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Historia

La familia de Pedro de la Barrera, capitán de caballos corazas, entre Osuna y Marchena

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En 1648 el capitán de caballos corazas o coracero de Marchena Pedro de la Barrera Melgar solicitó formar parte de la Orden de Santiago y para ello se sometió a unas pruebas, entre ellas la de limpieza de sangre. En este documento se identifican claramente los padres y abuelos del pretendiente, todos de Marchena y Osuna. Entre los testigos que firmaron a favor estaban los párrocos de la villa y Diego Núñez de Prado Alcalde y Capitán del castillo de la Mota.

El coracero o caballo coraza era un soldado de caballería provisto de una coraza como armadura defensiva, y de una espada o hacha, y al menos una arma de fuego, como armamento ofensivo.

Hacia 1620 la armadura del caballo coraza se componía de celada, gorjal, peto, espaldar, hombreras, avambrazos, quijotes, botas de cuero y un guante de hierro para la mano que sostenía la pistola. El arma principal del coraza era la pistola, que podía ser tanto de llave de rueda como snaphance (un mecanismo más evolucionado).

En cualquier caso, debía ser un arma larga, de unos 65 centímetros de longitud del cañón. Lo usual era llevar al menos dos pistolas cargadas y cebadas al arzón de la silla de montar, para no tener que cargar de forma continuada. También eran comunes otras armas cortas, como carabinas y arcabuces de menos de una vara de cañón (unos 90 cm.), que podían ser esgrimidas con una sola mano. Amén de la pistola, el soldado cargaba con varias decenas de pelotas de hierro, un frasco de pólvora y una pequeña baqueta para atacar. En el cuerpo a cuerpo el coraza blandía la espada, corta y de hoja ancha, o el martillo de armas,

Coraceros o caballos coraza siglo XVII

Hacia mediados de la década de 1620, sin embargo, las lanzas estaban en rápido retroceso en los ejércitos de Europa, y sobre 1640 solamente seguían en uso en los famosos húsares del ejército polaco-lituano y, testimonialmente, en el ejército español de Flandes. “La primera y principal tropa de jinetes, por lo general, se llama ahora coraceros o pistoleros”, escribió en 1625 el aventurero inglés Gervase Markham en el tratado Soldier’s Accidence, basado en sus experiencias en el ejército holandés.

Actualidad

El secreto mejor guardado del convento de Santa Clara: el falso sobrino del clérigo Peraza

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Los Peraza fueron una familia de grandes  músicos clérigos a sueldo de la catedral sevillana en el siglo XVI, cuyo caso más llamativo es el de Jerónimo de Peraza que siendo clérigo tuvo varios hijos, uno de ellos con una de sus alumnas de música que acabó de monja en el convento de Santa Clara de Marchena.

El secreto mejor guardado durante siglos entre los muros del convento de Santa Clara de Marchena con la complicidad de la familia Ponce de León, salió a la luz en 1995 en el estudio de Juan Ruiz Jiménez  «La dinastía de los Peraza».

Jerónimo de Peraza padre nació en Sevilla en torno a 1550, clérigo presbítero y organista de la seo hispalense desde 1573 hasta 1617 y antes en la de Toledo, de donde procedía su padre.

Jerónimo de Peraza hijo, era efectivamente «hijo de clérigo presbítero y de mujer soltera» tal y como lo recoge el acta capitular de la Catedral de Palencia de 20 de diciembre de 1594. Aunque estaba claro quien era su padre, se le presentaba como sobrino del mismo. Y como tal recibió favores de su supuesto tío para conseguir empleos como organista en varias catedrales españolas como Toledo y Palencia y la sevillana parroquia del Sagrario.

En 1604, Jerónimo de Peraza hijo se presenta a unas oposiciones a músico en la capilla real de  Granada y se le obliga a pasar por un expediente de limpieza de sangre. Es aquí donde aparece la verdad.

