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Periodismo de raíces

¿Qué es el periodismo de raíces?

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¿Sabías que los países del antiguo Imperio turco tiene muchas palabras y comidas de origen español llevadas por familias que salieron de España?. 

¿Sabías que en el Perú se conservan danzas barrocas que en España ya se perdieron?.  ¿Sabías que los judíos huidos de España hicieron que Inglaterra aprobase la entrada de los judíos en el país?. ¿O que los sefarditas españoles dieron lugar a las primeras comunidades judías de América?. ¿De donde viene el insulto cabrón, o las frases “que te den morcilla”, “tirar de la manta” o “vete al carajo?. ¿O que Rita Hayworth nació en Sevilla?. ¿O que hubo piratas en Cadiz?.  ¿O que las especias eran el mejor negocio del mundo?. ¿O que el rap ya existía hace mil años en España?.

¿Quién dijo que la cultura y la historia es aburrida?. Depende de cómo se cuente. Incluso ya hay parques temáticos de la historia.

Para nosotros, la historia está viva y le damos forma de reportaje periodístico.  No contamos una historia académica o aburrida sino una historia incorporada a nuestra identidad colectiva y como tal divertida. Una reflexión colectiva sobre lo que creemos que es nuestra identidad, para descubrir quiénes somos, de dónde venimos y saber dónde vamos, contando historias ocultas, secretas o poco conocidas y siempre apasionantes.  También dramatizamos historias encontradas en documentos inéditos.

INVESTIGAR, DIVULGAR, SABER MAS

Un espacio para la investigación, la búsqueda, la divulgación, la cultura, la gastronomía, las costumbres, los olores, los sabores y la música, la fiesta, el baile, y en resumen todo aquello que forma parte de nuestra identidad colectiva.

Un viaje desde España hacia América, el Mediterráneo o Europa Occidental siguiendo los caminos del éxodo sefardita, árabe, morisco o de la evolución de la cultura cristiana, como parte viva de lo que hoy somos.

En Periodismo de Raíces, el oyente tiene una participación fundamental a través de sus aportaciones vía redes sociales. Las familias que quieran buscar sus orígenes sus antepasados pueden contactar con nosotros para que investiguemos su origen a través de documentos originales e inéditos en los Archivos Estatales o locales online tal y como ya realizamos en www.revistasabermas.com.

Todo ello presentado como un producto periodístico cultural, divulgativo, innovador, cercano y sobre todo diferente en donde la investigación es algo atractivo y accesible para todos.

Ejemplos de reportajes por temas.

 

Piratas.

Especias

Imprentas piratas

La Puta Bellaca

Audio Teatro

Música negra

Juegos de poder

Expulsión de

Los Jesuítas

Espias nazis

Gitanos

Flamenco

Gastronomia

Teatro Juvenil

Danzas Barrocas

Camino del León

Castillos medievales

Magallanes

Juego de Tronos

China

Genoveses

Imagineros

Fiesta de locos

México

Perú

Argentina

 

REVISTA SABER MAS. COMPAÑÍA 8A BAJO IZDA. MARCHENA 41620. TFNO 744486390.

WWW.REVISTASABERMAS.COM

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Actualidad

La guerra contra los conversos, el huerto, el hospital y la capilla de San Miguel

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Don Juan Gil, miembro de la Real Academia de la Lengua Española y uno de los expertos más importantes de España y autor del libro «Los Judeoconversos y la Inquisición en Sevilla», aporta más luz al conflicto de los judeoconversos dentro del clero en Marchena en 1525 en base a una carta del sacerdote de Marchena Francisco García.

Según expresa Juan Gil. «El interés de esta carta estriba en que revela que en Marchena se había entablado una guerra a muerte entre el sacerdote Francisco García y los demás miembros del clero de la ciudad, incluido el vicario: la llamada por él cofradía». El documento se refiere a la llegada de los dominicos, y al templo de San Miguel. 

Portada:  Escudo de la Inqquisición en el templo de Santo Domingo de Marchena. 

La carta se conserva en el Archivo Histórico Nacional, Osuna, legajo 175, D, 2. Se trata de una carta muy interesante del sacerdote Francisco García, escrita el 21 de enero de 1525 y dirigida al duque de Arcos.

Tras analizar el documento original Juan Gil ha analizado su significado y expresa en este artículo su aportación sobre el tema: 

Quiénes fueron los conversos reconciliados por la Inquisición en Marchena en 1495

Las causas de este encono no están tan claras como quisiéramos. Según García, irritó a sus émulos que el duque de Arcos le concediese una casita cercana a la huerta de San Miguel, donde antes vivían unos santeros; allí residía nuestro hombre, celebrando misa en la iglesia por las tardes, predicando el Evangelio y, según él, haciendo milagros como un verdadero santo.

El resto del clero le había hecho ver que no decir misa por la mañana contrariaba las constituciones eclesiásticas; pero no por ello nuestro hombre dio a torcer su brazo. Como suele suceder en este tipo de enfrentamientos, surgieron las inevitables murmuraciones: hubo quien se quejó de que García acusaba a sus rivales de estar amancebados; también se dijo que prohibía a la gente echar limosna en la colecta de la iglesia de sus antagonistas.

