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Cristo de San Pedro

Se cumplen 77 años desde que se partió la cruz del Cristo de San Pedro

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Hace 77 años, en 1944 la Cruz del Cristo de San Pedro quedó enganchada a un cable y se partió poco antes de entrar en el templo, sin que le sucediera nada al Cristo. Esto originó el besapié del Cristo.

El Cristo de San Pedro estaba a unos metros de entrar en Santo Domingo cuando el remate de la cruz quedó enganchado en un cable de la feria que se había quedado allí instalado del año anterior. La feria en esa época comenzaba en Los Cantillos y terminaba en la Plaza Vieja.  El cable cruzaba la calle Rojas Marcos desde la muralla al templo.

Salida de la Hermandad del Cristo de San Pedro de Marchena ...

El problema es que el capataz y rector del Cristo de San Pedro, Antonio Jiménez González no vio el cable que quedó enganchado al cupulín o remate del dosel de la cruz, mientras  el paso avanzaba por en medio de la calle Rojas Marcos. Entonces se sintió  un fuerte impacto y la cruz de madera se partió por los pies del Señor, una talla de 500 años y de gran valor histórico y artístico.

El Cristo cayó lentamente sobre el monte de claveles, entre los gritos de los espectadores y las lágrimas de los hermanos.  Varios hermanos subieron al paso y entre lágrimas y llantos desclavaron la imagen de la cruz, la bajaron del paso y la trasladaron al interior del templo de Santo Domingo donde quedó expuesta en besapié.

El Cristo sufrió una grieta o abertura en la espalda y la imagen fue restaurada el Sábado Santo, es decir, al día siguiente de la caída por el escultor Sanjuan.

Ese año el Domingo de Resurrección se cantó un solemne Te Deum en acción de gracias porque la imagen milagrosamente no sufrió daño alguno de consideración y la imagen quedó expuesta en besapié, costumbre que se viene repitiendo cada mañana de Domingo de Resurrección desde entonces hace 74 años.

Miles de personas acudieron ese año al besapié donde se regalaba una estampa del Cristo y un lazo rojo en la solapa.  Todas las hermandades hicieron acto de presencia y fue un domingo histórico para la Hermandad.  La cruz partida se conserva desde entonces en el interior del templo de Santo Domingo, a la que se le han colocado unas placa metálicas para conservar el estado en que quedó la cruz original para que se comprobase que se trataba de un hecho bastante insólito. Este hecho aparece relatado en el libro de Rafael López Fernández de Apuntes Históricos de las Hermandades de Marchena.

 

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Actualidad

Investigación: Juan Gil desvela la lucha a muerte en el seno del clero marchenero a causa de los judeoconversos

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Don Juan Gil, miembro de la Real Academia de la Lengua Española y uno de los expertos más importantes de España y autor del libro «Los Judeoconversos y la Inquisición en Sevilla», aporta más luz al conflicto de los judeoconversos dentro del clero en Marchena en 1525 en base a una carta del sacerdote de Marchena Francisco García.

Según expresa Juan Gil. «El interés de esta carta estriba en que revela que en Marchena se había entablado una guerra a muerte entre el sacerdote Francisco García y los demás miembros del clero de la ciudad, incluido el vicario: la llamada por él cofradía». El documento se refiere a la llegada de los dominicos, y al templo de San Miguel. 

Portada:  Escudo de la Inqquisición en el templo de Santo Domingo de Marchena. 

La carta se conserva en el Archivo Histórico Nacional, Osuna, legajo 175, D, 2. Se trata de una carta muy interesante del sacerdote Francisco García, escrita el 21 de enero de 1525 y dirigida al duque de Arcos.

Tras analizar el documento original Juan Gil ha analizado su significado y expresa en este artículo su aportación sobre el tema: 

Quiénes fueron los conversos reconciliados por la Inquisición en Marchena en 1495

Las causas de este encono no están tan claras como quisiéramos. Según García, irritó a sus émulos que el duque de Arcos le concediese una casita cercana a la huerta de San Miguel, donde antes vivían unos santeros; allí residía nuestro hombre, celebrando misa en la iglesia por las tardes, predicando el Evangelio y, según él, haciendo milagros como un verdadero santo.

El resto del clero le había hecho ver que no decir misa por la mañana contrariaba las constituciones eclesiásticas; pero no por ello nuestro hombre dio a torcer su brazo. Como suele suceder en este tipo de enfrentamientos, surgieron las inevitables murmuraciones: hubo quien se quejó de que García acusaba a sus rivales de estar amancebados; también se dijo que prohibía a la gente echar limosna en la colecta de la iglesia de sus antagonistas.

Documento original de 1525. 

