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Historia

La olvidada ascendencia judía de los principales nobles y reyes castellanos

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Los dos primeros duques de Medina Sidonia fueron judíos conversos.  «El II Conde  de Niebla tuvo serios problemas. El I también, porque eran conversos» afirmaba la Duquesa de Medina Sidonia, Luisa Isabel Álvarez de Toledo, en 1994, en el reportaje «El legado de la Duquesa» de Los Reporteros Canal Sur» donde narra cómo recuperó e inventarió más de seis millones de documentos.

Alonso González de Gregorio y Álvarez de Toledo, el actual duque de Medina Sidonia afirmó el 10 de diciembre de 2013 en un acto en Gibraltar que tiene sangre judía, pidió perdón y se sintió avergonzado por la expulsión de 1492. 

El primer Conde de Niebla converso del judaísmo al cristianismo, se llamó Juan Alonso Pérez de Guzmán (1342-1396), y se casó en segundas nupcias con Beatriz de Castilla hija bastarda del rey que tuvo con su amante Beatriz Ponce de León, hija del I señor de Marchena  Pedro Ponce de León «el Viejo».
Encontramos pues que la madre del II Conde de Niebla, judío converso, Enrique de Guzmán (1375-1436) fue Beatriz Ponce de León amante del rey Enrique II de Castilla.

En marzo de 1473, el Duque de Medina Sidonia permitió a Pedro de Herrera que 4000 judíos que huían de Córdoba se asentaran en Gibraltar, que era del Duque.

De aliados a enemigos

La Alianza entre Ponces y Guzmanes a inicios del siglo XIV.  Otra Beatriz Ponce de León  se había casado en 1303 con Juan Alonso Pérez de Guzmán, hijo de Guzmán el Bueno, II señor de Sanlúcar de Barrameda. Y para reforzar aún más los vínculos entre ambas familias, en 1303 Fernando Ponce de León, hermano de Beatriz se casa con Isabel Pérez de Guzmán, hija mayor de Guzmán el Bueno.  Beatriz Ponce de León era pues esposa del segundo señor de Sanlúcar de Barrameda y hermana del primer señor de Marchena. Ambas casas quedaban así unidas. Guzmán el  Bueno entregó Marchena y Rota como dote de boda a Fernán Pérez Ponce de León.   Nada hacía pensar entonces que a finales del siglo XV llegarían a ser enemigos. ​

La rama judía del Rey Fernando El Católico y del Duque de Alba

Fernando «El Católico» era hijo de Juan II «El Grande», descendiente de Fernando de Trastámara, primer Rey de Aragón. Su madre era Juana Enríquez, también Trastámara. Rama iniciada por Don Fadrique de Castilla –hermano gemelo del Rey Enrique II que asesinó a su hermano Pedro I «El Cruel».

El origen de todos fue Alfonso Enríquez, Almirante de Castilla, hijo de una relación fuera del matrimonio, cuya madre fue Doña Paloma, una mujer judía nacida en la población sevillana de Guadalcanal, según el cronista portugués Fernao Lopes teoría aceptada hoy en día por los historiadores: el almirante fue hijo de una judía.  Es decir toda la rama materna del Rey Fernando El Católico era judía.

En Castilla los romanceros decían «casi no hay señor que no descienda de Doña Paloma». Por ejemplo Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez, II Duque de Alba, estaba emparentado con doña Paloma por las mismas vías que su primo Fernando «El Católico».

 

Historia

La familia de Pedro de la Barrera, capitán de caballos corazas, entre Osuna y Marchena

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En 1648 el capitán de caballos corazas o coracero de Marchena Pedro de la Barrera Melgar solicitó formar parte de la Orden de Santiago y para ello se sometió a unas pruebas, entre ellas la de limpieza de sangre. En este documento se identifican claramente los padres y abuelos del pretendiente, todos de Marchena y Osuna. Entre los testigos que firmaron a favor estaban los párrocos de la villa y Diego Núñez de Prado Alcalde y Capitán del castillo de la Mota.

