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Feria de Marchena

Los toros, los monumentos y la feria de ganado atraían a los forasteros a la feria de Marchena en el XIX

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La feria taurina y la feria de ganados atraían a multitud de visitantes forasteros a Marchena cada año a finales de agosto.

La feria se acompañaba de una fiesta religiosa, informa La Ilustración Española y Americana, que nos ha legado la primera imagen de nuestra feria. Un grabado de 1889 a partir de fotos de Leopoldo Rodríguez que muestra el campo de la feria extendido sobre el camino del Arrecife, que iba a la estación de Renfe.


Justo al lado, el baño de los caballos, era una surgencia de agua de un manantial, que hoy está entubado bajo los Jardines Isidro Arcenegui y la feria de ganado que como en el siglo XIV se extendía por las laderas de la Alcazaba al pié de las murallas de Marchena por el cerro Parrita, entonces llamado cerro del Berral y hasta la estación de Renfe y en algunos años se extendió hasta el Cerro de la Horca, ubicado junto a la barriada Ciudad jardín.

Veinte años después de nacer el tren en Marchena, y 53 años después de nacer la feria, cada año se habilitaban trenes de recreo especiales para traer a los visitantes a la Feria de Marchena desde las principales capitales andaluzas conectadas por tren.

En 1540 ya se lidiaban toros en Marchena según documentos de la Casa Ducal

El 8 de octubre de 1868, se inaugura el ferrocarril para honrar a la República. Hubo misa en San Juan, reparto de 5000 libras de pan, actuación de la banda de música, suelta de un toro de cuerda, reparto de 200 reales a los familiares de las víctimas por la «Revolución Gloriosa», iluminación nocturna, comida y refresco en el Ayuntamiento.

La imagen puede contener: exterior y texto

Desde 1868 la Feria de Marchena tenía iluminación eléctrica, ese año es el de la llegada de la electricidad a Marchena, coincidiendo con la inauguración del ferrocarril.
Lo que las autoridades llamaban tren de recreo para ir a la Feria de Marchena a los periodistas les parecía “inmundo carretón desvencijado” que se averiaba cada poco trecho “la máquina se rompió en el kilómetro 13, parando 30 minutos” tal y como relata el semanario taurino Sol y Sombra de septiembre de 1898.

Estos trenes se mantenían en los años 20 tal y como refleja La Libertad de Madrid el 3/9/1924 dando cuenta del atropello de un carro entre Paradas y Arahal.
A los periodistas invitados se les ofrecía una comida junto a las autoridades con el fin de que extendieran la fama de la Feria de Marchena, como asi sucedió a tenor de la gran cantidad de menciones en prensa.
En 1898 estos periodistas aparecen retratados en la Puerta de Carmona.
Como no había hoteles y faltaban camas en las fondas, 400 personas se pasaban la noche recorriendo las calles o durmiendo al raso en la feria de 1898.

Después de la corrida de toros el Ayuntamiento organizaba banquetes en el Círculo Liberal, invitando a las autoridades, diputados, alcaldes de pueblos vecinos, periodistas, ganaderos y toreros, que remataba con una capea en le finca de Montepalacio, entonces de los hermanos Ruiz Martínez, ya de madrugada. Otro de los puntos de interés para los visitantes en la feria y el resto del año eran los baños o balnearios públicos de la Plaza de Alvarado, actual edifico Hotel Ponce. En 1830 se reconstruye el edificio de los baños integrando los restos de jardines, baños y muralla árabe. Eran uno de los balnearios más populares para los sevillanos de la época por su carácter medicinal.

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Actualidad

La feria en Marchena nació en 1394 y en 1441 se traslada a Mairena

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Como estudió Ramón Ramos la antigua feria de Marchena nació en 1394, pero dejó de celebrarse y se recuperó en 1836. La primitiva feria de Marchena se celebraba en junio y duraba quince días. Posteriormente la licencia real para la feria de Marchena se trasladó a Mairena dando origen a la feria más antigua de España.  