En la casa del duque, dos escribanos aseguraron a uno de los cofrades que conseguirían que el duque expulsara finalmente de la “casilla” de San Miguel y hasta de Marchena a su mortal enemigo. Los conjurados no iban a la iglesia de García, pero se reunían en la huerta de San Miguel, donde un Benjumea –un apellido conocido en la Marchena de aquella época- se atrevió a echar pestes del sacerdote, “hijo de la tal que lo parió”. Para colmo, eran ellos los que tenían la llave de la iglesia, con lo que nuestro cura se hallaba expuesto sin remedio a cualquier insidia.

            García perteneció a esa clase de hombres que ven el mundo desde una perspectiva maniquea: huelga decir que a él le tocó ser el bueno y el santo, mientras que sus oponentes fueron la personificación del mal. En este simplista reparto de papeles en blanco y negro, García se presentó a sí mismo como un Jesús redivivo. Por consiguiente, no solo dio a sus adversarios respuestas similares a las réplicas de Cristo a los fariseos, sino que se atrevió a decir que el huerto de San Miguel podría ser un trasunto del huerto de Getsemaní, si la facción contraria llevaba a cabo sus siniestros designios y le daba muerte.

            Pero había otra razón que, además de reforzar todavía más este paralelismo, explica también el odio existente entre unos y otros: al decir del sacerdote, obsesionado con esa idea, todos sus rivales tenían sangre judía en las venas, mientras que él, libre de mácula, era un verdadero martillo de la Sinagoga, de modo que, si el duque de Arcos le prestaba su apoyo, se convertiría en el caudillo de los cristianos viejos de Marchena y restauraría en la ciudad la pureza del cristianismo, echado a perder por los conversos.

La Iglesia de San Miguel de Marchena, era a principios del XVI una pequeña ermita en una zona despoblada. 

Otra vez, por tanto, se repetía en Marchena el drama de Jerusalén: un nuevo Cristo –el sacerdote- se enfrentaba a una taifa de hombres desalmados que se reunían dentro de sus casas en conciliábulos secretos (“sin campana”, dijo pintorescamente García) con el único y exclusivo fin de tramar su perdición. Estos rufianes, no contentos con haber obstaculizado por todos los medios la concesión de la “casilla” al sacerdote, al ver el fracaso de su plan urdieron una conjura más sofisticada: “uno de ellos” fue a visitar al dominico fray Alonso de Zayas y le ofreció el terreno de la casa para que su Orden erigiese en él un convento: la manera más limpia y eficaz de deshacerse del enemigo por su expulsión.

¡Ojalá viniesen pronto a Marchena los frailes predicadores!, observó irónicamente García al comentar ese ofrecimiento al duque, pues con su llegada se establecería el tribunal del Santo Oficio, empezarían a arder los huesos de los conversos enterrados en el cementerio (cristiano, por supuesto) y colgarían en la iglesia los sambenitos de los penitenciados.

Interior del templo de Santo Domingo. 

            No satisfecho con haberse comparado con Cristo, García pasó a equiparar sus cuitas con los lances y persecuciones de los mártires. Marchena no era su parroquia; que si lo fuera, afirmó, él no dudaría en morir por ella, tal y como por su iglesia había sacrificado la vida Thomas Beckett. La mención a san Martín está tomada de una carta de Sulpicio Severo.

El hexámetro es una sentencia del Medievo. Otros ejemplos, como el del Papa san Clemente, están tomados del santoral antiguo. A pesar de los latines con que empedró su carta, nuestro sacerdote no fue un hombre culto: estropeó algunas citas (por ejemplo, no supo recitar el verso como era debido), cometió solecismos como escribir pingui tauri e in vnam ciuitatem (se trata de un locativo) e incurrió en una falta de ortografía, poniendo gismes por chismes (un galicismo derivado de schisma, ‘cisma’).

Los médicos judíos amigos del Marqués de Cádiz y Señor de Marchena

            Solo me resta expresar mi agradecimiento a don José A. Suárez por haberme facilitado esta oportunidad de conocer tan interesante documento, lo que me ha permitido escribir este artículo. «Comentarios a una carta del sacerdote Francisco García, escrita en Marchena en 1525.  Juan Gil».

Transcripción del texto realizada por Don Juan Gil. 

«IHS  Yllustrissimo señor

            Secretum meum tibi propter metum Judeorum[1], porque quiero dezir cómo, después que  V. S. fue a Osuna, supe que estos duros de ceruiz et incircuncisi corde[2] dieron otra petiçión, sin la que no adjudicó, con que dezían tolle tolle[3], diziendo en esta segunda que, pues me mandaua dar la casilla y huerto, que se tomasse lo otro y me lo diesse. Iten, supe cómo fue vno d’ellos a fray Alonso de Çayas y dixo que en çiertos cabildos que avían hecho sin campana, como de antes, saluo en sus casas, abían determinado de darles ese sitio para monesterio y que lo tomassen en sus manos: querían desistir y renunciar su derecho por echarme de aquí, sin inçitar a V. S. a que vea cómo cumplen su mandado.

