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Historia

Refugiados y exiliados marcheneros llegaron a México en 1940 acogidos por su gobierno

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Las primeras oleadas de refugiados españoles de la guerra civil llegaron a México a partir de abril de 1939, procedentes de Francia, en los barcos Sinaia, Ipanema, Mexique y Flandra

Mariano Moreno Mateo, líder del PSOE local llegó a México a bordo del Mexique, uno de los veinte buques que acogieron entre 1939 y 1940 igual a 30.000 refugiados españoles acogidos por el presidente Lázaro Cárdenas. Entre esos 30.000 españoles que formaban la élite intelectual de España había más marcheneros o vecinos de Marchena. Como el vicepresidente de las cortes republicanas Luis Fernández Clerigo, sus hijos Felipe Valdemoro, nacido en Marchena en 1919 y su hermano el periodista taurino conocido con el apodo de Pepe Alameda además del jurista local Ricardo Calderón.

Luis Fernández Clérigo, un vicepresidente de las cortes, juez  Marchena

El juez Luis Fernández Clérigo fue Diputado de la Segunda República Española; Director General de Registros y Notariado; Vicepresidente de las Cortes y Subsecretario de la Presidencia de Manuel Azaña.  Nacido en Madrid en 1883,  alcanzó la magistratura en el Tribunal Supremo.

Casado en 1908 en Sevilla, con María Luisa López Valdemoro Fernández de las Cuevas hija del Conde de Cazalla del Río se instalan en Marchena donde fue juez de primera instancia. Aquí nacieron dos de sus tres hijos Maria Victoria y Felipe. Carlos llegó con cinco años.

En el exilio en México asitió a la jura de Martínez Barrio como Presidente de la República en el exilio de México ocupando el cargo de presidente en funciones de las Cortes exiliadas, según la obra «Estudios y ensayos sobre el exilio republicano de 1939 escrito por Vicente Lloréns y Manuel Aznar Soler.  Toda la familia se exilió a México en los buques de Lázaro Cárdenas.

CARLOS FERNANDEZ VALDEMORO UN PERIODISTA TAURINO DE MARCHENA A MEXICO

Su hijo mayor Carlos Fernández Valdemoro nació en Madrid en 1912 y con cinco años  llega a Marchena con el resto de su familia. Conocido en México con el apodo de Pepe Alameda, como el más importante crítico taurino, tuvo sus primeros contactos con el mundo de los toros en Marchena  donde visitaba con frecuencia las fincas de Salvador Suárez Ternero y Los Ojuelos de los Gamero Cívico.

El primer festejo taurino que vio fue una novillada en Marchena, con los diestros José Salvochea y Enrique García Hilacho; y en esta plaza llegó a ver a Joselito, a Limeño, a Chicuelo y a Juan Luis de la Rosa.

Se va a México con su familia en 1940 donde se convierte en periodista y escritor taurino, con el nombre de Pepe Alameda. La tauromaquia fue un importante espacio de sociabilidad y de conexión con la sociedad de acogida.

Sus memorias están en el libro Retrato Inconcluso de la Editorial Océano, 1982. Como poeta y ensayista escribe Poemas al Valle de México y Ensayos sobre estética donde habla de Goya, Picasso, Dalí, José Luis Cuevas, Diego Rivera y Orozco. En Madrid conoció a Lorca, Cernuda, Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre, y en México a Ramón Gaya, y a Pablo Neruda.

Felipe Fernández Valdemoro, tercer hijo del vicepresidente de las Cortes republicanas

Otro hijo de Luis Fernández Clérigo Felipe Fernández Valdemoro nació durante la estancia de su padre como juez en Marchena en 1919  y junto a su familia se exilió a México, donde murió en accidente de tráfico.

Como el resto de su familia entra en México en 1941 como refugiado político y allí ejerció como periodista taurino igual que su hermano Carlos. Había nacido en Marchena,  en 1919, y residía habitualmente en Paris en donde selló su visado, en la embajada española justo antes de partir hacia México el 2 de enero de 1940. Se embarcó hacia México el uno de febrero de 1940 con 20 años como estudiante, partiendo de Francia y con destino final en Nuevo Laredo, Tamaulipas, México aunque residía en México DF.