En realidad se trataba de trasladar la autorización dada al Señor de Marchena para celebrar la feria en Marchena, que se hacía desde 1394 y autoriza a trasladarla a Mairena porque había dejado de celebrarse en nuestro pueblo.  Al mismo tiempo traslada la licencia de la feria de Mairena a Guadajoz. 

 El Rey Juan II de Castilla concede a don Juan Ponce de León por Real Cédula dada en Palencia a 3 de febrero de 1.441 la facultad de celebrar una feria exenta de impuestos desde el 16 al 30 de abril de cada año en Mairena del Alcor. 

Transcripción del documento real para la autorización del traslado de la licencia de la feria de Marchena a Mairena del Alcor y de ésta a Guadajoz, pedanía de Carmona.

«Don Juan por la Gracia de Dios Rey de Castilla de León de Toledo de Galicia de Sevilla de Córdoba de Murcia de Jaén del Algarve de Algeciras y Señor de Vizcaya de Moli-na. Por cuanto Yo mandé dar e di una mi carta firmada a mi nombre y sellada con mi sello de tenor a la cual es este que se sigue:

Don Juan por la gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de Toledo, de Galicia, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de Jaén, del Algarbe, de Algeciras y Señor de Vizcaya y de Molina. 

Por cuanto el Rey Don Henrique mi Padre y mi señor cuya Anima Dios haya, dio una carta firmada de su nombre e sellada con su sello por la cual facía merced a la Villa de Marchena que obies en ella una Feria de quinze días cada año la cual fuese en el mes de junio para que la dicha villa se pudiese mejor poblar por cuanto se lo pidió por merced Don Pedro Ponce de León conde de Medellín, e de mi Concejo según que mas largamente se contiene en la dicha su carta que con esta razón mandó dar del tenor de la cual es este que se sigue:

Don Henrique por la gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de Toledo, de Galicia, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de Jaén, del Algarbe, de Algeciras y señor de Vizcaya y de Molina. 

Por facer bien y merced a vos el Concejo homes buenos vecinos y moradores de Marchena Villa de Don Pedro Ponce de León mi vasallo tengo por bien e es mi merced e dovoes (os doy) licencia que haya e se haga de aquí adelante en esa dicha villa una Feria de quince días por duración al mes de junio en cada año los cuales quince días se comenzaran en esta manera: desde diez y seis días del dicho mes de Junio y que se fenezca en el postrimero día del dicho mes que son cumplidos los dichos quince días. 

 Esta merced vos fago de la dicha Feria por que el dicho Don Pedro Ponce me lo pidió por merced porque esa villa se pueda mejor poblar porque vos mando que fagades pregonar la dicha Feria a cada año en los dichos quince días e es mi merced que hayades vos sean guardadas todas las franquezas e gracias e libertades que son guardadas a todas las Ferias que se facen en todos los mis Regnos. 

E los unos ni los otros no fagan en deal por alguna manera, so pena de la mi Merced, e de Diez mi maravedíes para la mi Cámara, a cada uno por quien fincare a lo así facen cumplir. Dada en Illescas cuatro días de Febrero Año de Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de miì trescientos e noventa e cuatro años. Yo el Rey. 

Yo Gutierre Diaz la fiz escribir por mandado de nuestro Señor el Rey. Archepiscopus Toledanus. Registrada. 

Agora por cuanto el dicho Conde Don Pedro Ponce renunció e traspasó por su carta la dicha Feria en Vos Don Juan mi vasallo, su Fijo, e me pidió por merced que vos la mandase traspasar a la vuestra Villa de Mayrena: 

Por ende por facer bien e merced a vos el dicho Don Juan de León, Fijo del dicho Conde Don Pedro Ponce, tengo por bien e es mi merced de traspasar e traspaso la dicha Feria que fasta aquí era en la dicha Villa de Marchena a la dicha vuestra Villa de Mayrena porque mejor se pueda poblar e es mi merced que le sean guardados todos los Privilegios e libertades que son e deben ser guardadas a las otra Ferias que se facen en los dichos mis Regnos e señoríos por ser Ferias. 