Esclavos, conversos, piratas y corsarios en la Andalucía de Rodrigo Ponce de León

            Con gran dolor me quexo a Dios d’estos que tan mal me quieren sin tener razón para ello. Querría que paresçiéssemos delante V. S. y dixessen la quexa que tienen de mí y por qué me quieren tan mal, pues que yo les quiero bien. ¡Pluguiera a Dios que los frayres açeptaran su Ruego! Que pudiera ser que algún tiempo vieran en esta yglesia colgados los pellejos de las zorras sus parientes, que demoliuntur vineas[4], porque, yendo allí la Orden de los predicadores, a quien la Sancta Inquisiçión fue dada, lo primero que hizieran fuera desenterrar los huessos confesunos que allí están enterrados y desterrar las hisopadas de agua que viene a echar vn sastre en este pago de tierra virgen sobre las sepulturas de sus antepassados.

La familia de Pedro de la Barrera, capitán de caballos corazas, entre Osuna y Marchena

Y pues, por no perder el templo y rem[em]brança del huerto y las limosnas, saçerdotes y gentiles y conuerssos han hecho tan[tos] conçilios sobre quitarme la çera, persiguiendo a Jhesuchristo en la buena obra que aquí yo he hecho y hago, [porque ha] ocho días que los espero a penitençia y conformidad después que V. S. se fue, y no viene hombre [ningún] a cumplir lo que V. S. mandó: tesos, como la otra vez que les mandó con Pedro de la Barrera que me [dieran] rrecabdo, y nunca me lo dieron ni dixeron, que yo me fue a mi ventura el domingo siguiente a dezir missa, para ver sy me apedrearan sobre ello; y, con esta tesonía, ni avn a descomponer la imagen de Nuestra Señora no han assomado por acá, que todavía se está de Pascua y otras vezes las fiestas [se] está de Quaresma. Y agora dizen que se quiere yr la grulla, o es yda, que tienen por santera.

San Miguel tuvo un hospicio y una hermandad del mismo nombre en 1550

Y pues ellos han dado ocasión a que yo escriua todas estas cosas a V. S., que callara por no darle enojo, y son tan contrarios a lo que yo exerçito en esta yglesia, no conosçiendo (como çiegos de maliçia) la sancta intençión que V. S. tiene a que la ánimas de los pobres deste çerro sean consoladas, Exurge, Domine, (Ps. 9) et exaltetur manus tua, ne obliuiscaris pauperum[5]; y pues han conspirado y declinado jurisdiçión, diciendo que a Sant Pedro martir (que, aunque fue hijo de judíos ereges, por ser sancto y enemigo d’ellos ellos le mataron en asechança) le quieren por su Çésar, él no lo queriendo, parésçeme que, por lo que ha hecho y dicho en su petición, que se lo deue tomar todo, para que V. S. tenga esta vocación y casa limpia de diabólicas expurçiçias, y me la dé de su magnífica mano, para que yo biua y acabe mis días en seruiçio de Dios y de V. S. en este Recogimiento, dándome a la contemplación de la Sagrada Escriptura.

Cuando la Reina agilizó la construcción del convento de Santo Domingo de Marchena

 

Y para que en esto no aya dilaçión y acaben las faltas y menguas que ay en esta yglesia, digo a V. S. con el propheta en el Psalmo prealegado, uides quoniam tu laborem et dolorem (id est, meum) /1v/ consideras, vt tradas eos y la yglesia in manus tuas[6]; y pues estos no çesan de infamarme dondequiera que me tienen deuoçión en esa villa, diziendo que eché estos sancteros de aquí por meterme en esta casilla que tenían, y otras cosas que, a buena examinaçión y sano juyzio, de mi intençión estaré sin culpa, no me paresçe que deuo callar a V. S. cómo han dicho delante algunos amigos míos que sería bien cortarme las alas, y que prediqué contra el tributo de Çesar, diziendo que no echasen limosna en el çepo o su gazofilacio saluo que me lo diesen a mí, y otras cosas de falsedades, y que yua con gismes a V. S. Y ellos y el vicario y saçerdotes del templo, viendo la gente que aquí venía y viene, hizieron conçilio, diziendo: “Quid facimus, quia iste multa signa facit? Si dimittimus eum predicantem[7], perderemos nuestra gente y ofrenda.

