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Historia

El tesoro que los Láncaster donaron al convento de Santa María de Marchena

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La Duquesa de Aveiro Guadalupe Lancaster y su hijo donaron numerosas obras de arte al convento de Santa María.

Reliquias de santos, joyas, obras de arte, pinturas, grabados: las donaciones de la Duquesa de Aveiro Guadalupe Láncaster (nacida en Aceitao,  Setúbal, 1630) y su hijo el Duque Joaquin Ponce de León quedan reflejadas en distintos documentos del siglo XVIII.

Guadalupe Láncaster

Doña Guadalupe, esposa de Manuel Ponce de León fue la última de las grandes duquesas y una de las más ricas y cultas, superando a su marido, enterrado en San Agustín e influyendo en el mandato de su hijo. Joaquín Ponce de León Lancaster Cárdenas duque de Arcos de Aveiro y Maqueda era un hombre poderoso, consejero de cámara de su majestad y de su Consejo de Estado y patrono del convento.

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Joaquín Ponce de León

Tras la muerte de doña María de Guadalupe Lancaster hizo mandar al convento a través de Domingo de Herdocia, conservador del Estado de Arcos y juez de la audiencia de Sevilla  muchas reliquias y obras de arte  «para que todo se mantenga en este dicho convento con toda veneración y culto con las circunstancias de que jamás habían de poder salir de este convento,  ni prestar, ni darlas ahora ni nunca», reservando la propiedad para el Duque y sus descendientes y a condición de que tampoco su excelencia puedes sacar de este dicho convento».

Destaca un diente de San Vicente Mártir, un anillo de la Virgen de Guadalupe que era la alianza matrimonial de las Duquesas, un Lignum Crucis y gran cantidad de pinturas y grabados.

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San Vicente Mártir patrón de Valencia

El colmillo de San Vicente Mártir (patrón de Valencia, murió sin renunciar a su fe tras ser torturado en el año 304 durante la persecución ordenada por el emperador romano Diocleciano)  fue traído de la Catedral de Lisboa que sacó de su tumba el propio Arzobispo de Lisboa «que me envió a mí porque teníamos amistad y parentesco y lo he conservado para la veneración que se daría a tan gran tesoro» escribe la propia duquesa.  Entendiendo que solo en un templo puede ser venerado «la entrego a mi hijo que la coloquen en una iglesias de su casa y cada año se celebra alguna fiesta la memoria del santo y nos sea protector».  El 3 de mayo de 1709 lo entregan a Domingo Herdocía juez de la Audiencia de la Casa y estado de Arcos para colocarla en la iglesia de Santa María de Marchena.

El padre de Juan de los Reyes Vicario, supervisor del convento y  la abadesa María de la Antigua firman un documento en mayo de 1720 por el que dan cuenta de la llegada de la donación. Esta donación incluyó veinte relicarios y varias decenas de pinturas de frailes y santos franciscanos, láminas y grabados.

El relicario del Lignum Crucis estaba colocado en una cruz de plata sobredorada, donde está la reliquia, engarzada con «piedra de distintas calidades y algunas perlas, metida en una caja de terciopelo encarnado arqueada por arriba con sus dos puertas que abriéndola viene a quedar en forma de custodia, con los  escudos de armas de la casa y estado de su excelencia. Embutido el santo Lignum Crucis con su vidriera por delante y en el centro abajo de la Cruz tiene su letrero que manifiesta la dádiva de dicho Excelentísimo Señor».

En el documento (Archivo Histórico de la Nobleza,OSUNA,C.171,D.11-29) de 1716 aparece detallada dicha donación que incluía un retrato del hermano Pedro de La Concepción ermitaño, el venerable padre Fray Marcos Sanrosa general de la orden de San Francisco,   padre Diego Pecador ermitaño del convento de San Pablo, Fray José Galván religioso descalzo de San Francisco,  Gregorio López,  venerable Mariana de Escobar, padre Domingo sara rico de la Congregación de San Felipe neri de Valencia, Fray Bartolomé de los Mártires, dominico, un retrato de San Francisco, María Núñez tercera franciscana, Sor  Micaela de Jesús de Valladolid, venerable Padre Ulloa, dominico,  María de San Francisco de Paula, mártires de Inglaterra, Santa María Magdalena, Santos con el Salvador del Mundo en medio, San Juan de la Cruz, San Juan Evangelista, San Nicolás de Bari, muerte de San Bruno, San Juanito y las palomas, San Cayetano, Niño Jesús sentado en una peña, San José y el Niño, «retratos de pobres de negro y blanco», Ecce Homo, La Verónica, La Huida a Egipto, Santa Rosa Lima, Señor Atado a la Columna, Crucificado, San Bruno y estampa de Angel de la Guarda.