Documento original de 1525. 

En la casa del duque, dos escribanos aseguraron a uno de los cofrades que conseguirían que el duque expulsara finalmente de la “casilla” de San Miguel y hasta de Marchena a su mortal enemigo. Los conjurados no iban a la iglesia de García, pero se reunían en la huerta de San Miguel, donde un Benjumea –un apellido conocido en la Marchena de aquella época- se atrevió a echar pestes del sacerdote, “hijo de la tal que lo parió”. Para colmo, eran ellos los que tenían la llave de la iglesia, con lo que nuestro cura se hallaba expuesto sin remedio a cualquier insidia.

San Miguel tuvo un hospicio y una hermandad del mismo nombre en 1550

            García perteneció a esa clase de hombres que ven el mundo desde una perspectiva maniquea: huelga decir que a él le tocó ser el bueno y el santo, mientras que sus oponentes fueron la personificación del mal. En este simplista reparto de papeles en blanco y negro, García se presentó a sí mismo como un Jesús redivivo. Por consiguiente, no solo dio a sus adversarios respuestas similares a las réplicas de Cristo a los fariseos, sino que se atrevió a decir que el huerto de San Miguel podría ser un trasunto del huerto de Getsemaní, si la facción contraria llevaba a cabo sus siniestros designios y le daba muerte.

            Pero había otra razón que, además de reforzar todavía más este paralelismo, explica también el odio existente entre unos y otros: al decir del sacerdote, obsesionado con esa idea, todos sus rivales tenían sangre judía en las venas, mientras que él, libre de mácula, era un verdadero martillo de la Sinagoga, de modo que, si el duque de Arcos le prestaba su apoyo, se convertiría en el caudillo de los cristianos viejos de Marchena y restauraría en la ciudad la pureza del cristianismo, echado a perder por los conversos.

La Iglesia de San Miguel de Marchena, era a principios del XVI una pequeña ermita en una zona despoblada. 

Otra vez, por tanto, se repetía en Marchena el drama de Jerusalén: un nuevo Cristo –el sacerdote- se enfrentaba a una taifa de hombres desalmados que se reunían dentro de sus casas en conciliábulos secretos (“sin campana”, dijo pintorescamente García) con el único y exclusivo fin de tramar su perdición. Estos rufianes, no contentos con haber obstaculizado por todos los medios la concesión de la “casilla” al sacerdote, al ver el fracaso de su plan urdieron una conjura más sofisticada: “uno de ellos” fue a visitar al dominico fray Alonso de Zayas y le ofreció el terreno de la casa para que su Orden erigiese en él un convento: la manera más limpia y eficaz de deshacerse del enemigo por su expulsión.

¡Ojalá viniesen pronto a Marchena los frailes predicadores!, observó irónicamente García al comentar ese ofrecimiento al duque, pues con su llegada se establecería el tribunal del Santo Oficio, empezarían a arder los huesos de los conversos enterrados en el cementerio (cristiano, por supuesto) y colgarían en la iglesia los sambenitos de los penitenciados.

Interior del templo de Santo Domingo. 

            No satisfecho con haberse comparado con Cristo, García pasó a equiparar sus cuitas con los lances y persecuciones de los mártires. Marchena no era su parroquia; que si lo fuera, afirmó, él no dudaría en morir por ella, tal y como por su iglesia había sacrificado la vida Thomas Beckett. La mención a san Martín está tomada de una carta de Sulpicio Severo.

El hexámetro es una sentencia del Medievo. Otros ejemplos, como el del Papa san Clemente, están tomados del santoral antiguo. A pesar de los latines con que empedró su carta, nuestro sacerdote no fue un hombre culto: estropeó algunas citas (por ejemplo, no supo recitar el verso como era debido), cometió solecismos como escribir pingui tauri e in vnam ciuitatem (se trata de un locativo) e incurrió en una falta de ortografía, poniendo gismes por chismes (un galicismo derivado de schisma, ‘cisma’).

Los médicos judíos amigos del Marqués de Cádiz y Señor de Marchena

            Solo me resta expresar mi agradecimiento a don José A. Suárez por haberme facilitado esta oportunidad de conocer tan interesante documento, lo que me ha permitido escribir este artículo. «Comentarios a una carta del sacerdote Francisco García, escrita en Marchena en 1525.  Juan Gil».

Transcripción del texto realizada por Don Juan Gil. 

«IHS  Yllustrissimo señor

            Secretum meum tibi propter metum Judeorum[1], porque quiero dezir cómo, después que  V. S. fue a Osuna, supe que estos duros de ceruiz et incircuncisi corde[2] dieron otra petiçión, sin la que no adjudicó, con que dezían tolle tolle[3], diziendo en esta segunda que, pues me mandaua dar la casilla y huerto, que se tomasse lo otro y me lo diesse. Iten, supe cómo fue vno d’ellos a fray Alonso de Çayas y dixo que en çiertos cabildos que avían hecho sin campana, como de antes, saluo en sus casas, abían determinado de darles ese sitio para monesterio y que lo tomassen en sus manos: querían desistir y renunciar su derecho por echarme de aquí, sin inçitar a V. S. a que vea cómo cumplen su mandado.