El doctor Pedro Martínez de Espinosa, capellán de la Real Capilla de Granada viaja a Toledo para investigar donde descubre la nobleza e hidalguía de Juan Peraza, su abuelo, pariente próximo con Luis de Peraza, conde de la Gomera, y Pedro de Pineda, escribano mayor del Cabildo de la Catedral de Sevilla.

La investigación la sigue Francisco Arzeo capellán de la Capilla Real de Granada, quien por orden de D. Pedro de Castro y Quiñones, arzobispo de Granada viaja a Marchena en misión secreta. «Que la hiciese por mi persona, sin notario escribano, por ser negocio tocante a honrra de tercero». En Santa Clara de Marchena pregunta a Juana Ponce de León, hermana del duque de Arcos, y a doña Blasina de Mendoza.

«3 de mayo de 1604. Yo el dicho Doctor D. Francisco de Arzeo, juez desta dicha comisión, pregunté por D.a Blasina de Mendoza, monja professa en el dicho monasterio, la qual vino y pareció ante mi, a la que tomé y recibí juramento en forma, la que lo hizo bien y cumplidamente. Y siendo preguntada por mi el dicho juez, las preguntas siguientes, dijo y depuso lo siguiente:

Fue preguntada si conoció a Gerónimo de Peraza e hijo. «Dijo que conoce muy bien al dicho Gerónimo de Peraza, del qual hubo al dicho Gerónimo de Peraza. Estando esta declarante en casa de sus padres Luys Núñez de Mendoza y D.a Luysa de Esquibel y Martel, siendo doncella honesta y recogida, habrá veynte y siete años, poco más o menos, la dieron por maestro de tañer e cantar al dicho racionero.

El qual con muy gran secreto y recato, trató de amores y amistad con ella, de la qual hubieron por su hijo al dicho Gerónimo de Peraza, al qual esta declarante a visto algunas veces que la a venido a ver al monesterio, aunque a sido con tan gran secreto que jamás se ha entendido en su religión cosa ninguna, por haber siempre procurado tenerlo secreto por su honrra». Esta declaración fue ratificada por su hermana también monja en el convento de Santa Clara de Sevilla quien dijo que su hermana fue llevada a Marchena por Juana Ponce de Leon, hermana del duque de Arcos.

Su hermana dijo que el organista Jerónimo de Peraza padre  «entraba en su casa a enseñarla ya cabo de algunos días la dicha D.a Blasina, su hermana, pareció estar preñada  del dicho Gerónimo de Peraza. y andando el tiempo sin dar quenta a los dichos sus padres ni que lo entendiesen parió un hijo al qual se puso nombre Gerónimo de Peraza».

Los padres de Blasina de Mendoza, eran de Jerez, de la casa de los Nuñez fundadores de la Cartuja jerezana.El padre de ella Luis Núñez de Mendoza  sacristán mayor de la iglesia de la Magdalena en Sevilla.

Además tuvo un hermano del mismo padre: Juan de Peraza, hermano  que en 1570, era ministril de la Catedral de Salamanca  con 15.000 maravedís de salario.

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Historia

La Jeringoza, un baile popular extendido por toda España

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La Jeringoza es un baile popular y juego infantil que aún recuerdan las abuelas de Marchena, con origen en el siglo XVI registrado en toda España y parte de América.  De acuerdo con Sachs se trata de una danza de galanteos propia de los ritmos iniciáticos de fertilidad, cuya característica más curiosa es aquí el continuo cambio de pareja en cadena.

Jeringoza es la palabra usada en la provincia de Cádiz, Ecija y Marchena como un baile con el que se rematan las veladas mientras que en Sevilla se usa Gerigonza, y lo mismo en Granada. En Canarias y Portugal se llama El fraile cornudo nombre que pretende ridiculizar a los frailes que se aprovechaban de la caridad de la gente para aprovecharse del pueblo.  También se usa en México, Argentina y Venezuela.

Según Eduardo M. Torner, la primera versión del XVI pudo haber servido para «Sacar los demonios del cuerpo» por eso se refiere a la serpiente maldita (Tornet 1969. Num 195). Esta versión antigua se conserva en una composición de Mateo Flecha llamada Jubilate. Para otras fuentes se trata de una letra alusiva al triunfo de la Inmaculada sobre el pecado y sería una composición impulsada por los franciscanos.