De el sabemos que llegó a México a través del buque Champlain, que entra por Nuevo Laredo con 634 refugiados entre 1939 y 1940. El 14 de marzo de 1943, fallece en accidente de tráfico en la carretera México-Puebla Felipe Fernández Valdemoro.

Marcheneros exiliados a México

Ricardo Calderón Serrano fue un jurista de Marchena magistrado del Tribunal Supremo hasta que tuvo de exiliarse a Francia, desde donde viajó en 1940 a México, allí se convirete en General y catedrático de Derecho Militar en la Universidad Nacional Autónoma de México donde murió en 1952. Además escribió obras literarias como De la tierra llana, coplas y cantares y su biografia la publicó Antonio Millán Garrido.

Mariano Moreno Mateo (1895-1971) abogado de los mineros de Asturias durante el  levantamiento obrero de Asturias durante la II República. Desempeñó los cargos de Presidente del Comité de Abastos de Asturias, magistrado del Tribunal Popular de Responsabilidades Civiles en Barcelona, jefe de la sección de Asuntos Judiciales del Ministerio de Estado y secretario de Embajada. Exiliado en México,donde trabajó como periodista.

Doctor en derecho, criminólogo, psiquiatra forense, licenciado en Historia, masón y miembro del PSOE desde 1926, condenado a muerte por su participación en la huelga general de diciembre de 1930 salvado por la proclamación de la República. Iniciado en la masonería en 1932, fiscal de la acusación contra el banquero Juan March, 1933.

Se exilió en México, donde llegó a bordo del Mexique en julio de 1939 y donde trabajó como periodista colaborando y siendo corresponsal de las revistas Tiempo y El Noticiero Mexicano.

Hermandades

Tomás Galindo, párroco y Juan Torres, fraile, escribieron las primeras reglas de la Humildad en 1821

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La Hermandad y Paciencia son dos hermandades en una, la del Señor de la Humildad -1820- y la congregación de servitas de la Virgen de los Dolores, que vestían de negro -1821-. Ambas fundadas por los franciscanos en el convento de San Francisco y este año cumple sus primeros 200 años de vida. 

El señor y la Virgen de los Dolores hacían vía crucis anual el Jueves Santo desde San Francisco hasta Santa Clara que concluía con un sermón de pasión.

La imagen puede contener: 1 persona, de pie y exterior

Tomás Galindo párroco de San Miguel y Fray Juan Torres, fraile franciscano escriben sus primeas reglas que se aprueban en 1821. La hermandad se funda tras encontrar la imagen del señor escondida en un pajar, oculta ante la invasión francesa de 1808.

Todos los miércoles los hombres hacían cultos y meditaciones en San Francisco y las mujeres cada sábado o lunes rezaban los ejercicios de la Madre Antigua, monja de Santa Clara, escritora, poeta mística, seguidora de San Juan de la Cruz enterrada en Santa María con fama de santa.

La imagen puede contener: exterior

Tras el hundimiento del convento de San Francisco en 1846 convertido en Real Fábrica de Salitre por los franceses para fabricar pólvora en 1810, la hermandad fue acogida por las clarisas de Santa Clara que le ofrecen un altar para sus imágenes y unas habitaciones en el patio para los enseres.

 

La Virgen quedó en San Francisco por unos años y fue cedida a Lucas Fernández cuyas hijas la trasladan a Santa Clara donde se fusionan las dos corporaciones. El convento de Santa Clara fundado en 1498 desapareció en 1975 tras varios intentos del Ayuntamiento de mantenerlo. Hoy solo queda su iglesia propiedad de la hermandad.

Según informa la hermandad el Señor de la Humildad es una imagen hecha por Mayorga Patroni para un retablo en torno a 1600 fecha de la policromía al templa más antigua.  Posteriormente la imagen fue retallada en varias ocasiones, la última en 1996 cuando se le coloca un pelo más arcaico.

La congregación servita de la Virgen de los Dolores

 

Los terceros eran seglares que participaban en la vida del convento de San Francisco de Marchena desde su fundación. Diego Núñez de Prado Alcaide de la Villa de Marchena y su mujer, fundadores, eran Terceros en 1530.