Esclavos, conversos, piratas y corsarios en la Andalucía de Rodrigo Ponce de León

            Con gran dolor me quexo a Dios d’estos que tan mal me quieren sin tener razón para ello. Querría que paresçiéssemos delante V. S. y dixessen la quexa que tienen de mí y por qué me quieren tan mal, pues que yo les quiero bien. ¡Pluguiera a Dios que los frayres açeptaran su Ruego! Que pudiera ser que algún tiempo vieran en esta yglesia colgados los pellejos de las zorras sus parientes, que demoliuntur vineas[4], porque, yendo allí la Orden de los predicadores, a quien la Sancta Inquisiçión fue dada, lo primero que hizieran fuera desenterrar los huessos confesunos que allí están enterrados y desterrar las hisopadas de agua que viene a echar vn sastre en este pago de tierra virgen sobre las sepulturas de sus antepassados.

La familia de Pedro de la Barrera, capitán de caballos corazas, entre Osuna y Marchena

Y pues, por no perder el templo y rem[em]brança del huerto y las limosnas, saçerdotes y gentiles y conuerssos han hecho tan[tos] conçilios sobre quitarme la çera, persiguiendo a Jhesuchristo en la buena obra que aquí yo he hecho y hago, [porque ha] ocho días que los espero a penitençia y conformidad después que V. S. se fue, y no viene hombre [ningún] a cumplir lo que V. S. mandó: tesos, como la otra vez que les mandó con Pedro de la Barrera que me [dieran] rrecabdo, y nunca me lo dieron ni dixeron, que yo me fue a mi ventura el domingo siguiente a dezir missa, para ver sy me apedrearan sobre ello; y, con esta tesonía, ni avn a descomponer la imagen de Nuestra Señora no han assomado por acá, que todavía se está de Pascua y otras vezes las fiestas [se] está de Quaresma. Y agora dizen que se quiere yr la grulla, o es yda, que tienen por santera.

San Miguel tuvo un hospicio y una hermandad del mismo nombre en 1550

Y pues ellos han dado ocasión a que yo escriua todas estas cosas a V. S., que callara por no darle enojo, y son tan contrarios a lo que yo exerçito en esta yglesia, no conosçiendo (como çiegos de maliçia) la sancta intençión que V. S. tiene a que la ánimas de los pobres deste çerro sean consoladas, Exurge, Domine, (Ps. 9) et exaltetur manus tua, ne obliuiscaris pauperum[5]; y pues han conspirado y declinado jurisdiçión, diciendo que a Sant Pedro martir (que, aunque fue hijo de judíos ereges, por ser sancto y enemigo d’ellos ellos le mataron en asechança) le quieren por su Çésar, él no lo queriendo, parésçeme que, por lo que ha hecho y dicho en su petición, que se lo deue tomar todo, para que V. S. tenga esta vocación y casa limpia de diabólicas expurçiçias, y me la dé de su magnífica mano, para que yo biua y acabe mis días en seruiçio de Dios y de V. S. en este Recogimiento, dándome a la contemplación de la Sagrada Escriptura.

Cuando la Reina agilizó la construcción del convento de Santo Domingo de Marchena

 

Y para que en esto no aya dilaçión y acaben las faltas y menguas que ay en esta yglesia, digo a V. S. con el propheta en el Psalmo prealegado, uides quoniam tu laborem et dolorem (id est, meum) /1v/ consideras, vt tradas eos y la yglesia in manus tuas[6]; y pues estos no çesan de infamarme dondequiera que me tienen deuoçión en esa villa, diziendo que eché estos sancteros de aquí por meterme en esta casilla que tenían, y otras cosas que, a buena examinaçión y sano juyzio, de mi intençión estaré sin culpa, no me paresçe que deuo callar a V. S. cómo han dicho delante algunos amigos míos que sería bien cortarme las alas, y que prediqué contra el tributo de Çesar, diziendo que no echasen limosna en el çepo o su gazofilacio saluo que me lo diesen a mí, y otras cosas de falsedades, y que yua con gismes a V. S. Y ellos y el vicario y saçerdotes del templo, viendo la gente que aquí venía y viene, hizieron conçilio, diziendo: “Quid facimus, quia iste multa signa facit? Si dimittimus eum predicantem[7], perderemos nuestra gente y ofrenda.

Bartolomé Bonilla, el clérigo que se arruinó por fundar el convento de Santo Domingo

Quítesele la çera, o, sy no, ande a demandar azeyte y trigo con los hermanos para la cofradía, y no diga missa tan tarde”. Y con esta ansia y palabras que fueron a sant Juan los leuitas, diziendo: “Tu [q]uis es? Sy non es Christus, quid ergo baptizas?[8], me llamaron y dixeron que cómo confesaua y dezía missa a hora que no estoruaua que no viniesse la gente a missa a la yglesia parrochial, como era obligada; y mostraron[me] vn mandamiento de los prouisores passados sobre çierto debate y adentellamiento que truxeron olim[9] con [los] clérigos naturales que no dixessen missa saluo por la mañana, y que yo quebrantaua la constituçión que habla en esto.