Que así como la dicha Feria había de comenzar desde diez y seis días del mes de Junio e de fenecer e acabar en el postrimero día del dicho mes, que así se comienze a diez e seis días del mes de abril e se acabe en el postrimero día del dicho mes en la dicha vuestra Villa de Mayrena.  

E por esta mi carta mando a todos los Consejos, Alcaldes, Alguaciles, Regidores, Caballeros, Escuderos e omes buenos de todas las Ciudades e Villa e Lugares de los mis Regnos e señoríos que vos guarden esta merced que vos Yo fago, e que vos non vayan ni pasen, ni consientan ir ni pasar contra ello ni contra parte de ello según que mejor e mas cumplidamente la guardaban a la dicha Villa, porque todas las gentes que quisieren ir o enviar a la dicha Villa sus ganados e mercaderías puedan ir salve e seguramente. 

Sobre lo cual mando al mi Chanciller e Notarios e a los otros que están a la tabla de los mis sellos que vos den e libres e pasen e sellen mi carta de Privilegio la mas firme e bastante que menester obieredes, según que mejor e mas cumplidamente lo dieron e habían de dar a la dicha Villa de Marchena; e los unos, ni los otros no fagades en deal por alguna manera, so pena de esta mi merced e de Diez mil maravedíes a cada uno para la mi cámara. 

Dada en la ciudad de Palencia tres días de febrero año del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil e cuatrocientos e cuarenta e un año. Yo el Rey. Yo el Doctor Fernando Díaz de Toledo oidor y refrendatario del Rey e su Secretario la fiz escribir por su mandado. 

Registrada. Agora por cuanto Don Juan de León conde de Arcos mi vasallo e de mi Concejo, me envió pedir por merced que mandase traspasar la dicha Feria de la dicha su Villa de Mayrena a su Lugar de Guadajoz que es a tres leguas de la dicha Villa de Mayrena, porque el dicho Lugar se poblase mejor: 

Por ende por facer bien e merced al dicho conde Don Juan de León, tengo por bien e es mi merced de traspasar e traspaso la dicha Feria que así fasta aquí era en la dicha villa de Mayrena, al dicho logar de Guadajoz porque mejor se pueda poblar, e que le sean guardados todos los Privilegios e otras cosas que son e deben ser guardadas a las otras Ferias que se facen en mis Regnos å señoríos según que en la dicha mi Carta aquí incorporada se contiene; la cual dicha Feria dure quince días, e se faga en el tiempo contenido en la dicha mi carta aquí incorporada. 

Conviene a saber desde diez e seis días del mes de abril e dure fasta postrimero del dicho mes, e mando a todos aquellos a quien se dirige la dicha mi carta aquí incorporada, que guarden al dicho Conde esta mi Carta, que le Yo fago, e que le non vayan ni consientan ir ni pasar contra ella, ni contra parte de ella, según que mejor e mas cumplidamente la guardaban a la dicha Villa, porque todas las Gentes que quisieren ir o enviar a la dicha Villa sus Ganados e Mercaderías puedan ir salva e seguidamente (.) 

Dada en la Noble Villa de Valladolid veinte días de septiembre del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil cuatrocientos y cuarenta y nueve años. Yo el Rey. Yo Pedro Fernández de Lorca la fiz escribir por mandado de nuestro Señor el Rey. Registrada. Pedro de Clavijo . Lugar del Sello.»

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Cultura

Salvador Azpiazu; el vasco que retrató la feria de Marchena y Sevilla de 1900

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Salvador Azpiazu, (1867-1927) dibujante, ilustrador y fotógrafo Vasco afincado en Madrid pasará a la historia por ser el autor de la más famosa y antigua serie de fotos históricas tomadas en Marchena y Sevilla, fechadas a finales del XIX y principios del XX nieto de Carlos Imbert, escultor francés afincado en Vitoria.