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Fray José Luis de la Fuente Tercero de San Francisco de Marchena y alto cargo en dicha orden es el creador de los servitas de Marchena para dar culto a la Virgen de Los Dolores en 1819 con el título de Siervos de María,  Orden Tercera de Servitas en San Francisco donde tenía su propio altar. Los servitas de Marchena vestían un hábito y escapulario negro tal y como mandan las reglas  de la Congregación de Siervos de María Santísima Dolorosa y obedecían a los frailes franciscanos.

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El Provincial de los Terceros Fray Pedro Ximénez que residía en Santa Eulalia de Marchena autoriza a los Servitas de los Dolores en 1819 y el Arzobispado en 1821.

Cada viernes realizaban procesión por el interior del convento con la Dolorosa como antes lo hacían los frailes Terceros de dicho convento. Los Viernes de Dolores hacían procesión y rezo de la corona dolorosa  con un estandarte de la Virgen de los Dolores. Gran similitud tienen las imágenes servitas de los Dolores de la Humildad con la Dolorsa de los Servitas de Los Palacios, donada por unos sacerdotes de la localidad.

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Lucas Fernández, síndico del convento de San Francisco solicita al Provincial la donación de la capilla, altar e imagen de Nuestra Señora de los Dolores, para labrar una cripta a los pies del retablo para el enterramiento tanto de sí mismo como de sus hijos y descendientes. Sus hijas María de la Purificación, Antonia e Incolaza Fernández costearon el traslado del retablo de la Virgen a Santa Clara, tras el desplome de la bóveda de la iglesia de S. Francisco destruyendo el coro y la sillería.

La Marchena franciscana

En Marchena había cuatro conventos franciscanos Santa Eulalia, Santa Clara, Angeles Custodios (Capuchinos) y La Concepción (Santa María) todo fundados por los Ponce de León.

La imagen puede contener: tabla e interior

En 1632 Don Rodrigo Ponce de León pagaba anualmente doscientos ducados mensuales a San Francisco (Marchena) según documento de fray Juan de Luna Tamariz, guardián de dicho convento y además pagaban «para las congregaciones capitulares intermedias de San Francisco en Andalucía» siendo el duque su patrón.

El convento de San Francisco tenía altares a San Diego (cuya techumbre está en los juzgados), San Antonio, La Veracruz, la Virgen de los Dolores, la Virgen de los Angeles, donde trabajó Gaspar del Aguila justo antes de hacer la imagen de Soledad.

Una Virgen de los Angeles aparece como  titular de la hermandad de Jesús Nazareno, antes de la llegada de Las Lágrimas en el XIX, según Rafael Lopez Fernández.

 

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Hermandades

La Virgen de los Dolores, primera y única virgen de Marchena en llevar frisos de azahar en su paso

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En 1995 la Virgen de los Dolores se convirtió en el primer palio de Marchena  y único hasta ahora que llevó flores de azahar cogidas de los naranjos de Marchena. Ese año la diadema de la virgen se aflojó por lo que hubo que quitársela en la calle Guillermo. 

1995 fue el primer año en el que el paso de la Virgen de los Dolores llevaba flores de azahar de los naranjos de Marchena en los frisos de todo el paso lo que daba al paso una fragancia única. Jorge Baeza Alvarez florista profesional de Flores Azahar confirma que la Virgen de los Dolores ha sido la primera y única en llevar flor de azahar y que esta flor no se comercializa como flor cortada en el mercado.

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El azahar representa la simbología de la pureza de la Virgen, abre con la primera luna llena de primavera, y lo lleva cada año en Sevilla la Virgen de la Concepción de la Hermandad del Silencio procedente de la finca de un hermano que lo dona a la hermandad. Se reparte el Domingo de Resurrección en la misa del azahar en la capilla de San Antonio Abad.

Pocos años después el mismo Jorge Baeza colocó algunos detalles de azahar en el frontal del palio de la Virgen de la Palma de los naranjos del patio de San Agustín. Explica que el azahar apenas se usa para Semana Santa por su dificultad en encontrarlo y su fragilidad.  Casi tan difícil de trabajar es el nardo, que se colocó en el paso de la Virgen de la Esperanza el día de su coronación, llevando 10.000 flores de nardo, colocados por la ayuda de 60 voluntarios.