Entre çiertas cosas les dixe que yo no quebrantaua la constitución y que por esso les predicaua algo del Euangelio, por que satisfiziessen al preçepto de la Yglesia, y que quántas quebrantauan ellos. At illi tacuerunt[10]. Como los que vinieron a Nuestro Redemptor, diziendo: “Quare discipuli tui non lauant manus, cum manducant panem?[11], por que mi respuesta fue quasi la que Nuestro Señor dio a aquellos. Y cómo no çesan de regañar, han dicho que dixe a V. S. de sus mançebas e importuné que las mandasse echar, como sy las conosçiesse yo, y V. S. no velasse sobre su pueblo.

Cúpula del convento de Santo Domingo, actualmente en el Casino de Marchena. 

Plázeme que V. S. sabe la verdad. Sy algo le fueren a dezir de mí que dañe mi honrra, no me condene sin ser oýdo, dado que confío que V. S. sabrá y conosçerá que propter inuidiam etc.[12] Y porque me han dicho que de los que escriuen en la casa de V. S. dos se ofrecieron a un cofadre que acabarían con V. S. que me echasse de Sant Miguel y aún de Marchena, sy en algo me acusaren, mándeme llamar, para que me diga: Non audis quanta aduerssum te dicunt testimonia? Secretum meum tibi etc.[13].

Pues que quiçá no escreuiré otra como esta a V. S., con su soportaçión no dexaré de dezir cómo vn niño que me sirue la missa algunas vezes, nieto del mesonero Vela, truxo el otro día a vnos rrufianes de comer que estauan en el huerto de Sant Miguel, y les dixo: “¿Por qué estáys aquí?”, y Respondió uno que se dize Benjumea y dixo: “Por que no nos vea el viejo rruyn de tu amo, ¡pese a tal con la tal que lo parió!”.

10

Tumbas de la casa ducal de Arcos en el interior del convento de Santo Domingo. 

Fuéronse, pero ya son venidos, por el aparejo que hallan aquí. Y este me truxo las llaues /2r/ de Sant Miguel, oy sábado, del mesón de su abuelo, que se las dio este Rufián que estaua almorçando con otros rufianes en el mesón. Veo esto y siéntolo a par de muerte, y no oso hablar y d’esto y de aver dicho un cofadre a Martín Sánchez, el carpintero, que me dixesse que me quitasse de demandar la casilla y huerto, sy no, que no sé qué. Temo que vn día me echen vn rrufián que me mate, y que sea este el huerto de Gethsemaní, donde prendieron a Christo, y por que no me afrenten como a Cabeça de Vaca, clérigo, porque no daua en casamiento a su sobrino a quien lo afrentó.

            Suplico a V. S. que digo con Moyses: Aut dele me de libro tuo, aut non parchas populo isto[14] id est, estos que andan comigo con tanto hipihape que no me quiero desaperçebir, porque de los descuydados se hazen los muertos y desonrrados, nam felix quem aliena pericula faciunt cautum[15]. Escriuo estas cosas a V. S. por que, sy su temporal fauor en esta buena obra no me haze espaldas, viendo tantos peligros serame forçoso cumplir lo que dixo Jhesuchristo:

Si persecuti vos fuerint in vnam ciuitatem, fugite in aliam etc.[16], que aún en esto obedesçeré a la exposiçión de Santo Augu[stín], pues no son estas mis ovejas; que sy fuesen, aquí esperaría la muerte como el glorioso Sancto Thomás, arçobispo de Canturia, que murió por su yglesia. Pero aquí no es mía la yglesia, y ay más sediçión sobre mí que avía en Roma sobre Sant Clemeynte, ubi quidam diceba[nt: Bo]nus est, alii spiritu diabólico dicebant: Malus est et seducit populum[17]. No sé qué haré, p[ero] fiando del auxilio diuino, por que sea aptus regni Dei[18] en no boluer atrás, ya que tom[é] el arado del sancto Evangelio en la mano, para que huyan las aues malas y las peruerssas raýzes y çiz[a]ñas no impidan esta sancta sementera, puesto en tanta tribulación, quedo diziendo a V. S. con sant Martín:

5

Escudo de los Dominicos y de los Ponce de León en el cancel de Santo Domingo de Marchena. 

