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Flamenco

Cuando Pepe Marchena cantaba en la fragua del Arco de la Rosa

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Junto al Arco La Rosa había una fragua en torno a 1910 propiedad de Manuel Reyes donde se llevaban los caballos a cambiar las herraduras. Allí trabajaba siendo niño Pepe Marchena y fue allí uno de los primeros lugares donde aprendió el cante.

«Trabajaba en una herrería, con Manolo Reyes. Me tocó la faena del fuego, y allí, con el cuerpo lleno de sudor, metido en un infierno terrible de hierro, comenzó mi afición al cante. Cantaba siempre. Cantaba aunque no estuviera alegre» explica Pepe Marchena al periódico madrileño La Voz en 1935.

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Actualidad

La mejor colombiana se llevará 1.500 euros para homenajear a su creador Pepe Marchena

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Los meses de Noviembre y Diciembre se desarrollarán en la Peña Flamenca la primera edición del Concurso de cantes de ida y vuelta como homenaje a Pepe Marchena a quien se considera creador de la colombiana, el único palo flamenco que aparece en el siglo XX y que fue iniciado y popularizado por el Niño de Marchena en su época de mayor popularidad, antes de la Guerra Civil.

Las semifinales serán el 9 y 23 de noviembre en la Peña Flamenca y la final el 7 de diciembre en lugar aún por determinar. El 5 de diciembre se cumplen 43 años de la muerte de Pepe Marchena. 

La imagen puede contener: una o varias personas y texto

Los premios establecidos son Primer Premio especial a la colombiana dotado de 1.500 €, + diploma + video de una pieza de su actuación y Segundo Premio con 1000 € + diploma + video.

En 1931 aparece la primera referencia escrita sobre el tema musical «Mi colombiana», en anuncios de insertados en la prensa de la época cuando  Pepe Marchena, Niño de Marchena, ponía el cartel de no hay billetes un día sí y otro también en cualquier plaza de toros de España.

La colombiana no tiene nada que ver con Colombia por lo que algunos insisten en rebautizarla como «colombina» por su origen americano. Para crearla Pepe Marchena tomó algunos compases, -letra y música- de una canción tradicional o corrido mexicano, que popularizaron en el primer tercio del siglo XX autores como Antonio Aguilar, El Charro de México, Antonio Aguilar, apodado como el charro de México de cuyo nacimiento se cumple este año su centenario.

Antonio Aguilar Márquez (Zacatecas, 1919- México, 2007),​ cantante, actor, productor, guionista y cineasta mexicano. Su discografía ha sobrepasado los 160 álbumes con ventas de más de 25 millones de copias.

Como buena amante del folclore popular mexicano Frida Kahlo hizo suya esta canción y se pintó a sí misma como el Pobre venadito de la canción porque se sentía herida después de varias operaciones y un accidente.

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Frida, se autorretrata como el pobre venadito herido. 

«Soy un pobre venadito / que habito en la serranía», letra que Pepe Marchena lo transforma en «Soy un pobre benedicto…».  Y sigue la canción mexicana «quisiera ser perla fina de tus lúcidos aretes, pa morderte la orejita y besarte los cachetes, quién te manda ser bonita tu sola te comprometes».

En la parte final de la colombiana flamenca, Pepe Marchena introdujo la música y letra de una habanera llamada «La Colombiana», una música igualmente popular de varios puntos de América a principios del siglo XX e igualmente extendida por España, principalmente el norte y el levante, con gran tradición de interpretar habaneras. De estas habaneras toma la frase «Oye mi voz» y el remate de «mi colombiana». Otra versión de esta habanera es la de Lolita Torres, una artista argentina nacida en 1930 que se hizo popular a partir de los 50 en España y América.

 Juan Valderrama recordaba así el nacimiento de la Colombiana: «Presentar la colombiana por España fue un acontecimiento, daban actuaciones en los teatros, que iban las autoridades a presidirlo y todo, Marchena era una figura principalísima, una personalidad».

Marchena tuvo tanto éxito con la colombiana que el público se la pedía contínuamente y a veces se excusaba diciendo «Distinguido público. Yo les pido mil perdones, porque ha sucedido una cosa que no estaba prevista: yo quería dedicarles esta creación mía que se ha hecho tan popular, pero a mi guitarrista no le han traído a tiempo la guitarra de tocar las colombianas». Tanto arraigó la colombiana que Los Cinco Bilbaínos grabaron en los años cincuenta: «Bilbao, Bilbao, Bilbao, / ¡Ay, cómo has cambiao! / Las colombianas y el flamenco / te han equivocao». 