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Ensaladas de Mateo Flecha

Y dice «Oh, grosseros!. / ¿No veis que la Virgen santa  dixo xontra Lucifer: «Non fay el cavaller, non fay tal villanía que fillola me soy de Dios de Abrán,  señor de la jerarchía. ¡L’anima mía!»- El maldito replicó: «¡Nunca más paporreó! Assí, assí, ¡cuerpo de nos!. Aquí veré yo como bailaréis vos a la giringonça».  «¡Saltar y baylar con voces y grita!» ¡Y vos renegar, serpiente maldita! La Virgen bendita os hará baylar a la giringonça. Et ipsa conteret caput tuum, alleluia».

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Mateo Flecha

Hoy algunas variantes de esta versión antigua está extendida y conservada por toda España pero hoy ya se canta como un mero entretenimiento despojado del sentido primitivo sagrado. Existen en Marchena personas mayores que aún la cantan y la recuerdan así, como Esperanza Romero La Regina que la canta así.

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» Con su jeringoza, por lo bien que lo baila la moza, dejarla sola, solita bailando, a mi niña le gusta el fandango, que busque compaña, que busque compaña, porque sola parece una caña, que salga usté, señor Don Miguel, que la quiero ver bailar, saltar y brincar volar por el aire».

«Hace cincuenta años era un baile social de cortejo, o de ligue donde se formaba un coro o círculo de mujeres y de hombres y en medio del coro se ponía una botella y copas de aguardiente o coñac y una persona salia bailando La Jeringoza y ésta sacaba a otra y así». Este baile se hacía dentro de las casas en reuniones familiares y también en bodas y otros festejos en cualquier época del año. «Incluso en verano sacábamos las sillas y nos poníamos en la puerta a cantar y bailar la Jeringoza» explica Esperanza Romero.

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Choza típica del campo de Marchena, Rota o Doñana. 

La versión sevillana recopilada por José Muñoz Sanromán tiene la particularidad la referencia religiosa y el hecho de que se cantaba por Navidad y añade «saltar y brincar y vos renegar, serpiente maldita, la virgen bendita, os hace danzar a la girigonza».

Jeringoza viene de jerigonza,  lenguaje difícil de comprender, usado por algunos grupos marginales que  Sebastián de Covarrubias dice en su Tesoro de la lengua castellana que viene de «gytonza lenguaje de gitanos». Dice Ramón León en su obra «Vida de Cervantes» que el escritor usa la palabra jeringoza en el Quijote como ·expresión gitana que quiere decir lo que es oscuro y difícil de entender». 

Espinal en el Escudero Marcos de Obregón (i, 16): «Hacía el gitano mil jerigonzas sobre el macho, de manera que tenía ya muchos golosos que le querían comprar.»

En la revista La Lectura de Enero de 1911 el filólogo, crítico literario, historiador de la literatura española, y lexicógrafo Julio Cejador se refiere al término jeringoza como sinónimo de engaño. «En este juego antiquísimo hay dos significados de jerigonza, el físico de menearse dando vueltas y bailando, y el moral, digamos, de engañar con halagos».

En el Lazarillo del Tormes dice: «En muy pocos días me mostró jerigonza.» en referencia al lenguaje que usaba el ciego para que las gentes no le entendiesen.  El lexicógrafo cordobés Rosal dejó escrito en su Diccionario la voluntad de jugar con las palabras al usar de jerigonzas «poniendo las sílabas trocadas, como si por hurta dijéramos tahúr» del mismo modo que los niños

En los Inadaptados, de Colombine, pág. 8o, se lee, «Mientras unos atraían la atención de los carabineros haciendo jerigoncias hacia el castillo, pa que pensaran que iban á echar un alijo, otros, por el lao del cerro, se llevaban las alhajas.»