El coracero o caballo coraza era un soldado de caballería provisto de una coraza como armadura defensiva, y de una espada o hacha, y al menos una arma de fuego, como armamento ofensivo.

Hacia 1620 la armadura del caballo coraza se componía de celada, gorjal, peto, espaldar, hombreras, avambrazos, quijotes, botas de cuero y un guante de hierro para la mano que sostenía la pistola. El arma principal del coraza era la pistola, que podía ser tanto de llave de rueda como snaphance (un mecanismo más evolucionado).

En cualquier caso, debía ser un arma larga, de unos 65 centímetros de longitud del cañón. Lo usual era llevar al menos dos pistolas cargadas y cebadas al arzón de la silla de montar, para no tener que cargar de forma continuada. También eran comunes otras armas cortas, como carabinas y arcabuces de menos de una vara de cañón (unos 90 cm.), que podían ser esgrimidas con una sola mano. Amén de la pistola, el soldado cargaba con varias decenas de pelotas de hierro, un frasco de pólvora y una pequeña baqueta para atacar. En el cuerpo a cuerpo el coraza blandía la espada, corta y de hoja ancha, o el martillo de armas,

Coraceros o caballos coraza siglo XVII

Hacia mediados de la década de 1620, sin embargo, las lanzas estaban en rápido retroceso en los ejércitos de Europa, y sobre 1640 solamente seguían en uso en los famosos húsares del ejército polaco-lituano y, testimonialmente, en el ejército español de Flandes. “La primera y principal tropa de jinetes, por lo general, se llama ahora coraceros o pistoleros”, escribió en 1625 el aventurero inglés Gervase Markham en el tratado Soldier’s Accidence, basado en sus experiencias en el ejército holandés.

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Actualidad

El color en los monumentos; del Rojo de la Giralda al oro de la Puerta de Marchena y Palacio Peñaflor

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Los sevillanos del siglo XXI no ven la misma Giralda que sus antepasados. Los trabajos de restauración han confirmado lo que algunos ya sospechaban: la fachada de la catedral fue originalmente pintada de rojo.

La restauración ha sacado a la luz los policromados de la Giralda, que ahora pueden analizarse desde una perspectiva muy diferente: no solo tenía tonos rojos, sino también dorados o negros.

Desde el  16 de octubre, se podrá disfrutar en las naves de la Catedral de una exposición, en la que de modo pormenorizado y con el detalle que brindan las imágenes, se pueden apreciar las intervenciones efectuadas en la torre de La Giralda. La muestra contará con vídeos y 8 tótems ilustrativos con cuatro apartados. Esta exposición podrán verla como parte de la visita cultural en horario de lunes a sábado de 11:00 horas y domingos de 14:30 a 19:00 horas.

Con una inversión que podría ascender los 500 mil euros, ha sido recuperada la policromía que se encontraba en avanzado deterioro, gracias a una intervención sistemática, oportuna y debidamente programada, ejecutada bajo la supervisión de expertos en arquitectura, seguridad, gestión de actividades y mantenimiento.

El Cabildo Metropolitano de Sevilla anunció que a finales del mes de enero 2020 finalizarían las obras de restauración, consolidación, limpieza y protección de la cara este de la Giralda, acometido de gran envergadura que se ejecuta en la infraestructura de la Catedral desde de abril de este año.

Tras la realización de los correspondientes y respectivos proyectos de La Giralda, la planificación ha consistido en comenzar por la cara oeste (que se ejecutó en el año 2017), continuar posteriormente por la cara sur (que se ejecutó en el año 2018), posteriormente la cara este y finalmente la cara norte (que está programada para ser comenzada tras la Semana Santa del año próximo 2020).

Resultado de imagen de puerta de Marchena

La Puerta de Marchena estaba pintada de rojo, amarillo y oro

La puerta de Marchena es el resto mas importante del Palacio Ducal se conserva en el alcázar sevillano. Fue instalada allí en 1912 por orden del conservador de los Alcázares. El Ayuntamiento de Marchena pidió en dos ocasiones la devolución de la puerta, en 1970 y 1999, sin resultado positivo.