Algunos de los divulgadores de  la colombiana flamenca fueron Angelillo, Juanito Valderrama, La Niña de los Peines, El Carbonerillo y Manuel Vallejo. Actualmente Ana Reverte, conocida como “la Reina de Las Colombianas”. En los últimos años La Colombiana de Pepe Marchena ha sido reivindicada y recreada por Rocío Márquez y El Niño de Elche en sendos trabajos que beben de la fuente del maestro de maestros. Rocío Márquez también ha profundizado con Jorge Drexler en los cantes de ida y vuelta en el espectáculo «Aquellos puentes sutiles».

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Cultura

Aziz Balouch, el investigador paquistaní que acabó cantando flamenco con Pepe Marchena

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Primero Blas Infante y luego Ricardo Molina y Antonio Mairena, señalan la influencia mutua de los moriscos y los gitanos en el nacimiento del flamenco.

«Aquellos lugares con mayor población morisca, son, precisamente, en los que se asentó el mayor número de gitanos» opina Blas Infante en una de sus investigaciones sobre el origen del flamenco citando Marchena entre esos lugares.  En su estudio de 1950 Antonio Mairena y Ricardo Molina defienden que los gitanos crearon el flamenco integrando «las tradiciones musicales que encontraron todavía vivas en la abundante población morisca”.

4000 moriscos que huyeron de Granada tras la revuelta de las Alpujarras se refugiaron en 1600 en Sevilla y provincia. En 1613 había en Marchena un centenar de moriscos protegidos por el Duque. Sus apellidos: Rojas, Arrás (Alharrás), Anaya o Valenzuela, la mayoría esclavos del Duque, se libran de la expulsión.

Descendientes de reyes moriscos como el de Casares que habían entregado ciudades de la serranía malagueña y que habían alcanzado pactos con Don Rodrigo Ponce de León a cambio de que este cobijara en Marchena a sus descendientes, como así sucedió.

También alrededor de 1600 aparecen las primeras referencias escritas de los gitanos en Marchena en el entorno de la Plaza Ducal. Aparecen cantando y bailando en las principales procesiones como las de gloria de la Soledad y el Corpus y con referencias al apellido Reyes, datos que publicaremos próximamente.

De Ziryab, A Aziz, pasando por Pepe Marchena

Según el arabista Emilio García Gómez, el músico del siglo XI Abu l-Hasan Ali ibn Nafi de origen oriental (de voz melodiosa y aguda), introdujo en Hispania las melodías orientales, añadió al laúd una quinta cuerda, fundó el primer conservatorio del mundo islámico e introdujo los cantos melódicos árabes conocidos como nubas.

Tras los pasos de Ziryab, otro investigador musical pakistaní, Aziz Balouch vino a España buscando referencias sobre el sufismo en los años 30 y cantó flamenco en la compañia de Pepe Marchena que lo llamaba marchenita. Finalmente trabajó para la embajada de Paquistán en España y Escribió un libro sobre la cultura árabe y el origen del cante jondo.

En mayo de 1963, Aziz Balouch participó en el I Festival Mundial de Poesía árabe celebrado en Córdoba por el IX centenario de la muerte del poeta Ibn Hazm autor de El Collar de la Paloma leyendo un poema de su compatriota Muhammad Iqbal (1877-1938) titulado A la Mezquita de Córdoba donde dice «Todavía cuelga, hoy en tu brisa la fragancia virginal de Yemen».

Faiz Ali Faiz el cantante de qawwali -folclore paquistaní sufí- nominado para los premios de la BBC Radio World Music (2005) grabó ese año el disco Qawwali flamenco con Miguel Poveda, Duquende y Chicuelo que dio pie al espectáculo del mismo nombre dirigido por la etno musicóloga Martina A. Catella. 

«Sufismo y Flamenco tienen mucho en común: un sistema musical que viene de la misma zona, un vocabulario similares, preguntas existenciales» explica Martina Catella (http://singtheworld.fr) . El qawwali es una tradición musical del sufismo que se inicia en el siglo XIV en lugares santos sufíes de India y Pakistán.  Otros cantaores flamencos han grabado discos de flamenco sufí. 


 

 

 

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Flamenco

Zarabandas, chaconas y otras danzas barrocas que sonaban en las procesiones de gloria

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En las principales fiestas y procesiones de gloria barrocas de Marchena se contrataban grupos de danzas muchos de ellos gitanos que cobraban parte de su salario en especias, vino, carne y zapatos. 