Amigo del escultor Lorenzo Coullaut Valera llegó a Marchena y Sevilla en varias ocasiones y fotografío la Feria de Sevilla, Marchena y la Semana Santa marchenera de 1900.

Funcionario del Catastro para el Ministerio de Agricultura viajó por toda España, Francia e Italia haciendo fotos y dibujos destacando por plasmar paisajes y costumbres de las regiones que visitaba, y siempre llevaba cuadernos de dibujo donde detallaba con el lápiz y a veces con la acuarela las impresiones recibidas.

Colaboró para La Ilustración Artística de Barcelona y en La Esfera de Madrid, así como en otras publicaciones europeas hoy, por desgracia, difíciles de rastrear. Una selección de sus dibujos más interesantes, un total de 121, fue recogida por los hermanos comediógrafos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, amigos del vitoriano, para ilustrar el libro La bendita Tierra. Esta obra devino realmente en un homenaje póstumo al dibujante, pues se publicó en Barcelona a los pocos meses de su muerte.

En las últimas décadas dos han sido las exposiciones monográficas dedicadas a este artista en la ciudad que le vio nacer: la primera se celebró en agosto de 1967 (Salones de Olaguíbel, Caja Municipal), y la segunda, algo más reciente, en abril de 1989 (Sala Luis de Ajuria, Caja Municipal). En marzo de 1992, los descendientes de Azpiazu procedieron a la donación de más de un centenar obras, entre dibujos y acuarelas, al Museo de Bellas Artes de Álava.

El Museo de Bellas Artes de Álava acogió en marzo-mayo de 2005 bajo el título Itinerarios y figuras de un artista alavés 198 obras entre retratos en acuarela, dibujos de sus cuadernos de apuntes y fotografías, todo un legado de memoria histórica que abarca desde sus primeros paisajes fechados en 1887 hasta el último, de 1925.

 

 
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Carnaval

30.000 personas se concentraron en la Feria de Marchena para ver volar un avión en 1911

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Al inicio del Siglo XX los aeroplanos eran un espectáculo que atraían a miles de personas. La mayor concentración humana de la historia reciente de Marchena se produjo en 1911, cuando 30.000 personas vinieron a ver volar el primer aeroplano en plena feria. 

A principios de siglo la Revolución Industrial daba pasos de gigante y el hecho de que un hombre pudiera volar por si mismo con la ayuda de un motor de explosión, se veía como algo milagroso y un triunfo del ser humano. En 1905 los aeroplanos estaban a punto de inventarse.

En municipios como Marchena se organizaban espectáculos de aviación que se convertían en fiestas que atraían a miles de personas y quedaban en la memoria escrita, como las coplas de carnaval que se cantaron hasta los años 40.

En los primeros años del siglo XX se popularizaron en Andalucía las Fiestas de la Aviación con los primeros aviones que se veían volar, llamados aeroplanos, gobernados por los pilotos Le Forestier, (1910) Garnier (1920) y Gautier.

En la Feria de  Marchena de 1911 se produjo el primer vuelo de un aeroplano en la historia de Marchena que trajo hasta nuestro pueblo a 30.000 personas, “la mayor multitud que se recuerda” según informa el diario madrileño La Mañana de 12 de septiembre de 1911 en tiempos del Alcalde Ricardo Calderón Gutiérrez.

Inicialmente estaba anunciado el famoso piloto Georges Le Forestier que murió un
día antes en un espectáculo en Huelva. Tras la muerte de Le Forestier el Ayuntamiento de Marchena contrató a Serviés. El campo de aviación, era según el propio piloto Serviés, de los mejores de España. El piloto ofreció dos espectáculos de veinte minutos, “haciendo virajes y evoluciónes” que levantó ovaciones. En 1915 se ofrece en la Feria un espectáculo a cargo del piloto marchenero Antonio Sánchez Jurado en un aeroplano modelo Fourbe.