Historia

El origen de los nombres de las calles Cuna y Espíritu Santo: un hospicio y un hospital

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Los nombres de las calle Cuna y cuesta de la Misericordia (Espíritu Santo) proceden de la antigua presencia de un hospital y de un hospicio para el que en 1607 los Duques de Arcos crean en el Hospital de la Misericordia de Marchena una dotación de 20.000 maravedíes anuales.

En la calle Cuna de Marchena había un hospicio y el hospital de la Misericordia. En Arcos de la Frontera fue construido otro Hospital de Misericordia en la calle Cuna en 1490 por los marqueses de Cádiz Rodrigo Ponce de León y Beatriz Pacheco.

En Marchena el edificio del Hospital de la Misericordia que tenía un importante artesonado fue destruido en los años 90 y hoy es la sede de la oficina de empleo.  El documento de Fundación del Hospital de la Misericordia en el que se relata su origen y fundación por Beatriz Pacheco procede de junio de 1552 cuando se reunifica los hospitales preexistentes anteriormente.

En 1607 el Duque dona 20.000 maravedíes anuales para la crianza de niños expósitos en la casa Cuna de Marchena dada la «extraordinaria necesidad que pasan los niños expósitos de mi está mi Villa» reconoce D. Rodrigo Ponce de León y que no había dinero suficiente para socorrerlos pagar las amas de cría, etc.

Por esto ordena al Ayuntamiento de Marchena y Arzobispo de Sevilla mande limosnas para éste fin «y lo uno ni lo otro me informan que no será bastante para acudir al gasto de la crianza de los niños».

Como primera medida el Duque manda el 18 de junio de 1607 al mayordomo del Hospital de la Misericordia «que de aquí en adelante se paguen cada año de los bienes de Hacienda de dicho hospital 20.000 maravedíes pagados por sus tercios».

En el siglo XVIII el Hospital de la Misericordia se trasladó a La Milagrosa. 

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Historia

La leyenda de la sombra. Una leyenda andalusí que sigue viva en Marchena

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El escrito nos llega a través del sufí cordobés Abu Bakr Ibn Bay. Lo cuenta su mujer Yamilah, “Mi madre me contaba que, después de la guerra civil que asoló las tierras de al Ándalus, ella y su familia pasaron muchas calamidades. Mi tío abuelo Yahia se dedicaba a ir a los pueblos de los alrededores de Marchena, que era su pueblo, vendiendo canastos y avíos de mimbre que hacían sus hermanos y sus hijos. Dicen que una noche iba por un camino oscuro y le salió al paso una sombra. Sintió tal terror que huyó.
Pasado un tiempo, Yahia volvió a transitar aquel camino y, de nuevo, surgió ante él la sombra. ‘Estoy aquí para librarte de la pobreza. Ven mañana a este mismo sitio y no tendrás que volver a trabajar nunca más.’ Tras decir esto, la sombra desapareció y el tío Yahia se volvió a su casa. Iba a los otros pueblos a vender y, desde su encuentro con la sombra, siempre se le vio feliz y contento con su suerte”. Curiosamente, esta leyenda árabe de hace mil años, aun se sigue transmitiendo de boca en boca.

LA MARCHENA ANDALUSI

La mezquita de Marsen-ah-al-zaituna (Marchena de los olivos, así llamada para diferenciarla de la Marchena de la alpujarra almeriense) cuyo emplazamiento desconocemos- siempre estuvo rodeada de un halo de santidad por su -madrassa- difusora del pensamiento sufí.

Uno de sus alumnos más notables fue el filósofo Ibn Arabí (1.165-1241), comparado por sus escritos con San Juan de la Cruz, presente en numerosas ocasiones en Marchena, conoció allí a sus hombres santos –abdal-.