De las dos acepciones dichas, la física de dar vueltas debió de ser la primitiva, y de la moral, de engañar por rodeos y vueltas la mas conocida hoy.  En el  Diccionario  de principios de siglo aludía a la capacidad de revolver palabras y confundir hablas para engañar, ó por no saberlas. «Dialecto o modo de hablar que usan los gitanos, ladrones y rufianes para no ser entendidos» decia el diccionario en 1910.

VIDEO: ¡Assí, assí, cuerpo de nos! (La Girigonça) – Mateo Flecha «El Viejo» – Fuenllana. (Ensalada «El Jubilate» – «Libro de música para vihuela, intitulado Orphénica Lyra» de Miguel de Fuenllana, Sevilla, 1554).

 

 

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Actualidad

Cuando los alemanes emigraban a Andalucía en busca de buenas tierras

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Hasta 1980, José Antonio Fílter y los suyos no sabían quiénes eran. Ellos pensaban que eran simplemente andaluces con un carácter algo diferentes con apellidos raros.  Apenas se bailaban sevillanas y el domingo de Pascua  solían adornar huevos pintados.

Nada de que sospechar. Si acaso, la memoria ya perdida de que en el pasado en el pueblo se hablaron idiomas extraños. Con el tiempo descubrió que su familia descendía de uno de los siete mil colonos alemanes y de otros países que fueron traídos en el XVIII hace 250 años por Pablo de Olavide hasta Cañada Rosal, La Luisana y las nuevas poblaciones fundadas en tiempos de Carlos III en Sevilla, Córdoba y Jaén.

«Este año el 250 aniversario de la llegada de los colonos alemanes, franceses, italianos, belgas, suizos y autríacos se conmemora con diversos actos culturales, como congresos, conferencias, publicaciones,  intercambios educativos con Alemania y un proyecto de monumento en homenaje a la fundación en Cañada Rosal».

«El primer alcalde de la democracia de la Luisiana nacido en Cañada Rosal, me pidió investigar este tema. Nosotros no sabíamos nada de nuestra historia. Yo sabía que mi apellido era de uno de los colonos que llegaron, pero de eso a escribir un libro de más de 600 páginas, pues imagina el paso de gigante que hemos dado» explica J. A Fílter.

La investigación le sirvió al historiador y presidente de la Asociación Sevillana de Cronistas e Investigadores Locales  (ASCIL),  José Antonio Fílter para recuperar la memoria de su origen e identidad ya olvidado.

40 años después se acaba de presentar coincidiendo con la clausura del Congreso Internacional de Nuevas Poblaciones su libro Inmigrantes centroeuropeos en la Andalucía del siglo XVIII.

Con la democracia llegó la investigación y en las últimas décadas ha podido poner en pié los datos de aquella primera odisea europeísta y modernizadora iniciada por Pablo de Olavide en los baldíos y desiertos de Ecija donde se fundó La Luisiana, El Campillo, Los Motillos y Cañada Rosal. Así como Fuente Palmera, Fuente Carreteros, Ochavillos del Río ,  La Carlota y San Sebastián de los Ballesteros en la provincia de Córdoba;  La Carolina, Montizón, Aldeaquemada, Santa Elena, Guarromán, Carboneros y Arquillos en Jaén y Prado del Rey en la provincia de Cádiz. En Cañada Rosal hay localizados trece apellidos supervivientes de los primeros colonos centroeuropeos y muchos otros ya perdidos.

«No te puedes imaginar la satisfacción que supone encontrar esta historia perdida. Nosotros los descendientes de aquellos colonos nos sentimos orgullosos de esa odisea de nuestros antepasados, porque lo pasaron realmente muy mal. Fue el proyecto de inmigración más grande de la historia de España con colonos extranjeros. Este fue el primer proyecto de europeidad que se ha conocido en España. en mi pueblo llegaron a convivir juntas seis nacionalidades diferentes».

Tras la primera mortandad de colonos, por las enfermedades y el calor andaluz, los alemanesque quedaron viudos o viudas se vieron obligados a casarse con vecinos de los pueblos de alrededor extendiendo la mancha europeísta de Olavide por Fuentes de Andalucía, Carmona, Ecija, Marchena o Lantejuela.