Fue una decisión del Prioste y florista de la Virgen, José María Vega, hoy residente en Holanda que optó ese año por colocar claveles blancos en las jarras con forma de grandes esferas que hastaron 160 docenas de claveles blancos.

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Finalmente se optó por adornar los frisos del paso de la Virgen con azahar de los naranjos de Marchena debido a que ese año el Martes Santo, los naranjos del pueblo estaban completamente florecidos y las flor de azahar estaba en su justo punto para que no se estropeara en el paso.

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Un considerable grupo de hermanos trabajó durante toda la noche del Martes Santo recogiendo el azahar de los naranjos marcheneros, principalmente de las calles que rodean al templo de Santa Clara, terrenos de la feria, Plaza Alvarado y barrios aledaños.

El trabajo más difícil fue quitar las ramas y hojas sobrantes,  cortar los cabos colocándole unas varillas metálicas en el cabo para así poderlo pinchar en las esponjas verdes del paso. Finalmente se roció a las flores con un espray fijador para evitar que la flor se deshiciera.  Un grupo de hermanos de la hermandad estuvo toda la noche trabajando para colocar este friso de azahar.

Al día siguiente Miércoles Santo cuando el paso de la Virgen de los Dolores salió de la capilla de Santa Clara rápidamente la gente se dio cuenta del olor a azahar recién abierto y recién cortado que llevaba la Virgen, que inundaba las calles al paso de la virgen.

Un aroma muy apropiado para el aire conventual que tiene la Virgen de los Dolores, que en varias ocasiones se ha vestido de monja. El azahar duró hasta el Domingo de Resurección cuando los visitantes de Santa Clara pudieron llevarse entre sus recuerdos un poco de azahar en recuerdo de la primera y única vez que un paso de Marchena llevó azahar.

LA VIRGEN SIN LA DIADEMA

En la diadema de la Virgen de los Dolores se fue desenroscando poco a poco por el movimiento del paso, especialmente en la difícil en la salida, cuando la presea de plata dorada colocada en la sien de la Virgen comenzó a moverse  más de lo deseable.

Por ese motivo se deicidó quitarle la diadema a la Virgen a la altura de la calle Niño de Marchena y un nazareno la llevó en sus manos durante todo el recorrido un momento que fue inmortalizado por Quino Romero en una fotografía.

La Hermandad estuvo valorando las posibilidades que tenía y finalmente decidió quitarle la diadema para evitar que se le cayera así que siguió haciendo todo el recorrido sin la diadema aunque la Virgen estaba igual de guapa.

La diadema de la Virgen de los Dolores es una característica destacable de su aspecto en Semana Santa y siempre se viste con diadema porque le da realce y belleza, siendo además la única virgen en llevar diadema, hasta que la Virgen de la Merced empezó también a usarla.

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Cristo de San Pedro

La familia de saeteros más antigua de Marchena suma 145 años de tradición

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Antonio Sánchez era el verdadero nombre del  Tuerto Pollo, el saetero más antiguo de Marchena del que tenemos datos escritos. Es el exponente más famoso de una familia saetera señera, con cuatro generaciones de saeteros. 

Tuerto Pollo era un republicano y hermano del Cristo de San Pedro que en torno a 1873 se arrodilló y le cantó una saeta ante el Cristo de San Pedro en Los Cantillos y así logró que lo readmitieran en la hermandad, según Muñoz y Pabón. Roberto Narváez, de la Escuela de Saetas, confirma que Tuerto Pollo es sin duda el saetero más antiguo del que tenemos datos escritos en Marchena.

Según nos cuenta Ana Rueda, profesora de Lengua y Literatura en Madrid, y hermana de la Hermandad del Cristo de San Pedro como su antepasado, Antonio Sánchez, «Tuerto Pollo», era hermano de su bisabuela y pertenecía a la familia de los «Pollo» que era el apodo familiar tal y como lo cuenta Muñoz y Pabón en La Lectura Dominical del 8 de Abril de 1905.