Sufí es abstinencia y pobreza, paciencia y contemplación. En Marchena, Abdul Mayid enseñaba el Corán y predicaba en torno a 1190. Shams Umm al-Fuqarâ, -Sol, madre de los pobres”- Una venerable anciana con fama de sabia y de tener gran poder mental influyó decisivamente en el filósofo.

“Dicen que los soles habitan la alta esfera, y, ¿dónde está el palacio del sol sino en la esfera? (…)Ella tomó posesión de mí y yo de ella, porque cada uno posee su compañero. Que yo soy suyo es evidente”. Estas impresiones las dejó escritas en su libro Rûh al quds.
“Es en Marchena de los Olivos —población situada no lejos de Sevilla -donde conocí a Shams Umm al-Fuqarâ’. (…)Tenía un corazón fuerte, una noble energía espiritual, una gran discrección. A veces me revelaba secretamente un aspecto, pues ella tenía para conmigo algunos desvelamientos, que me producían mucha alegría”
De Abdul-Mâjîd ben Selmah, el abdal predicador de la mezquita de Marchena, que se sabía de memoria el Corán y los Hadices, -segunda fuente de doctrina y del derecho-, dice Ibn Arabí “hombre de piedad y merito que siempre estaba al servicio de los fuqarâ, (faquir, estudiante) que Al-lâh le sea propicio”.

Ibn Arabí nos cuenta el siguiente relato que le reveló el maestro de la mezquita de Marchena.
Dice Ibn Arabí:”Me contó (Abdul-Mâjîd) lo que le ocurrió en una ocasión: «me incliné invocando el Nombre de Al-lâh. Noté de improvisto, que una persona retiraba la tela sobre la que rezaba y la reemplazaba por una gruesa estera. Luego me dijo: ¡Haz tus plegarias sobre esta estera!. Y tuve entonces una inspiración, y le pregunté:»¡Oh, Sîdî (Cid: Señor) , ¿Por qué medios llegan los Abdâl a ser Abdâl?», y él me respondio»: Por el silencio, la soledad, el hambre y la vigilia.Después de esto este hombre desapareció. Pero la estera estaba debajo de mí».

 

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Historia

Cinco Marcheneros que dejaron su huella en América hace 500 años

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Lázaro de Briones, fue un marchenero que viajó a Perú junto a Pizarro, nació en Marchena en 1518 y pronto se estableció en Carmona. 

Viajó al Perú muy joven y destacó en la toma de Cuzco contra del ejército de Manco Inca en la batalla de Huarina y la batalla de Jaquijahuana, contra el rebelde Gonzalo Pizarro. El dato nos lo aporta el carmonense Esteban Mira Caballos que acaba de publicar un libro sobre la historia de Francisco Pizarro y que ha hecho una investigación a fondo sobre los hombres que acompañaron a Pizarro.

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El médico de Marchena Bartolomé Marradón, hermano mayor del Cristo de San Pedro, viajó a México en 1580 y escribió un libro sobre el chocolate. 

Marradón decía que no se podía usar el cacao sin tener en cuenta que formaba parte de la cultura indígena que entonces, en pleno auge de la Inquisición, como todas las religiones no católicas, eran vistas como herejías por los españoles.

Marradón por ser uno de los primeros médicos que viajó a México y Guatemala para estudiar el cacao y el chocolate y escribir libros sobre el tema fue citado por la mayor parte de tratados europeos sobre el tema y traducido a varios idiomas.

«Diálogo compuesto por Bartolomé Marradon, médico español de la villa de Marchena, impreso en Sevilla en el año 1618″.  Yo probé el fruto del cacao y lo he degustado pero para deciros la verdad no me place» escibió el Médico marchenero en su «Diálogo del chocolate».

El Capitán Martín Ruiz de Marchena, natural de Marchena, Sevilla estaba entre los 150 militares que conquistaron Cartagena de Indias en junio de 1533 según relata él mismo en su listado de méritos y servicios que pude consultarse en el Archivo de Indias.

La ciudad Colombiana de Cartagena ha cumplido este año 2019, 487 años desde su fundación por las tropas capitaneadas por el madrileño Pedro de Heredia.