En 1920, otros francés Gautier llega a la provincia de Sevilla a bordo de un biplano sistema Goudron y acompañado de un mecánico catalán. Ofrece espectáculos de aviación en Sevilla y Huelva. Salió de Tarragona, llegó a Sevilla donde emprendió vuelo que terminó en Aznalcázar y de allí a Huelva.

Las fiestas de aviación quedaron en la memoria colectiva como un hecho extraordinario, de hecho Esperanza Romero aún recuerda una copla de Carnaval que dice así.

«Niña el aeroplano, ha aterrizado y era digno de ver. En La Haza del Descanso se diviertieron todos con su francés. Todas metiditas en barro, hasta el cascarrio se llenaba también, y una joven que allí había, y se ha llenado hasta el mismo francés,  y el novio que estaba al lado, se aceleró con apuro, porque se le había mojado el callejón donde metía el puro». El haza del Descanso está en la Carretera de Paradas frente a la estación eléctrica.

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Feria de Marchena

Cuando la feria se extendía desde Santa María hasta la estación de Renfe

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Crónica de las corridas de toros de la Feria de Marchena aparecida en la publicación taurina Sol y Sombra. Septiembre. 1898.

«La feria de Marchena 1 de Septiembre.  A paso de tortuga ó poco menos, andaba el inmundo carretón desvencijado, llamado burlescamente tren de recreo, que nos condujo á la antigua Marchena; pero eso nos ha proporcionado la ventaja de poder contemplar el panorama que á nuestra vista ofrecía la fértil campiña andaluza, envidia de propios y extraños. La máquina se rompió en el kilómetro 13, parando 30 minutos.

Antes de poner el pié en tierra, ya se contemplaba la feria, situada casi á los bordes del camino de hierro, con sus efluvios y llamaradas de sol tropical que derriten los sesos; su abigarrado conjunto es digno de ser trasladado al papel.

Por eso, aun á trueque de quedar aquí petrificados o derretidos, hacemos alto mi compañero D. Fernando Díaz y yo, para robar él con su habilidosa máquina un cuadro vivo de la feria de Marchena, y yo contemplarlo con entusiasmo, ya que no puedo describirlo con maestría.

Antes de entrar en el pueblo, á la izquierda, y dominando toda la feria, se levantan las ruinas de un severo castillo, que aún denuncia el derrumbado poderío del gran Duque de Osuna y señor de Marchena.

Esta es una villa que consta de dos partes: la antigua, que se conserva aún rodeada de fuertes murallas y torreones, y la moderna, que cuenta con calles espaciosas y edificios hermosos.

La feria este año ha sido de mucha más preponderancia que los anteriores, debido á la gran actividad y celo desplegados por el Alcalde D . Juan María Gonzálvez, hombre muy amable é ilustrado, merecedor de cuantas alabanzas le dedican sus convecinos.

Hemos visitado el castillo de la Mota, palacio que fué del Duque, en donde el señor Díaz, valiéndose de la cooperación del encargado del
templo de Santa María de la Mota, nos hizo una artística instantánea á todos los que emborronamos cuartillas y que hemos tenido la feliz ocurrencia de venir á la feria de Marchena para dormir al aire libre.

Tal ha sido la afluencia de feriantes que en número de más de 400 nos pasamos la primera noche recorriendo las calles  del pueblo y contemplando á la fantástica luz de luna las laberínticas calles de la parte antigua de la población y las anchas y limpias de la moderna.

A la corrida primera acudió regular número de aficionados y muchas y guapas marcheneras, luciendo hermosas mantillas blancas. Presidió el Sr. Alcalde y se lidiaron cuatro toros del reputado ganadero D . Antonio Halcón por las cuadrillas de Bombita y Guerrerito. El Sr. Halcón ha presentado cuatro bonitos ejemplares de su vacada, dejando le divisa de la casa á buena altura y su nombre entre el de los ganaderos andaluces de mejor cartel.