Cantaor y saetero «que ponía los pelos de punta» a decir de las viejas hasta el punto de que se decía de él que tenía «un coro de ángeles metido en aquel pecho»  fue expulsado de la Hermandad del Cristo de San Pedro por apoyar a la República de Castelar (1873-74).

«La multitud vio un hombre corriendo como loco hacia el Cristo. Un hombre desarrapado que rechazaba bruscamente a los que intentaban detenerlo, avanzando entre negras filas de penitente, se quitó el sombrero y cayó de rodillas con los brazos en cruz frente al Cristo de San Pedro en los cuatro Cantillos.

Derramando lágrimas cantó una lastimera saeta con una voz tan profunda que hizo conmover a las piedras de Los Cantillos.  «Cristo que te estás muriendo, de calentura y de sed, qué lástima que mis lágrimas, no las pudieras beber».

Tan bien y tan emocionadamente cantó que las mujeres envueltas en sus trajes de manto y saya lloraban y los hombres tenían que morderse los labios para no hacerlo y los niños se agarraban a las faldas de sus madres al ver a la oveja descarriada volviendo al redil de su padre.

«Efectivamente se llamaba Antonio Sánchez. Tenía muchos hermanos, una de ellos era mi bisabuela. El Tuerto Pollo era tío de mi abuela. Los pollos debían cantar muy bien, yo intuyo que por ahí vendría el mote» cuenta Ana Rueda que nació y vive en Madrid. «Mi abuela Patrocinio Maqueda Sánchez, se casó con Matías Rueda y yo soy hija de Luis Rueda Maqueda, hombre de campo nacido en la calle Harina. La madre de mi abuela era Purita Sánchez o Purita la del Pollo».

Luis Rueda Maqueda, Luis de Marchena

Ana Rueda recuerda que su padre Luis Rueda Maqueda «le grabó las saetas marcheneras antiguas a Roberto Narváez, de la Escuela de Saetas Señor de la Humildad para que las enseñara en su escuela, porque ya no las cantaba nadie».

Roberto Narváez explica que  Luis Rueda Maqueda, «Luis Matias», conocido en el flamenco como Luis de Marchena «aportó a nuestra escuela conocimientos de la saeta marchenera antigua que deriva de la carcelera del preso, junto a otros saeteros como Antonio Martin, Niño de la Viuda que cantaba muy bien y ayudó a conservar la saeta marchenera antigua».

La familia de Ana Rueda es la más antigua documentada de la rica tradición saetera de Marchena, cuatro generaciones de saeteros, cristeros y cantaores que sigue viva pues la propia Ana Rueda, a pesar de vivir en Madrid, ha cantado muchas saetas marcheneras y el año próximo promete venir el Viernes Santo a Marchena para cantarle al Cristo de San Pedro.

Ana Rueda recuerda que «mi abuela cantaba y su padre no la dejaba porque estaba muy mal visto en la época. Pero sus hijos salieron todos cantaores. Mi padre cantó profesionalmente con el nombre de Luis de Marchena; mi tío José como Matías el Marchenero. Y los demás también, aunque no profesionalmente. Les decían los Matías, por el nombre de mi abuelo. Y en los años 30 se juntaban todos los hermanos cantando saetas y la gente iba tras ellos. La guerra lo truncó todo y la mayoría se vino a Madrid. Mi tío José y mi padre vivieron del cante».

Ana Rueda es la última descendiente de Tuerto Pollo y como él, es del Cristo y ha cantado muchas saetas en Marchena.

Otro de los hermanos e fue a vivir a Paradas.  «Mi tío Manolo se fue a vivir a Paradas, y todos los años iba a cantarle a Jesús, hasta que le dio un ictus. Cantaba en la calle Estudio (San Miguel), con una voz muy aguda».

Ana Rueda aún conserva primos en Marchena Rafael, Manuel y José Antonio Pliego Moreno y volverá el próxima junio para exhumar los restos de su padre.

 

 

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Actualidad

¿Porqué la Hermandad de la Caridad procesiona un féretro en la mañana del Domingo de Ramos?