Grauis quidem est, Domine, corporee pugna milicie nec deficientem causabor etatem: munia tua deuotus implebo. Fiat voluntas tua[19]. Por tanto, Exurge, bueluo a dezir, iudicare pupilo et humili, vt non apponat se homo, scilicet, la cofadría, magnificare se super terram[20]. Y quando V. S. quitare todo esto a estos, qui, sicut tauri pingui circundant me[21], año y medio ha que andan bramando por aventarme, y me prefiere aquí de su mano, para que yo asiente mi spíritu, tunc eripies me de contradicionibus populi et constitues me in caput gentium[22], id est, de los christianos viejos, que me oyen de buena gana y, por mi amonestaçión y su buena condiçión, rruegan a Dios por la vida y estado de V. S. Yllustríssima, el qual conserue en su seruiçio esse mismo Dios, Nuestro Señor, por muchos años y buenos. Amén. De Marchena, xxi de enero de 1525″.

            En el sobreescrito se lee: “Al yllustríssimo y muy magnífico señor duque de Arcos et çetera, mi señor, en Osuna”, “De vuestra señoría indigno capellán, Françisco García”.

En 1525 era Duque de Arcos y Señor de Marchena Rodrigo Ponce de León y Ponce de León, que muere en 1530. 

14

Escudos de los Ponce de León sobre su enterramiento en Santo Domingo de Marchena. 

[1] “Te entrego mi secreto” (cf. Isaías 24, 16 “guardo mi secreto para mí”) y “por el miedo a los judíos” (expresión que se repite en Juan 7, 13; 19, 38; 20, 19).

[2] “Y no circuncidados en su corazón” (Jeremías, 9, 26, cf. Ezequiel 44, 7).

[3] “Quita, quita” (Juan, 19, 15).

[4] “Las zorras que derriban las viñas” (Cántico, 2, 15)

[5] “Ves que tú consideras mi trabajo y dolor, para entregar a estos en tus manos” (Salmo, 9 B, 12).

[6] “Ves que tú consideras mi trabajo y dolor (esto es, el mío), para entregar a estos en tus manos” (Salmo, 9 B, 12).

[7] “¿Qué hacemos, porque este hace muchos prodigios? Si le dejamos predicar” (Juan, 11, 47).

[8] “¿Tú quién eres? Si no eres el Mesías, ¿por qué bautizas?” (Juan, 1, 25).

[9] “En otro tiempo”.

[10] “Pero ellos se callaron” (Lucas, 14, 4).

[11] “¿Por qué tus discípulos no se lavan las manos cuando comen pan?” (Mateo, 15, 2).

[12] “Por la envidia” (Eclesiastés, 45, 22).

[13] “No oyes cuántos testimonios dicen contra ti?” (Mateo, 27, 13) y “Te entrego mi secreto etc.” (cf. Is. 24, 16 y supra).

[14] “O bórrame de tu libro, o no tengas piedad de este pueblo” (cf. Éxodo, 32, 32).

[15] “Dichoso quien escarmienta en la desgracia ajena” (la sentencia es un hexámetro muy citado: Felix quem faciunt aliena pericula cautum, que ya se encuentra en los Chronica maiora de Mateo Paris, ed. Henry Richards Luard, Londres, 1876, III, p. 260).

[16] “Si os persiguen en una ciudad, huid a otra” (cf. Mateo, 10, 23).

[17] “Donde unos decían: Es bueno, y otros, por espíritu diabólico, decían: Es malo y pervierte al pueblo” (cf. Passio Clementis, 10 [A. Fábrega Grau, Pasionario hispánico, II, Madrid-Barcelona, 1955, p. 43]).

[18] “Apto para el reino de Dios”.

[19] “Es dura, Señor, la batalla de la milicia corporal y no pondré por excusa mi edad que desfallece. Cumpliré devotamente tus obligaciones. Hágase tu voluntad” (Sulpicio Severo, Epístolas, III [Migne, Patrologia Latina, XX, c. 182 C]).

[20] “Levántate para juzgar al pupilo y al humilde, para que el hombre no se ponga más a magnificarse sobre la tierra” (Salmo 10 B, 18).

[21] “Que como toros robustos me rodean” (Salmo, 21, 13).

[22] “Entonces me librarás de las habladurías de la gente y me pondrás como cabeza de tu pueblo” (Salmo 17, 44).

El Cristo que vino de México y su parecido con el Cristo de San Pedro de Marchena

 

