Cortés para la conquista de México, cuando ésta se quedó sin pólvora. 

Fue uno de los primeros descubridores y conquistadores de Nueva España, Guatemala, y otras provincias, a las que pasó desde la isla de Cuba con plaza de artillero mayor y capitán de la artillería de Hernán Cortés.

Así se recoge en el documento Méritos, servicios de Francisco de Mesa, (Archivo General de Indias,PATRONATO,82,N.1,R.9), en la que el vecino de Chiapas, Luis Aceituno, dice que Francisco de Mesa fue abuelo materno de su mujer Doña Inés de Tovar. Dice ese documento que Mesa sirvió a su «Vuestra Alteza» «derramando mucha sangre, padeciendo innumerables trabajos y gastando su hacienda».

Estuvo en las guerras de Italia donde se acreditó como excelente artillero. En 1518 estaba en Cuba y se unió como soldado a la expedición de Hernán Cortés al Yucatán. Participó en la conquista de México y tuvo un destacado papel como artillero y constructor de cañones y culebrinas, armas fundamentales en las batallas de Texcoco y en el sitio de Tenochtitlan.

La expedición dirigida por Francisco Montaño ascendió al cráter del volcán aún activo Popocatépetl (5253 m) para conseguir azufre para la pólvora de los cañones.

«En la ciudad de México fueron desbaratados los españoles (…) y en la retirada pasó muchos trabajos y queriendo acometer la segunda vez les faltó pólvora, (…) fue al volcán de Talmanalco, y se hizo atar con sogas por el cuerpo, poniendo en gran riesgo su vida, por las grandes llamaradas de humo y fuego. (…) Se hizo descolgar por el volcán abajo que era muy profundo, y halló piedrazufre, que sacó mucha cantidad de que se hizo la pólvora con que se ganó la ciudad de México».

Por sus servicios recibió una encomienda en Yguala, adonde se retiró con su mujer Inés de Herrera. Tuvo once hijos y murió ahogado en un río en 1534.

(Bibl.: H. Thomas, Quién es quién de los conquistadores, Barcelona, Salvat Editores, 2001; J. M.ª González Ochoa, Quién es quién en la América del Descubrimiento, Madrid, Editorial Acento, 2003).

Francisco Montaño, dice que Francisco de Mesa fue uno de los primeros artilleros al servicio de Hernán Cortés en la conquista de México «porque no había otro artillero entonces» y «que fue de los primeros conquistadores de Nueva España».  Montaño subió con Francisco de Mesa a la sierra del volcán y lo vio entrar al volcán a donde bajó colgado por unas cuerdas para sacar azufre «con gran riesgo para su persona».  Y «dicho azufre redundó mucho en provecho de su majestad por la cantidad de pólvora que con ellos se hizo cuándo a Hernán Cortés se le había acabado la pólvora y en aquella sazón no la había en la tierra ni venida de España».

El marchenero Francisco de Mesa recibió de Cortés la encomienda de la ciudad de Iguala, tal y como confirma otro marchenero Pedro Núñez, que aparece como testigo de sus actos, según se recoge en la obra «Los testigos hablan: la conquista de Colima y sus informantes» escrito por Margarita Nettel Ross de la Universidad de Colima. 

 

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