Bartolomé Bonilla, el clérigo que se arruinó por fundar el convento de Santo Domingo

Quítesele la çera, o, sy no, ande a demandar azeyte y trigo con los hermanos para la cofradía, y no diga missa tan tarde”. Y con esta ansia y palabras que fueron a sant Juan los leuitas, diziendo: “Tu [q]uis es? Sy non es Christus, quid ergo baptizas?[8], me llamaron y dixeron que cómo confesaua y dezía missa a hora que no estoruaua que no viniesse la gente a missa a la yglesia parrochial, como era obligada; y mostraron[me] vn mandamiento de los prouisores passados sobre çierto debate y adentellamiento que truxeron olim[9] con [los] clérigos naturales que no dixessen missa saluo por la mañana, y que yo quebrantaua la constituçión que habla en esto.

Entre çiertas cosas les dixe que yo no quebrantaua la constitución y que por esso les predicaua algo del Euangelio, por que satisfiziessen al preçepto de la Yglesia, y que quántas quebrantauan ellos. At illi tacuerunt[10]. Como los que vinieron a Nuestro Redemptor, diziendo: “Quare discipuli tui non lauant manus, cum manducant panem?[11], por que mi respuesta fue quasi la que Nuestro Señor dio a aquellos. Y cómo no çesan de regañar, han dicho que dixe a V. S. de sus mançebas e importuné que las mandasse echar, como sy las conosçiesse yo, y V. S. no velasse sobre su pueblo.

Cúpula del convento de Santo Domingo, actualmente en el Casino de Marchena. 

Plázeme que V. S. sabe la verdad. Sy algo le fueren a dezir de mí que dañe mi honrra, no me condene sin ser oýdo, dado que confío que V. S. sabrá y conosçerá que propter inuidiam etc.[12] Y porque me han dicho que de los que escriuen en la casa de V. S. dos se ofrecieron a un cofadre que acabarían con V. S. que me echasse de Sant Miguel y aún de Marchena, sy en algo me acusaren, mándeme llamar, para que me diga: Non audis quanta aduerssum te dicunt testimonia? Secretum meum tibi etc.[13].

Pues que quiçá no escreuiré otra como esta a V. S., con su soportaçión no dexaré de dezir cómo vn niño que me sirue la missa algunas vezes, nieto del mesonero Vela, truxo el otro día a vnos rrufianes de comer que estauan en el huerto de Sant Miguel, y les dixo: “¿Por qué estáys aquí?”, y Respondió uno que se dize Benjumea y dixo: “Por que no nos vea el viejo rruyn de tu amo, ¡pese a tal con la tal que lo parió!”.

10

Tumbas de la casa ducal de Arcos en el interior del convento de Santo Domingo. 

Fuéronse, pero ya son venidos, por el aparejo que hallan aquí. Y este me truxo las llaues /2r/ de Sant Miguel, oy sábado, del mesón de su abuelo, que se las dio este Rufián que estaua almorçando con otros rufianes en el mesón. Veo esto y siéntolo a par de muerte, y no oso hablar y d’esto y de aver dicho un cofadre a Martín Sánchez, el carpintero, que me dixesse que me quitasse de demandar la casilla y huerto, sy no, que no sé qué. Temo que vn día me echen vn rrufián que me mate, y que sea este el huerto de Gethsemaní, donde prendieron a Christo, y por que no me afrenten como a Cabeça de Vaca, clérigo, porque no daua en casamiento a su sobrino a quien lo afrentó.

            Suplico a V. S. que digo con Moyses: Aut dele me de libro tuo, aut non parchas populo isto[14] id est, estos que andan comigo con tanto hipihape que no me quiero desaperçebir, porque de los descuydados se hazen los muertos y desonrrados, nam felix quem aliena pericula faciunt cautum[15]. Escriuo estas cosas a V. S. por que, sy su temporal fauor en esta buena obra no me haze espaldas, viendo tantos peligros serame forçoso cumplir lo que dixo Jhesuchristo:

Si persecuti vos fuerint in vnam ciuitatem, fugite in aliam etc.[16], que aún en esto obedesçeré a la exposiçión de Santo Augu[stín], pues no son estas mis ovejas; que sy fuesen, aquí esperaría la muerte como el glorioso Sancto Thomás, arçobispo de Canturia, que murió por su yglesia. Pero aquí no es mía la yglesia, y ay más sediçión sobre mí que avía en Roma sobre Sant Clemeynte, ubi quidam diceba[nt: Bo]nus est, alii spiritu diabólico dicebant: Malus est et seducit populum[17]. No sé qué haré, p[ero] fiando del auxilio diuino, por que sea aptus regni Dei[18] en no boluer atrás, ya que tom[é] el arado del sancto Evangelio en la mano, para que huyan las aues malas y las peruerssas raýzes y çiz[a]ñas no impidan esta sancta sementera, puesto en tanta tribulación, quedo diziendo a V. S. con sant Martín:

5

Escudo de los Dominicos y de los Ponce de León en el cancel de Santo Domingo de Marchena. 