Ancio, Delis, Bacter, Balmont, Pistón, Duvisón, Fílter, Hans, Hebles, Pigner, Ruger, Uber, Vidriel y Chambra son los apellidos centroeuropeos que aún se conservan en Luisiana, El Campillo y Cañada Rosal.  Ruperti, procedente del norte de Italia, se conserva en Marchena procedente de una familia de Ecija. Muchos otros apellidos se consideran perdidos como el apellido judío por antonomasia, Levi, extinguido hace poco en La Luisiana.

Los 7000 colonos que llegaron hace 250 años a las nuevas poblaciones recibieron ventajas como 56 fanegas de tierra, ganado, semillas, aperos, colegios para sus niños y exención de impuestos. En aquella época en Alemania había guerras, miseria y mendicidad y los pasquines publicitarios ideados por el militar bávaro Thurriegel ofrecían tierras gratis en un desierto lejano.

Tras un largo viaje en barco recibieron la bienvenida de los vecinos y propietarios de Ecija que organizaron partidas de matones para atemorizar y amenazar a los recién llegados ya que las tierras en las que se asentaron eran propiedad del Cabildo para disfrute del ganado  de los terratenientes ecijanos.

«Fue un proyecto muy progresista de Olavide en la zona más latifundista de Andalucía, en los baldíos de Mochales y desierto de La Monclova, donde antes pastaba el ganado de los terratenientes de Ecija que perdieron más de 10.000 hectáreas».  Los colonos tuvieron que poner en cultivo aquellas tierras mientras que los vecinos de Ecija les hacía la vida imposible «incendiando sus cosechas y violentando a sus mujeres».

El Rey Carlos III dictó decreto de pena de muerte para aquellos que atentaran contra los bienes de los colonos instalados en los baldíos astigitanos. Toda una historia de épica novelada por el alemán Rudolf A. Kaltofen en Por 300 reales.

Los colonos pronto se adaptaron a la cultura española pero mantuvieron sus propias costumbres. «El carácter de la gente de estos pueblos es muy europeo, gente seria, muy emprendedora, cooperativista, con un sentido muy agudizado del ahorro, con una gran capacidad  de unidad ante la adversidad por un proyecto común, y somos andaluces pero un poco atípicos”  explica J. A Fílter.

Sobre este proyecto dijo Olavide:  “Podrán ser las Poblaciones el ejemplo de España no sólo para la buena Agricultura, sino también para la industria, actividad y trabajo de sus naturales. […] no sólo serán aquellos pueblos los más felices de la tierra, sino el modelo con que puedan mejorarse todos los de España. ”

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Historia

El Bosque, la pequeña Marchena fundada por los Duques de Arcos en la sierra gaditana

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La villa de El Bosque fue una donación hecha por los Reyes Católicos a D. Rodrigo Ponce de León, capitán general que fue de la guerra de Granada firmado en Jaén a 11 de noviembre de 1490. Este fin de semana celebra su recreación histórica ambientada en la invasión francesa.

Sierra de Grazalema como nunca la habías visto

El Bosque está dentro del Parque Natural Sierra de Grazalema y del Parque Natural Los Alcornocales. El río Majaceite cruza la localidad de Noreste a Sureste, desembocando en el embalse de los Hurones y contando con afluentes y manantiales. Forma parte de la Ruta de los pueblos blancos.

“Acatando los muchos e buenos y leales y señalados servicios” de D. Rodrigo “y para siempre jamás”, se le hace “donación de Villaluenga, Ubrique, Benaocaz, y Grazalema, con sus fortalezas y alquerías y vasallos y vecinos y moradores de ella”.
En 1501, tras el levantamiento de Sierra Bermeja, sometidos los moriscos de la zona doña Beatriz de Pacheco, viuda del Duque encargó a Juan de Ayllón  poblar la serranía con 317 vecinos de Marchena, Arcos, Bornos, Villamartín, Espera, atraídos especialmente por el reparto de tierras. 