Tomaron los bichos 32 varas y mataron 11 caballos. El último fué un toro superior, muy duro y de gran poder, aunque llegaron casi todos quedados y recelosos á la hora de la muerte, debido á lo mucho que se apuran allí en la suerte de varas por exigencias del público, y á que les llaman la atención desde las jaulas.

Enrique Alvarez y Pulguita colgaron buenos pares, y Cigarrón agarró un gran puyazo. Bombita muleteó bien á su primero, y entrando mejor dejó una estocada con alguna inclinación, mereciendo aplausos. En su segundo, que fué muy castigado, abusó del trapo y lo remató regularmente.

En quites muy aplaudido Guerrerito trabajó por agradar, pero luchó con que su primero se tapaba, y el ultimo llegó quedado; sin embargo, estuvo breve é hizo algunos quites buenos. En resumen: una corrida en la que todos merecieron aplausos, especialmente el ganadero.

En la segunda corrida del 9 de septiembre extraordinaria animación en la plaza y muchas personas conocidas.
La presidencia la componían esta tarde el Alcalde don Juan María Gonzálvez, el Teniente D. Manuel Zarzuela y el Síndico D. Andrés Pina, los cuales forman el grupo que está sentdo en la hermosa casa de primero, en unión de los señores Ruiz Martínez, Tassara, Halcón y Ternero.

Los toros de Miura muy bien presentados y cumpliendo como buenos; el último se creció al castigo y demostró mucho poder y bravura. También esta tarde se han lucido Cigarrón picando, en unión de Brazo fuerte. En banderillas ganaron palmas, Alvarez, Pulga y Veguilla.

Bombita ha estado muy valiente y alegre en quites; toreó con la muleta bien á su primero, al que le agarró una buena estocada escuchando una ovación por ello. Al tercero, lo muleteó regularmente, lo pinchó dos veces y acabó con una corta muy buena que le hizo doblar.

La muerte de este bicho, la brindó al Diputado á Cortes, don Ventura Ruiz Martínez. Banderilleó al cuarto, poniéndole un buen par al cuarto.
Parrao, ha comprobado ante el pueblo de Marchena y en su auténtica plaza (recuerda aquellos tiempos de los torneos, que se celebraban en las plazas públicas), que su toreo es serio y clásico también; ha hecho muy buenos quites, especialmente el que hizo en una caída al descubierto al picador Torres, colocó al cambio un par, muleteó generalmente con arte, ciñéndose y parando y derribó á sus enemigos de dos buenas estocadas, cuyas faenas premió el público con merecidas ovaciones.

Puede darse como un hecho que Parrao es uno de los candidatos para el año venidero en Marchena. Después de la corrida, verificóse un banquete en el Círculo Liberal, al que  tuve el honor de asistir como comensal, invitado por el Alcalde, que fué el anfitrión, componiendo el número de convidados, que ascendían á 24, los señores Ruiz Martínez (D. Ventura y don Francisco Ternero D. José y D. Antonio) Andrés Tassara, el Alcalde de Osuna y Primer Teniente de Alcalde,
el Capitán Gallego, Vivar, D. Fernando Díaz, D, Franciso Oviedo, el diestro Bombita, Sr Piña y Zarzuela, Enrique Alvarez, banderilleando. D. Antonio Halcón y otros que no recuerdo.

A la una de la madrugada salieron para la hermosa colonia que en el término de Marchena, conocida por Monte Palacio, tienen los simpáticos hermanos Sres. Ruíz Martínez, con objeto de asistir á una encerrona n la que se lidiarían unos becerros del Sr. Halcón, no pudiendo yo acompañarles,
á pesar de sus reiteradas instancias, por tener que regresar á Sevilla, en el tren que por Marchena pasa á las once y media de la noche.
No terminaré sin enviar mi enhorabuena al distinguido Alcalde de Marchena, señor Gonzálvez y á cuantos le ayudaron para llevar á cabo unos festejos que han resultado tan lucidos y brillantes, colocando su nombre á la altura que so merece. Ah y muchas gracias á la expresada autoridad y á sus amigos por las inmerecidas deferencias que han guardado á mi.
Nunca podré olvidar los dos dias’ que he pasado en Marchena… ni a las marcheneras.
CARLOS L . OLMEDO. Sevilla. (Instantáneas de D. Fernando Díaz, hechas expresamente para SOL Y SOMBRA.)