Grauis quidem est, Domine, corporee pugna milicie nec deficientem causabor etatem: munia tua deuotus implebo. Fiat voluntas tua[19]. Por tanto, Exurge, bueluo a dezir, iudicare pupilo et humili, vt non apponat se homo, scilicet, la cofadría, magnificare se super terram[20]. Y quando V. S. quitare todo esto a estos, qui, sicut tauri pingui circundant me[21], año y medio ha que andan bramando por aventarme, y me prefiere aquí de su mano, para que yo asiente mi spíritu, tunc eripies me de contradicionibus populi et constitues me in caput gentium[22], id est, de los christianos viejos, que me oyen de buena gana y, por mi amonestaçión y su buena condiçión, rruegan a Dios por la vida y estado de V. S. Yllustríssima, el qual conserue en su seruiçio esse mismo Dios, Nuestro Señor, por muchos años y buenos. Amén. De Marchena, xxi de enero de 1525″.

            En el sobreescrito se lee: “Al yllustríssimo y muy magnífico señor duque de Arcos et çetera, mi señor, en Osuna”, “De vuestra señoría indigno capellán, Françisco García”.

En 1525 era Duque de Arcos y Señor de Marchena Rodrigo Ponce de León y Ponce de León, que muere en 1530. 

14

Escudos de los Ponce de León sobre su enterramiento en Santo Domingo de Marchena. 

[1] “Te entrego mi secreto” (cf. Isaías 24, 16 “guardo mi secreto para mí”) y “por el miedo a los judíos” (expresión que se repite en Juan 7, 13; 19, 38; 20, 19).

[2] “Y no circuncidados en su corazón” (Jeremías, 9, 26, cf. Ezequiel 44, 7).

[3] “Quita, quita” (Juan, 19, 15).

[4] “Las zorras que derriban las viñas” (Cántico, 2, 15)

[5] “Ves que tú consideras mi trabajo y dolor, para entregar a estos en tus manos” (Salmo, 9 B, 12).

[6] “Ves que tú consideras mi trabajo y dolor (esto es, el mío), para entregar a estos en tus manos” (Salmo, 9 B, 12).

[7] “¿Qué hacemos, porque este hace muchos prodigios? Si le dejamos predicar” (Juan, 11, 47).

[8] “¿Tú quién eres? Si no eres el Mesías, ¿por qué bautizas?” (Juan, 1, 25).

[9] “En otro tiempo”.

[10] “Pero ellos se callaron” (Lucas, 14, 4).

[11] “¿Por qué tus discípulos no se lavan las manos cuando comen pan?” (Mateo, 15, 2).

[12] “Por la envidia” (Eclesiastés, 45, 22).

[13] “No oyes cuántos testimonios dicen contra ti?” (Mateo, 27, 13) y “Te entrego mi secreto etc.” (cf. Is. 24, 16 y supra).

[14] “O bórrame de tu libro, o no tengas piedad de este pueblo” (cf. Éxodo, 32, 32).

[15] “Dichoso quien escarmienta en la desgracia ajena” (la sentencia es un hexámetro muy citado: Felix quem faciunt aliena pericula cautum, que ya se encuentra en los Chronica maiora de Mateo Paris, ed. Henry Richards Luard, Londres, 1876, III, p. 260).

[16] “Si os persiguen en una ciudad, huid a otra” (cf. Mateo, 10, 23).

[17] “Donde unos decían: Es bueno, y otros, por espíritu diabólico, decían: Es malo y pervierte al pueblo” (cf. Passio Clementis, 10 [A. Fábrega Grau, Pasionario hispánico, II, Madrid-Barcelona, 1955, p. 43]).

[18] “Apto para el reino de Dios”.

[19] “Es dura, Señor, la batalla de la milicia corporal y no pondré por excusa mi edad que desfallece. Cumpliré devotamente tus obligaciones. Hágase tu voluntad” (Sulpicio Severo, Epístolas, III [Migne, Patrologia Latina, XX, c. 182 C]).

[20] “Levántate para juzgar al pupilo y al humilde, para que el hombre no se ponga más a magnificarse sobre la tierra” (Salmo 10 B, 18).

[21] “Que como toros robustos me rodean” (Salmo, 21, 13).

[22] “Entonces me librarás de las habladurías de la gente y me pondrás como cabeza de tu pueblo” (Salmo 17, 44).