Martín Ruiz de Marchena, en el documento Méritos y servicios de Martín Ruiz de Marchena, fechado en la ciudad de Los Reyes Perú en 1564 afirma «tengo necesidad de hacer provanza de lo que se hizo a vuestra alteza (el rey) en estas
partes del reino».

Dice que «hace treinta y cinco años poco más o menos llegué a la ciudad de Cartagena donde me hallé la conquista de ella con el gobernador Pedro de Iglesia hasta que se conquistó y pacificó».

Además confiesa haber participado en la «conquista, población y pacificación del virreinato de Tierra Firme en 1535 donde tuve mi casa y asiento», con capital en Panamá donde fue tesorero real y organizó las milicias ciudadanas que rechazaron el ataque de los hermanos Contreras y luego en la exploración y conquista de Perú y Ecuador donde vivió en varias ciudades ocupando varios cargos entre ellos Alcalde de Quito en 1576.

Francisco de Mesa, (Marchena 1485-México 1534) fue uno de los primeros artilleros de que se tienen noticia y fue el que salvó la expedición de Hernán Cortés para la conquista de México, cuando ésta se quedó sin pólvora.

Fue uno de los primeros descubridores y conquistadores de Nueva España, Guatemala, y otras provincias, a las que pasó desde la isla de Cuba con plaza de artillero mayor y capitán de la artillería de Hernán Cortés.

Así se recoge en el documento Méritos, servicios de Francisco de Mesa, (Archivo General de Indias,PATRONATO,82,N.1,R.9), en la que el vecino de Chiapas, Luis Aceituno, dice que Francisco de Mesa fue abuelo materno de su mujer Doña Inés de Tovar. Dice ese documento que Mesa sirvió a su «Vuestra Alteza» «derramando mucha sangre, padeciendo innumerables trabajos y gastando su hacienda».

Estuvo en las guerras de Italia donde se acreditó como excelente artillero. En 1518 estaba en Cuba y se unió como soldado a la expedición de Hernán Cortés al Yucatán. Participó en la conquista de México y tuvo un destacado papel como artillero y constructor de cañones y culebrinas, armas fundamentales en las batallas de Texcoco y en el sitio de Tenochtitlan.

La expedición dirigida por Francisco Montaño ascendió al cráter del volcán aún activo Popocatépetl (5253 m) para conseguir azufre para la pólvora de los cañones.

«En la ciudad de México fueron desbaratados los españoles (…) y en la retirada pasó muchos trabajos y queriendo acometer la segunda vez les faltó pólvora, (…) fue al volcán de Talmanalco, y se hizo atar con sogas por el cuerpo, poniendo en gran riesgo su vida, por las grandes llamaradas de humo y fuego. (…) Se hizo descolgar por el volcán abajo que era muy profundo, y halló piedrazufre, que sacó mucha cantidad de que se hizo la pólvora con que se ganó la ciudad de México».

Fray Luis de Bolaños fundó 1o ciudades en Argentina y Paraguay

Santuario de Caacupé.  Patrona de Paraguay y los guaraníes, su templo fue declarado basílica menor por el Papa Francisco en 2015.  La Virgen es obra de un indio converso y apareció flotando tras la inundación del lago Ypacaraý (agua bendita) que amenazaba las aldeas cercanas hasta que Luis de Bolaños las bendijo y las aguas retrocedieron, según la leyenda. Desde entonces se llama la Virgen de los Milagros.

Asunción (Paraguay).  Luis de Bolaños y Alonso de Buenaventura se establecen en Asunción y comienzan su trabajo con los guaraníes. Juan Romero, primer superior jesuita de Asunción que se hizo cargo de las misiones franciscanas dice que «aquí nos enseñaba el padre fray Alonso de Buenventura, aquí sobre esta peña se ponía a orar; porque tenían y tienen tanta estima de su santidad los indios que notaban todo cuanto hacía como acciones de santo».

San Lorenzo de los Altos. (Paraguay).  Bolaños  y Alonso de San Buenaventura fundan San Lorenzo de los Altos a 40 km. de Asunción en 1580. Fundan una reducción  iniciando la enseñanza de la doctrina cristiana en forma estable.

San Salvador de Jujuy. (Argentina) Fundan reducciones para asentar a las tribus nómades en poblaciones fijas y estables, donde se les enseñaba junto a la doctrina cristiana a leer y escribir, cultivar la tierra, domesticar animales y fabricar artesanías.