 Las danzas más populares del barroco se llamaban danzas de cascabel y se acompañaban de guitarras, pandero, castañuela, tamboril y flauta. Había muchos tipos de danzas, como la de las espadas, la chacona, la morisca, la de cascabel, la de gitanos, las de los diablillos, la del negrillo y la  zarabanda.

Las  danzas de espadas inspiradas en  movimientos militares se conservan en algunos puntos de Andalucía como Arjonilla, Jaén y en las localidades onubenses de Alosno y San Bartolomé de la Torre asociadas al folclore leonés traído por los repobladores tras el fin de la guerra de Granada.

 

Las danzas más frecuentes contratadas por el Ayuntamiento de Marchena eran la danza de gitanos y danza de turcos. En 1600 se contrata el grupo danza de Beltrán Bustamante, gitano que cobraba 22 ducados. Otros grupos de danzas eran los de Diego López y Bartolomé del Olmo.

Maestros de danzas marcheneros eran Bartolomé del Olmo, Urbano Benítez, Diego López,  Sebastián García, Lorenzo García Bejines, Diego Fernández, Pedro de Aguilar y Francisco Vivaque (capataz de danzas de turcos) y los gitanos Sebastián García, Beltrán Bustamante, Diego Salguero, Francisco Heredia, Baltasar de los Reyes, Nicolás Montoya y María Parla.

Resulta muy variada la lista de danzas que se ejecutaban en el siglo XVII, tanto en los ambientes cortesanos como entre el pueblo llano, puesto que algunas de estas formas de baile tenían el mismo éxito en los salones que en las calles.

La chacona era bailada por varias parejas de bailarines y bailarinas y fue popular durante todo el siglo XVII hasta ser destronada por las seguidillas y los fandangos.

La zarabanda la bailaban exclusivamente mujeres -en origen troteras o danzarinas judías y moriscas- y se consideraba entre la población bienpensante un instrumento de perdición para el hombre. Muy apreciada por el pueblo llano, llegó a ser prohibida por el Consejo de Castilla por motivos morales.

La folía es otra de las danzas características del periodo en nuestro país, que tuvo igualmente proyección internacional hasta el punto de conocerse fuera como Folías de España.  La folía se mantiene aún viva en Alosno en la festividad de San Juan Bautista.

En 1673 hubo música de ministriles sobre todo en las vísperas y se pagaba a los músicos de la Iglesia Mayor de San Juan por tocar la noche de la víspera en el balcón principal  del Ayuntamiento al tiempo que se disparan y queman fuegos artificiales.

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Además en 1661 se le añaden una capilla musical con dos tenores bajo y cuatro mozos de coro. En 1761 se trae de Sevilla al clarinero Ignacio Núñez de Gracia.

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Flamenco

Los gitanos y la Virgen de la Soledad, una historia de amor que nace en el siglo XVII

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En 1565 Loris Hoeffnagel realizó un grabado que muestra la ciudad de Marchena (Sevilla) y que fue incluido en un atlas. Es una de las imágenes de gitanos más antiguas que conocemos.

En ese grabado aparecen cuatro figuras: el padre, la madre, el mocito y el niño/a pequeño en los brazos de la mama.

Los hombres trabajan el hierro mientras la gitana amamanta. Se reconoce que son gitanos por las herramientas, los fuelles (esos fuelles han seguido siendo usados por los gitanos) y por la rodela que luce la gitana. Los gitanos vinieron a Marchena reclamados por los Duques como herreros y expertos en ganado equino en tiempos de la Guerra de Granada según algunos autores.

 El Ayuntamiento de Marchena contrataba para la procesión del Corpus varios grupos de danzantes desde 1578 entre ellos, danzas de gitanos. Maestros de danzas gitanos eran Sebastián García, Beltrán Bustamante, Diego Salguero, Francisco Heredia, Baltasar de los Reyes, Alfonso Nicolás Montoya, y María Parla.

En 1617 el Santo Entierro era portado por clérigos escoltado en los flancos por los armaos de etnia gitana con lanzas y espadas. En la procesión de la Virgen de la Soledad de Septiembre iba acompaña con música de ministriles, una capilla musical y «danzas de gitanos».

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TRADICIÓN FLAMENCA EN LOS SIGLOS XIX Y XX

Manuel Torre era uno de los asíduos a las fiestas flamencas que se hacían en la plaza en los años 20 cuando se celebraba allí alguna boda o salía bien algún trato o negocio. Además acudían la paradeña de origen trianero Ana Heredia. Cuando ella cantaba Manuel Torre se partía la camisa.

También sentía devoción por El Chindo que cantaba soleares de Joaquín El de la Paula pero con el sello de la Plaza Arriba. También acudía Pepe el de la Flamenca granadino asentado en Marchena.