El Cristo que vino de México y su parecido con el Cristo de San Pedro de Marchena

 

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Cristo de San Pedro

Así era la tradicional fiesta de la Rosa en Mayo dedicada la Virgen del Rosario

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La Archicofradía del Rosario de Granada recupera este domingo 2 de mayo la Fiesta de la Rosa, que durante varios siglos se celebró en los conventos dominicos y cayó en el olvido en la década los 70.

La Fiesta de la Rosa era la fiesta principal de muchas cofradías del Rosario de conventos dominicos, hasta la instauración del 7 de octubre, tras la Victoria Naval de Lepanto, por el Papa Gregorio XIII. En esta celebración se realizaban procesiones claustrales con la imagen de la Virgen, y los fieles portaban las rosas, previamente bendecidas. El dato más antiguo que se conoce sobre esta celebración en la Archicofradía de Granada aparece en un pleito del año 1568. La rosa se ha identificado siempre como la flor más bella, la que representa a la Santísima Virgen, aclamada en las letanías como «Rosa Mística».

La palabra «rosario», del latín «rosarium», significa «rosaleda o cadena de rosas», pues teológicamente, cada Ave María que se reza durante el Rosario es una Rosa que ofrecemos a la Santísima Virgen del Rosario Coronada. Así lo dice el Himno del Rosario: «salterio de rosas que un ángel cantara».

La celebración se retransmitirá en directo por la Página de Facebook Oficial de la Archicofradía: «Archicofradía del Santísimo Rosario – Granada«.

La rosa representa a la Santísima Virgen, aclamada en las letanías como «Rosa Mística». A esto debemos añadir que la palabra «rosario», del latín «rosarium», significa «rosaleda o cadena de rosas», pues teológicamente, cada Ave María que se reza durante el Rosario es una Rosa que ofrecemos a la Santísima Virgen. Los fieles portaban las rosas, previamente bendecidas.

Puede ser una imagen de 2 personas y texto

Entre otras actividades consistía en la celebración de una procesión claustral, en la que los fieles portaban rosas previamente bendecidas.

La cofradía del Santo Rosario de Granada recupera esta fiesta y durante la Eucaristía se bendecirán las rosas que se repartirán a los fieles y en un futuro pretenden recuperar la procesión claustral. 

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Cristo de San Pedro

Cuando las saetas irreverentes de Marchena, fueron condenadas por los clérigos

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En su obra «Ambigú literario» de 1897 el músico y clérigo gaditano José María Sbarbi Osuna, (1834-1910) escritor conocido por sus recopilaciones de refranes y relacionado familiarmente con Marchena, donde tenia un hermano; advierte sobre el escándalo producido en nuestra localidad tras interpretarse algunas saetas irreverentes.   

LEER AQUI LA OBRA ORIGINAL

La saeta marchenera era tan popular y tan arraigada en Marchena que se cantaban no solo en Semana Santa, sino en cualquier momento del año. En cada casa prácticamente había personas que entonaban saetas en los momentos de trabajo, o en la intimidad del hogar.

Otras se cantaban en el campo para amenizar el trabajo y según algunos ésto dió alas a la creatividad y pié a la proliferación de saetas irreverentes, algunas de cuyas letras quedan en la memoria colectiva. Por ejemplo «en mi huerto te criaste, naranjo te conocí. Los milagros que tu hagas que lo digan a mí». Sobre estas asetas nunca nada se ha escrito, porque quedaron proscritas pero sí se cantaban en la intimidad de las casas. Nunca excepto para reprobarlas y advertir a las autoridades como hizo Sbarbi.

Sbarbi era un clérigo que había iniciado su carrera eclesiástica como organista y maestro de capilla de diversas catedrales: Badajoz (1857), Sevilla (1863), Toledo (1868) y en el Monasterio de la Encarnación de Madrid (1871), donde murió en 1910. Fue académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Coplas al Dulce Nombre y otras composiciones de Pedro Rodríguez Cortés

El compositor marchenero de las Coplas del Dulce Nombre, Pedro Rodriguez Cortés era un gran amigo de Sbarbi.  «Su formación musical aunque sin duda estarían marcados por el ambiente musical de su pueblo natal y quizás por José María Sbarbi organista y maestro de la capilla de la catedral de Badajoz quién tenía un hermano Antonio empleado y casado en Marchena. Ordenado sacerdote en fecha indeterminada es admitido en la Hermandad de San Pedro Apóstol de su pueblo natal en el Cabildo el 5 de julio de 1869. Tras la vacante de Sbarbi en la catedral de Badajoz es admitido por oposición como organista y maestro de capilla en la catedral pacense en 1875 permaneciendo en su cargo hasta su fallecimiento ocasionado por asma en Marchena en la calle San Pedro el 17 de octubre de 1881» escribe el que fuera párroco de San Sebastián, Don Antonio Ramírez Palacios en la Revista Marchena Secreta Numero 2 de 2017.