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Historia

Aparece el sello de los genoveses en un documento de la audiencia de Sevilla

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Con la toma de control del señor de Marchena de Cádiz entre 1467 y 1493 los genoveses vivieron un gran auge. El cabildo gaditano estuvo entonces controlado por 21 comerciantes genoveses y uno judío
El sello de los genoveses tenía una espada rematada por cruz y con filacteria que contiene una leyenda no legible. El sello se ha localizado en un pleito de los herederos de Juan Pablo de Quinquevie y Octavio Seco, vecinos de Milán, contra Ambrosio Ansaldo de Gregorio, mercader genovés, sobre impago de una deuda de 194.000 reales (1592/1596), fondo documental de la Real Audiencia de Sevilla.
Desde 1251 los genoveses pagaban la mitad de impuestos aduaneros y tenían un amparo especial para exportar aceite, vino y cereales producidos en el Aljarafe y otros puntos de la provincia y metales «principalmente mercurio» extraídos de las minas de Almadén de la Plata.
SABER MAS Emilio Martín Gutiérrez. Nuevos datos sobre la población y los genoveses en la ciudad de Cádiz.
Salvago, Melchor, Bonifaz, Doria, Bocanegra, Casanova, Escanio, Spínola, Estucla, Uselo, Marciore, Machorro, Polo, Marrufo, Oberta, Picardi, Centurión. Los apelidos más destacados de Génova junto a la nobleza local sevillana como los Medina-Sidonia y Arcos, destacan en el comercio de aceite según THOMAS (2003), pp. 526, que hace una interesante descripción de los depósitos de aceite de Sevilla y provincia y su relación con las casas ducales.
En 1485 el arrendamiento de las rentas mayores de Cádiz estaba controlado por cinco genoveses (Jácomo Sopranis, Mateo Viña, Tomás Sauli, Juan Vivaldo y Francisco Adorno) por orden directa de Don Rodrigo y un judío Mosé Abén Semerro.  
Los genoveses consolidan un eje comercial desde Inglaterra, Francia, Italia, Africa del Norte, pasando por las costas italianas y propiciando un auge de los puertos andaluces y gaditanos como Rota, San Fernando y Chipiona.
A principios del XVI, los Ponce de León disponían de buques propios para dedicarse al comercio por el Mediterráneo, aliándose con los genoveses que ya trabajan para la Corona de Aragón.
En la obra Memorias históricas sobre la marina comercio y artes de la antigua ciudad de Barcelona, tomo IV cita que entre 1527 y 29 se registraron en Barcelona varios buques del Duque de Arcos procedentes de Cádiz. Las casas ducales más importantes de Sevilla como los Ponce de León tenían bajeles propios para comerciar.
En 1527 fondearon en Barcelona el galeón Genis de Meraver del Duque de Arcos con base en Cádiz y el Galeón Martín Chaveta también del Duque con base en Palamós.
Los genoveses juegan en la economía andaluza del siglo XV una función dinamizadora moderna y precursora del capitalismo, según David Igual y Germán Navarro en “Los genoveses en España”. Fueron pioneros en la banca a través de letras de cambio y giros dentro de la red de letras de cambio genovesa.
Avalados por el papado los genoveses se instalan en Sevilla desde el Siglo XIII creando un consulado comercial autorizado y favorecido por los monarcas castellanos y también se acercaron al poder y fueron socios preferentes de los reyes granadinos. El primer banquero de Sevilla Gaspar Centurione era genovés.
GénovaGenova, Italia.
Los Doria y Sopranis se especializaron en el comercio de aceite en el valle del Guadalquivir mientras que los Grimaldi se especializaron en el comercio de granos. Entre las mercancías tratadas por los genoveses figuran también el atún bajo aceite y sal, garbanzos, sal, vendidos a lo largo de todos los golfos del Mediterráneo hasta Génova.
Los mercaderes genoveses aparecen como intermediarios de la monarquía y nobleza en 1483 cuando el Rey Fernando pide por escrito al III conde de Arcos que ordene prender al capitán Domingo Gentil, genovés vecino de Cádiz y luego que lo envie a Sevilla, por un dinero que le debía al Rey.
Saldada la deuda los Reyes requieren de nuevo los serivcios del capitán Gentil en 1486 para que medie en la obtención de la primera canongía de la iglesia de Sevilla por Enrique de Guzmán, sobrino del III Conde de Arcos.
En 1524 ya hay genoveses al servicio del Duque de Arcos que aparecen citados en documentos ducales. Agustín de Pradola, mercader genovés, se encarga de cobrar unos fondos en relación a la condesa de Bailén, Blanca Sandoval como tutora de su hijo Manuel Ponce de León.
Una carta de la condesa de Bailén a Juan Fernández, alcalde de justicia de Marchena, «para que dé a Agustín de Pradola, mercader genovés, el dinero que libró a su favor el duque de Arcos. Granada, 1524». 
Ambrosio Spínola y Guzmán fuer arzobispo de Oviedo, Valencia, Santiago y Sevilla (1632-1684) y tuvo rentas y capellanías por varios puntos de Andalucía entre ellos Marchena. 
En la iglesia de San Juan de Marchena Ambrosio Spinola tuvo una capellanía de 1646 al 48 por valor de 136.000 maravedíes. Tenía además rentas en Santa Bárbara de Ecija, tierras en Carmona, y otros lugares que sumaban un total de 400.000 maravedíes.
Su tio Agustín de Spínola macido en Génova y muerto en Sevilla fue obispo y hombre de estado al servicio de Felipe IV. Los Duques de Arcos llevaron el apellido Spinola desde 1729 a 1780.  La Plaza de San Juan se llama del Cardenal Spínola por Marcelo Spínola y Maestre, sacerdote, abogado y periodista, fundador de El Correo de Andalucía.
 
 

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Actualidad

La casa fábrica de curtidos o tenería de la villa de Marchena en el siglo XVIII

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Juan Romana, marchenero de 43 años,  es el último de una larga tradición de artesanos de la piel de 500 años en Marchena, y el último guarnicionero que queda en la localidad  y uno de los pocos de la provincia de Sevilla. Comenzó trabajando en su casa y en 2009 abrió taller en la calle Las Torres.