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Feria de Marchena

1904: Cuando los trenes especiales llenaban la Feria de Marchena de visitantes

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Los trenes especiales de feria llegaban a Marchena llenos y era difícil encontrar hospedaje en la Feria de Marchena de 1904, tanto que muchos visitantes ni lo intentaban y se iban directamente a los casinos, también llenos.

Muchos visitantes venían de los pueblos de alrededor y algo menos de lo esperado de Córdoba o Málaga de donde llegó el diestro Montes.

El liberal de Sevilla del Miércoles 2 de septiembre de 1904 cuenta que los becerros se pagaban en la feria a 1500 reales y los cerdos se pagaban a 52 reales la arroba.

El segundo teniente alcalde José Sánchez Jurado presidió la primera corrida. Hacen el paseillo Montes y Morenito de Algeciras con toros del ganadero local Halcón.

Limeño y Sordo estrenaron las banderillear y arrancan aplausos pese que el suelo de la plaza de toros está imposible por la sequedad que levanta polvaredas en la plaza de la explanada de Santa María.

Al tercero Montes le para los pies con varios lances de capa, y Blanquito y Madera colocan tres pares de banderillas. El diestro intenta dos veces el descabello, el toro se resiste y por fin el diestro escucha palma y recibe una cigueña de premio de un espontáneo.

En el cuarto un espontáneo se arroja al ruedo colocándose en la puerta de chiqueros provisto de una blusa, dá varios lances, salvándose por milagro y nuevamente es arrojada al ruedo una cigüeña produciendo en el público la gran juerga.  Morenito de Algeciras toma los palos y deja un par al cuarto escuchando palmas.

Montes aún no se encuentra restablecido de su cogida en Linares y se anuncia que mañana le sustituirá Félix Velasco.

La salida de los toros se convierte en un desfile social. Por el Real de la Feria, ubicado junto al baño de los caballos, se ven muchos coches donde lucen sus encantos las mujeres.

Un gentío inmenso presenció más tarde los fuegos artificiales y luego los feriantes se dirigen al Circulo Conservador para bailar rigodones y valses. La iluminación de la feria compuesta por bombillas de colores empezó mal por falta de electricidad, debutaba la compañía elçectrica que dirige el señor Marcelo.

En el Casino Liberal Democrático el Alcalde Florentino B. Zorrilla organiza una comida para sus compañeros políticos venidos de dentro y fuera de la provincia y entre ellos estaban Halcón, el ganadero, los señores Fraile, Ternero, Centeno y otros.

Texto cedido por Antonio Lopez Frías.

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Cultura

Cuando las costumbres francesas invadieron las ferias andaluzas

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Las ferias de finales del siglo XIX eran muy distintas a las de hoy. Al amanecer las ganaderías tomaban el real, los turistas buscaban a las Cigarreras y a las gitanas como algo exótico y las modas francesas desplazaban a los trajes andaluces. 

Grupo de mujeres en la Feria de Abril, Sevilla

La moda de Francia había invadido la moda y hasta el habla andaluza: «Oiga usted, señorita, ¿me hace usted el favor de cantar una petenera?. «Avec beaucoup de plaisir», dice la niña que habla muy mal francés y canta peor flamenco. «Donne moi un cigarrete».

Suena veces la guitarra pero va dominando el piano y aunque no están vedadas las malagueñas ni las sevillanas, suelen  oírse cuplets franceses en la feria de Sevilla según el relato de Más y Pratt.