Cuando Sbarbi tuvo conocimiento de se cantaban éstas saetas se vió en la necesidad de denunciarlo escribiendo lo siguiente en 1880.

Advirtió sobre el «escándalo, que suelen promover algunos hombres impíos, ó, cuando menos, que pretenden echarla de graciosos contra la voluntad de Dios, al prorrumpir en eso que impropiamente llaman saeta, haciendo una mezcla monstruosa de lo sagrado con lo profano, hasta el extremo de rayar á veces en chabacanería é imprudencia, cuando no en blasfemia» y la consideraba un «atentado contra el buen sentido de la mayoría del pueblo».  Y a continuación transcribe algunas letras de aquellas saetas irreverentes. 

«Lámpara que estás ardiendo delante del Sacramento; Si estuvieras aquí juera, No estarías jallá dentro».

«Vale más el Cristo de San Pedro, Y su divino jocico, que toíto el convento entero, de los pares Dominicos».

Añade que son sólo son «cuatro perdidos más ó menos embargados del licor báquico, son los que prorrumpen en tales chocarrerías, indignas del tiempo en que se pronuncian, y más indignas aún del objeto á que se enderezan» por lo que reclama a  las autoridades para que «pongan coto inmediatamente á tamaños desmanes, ahora que nos encontramos en la temporada en que se cantan popularmente dichas composiciones, buenas y eficaces á toda ley, cuando cumplen con su objeto; impropias y reprobadas, cuando se apartan de él».

Y concluye «la saeta no ha de ser sino una coplilla sentenciosa y ferviente, encamina- da á convertir al pecador extraviado; lo demás es incurrir en bufonadas á lo divino, cuyos términos jamás pueden fundirse en uno, por cuanto implican contradicción. *

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Actualidad

La restauración del dosel del Cristo de San Pedro se prolongará por cinco meses

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El dosel, cortinillas y sudario del Santísimo Cristo de San Pedro, fueron trasladados el pasado 10 de Abril a Sevilla, a la sede de la empresa Cyrta donde estarán cinco meses, para ser sometidos a una restauración. 

El estudio científico-técnico CYRTA, es uno de los mayores especialistas en la conservación y restauración de tejidos antiguos e históricos. Está dirigido por Pablo Portillo, licenciado en Conservación y Restauración de Bienes Culturales por la Universidad de Sevilla, y especializado en la Conservación y Restauración Textil.

La Hermandad del Cristo San Pedro recibirá una ayuda de 29.776 euros, el 74% del total del total solicitado para la restauración del dosel del Cristo San Pedro con todos sus elementos. La restauración se desarrollará por espacio de cinco meses. 

Los expertos han destacado la gran calidad del terciopelo y de los bordados del dosel, que se cree fue ejecutado por las hermanas Antúnez aunque no existe constancia documental de su autoría, por eso una de los datos más interesantes que arrojará esta restauración será la constatación sobre la autoría de esta pieza histórica y su relación con el resto del valioso ajuar de bordados de la misma época y probablemente también mismo autor que conserva la hermandad.

El estado de conservación de la pieza de bordado del terciopelo y del bordado es deficiente ya que nunca desde su ejecución habían sido restaurados.

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Cristo de San Pedro

La familia de saeteros más antigua de Marchena suma 145 años de tradición

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Antonio Sánchez era el verdadero nombre del  Tuerto Pollo, el saetero más antiguo de Marchena del que tenemos datos escritos. Es el exponente más famoso de una familia saetera señera, con cuatro generaciones de saeteros. 

Tuerto Pollo era un republicano y hermano del Cristo de San Pedro que en torno a 1873 se arrodilló y le cantó una saeta ante el Cristo de San Pedro en Los Cantillos y así logró que lo readmitieran en la hermandad, según Muñoz y Pabón. Roberto Narváez, de la Escuela de Saetas, confirma que Tuerto Pollo es sin duda el saetero más antiguo del que tenemos datos escritos en Marchena.

Según nos cuenta Ana Rueda, profesora de Lengua y Literatura en Madrid, y hermana de la Hermandad del Cristo de San Pedro como su antepasado, Antonio Sánchez, «Tuerto Pollo», era hermano de su bisabuela y pertenecía a la familia de los «Pollo» que era el apodo familiar tal y como lo cuenta Muñoz y Pabón en La Lectura Dominical del 8 de Abril de 1905.