Se ha especializado en el mundo del caballo y realiza todo tipo de complementos en piel para caballos y tiene clientes por toda Andalucía y otros puntos lejanos como Navarra.

Juan trabaja la piel ya curtida. La última curtiduría tradicional de España está en Castilla-León aunque quedan otras donde la piel se fabrica con máquinas y procesos químicos. Desde Castilla llegan hasta Sevilla las pieles de vaca, cordero, cabra, gamuza o gacela, que es la más delicada y tiene habitualmente color blanco.

Juan Romana usa especialmente las pieles de vaca, según su grosor y dureza que usa para elaborar sus monturas, también restaura monturas antiguas, cinchas, cabezales para caballos pero también cinturones para hombre y en su tienda también se puede encontrar gorras, botas de cuero, polainas y zapatos.

QUE ES UNA TENERÍA

En la tenería las pieles se convertían en cuero a través de un proceso de limpiado, curtidos, recurtido y tinturado, quitando el pelo y la grasa, para producir el cuero terminado.

El curtido se hacía tradicionalmente con tanino, que evita la descomposición y da color. El tanino lo producen naturalmente la corteza de algunos árboles, como encina o castaño que se encuentran en Montepalacio.

Se necesita abundante agua que se encontraba profusamente en el solar de la tenería de Marchena que venía de la explanada de Santa Maria y bajaba hasta la fuente de Las Cadenas según Morales Corrales. 

LAS TENERÍAS DE MARCHENA

Las ordenanzas municipales de 1525 ya indicaban que existían tenería en Marchena. El fiel medidor  tenía que inspeccionar dos veces al año «las dichas tiendas de mercaderes e traperos e las de los zapateros e la tenería e corambre».

El 1-8 de 1586 Diego Cardoso, el «viejo», paga a Rodrigo Ponce de León Toledo, III duque de Arcos, rentas de una tenería y una zapatería en Marchena «por traspaso que me hizo de ella Diego Cardoso el Mozo»·

El 17 de Enero de 1793 el Rey Carlos IV autoriza a la duquesa de Arcos-Benavente sacar a subasta la casa fábrica de curtidos o tenería de la villa de Marchena, que arrienda a Manuel Diosdado, por 700 reales anuales siendo Pedro Leguey administrador de la Casa de Arcos.

La casa fábrica de curtidos o tenería estaba situada en la puerta del Berral, «que confina con el mesón o posada propia del Hospital de la Santa Misericordia de este villa y casas del mismo Manuel Diosdado» y se la vende por veinteseis mil reales.

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Actualidad

En 1540 ya se lidiaban toros en Marchena según documentos de la Casa Ducal

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Numerosas son las noticias sobre festejos con toros en Marchena desde inicios del siglo XVI. En 1540 el Duque de Arcos paga por carreras y garrochas para la lidia de unos toros que se soltaron en Marchena.

En 1504 el Duque de Arcos paga por un toro que se corrió en Marchena; y por los desperfectos que causó.

En 1549 el Duque de Arcos compra unas garrochas «y otras cosas de sus toros que se lidiaron en Marchena».  En 1576 el Duque de Arcos recibe fondos por el daño que sufrieron cuatro toros que se llevaron de Lora para correr en Marchena  y se paga un corral en Marchena para encerrar los toros que se corrieron.

En 1576 ya se corrían toros en Marchena según el documento de «noticias del libramiento que mandó el duque de Arcos para pago de un corral en Marchena para encerrar los toros que se corrieron» ese año.

Según Mariano de Cavia (Crónica Taurina -1901) Pedro Ponce de León ya alanceaba toros y por ello fue famoso en la España de 1530 y se hizo famoso por ser el mejor y más aplaudido de su época en este precedente del rejoneo. Participaba a menudo en fiestas y circos en tiempos de Carlos V.

A la historia del toreo aportó la idea de tapar los ojos a los caballos para que no se espantaran de los toros. Alancear toros era propio de nobles y reyes tanto en Castilla como en el califato de Córdoba.

En el XVI nacen los encierros de varas, luego, corridas de rejones. Los nobles se ayudaban de peones y escuderos para distraer al toro que echaban mano del capote.

En 1600 hay documentos de pago por dos toros que corrió con garrocha (herramienta para guiar el ganado bravo) el Duque de Arcos.

En esta época la garrocha se usaba para saltar a los toros en el famoso salto de la garrocha. También se conservan recibos del precio de los balcones y palcos para presenciar tales diversiones en nuestra localidad.

En 1656 en Marchena ya hubo corrida de toros en el Corpus cuando era tradicional contratar encierro de vacas, toros de cuerda, toros de fuego y toros enmaromados que terminaban con capeas improvisadas y el sacrificio de los animales y reparto y venta de carne.

En Marchena el matadero estuvo hasta el XVIII junto a la fuente de San Antonio donde existió la puerta del Matadero, en la zona de la Fuente o Plaza de la Constitución.