Uno de los duques levantó un palacio como lugar de descanso y cacería en el “Palacio del bosque de Benamahoma”, donde está ahora El Bosque. Requería un gran número de criados, ojeadores para montería. Ante la imposibilidad de que todos estuvieran viviendo en el Palacio, fueron edificándose diversas casas en sus alrededores por los criados de los duques al que llamaron Marchenilla, derivado de Marchena.

El oratorio de palacio resultaba insuficiente para recoger todos los vecinos, estos levantaron una iglesia bajo la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe.  Este primer intento de poblamiento recibiera el nombre de Santa María de Guadalupe.

Durantes siglos todos sus vecinos, desde el alcalde corregidor hasta el más modesto palafrenero, –dependían muy directamente de la jurisdicción del Duque.

Poco a poco los duques de Arcos, dejaron de realizar estancias periódicas en ella. Entonces el palacio serrano de El Bosque dejó de ser la “Marchena pequeña” y recibió el nombre de El Bosque o La puebla de Santa María de Guadalupe nombre que también perdió por coincidir con El Algar fundado por D. Domingo López de Carvajal. 

En la Real Orden de 1815, por la que Su Majestad el Rey concede al pueblo la categoría de villa, emplea el término de “El Bosque”. Y, por el contrario, en los libros parroquiales de este mismo año prosigue, quizás por inercia o costumbre, el de “Marchenilla”.  Sin embargo, hacia mediados de siglo, en 1851, se simultanea en las actas matrimoniales, bautizos o defunciones: “villa de Marchenilla o Bosque”.

En este pueblo se educó Fray Diego José de Cádiz, hijo del administrador del duque de Arcos. En El Bosque, recibió las primeras letras y luego se convirtió en gran misionero de las tierras de Andalucía.

El Bosque fue el primer pueblo de la Sierra que se enfrentó a Napoleón. Prepararon una emboscada a algunos franceses rezagados causándole ocho muertos y tres heridos.
Esto encolerizó al general francés Víctor que ordenó a una división de ocupación –Marasín o Latour Maubourg–, que asolasen y quemasen inmediatamente a El Bosque y Prado del Rey. “habiendo tenido que sufrir varios saqueos y un incendio que arruinó gran parte de sus edificios”. Sus vecinos, antes de capitular, prefirieron “ver quemados sus hogares y andar errantes por los montes» antes que entregarse al enemigo. 

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QUE HACER EN EL BOSQUE

SENDERISMO El río de El Bosque es uno de los principales atractivos turísticos de la Sierra de Grazalema, durante los fines de semanas se llena de amantes del senderismo que disfrutan de sus maravillosos paisajes. La ruta conecta El Bosque con Benamahoma y tiene un recorrido de 4,3 km. Desde el pico Albarracín podéis ver El Bosque y diferentes pueblos colindantes.

Museo del Queso de El Bosque

Uno de los lugares donde poder apreciar la toda la Sierra de Grazalema y disfrutar de las puestas de sol. En El Bosque y en la Sierra de Cádiz puedes disfrutar del paintball en unos escenarios naturales. Una forma de descargar adrenalina y pasar un grandes ratos de risas. El campo de juego se encuentra en plena Sierra de Grazalema y proporcionan todo el material necesario (marcadoras, protecciones, ropa…). En El Bosque se encuentra el Centro de Interpretación del Queso de la Quesería El Bosqueño, empresa con numerosos premios internacionales y nacionales por sus quesos de cabra payoya y oveja merina grazalemeña.

Ruta de los Quesos Sierra de Cádiz

El Jardín Botánico de El Castillejo representa la flora más autóctona de la Sierra de Cádiz y Serranía de Ronda. Un lugar que no puede faltar en tu visita a El Bosque. Forma parte de la Red de Jardines Botánicos en Espacios Naturales Protegidos de Andalucía. La entrada es gratuita y ofrece un servicio de visitas guiadas gratuitas para los grupos que lo soliciten.

La imagen puede contener: una o varias personas, noche y texto

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