Cantaor y saetero «que ponía los pelos de punta» a decir de las viejas hasta el punto de que se decía de él que tenía «un coro de ángeles metido en aquel pecho»  fue expulsado de la Hermandad del Cristo de San Pedro por apoyar a la República de Castelar (1873-74).

 

«La multitud vio un hombre corriendo como loco hacia el Cristo. Un hombre desarrapado que rechazaba bruscamente a los que intentaban detenerlo, avanzando entre negras filas de penitente, se quitó el sombrero y cayó de rodillas con los brazos en cruz frente al Cristo de San Pedro en los cuatro Cantillos.

Derramando lágrimas cantó una lastimera saeta con una voz tan profunda que hizo conmover a las piedras de Los Cantillos.  «Cristo que te estás muriendo, de calentura y de sed, qué lástima que mis lágrimas, no las pudieras beber».

 

Tan bien y tan emocionadamente cantó que las mujeres envueltas en sus trajes de manto y saya lloraban y los hombres tenían que morderse los labios para no hacerlo y los niños se agarraban a las faldas de sus madres al ver a la oveja descarriada volviendo al redil de su padre.

«Efectivamente se llamaba Antonio Sánchez. Tenía muchos hermanos, una de ellos era mi bisabuela. El Tuerto Pollo era tío de mi abuela. Los pollos debían cantar muy bien, yo intuyo que por ahí vendría el mote» cuenta Ana Rueda que nació y vive en Madrid. «Mi abuela Patrocinio Maqueda Sánchez, se casó con Matías Rueda y yo soy hija de Luis Rueda Maqueda, hombre de campo nacido en la calle Harina. La madre de mi abuela era Purita Sánchez o Purita la del Pollo».

Luis Rueda Maqueda, Luis de Marchena

Ana Rueda recuerda que su padre Luis Rueda Maqueda «le grabó las saetas marcheneras antiguas a Roberto Narváez, de la Escuela de Saetas Señor de la Humildad para que las enseñara en su escuela, porque ya no las cantaba nadie».

Roberto Narváez explica que  Luis Rueda Maqueda, «Luis Matias», conocido en el flamenco como Luis de Marchena «aportó a nuestra escuela conocimientos de la saeta marchenera antigua que deriva de la carcelera del preso, junto a otros saeteros como Antonio Martin, Niño de la Viuda que cantaba muy bien y ayudó a conservar la saeta marchenera antigua».

La familia de Ana Rueda es la más antigua documentada de la rica tradición saetera de Marchena, cuatro generaciones de saeteros, cristeros y cantaores que sigue viva pues la propia Ana Rueda, a pesar de vivir en Madrid, ha cantado muchas saetas marcheneras y el año próximo promete venir el Viernes Santo a Marchena para cantarle al Cristo de San Pedro.

Ana Rueda recuerda que «mi abuela cantaba y su padre no la dejaba porque estaba muy mal visto en la época. Pero sus hijos salieron todos cantaores. Mi padre cantó profesionalmente con el nombre de Luis de Marchena; mi tío José como Matías el Marchenero. Y los demás también, aunque no profesionalmente. Les decían los Matías, por el nombre de mi abuelo. Y en los años 30 se juntaban todos los hermanos cantando saetas y la gente iba tras ellos. La guerra lo truncó todo y la mayoría se vino a Madrid. Mi tío José y mi padre vivieron del cante».

Ana Rueda es la última descendiente de Tuerto Pollo y como él, es del Cristo y ha cantado muchas saetas en Marchena.

Otro de los hermanos e fue a vivir a Paradas.  «Mi tío Manolo se fue a vivir a Paradas, y todos los años iba a cantarle a Jesús, hasta que le dio un ictus. Cantaba en la calle Estudio (San Miguel), con una voz muy aguda».

Ana Rueda aún conserva primos en Marchena Rafael, Manuel y José Antonio Pliego Moreno y volverá el próxima junio para exhumar los restos de su padre.

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Cristo de San Pedro

Video: Secretos del Convento de Santo Domingo

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El Arzobispo Diego de Deza, es un personaje tan importante como desconocido en la Historia de América y España. Como escribió su amigo Colón, gracias a él, España pudo llegar a América. El apoyo de Deza, fraile dominico fue fundamental para el Alguacil Mayor de Sevilla, el I Duque de Arcos Rodrigo Ponce de León. cuando su propio hermano toma el Alcázar de Sevilla apelando a los comuneros castellanos. La elite dominica del momento como Domingo de Baltanás o Bartolomé de las Casas, influyen decisivamente en la vida de Rodrigo quien funda los conventos dominicos de Marchena y Rota, clave para la expansión hacia América de la orden. Un proyecto de www.revistasabermas.com Guión y dirección: José A. Suárez López director de Revista Saber Mas

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