En 2013 se restauró invirtiendo 120.804 euros haciendo un completo análisis técnico de la pieza resultando que la Puerta de de Marchena estuvo policromada con los colores rojo, amarillo y oro.

El color rojo cubría los paramentos lisos del muro de sillería bajo la cornisa, los paramentos tras los escudos centrales inclinados y las columnas. El amarillo dorado principalmente se ha localizado en el entablamento y oro en la reja.

Estas finas capas de mortero de cal con acabado de color con pigmentos minerales estables protegían la piedra y además embellecían la superficie de la portada.

El análisis químico puntual realizado en partículas de color rojo mostró la presencia de Oxido de hierro y a la pequeña concentración de silicatos aplicados como pigmento para obtener el color rojo.

En la reja se localizaron pequeños restos de color dorado, pan de oro de baja calidad aleación de cobre y zinc, un dorado falso.

Las estratigrafías preparadas con muestras del revestimiento de color amarillo dorado presentaban dos capas, una primera de carbonato cálcico, y una segunda de color amarillento dorado, de óxido de hierro. Además se detectó un poco de sulfato cálcico.

ORO EN LA FACHADA DEL PALACIO PEÑAFLOR DE ECIJA

En 2017 se descubrió que la fachada del Palacio Peñaflor de Ecija estuvo pintada en oro según Beatriz Taboada, la restauradora del Museo Municipal de Écija.  Se hallaron  restos de pan de oro adheridos a la piedra en el XVIII.

Uno restos de oro asociados con el gusto por el lujo de la época, y con una muestra de ostentación de poder económico de los dueños del palacio detalles «hechos para presumir».

Los elementos dorados estaban en algunas partes del balcón, en zonas puntuales de la fachada y en elementos metálicos –algo más habitual– que habían sido cubiertos con finas láminas de pan de oro. También en las escaleras y en algunas rejas del palacio.

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Historia

El origen de los nombres de las calles Cuna y Espíritu Santo: un hospicio y un hospital

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Los nombres de las calle Cuna y cuesta de la Misericordia (Espíritu Santo) proceden de la antigua presencia de un hospital y de un hospicio para el que en 1607 los Duques de Arcos crean en el Hospital de la Misericordia de Marchena una dotación de 20.000 maravedíes anuales.

En la calle Cuna de Marchena había un hospicio y el hospital de la Misericordia. En Arcos de la Frontera fue construido otro Hospital de Misericordia en la calle Cuna en 1490 por los marqueses de Cádiz Rodrigo Ponce de León y Beatriz Pacheco.

En Marchena el edificio del Hospital de la Misericordia que tenía un importante artesonado fue destruido en los años 90 y hoy es la sede de la oficina de empleo.  El documento de Fundación del Hospital de la Misericordia en el que se relata su origen y fundación por Beatriz Pacheco procede de junio de 1552 cuando se reunifica los hospitales preexistentes anteriormente.

En 1607 el Duque dona 20.000 maravedíes anuales para la crianza de niños expósitos en la casa Cuna de Marchena dada la «extraordinaria necesidad que pasan los niños expósitos de mi está mi Villa» reconoce D. Rodrigo Ponce de León y que no había dinero suficiente para socorrerlos pagar las amas de cría, etc.

Por esto ordena al Ayuntamiento de Marchena y Arzobispo de Sevilla mande limosnas para éste fin «y lo uno ni lo otro me informan que no será bastante para acudir al gasto de la crianza de los niños».

Como primera medida el Duque manda el 18 de junio de 1607 al mayordomo del Hospital de la Misericordia «que de aquí en adelante se paguen cada año de los bienes de Hacienda de dicho hospital 20.000 maravedíes pagados por sus tercios».

En el siglo XVIII el Hospital de la Misericordia se trasladó a La Milagrosa. 