Melchor de Marchena acompañaba las fiestas con sus toques. La Niña de los Peines venía muy a menudo a aprender de los cantes de La Gilica a la que alabó en muchas ocasiones. En esas fiestas se arrancaba a bailar Manuela Reyes hermana de La Gilica y Juanillero y El Cuacua remataban la faena por saetas a Jesús Nazareno que hacía llorar a todos los presentes.

Los críticos flamencos Antonio Torres y Manuel Martín Martín han investigado en profundidad los secretos flamencos de la Plaza Arriba o Plaza Ducal de Marchena.

La Niña de los Peines (Pastora María Pavón Cruz. Sevilla, 1890 - 1969)

LA GILICA
La saga flamenca se inicia en el XIX con La Gilica y su estirpe gitana. María del Carmen de los Reyes Torres, La Gilica (Ecija 1866-Marchena 1942), creó dos estilos de Soleá y se casó en Marchena con Juan Jiménez, tío de Melchor de Marchena. Nació en Marchena el 10 de diciembre de 1866, en el número 60 de la calle Quemada, cuya partida de nacimiento está registrada en la parroquia de San Miguel. Murió en Écija el año 1950. La Gilica inventó en el XIX dos estilos de soleares, considerados entre los Cantes de la Plaza Arriba que luego fueron difundidos por La Niña de las Peines, la Roezna, Meneses, Lebrijano y Antonio Mairena.

Sus hijos, los hermanos Jiménez de los Reyes fueron el Cuacua, los guitarristas Miguel de Marchena, Titi del Quico y María Engracia todos cantaores nacidos en la Plaza Ducal y que dieron origen de «el jaleíllo de la Plaza Arriba» cantado incluso por Antonio Mairena. En 2016 se cumplieron 150 años del nacimiento de La Gilica y por esta razón la Fiesta de la Guitarra se dedicó a su memoria.

LA JOSEFITA
La Josefita era el apodo de Mª Josefa Torres Jiménez, hermana de El Babel y cuñada de La Gilica, más conocida por ser la madre del guitarrista Melchor de Marchena, y transmisora de los cantes antiguos de la Plaza Arriba a una nueva generación.

JUANILLERO DE MARCHENA
Juan de los Reyes Torres, Juanillero de Marchena, hermano de La Gilica fue un excelente cantaor aunque no muy conocido entre el público. Creó un remate del cante por soleá que sigue utilizándose en la actualidad aunque muchos de los aficionados al flamenco desconocen éste dato. Junto con su hermana, es otro de los pilares básicos del cante marchenero de la Plaza Arriba.

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FRASCO CHELES
Frasco Cheles es el seudónimo de Francisco Cruz Vargas, nacido en Marchena, vivía en Paradas desde finales del siglo XIX. Se dedicaba a esquilar ganado y se casó con Trinidad Torres Jiménez hermana de la madre de Melchor de Marchena. Tenía una cuadrilla de esquiladores de Marchena y Paradas que trabajaban en los alrededores de la Plaza y en toda la comarca.

EL TITI
El Titi es el sobrenombre de Manuel Jiménez Reyes nacido en Marchena, principios siglo XX. Hijo de La Gilica y Manuel El Babel. Guitarrista y bailaor. Desarrolló su faceta artística durante los años cuarenta, principalmente por las zonas del Campo de Gibraltar y Málaga. Daba clases de guitarra a los hermanos De Lucía, Manuel Molina y otros.

EL RUBIO DE LOS TEJERINGOS

El Rubio de los Tejeringos es el apodo de José Torres Vargas nació en Marchena en 1888, familiar de La Gilica y Melchor, churrero afincado en Paradas donde conoció al crítico flamenco Antonio Bascón Torres. Casado con con Pilar Torres Jiménez. Su hijo, Juan Torres Torres, fue uno de los fundadores de La Peña Flamenca de Paradas.

EL CUACUA
El Cuacua es el nombre artístico de Juan Jiménez de los Reyes, nacido en Marchena en 1904. Era hijo de La Gilica y está considerado como el mejor y más puro cantaor de la Plaza Arriba marchenera.

EL CHINDO
Apodo de Juan Jiménez Jiménez, primer marido de La Gilica. Chindo, que en caló quiere decir ciego, también fue el apodo de su hermano José María y su sobrino Manuel Jiménez. Este último fue célebre cantaor de la Plaza de Arriba que solía cantar en fiestas privadas con Tomás Pavón y que, según Antonio Mairena, destacó por soleares.

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TURISMO

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