San José de Caazapá. Paraguay. Fundada en 1607 por Luis de Bolaños, se convirtió en la principal misión de la región y luego en un pueblo. La leyenda dice que los nativos rebeldes piden al franciscano, agua en prueba de la existencia de Dios. El fraile tocó una piedra con su bastón, bajo ella el agua comenzó a manar y desde ese momento no ha dejado de hacerlo en una fuente conocida como Ykua Bolaños. Conserva un museo franciscano.

Tobatí. (Paraguay).  A 63 kilometros de Asunción, tiene un afamado santuario a la Inmaculada. Fundada en 1539 por  Domingo Martínez de Irala, gobernador, fue entregada a Fray Luis de Bolaños en 1583. En esa época y fruto de la mexcla cultural nace el estilo guaraní-franciscano, una rama artesana del barroco hispanoamericano que se transmite hasta nuestros días de padre a hijo en varias familias de artesanos, en especial los Páez y Esquivel. En Tobatí los guaraníes aún trabajan la madera y el barro desde los tiempos de los franciscanos.

Atyrá  (Paraguay). Fundada por el gobernador Domingo Martínez de Irala  en 1539 y en 1580, llegan los misioneros franciscanos Alonso de San Buenaventura y Fray Luis de Bolaños El Cuero, se trabaja de modo artesanal desde la época de las misiones.

Yaguarón (Paraguay): En 1600, los franciscanos encabezados por Fray Alonso de Buenaventura y Fray Luis de Bolaños construyen la iglesia que aún se conserva y es una de las más hermosas muestras de las construcciones franciscanas en el Paraguay. En el altar de la iglesia puede apreciarse el estilo franciscano-guaraní de las tallas realizadas a mano por los indios. Su fiesta patronal es la de San Buenaventura.

Itaí (Argentina). La Virgen de Itatí es la devoción más importante de Argentina y patrona de la provincia de Corrientes. La tradición dice que el rezo del Rosario salvó a Luis de Bolaños y los aborígenes que este había convertido al catolicismo de un ataque de nativos rebeldes. La tradición dice que el arroyo Yaguarí se abrió gracias la Virgen.

Baradero (Argentina). Santiago del Varadero fue creada en el año de 1615, como una misión franciscana por Fray Luis de Bolaños por orden de Hernandarias, Fernando Arias de Saavedra, hijo del explorador sevillano Martín Suárez de Toledo y Saavedra.  gobernador de Asunción Río de la Plata y del Paraguay, entre 1572 y 1574.

 

 

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Actualidad

Antonio Miguel Abellán: «La beata ciega, Dolores López fue una víctima de su tiempo»

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El escritor Antonio Miguel Abellán acaba de dar a la luz la novela histórica La Beata Ciega, (Amazon Libros) sobre los excesos eróticos y místicos de Dolores López, una beata joven y ciega que vivió unos años en Marchena, y levantó un gran escándalo al descubrirse que mantenía relaciones íntimas con su confesor. 

Fue una mujer compleja y fuera de su tiempo, que vivió y murió rodeada del escándalo. Era muy guapa, ciega y su padre cometió el error de entregarla a la persona equivocada, su confesor Mateo Casillas, demasiado joven, con doce años.

COMPRAR LA BEATA CIEGA

En el beaterío de Santa Isabel de Marchena, mantuvo escarceos con otras beatas y con su confesor, antes de escaparse de nuevo con él a Lucena para luego volver a su Sevilla natal, donde se encontraría con su destino. Convertirse en la última persona quemada por la Inquisición en España en 1781.

La imagen puede contener: una o varias personas y texto

Mantener relaciones íntimas en el seno de instituciones religiosas o ser molinosista o iluminista, -quietista- seguidora de Miguel de Molinos, -por mediación de su primer confesor- que -cien años antes- defendía que a través de la contemplación interior el ser humano podía comunicarse con Dios, sin la mediación de la iglesia la hizo ser perseguida y morir quemada por hereje.