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Historia

La leyenda de la sombra. Una leyenda andalusí que sigue viva en Marchena

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El escrito nos llega a través del sufí cordobés Abu Bakr Ibn Bay. Lo cuenta su mujer Yamilah, “Mi madre me contaba que, después de la guerra civil que asoló las tierras de al Ándalus, ella y su familia pasaron muchas calamidades. Mi tío abuelo Yahia se dedicaba a ir a los pueblos de los alrededores de Marchena, que era su pueblo, vendiendo canastos y avíos de mimbre que hacían sus hermanos y sus hijos. Dicen que una noche iba por un camino oscuro y le salió al paso una sombra. Sintió tal terror que huyó.
Pasado un tiempo, Yahia volvió a transitar aquel camino y, de nuevo, surgió ante él la sombra. ‘Estoy aquí para librarte de la pobreza. Ven mañana a este mismo sitio y no tendrás que volver a trabajar nunca más.’ Tras decir esto, la sombra desapareció y el tío Yahia se volvió a su casa. Iba a los otros pueblos a vender y, desde su encuentro con la sombra, siempre se le vio feliz y contento con su suerte”. Curiosamente, esta leyenda árabe de hace mil años, aun se sigue transmitiendo de boca en boca.

LA MARCHENA ANDALUSI

La mezquita de Marsen-ah-al-zaituna (Marchena de los olivos, así llamada para diferenciarla de la Marchena de la alpujarra almeriense) cuyo emplazamiento desconocemos- siempre estuvo rodeada de un halo de santidad por su -madrassa- difusora del pensamiento sufí.

Uno de sus alumnos más notables fue el filósofo Ibn Arabí (1.165-1241), comparado por sus escritos con San Juan de la Cruz, presente en numerosas ocasiones en Marchena, conoció allí a sus hombres santos –abdal-.

Sufí es abstinencia y pobreza, paciencia y contemplación. En Marchena, Abdul Mayid enseñaba el Corán y predicaba en torno a 1190. Shams Umm al-Fuqarâ, -Sol, madre de los pobres”- Una venerable anciana con fama de sabia y de tener gran poder mental influyó decisivamente en el filósofo.

“Dicen que los soles habitan la alta esfera, y, ¿dónde está el palacio del sol sino en la esfera? (…)Ella tomó posesión de mí y yo de ella, porque cada uno posee su compañero. Que yo soy suyo es evidente”. Estas impresiones las dejó escritas en su libro Rûh al quds.
“Es en Marchena de los Olivos —población situada no lejos de Sevilla -donde conocí a Shams Umm al-Fuqarâ’. (…)Tenía un corazón fuerte, una noble energía espiritual, una gran discrección. A veces me revelaba secretamente un aspecto, pues ella tenía para conmigo algunos desvelamientos, que me producían mucha alegría”
De Abdul-Mâjîd ben Selmah, el abdal predicador de la mezquita de Marchena, que se sabía de memoria el Corán y los Hadices, -segunda fuente de doctrina y del derecho-, dice Ibn Arabí “hombre de piedad y merito que siempre estaba al servicio de los fuqarâ, (faquir, estudiante) que Al-lâh le sea propicio”.

Ibn Arabí nos cuenta el siguiente relato que le reveló el maestro de la mezquita de Marchena.
Dice Ibn Arabí:”Me contó (Abdul-Mâjîd) lo que le ocurrió en una ocasión: «me incliné invocando el Nombre de Al-lâh. Noté de improvisto, que una persona retiraba la tela sobre la que rezaba y la reemplazaba por una gruesa estera. Luego me dijo: ¡Haz tus plegarias sobre esta estera!. Y tuve entonces una inspiración, y le pregunté:»¡Oh, Sîdî (Cid: Señor) , ¿Por qué medios llegan los Abdâl a ser Abdâl?», y él me respondio»: Por el silencio, la soledad, el hambre y la vigilia.Después de esto este hombre desapareció. Pero la estera estaba debajo de mí».

 

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