Cinco mujeres y una niña en la Feria de Sevilla

Al alba del primer día de feria de Sevilla, el Prado de San Sebastián es tomado  por los ganaderos de Marchena, Écija, Lora, Carmona, Mairena, Morón, Estepa.

Los feriantes andaluces suelen llevar  a remolque sus familias, principalmente el tratante gitano. Las filas de carretas entran en El Prado produciendo un sonido original que procede de los crujidos de las llantas.

Los que llevan ganado boyar suelen ir al paso de sus carretas preparadas para la excursión con todos los aditamentos necesarios con toldos o tejidos de palma y bajo el tablón el cántaro de agua fresca.

Hilera de caballos y público en la Feria de Sevilla

Las caballerias llegan al Prado levantando nubes de polvo, la sangre del corcel andaluz se enciende con la fatiga y sus elásticas piernas se fortifican.

Se levantan tiendas provisionales, se amontona el ato de que forma parte la manta y la alforja, que han de servir de colchón y de almohada y se coloca en el lugar más seguro la bota de vino.

Caballos y grupos de hombres en la Feria de Sevilla

Los gitanos comienzam la tarea de los tratos, que para ellos es siempre fructuoso, corriendo como chispas eléctricas por todas partes con la faja mal compuesta, la chaquetilla arremangada, el pantalón a media pierna y el sombrero bailando sobre la coronilla.

Oiga usted excelencia, dicen a un señorito del pueblo con chaqueta de terciopelo. Tengo un tronco alazano que es el mismo que llevó al cielo el coche de San Elías.  El feriante le responde, que más bien parece propio de coche fúnebre de tercera clase, y se despide con un «que usted se alivie».

Explanada del Real de la Feria de Sevilla

Después de que se ha valido de todos los subterfugios imaginables para engañar al feriante, metiendo a los caballos agujas en la oreja para que se avispe,  saca de su petaca un cigarro y le dice con exquisita finura: por estas cruces de Dios se lleva usted el bicho mejor de la feria.

Jinete en la Feria de Sevilla

Los ingleses y franceses que vienen a Sevilla por feria quieren ver la Fábrica de Tabacos y la calle San Fernando cuando salen a bandadas como las golondrinas las cigarreras que dejan la faena muy temprano y se dirigen al Real luciendo sus mantones de manila y sus peines altos y enroscados sobre la coronilla. La Cigarrera no es gitana ni flamenca sino un compuesto de ambas.

Grupo ante una caseta en la Feria de Sevilla

Las tiendas aristocráticas aparecen cercadas de macetas de porcelana con musgos y begonias, con colgaduras de Damasco, cubiertas de alfombras, llenas de jardineras y espejos, y a la puerta de su sencilla balaustrada, butacas escaños y elegantes mecedoras donde dormitan los señores de clase media.

La alta sociedad sevillana estos días se permite usar la falda corta de raso y la calada peineta de concha, la mantilla de encaje y el corpiño ajustado de la flamenca, comen jamón dulce y pavo trufado, emparedados y pastas de vainilla y beben Jerez y manzanilla.

Pareja junto a una mesa en la Feria de Sevilla

Mas alla hay tascas de feria con carteles de vino y caracoles, menudo,  taberna, buñuelos y aguardiente. Alli se ven las hermosas gitanas de pura sangre. La flamenca, suele aparecer allí cantando por todo lo alto y ostentando todas las gracias de sus especies.

La gitana no se pone el pañuelo terciado con los flecos en la tierra sino que se envuelven el mantón y golpea las tablas haciéndoles crujir bajo sus plantas.

Dos mujeres en la Feria de Abril, Sevilla

En las buñolerías, estos gitanos apuran todo el caudal de su ingenio para formar adornos y pabellones, puede decirse que en el recinto se pone las bordadas enaguas de las gitanas y sus sábanas de novia al entrar.

Grupo en una caseta en Sevilla

Texto: Mas y Pratt en La Ilustración española y americana. 22/4/1888. Fotos: Salvador Azpiazu. 1890.

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