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Cada Domingo de Ramos la hermandad de la Caridad renueva su tradición de trasladar un féretro desde la capilla del Hospital de La Milagrosa, al que asitían (antiguamente conocido como de La Misericordia) y hasta San Sebastián donde tenían su capilla y Hospicio-Hospital.

Libro de reglas de la Caridad de Marchena

Francisco López García y Pedro Benjumea Lebrón, fundaron la Hermandad de la Caridad en torno a 1600, que hoy, atiende a familias necesitadas, pago de los recibos, y Colabora Con Cárita.

En 1766 el administrador del Hospicio y Casa de la Caridad de Marchena y Hermano Mayor de la Caridad, Andrés Mariano Fernández de la Chica, se obliga por contrato en nombre de dicha Hermandad a transportar al Hospital General de Sevilla a todos los pobres que necesiten medicarse y no puedan ser admitidos en el hospital de la Misericordia de Marchena.

Código de Referencia:
ES.45168.SNAHN/1.2.21.7.10//OSUNA,C.175,D.53

Escudo de la Caridad junto al de los Ponce de León

Realiza dicha petición al estar la Casa de la Caridad de Marchena «atrasada y sin aquellos fondos precisos para socorrer a pobres que cada día fatigosamente se le presentan en solicitud de medicinas por las calles y campos».

Señala que el Hospital de la Misericordia también atiende a estos pobres pero «como los pobres son muchos (…)  y por ello vuelven con repercusión a las casas de dicho hospital que son atendidos por la Santa Hermandad de la Caridad y celo de sus hermanos».

Antiguo Hospital de la Caridad en la Plaza de San Sebastián

También indica que a expensa de la limosna de los pobres «que por si no puedan hacerlo» la hermandad «por mí se hizo representación del Duque de Arcos, su Hermano Mayor y patrono único y perpetuo del Hospital de la Misericordia».

Tenía fondos para la conducción y tránsito de los pobres «que con necesidad de ello se valiesen de dicho hospital y se encontrasen en las calles y campos de este término».

Para ello se entregaba cada año a la Hermandad de la Caridad 300 reales «con tal que por parte de la Santa Casa de la Caridad se otorgue escritura obligándose a transportar de su cuenta al hospital general de Sevilla cuantos enfermos sean posibles en este y los que se encuentren en calles y campos».

«En virtud del poder y facultades que la misma Hermandad de la Caridad me tiene comunicadas a su nombre otorgo por la presente que de hoy en adelante y siempre jamás me obligo a ello y a los demás hermanos que son y en adelante fuesen de la Hermandad».

«Cada año por los días del señor San Juan se han de entregar los mismos 300 reales que el duque mi señor ha determinado se le suministren» (…) «Así lo cumplirá esta hermandad de la Santa Caridad según y como lo está practicando».

El hospicio o casa Cuna del Hospital de Misericordia

En 1607 los Duques crean en el Hospital de la Misericordia de Marchena una fundación dotada con 20.000 maravedís anuales para la persona encargada de la crianza de niños expósitos (Calle Cuna).

«Por la presente mando al rector y Mayordomo del Hospital de la Misericordia que de aquí en adelante libren y paguen cada año los bienes y hacienda de dicho hospital a la persona que tenga a cargo la administración y crianza a razón de veinte mil maravedís». Hecha en Marchena en 18 de junio de 1607″.

Desde su fundación el Hospital de Misericordia fue atendido con el auxilio de una Hermandad de Misericordia que ayudara en las tareas de dirección del Hospital.

 

El Hospital se funda por bula de 1551 de Julio III y al año siguiente se aprueban sus primeras constituciones. En 1607 Decreto del Duque destina 20.000 maravedíes al año de las renta del Hospital de Misericordia a la crianza de los niños expósitos de Marchena.

En 1688 se inicia pleito entre el Juez Conservador del Hopsital y el Arzobispo. En 1766  la Hermandad de la Caridad que gestionaba el Hospicio y Casa de la Caridad se obliga a llevar a Sevilla a los pobres. Y en 1769 Don Antonio Ponce de León prescribe las rentas y modo de administrar el Hospital de Misericordia y Obra Pía de Niños Expósitos más algunas adiciones.

 

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