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Al fondo, la Sevilla – y la España del XVIII-.  «El pueblo sevillano era dócil, analfabeto, y estancado donde no podías leer apenas libros extranjeros que entraban por el puerto, porque acababas en el castillo de San Jorge. Con el traslado de la Casa de Contratación todo el movimiento comercial y el  aperturismo de los extranjeros pasó a Cádiz, que era más abierta».

Saber Mas. La nada como ejercicio creador. La Guía espiritual de Molinos. 

«El problema de Dolores López es que era muy poco discreta, se relacionaba abiertamente de forma íntima con sacerdotes y eso no se podía tolerar. Ella pedía que la azotaran sus confesores. Ella les decía que cada azote libraba a un alma del purgatorio. En la actualidad esa actitud de la beata tal vez podría tacharse de masoquismo. Hay mucha documentación al respecto, sobre solicitantes, muchísimos casos de confesores que, mediante la confesión auricular, como la llamaban, seducían a toda mujer que bajara la guardia».

Al mismo tiempo mostraba un «desequilibrio místico también presente en Santa Teresa o San Juan de la Cruz claro que ellos tuvieron más suerte aunque Santa Teresa estuvo a un paso de ser quemada».

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Guia espiritual de Miguel de Molinos publicada en 1575

Llegó a las beatas de Santa Isabel de Marchena huyendo del convento de Nuestra Señora de Belén de Sevilla de donde fue expulsada. En Sevilla fue pareja de Mateo Casillas, su confesor al que lo entregó su padre a la edad de doce años tras morir su madre.

Declaró que «Cuando en el sesto precepto leía no fornicar, entendía no murmurar; que por este motivo ignoraba por qué parian las casadas y no las doncellas, y que cuando hizo voto de castidad fué para ella voto de no casarse».

«Su confesor mantuvo relaciones con ella muy joven a la edad de doce años en Sevilla cerca de la parroquia de San Pedro. Se aprovechó de la confesión auricular y no era un caso aislado, estaba a la orden del día en Sevilla las relaciones de los sacerdotes con sus hijas espirituales» indica el autor.

Mateo Casillas, su confesor le metió en la cabeza las ideas de Miguel de Molinos. «Cuando muere su confesor, ella pasa al convento de Belén de Sevilla en la Alameda, pero estuvo poco tiempo. La echaron porque tuvo varias relaciones con novicias» explica el autor.

De allí vino a Marchena «donde tuvo escarceos con las internas e inició una relación con su confesor, natural de Lucena» explica Antonio Miguel Abellán. «Con él tuvo una relación seria y prolongada a la vista de todos, lo que provocó el lógico escándalo en Marchena. El escándalo fue tal que antes de que fuera denunciada a la Inquisición el confesor de marchó a Lucena y ella junto a otras amigas se fueron a Lucena con su confesor. En Marchena fue un escándalo y se le conoció como la beata diabólica».

De Lucena vuelve a Sevilla, donde vuelve con Mateo Casillas su primer confesor, que decide declarar ante la Inquisición todos sus pecados en un remordimiento. Sus pecados eran haber yacido con la Beata Ciega, Dolores López siendo su confesor.

«Para evitar ser quemada viva, pidió confesarse, lo que se le concedió. Tras tres horas de confesión completa en la Cárcel Real, fue llevada al quemadero, del Prado de San Sebastián, donde a las cinco de la tarde se le dio garrote, y su cadáver fue dispuesto en la hoguera, donde se estuvo consumiendo hasta las nueve de la noche».

«Al momento la detienen a ella y comienzan los interrogatorios en la Inquisición en el Castillo de San Jorge. La condenan por hereje y por molinosista, por ilusa, pero no por bruja a pesar de que sus vecinos la acusaron de bruja y curandera. Fue una víctima de su época en realidad. La Inquisición ya había eliminado a casi todos los judaizantes y protestantes que quedaban en Sevilla.   Y la quema de la Beata hacia ya cuarenta años que no se quemaba en Sevilla a nadie. Por blasfemar te podían mandar a galeras».

«En esa época en Sevilla había instalado un ambiente de terror en la ciudad donde tu mismo vecino te podía denunciar a la Inquisición, no te podías fiar de nadie ni del vecino ni de la familia. Al reo lo metian en una mazmorra pero no te decían porqué.  Sevilla era un templo enorme donde estaba todo controlado» expone Antonio Miguel Abellán.

 

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