La Plaza Ducal tenía una puerta o arco llamado del Toril por donde entraba el ganado bravo directamente del campo. Esta puerta del toril hoy ha sido convertida en cochera y se situaba justo frente a la calle Pasión que lleva a la Plaza de la Cárcel.

El marchenero ilustrado Gutierre Vaca de Guzmán (Marchena, 1733 – Madrid, 1804) Ministro del Consejo de Castilla fue uno de los primeros ministros españoles en criticar la fiesta de los toros por su crueldad en la obra literaria satírica Los  Viajes de Wanton .

También hubo en Marchena tradición de soltar toros de cuerda, el último de los que tenemos constancia fue en  El 4 de mayo de 1884 se soltó el último toro de cuerda de que se tiene noticia escrita en Marchena dejando numerosos heridos entre ellos un cura. 

 

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Cultura

Cuando los alfareros y ceramistas estaban instalados en la calle Cantareros

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Los alfareros y ceramistas marcheneros estaban instalados tradicionalmente en la calle Cantareros. Así se recoge en un documento del Asistente de Marchena en 1719. 

En 1719 los alfareros de Marchena estaban instalados en varias calles céntricas, causando molestias a los vecinos por los humos que desprendían sus hornos, por lo que el Asistente de la Villa, un cargo del Ayuntamiento se propone sacarlos del centro y reubicarlos en las afueras, tal y como estuvieron en el siglo XV.

El 12 de agosto de 1719 el asistente de la villa afirma en un documento que poco a poco los alfareros se habían ido trasladando al centro del pueblo y ponían «sus casas y hornos para cocer en distintas calles públicas muy dentro del centro de este pueblo de lo que se sigue grave daño a la salud pública».

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Señala que hay quejas de templos y del hospital causando perjuicio «a los pobres enfermos del hospital» que entonces estaban en la Caridad y en La Milagrosa exponen Francisco Javier Gutiérrez Núñez y Juan B. Carpio Elias en su trabajo «Vida y poder municipal de Marchena en el reinado de Felipe V. (1700-1720).

También indica como posible remedio trasladar los hornos a las afueras del pueblo o concentrarlos todos en una calle tal y como sucedía antiguamente. «Antiguamente se mantenían todos juntos en una calle que llamaban de los Cantareros».

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Se acordó notificar a todos los alfareros que antes del día de San Juan de 1720 deberían ir  buscando sitios y hornos donde labrar y cocer las obras de sus fábricas «fuera del casco de esta villa en los arrabales de ella y que no lo abran nuevos hornos en las casas que estuviera en el centro» pues sería multado con 50 ducados aplicados a gastos de Obras Públicas. Sin embargo ante las quejas de los alfareros ante el Duque este acuerdo quedó sin efecto.

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En el S. XIX había en Marchena cuatro alfarerias (Madoz). En los rellenos de alfarería de las bóvedas de la iglesia de San Juan (nave lateral) se encontraron 17 formas distintas de vasijas que datan de 1556. Incluían cántaros, cantimploras, lebrillos, fuentes, morteros, queseras. En las naves del ábside (1490) había grandes tinajas, tinas y lebrillos.

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En los 80 aun vivía Francisco Perea Lozano, hijo del último alfarero que ejerció en la localidad.  A principios del S. XX habia muchos alfares pero solo dos familias hacían cacharros de barro y una ladrillería, la de Juan Matas. La familia de Manuel Vicente, conocidos como los Perea, familia de tradición alfarera de siglos atrás, con un taller en la carretera de El Palomar. 

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Los oficios artesanos alfareros fueron recuperados hace algunos años por la Escuela de las Artes, donde aprendió Jesús Perea, nieto del último alfarero y un taller, San Cristóbal, de Juan Rafael Lora, se dedica a la azulejería comercial. Entre los restos de cerámica más antiguos está el Vaso de los Toros Montemolín, S. VI AC hoy en Museo el Arqueologico de Sevilla.

El estudio de las cubiertas de la iglesia de San Juan, recubiertas de cacharros de barro para aligerar peso, es la que mas datos ha arrojado sobre la alfarería en los últimos 500 años.

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Existen más de 20 formas propias de vasijas locales, como cantimploras, lebrillos, morteros, queseras. En las bóvedas de nervaduras del presbiterio y altares laterales, de 1490 se han hallado grandes piezas, cuyo tamaño iba variando en función de la altura, desde tinajas, lebrillos, gonzalos, etc según el libro barros populares de Sevilla y provincia de Domingo Ramos y Gabriel Calvo.

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Grandes sagas familiares en Marchena fueron alfareros, aunque Francisco Perea Lozano, es citado en esta obra como el último descendiente de los alfareros de Marchena, que se perdieron en torno a los años 50. El último taller en activo fue el de Francisco Perea Carrero, el apellido Perea, estuvo ligado en Marchena a esta tradición artesana. También la familia de José Vaquero, procede de aquel arte. Nombres del callejero como Cantareros son suficientemente elocuentes.

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En el siglo XIX había en Marchena varios alfares, aunque solo dos hacían cacharros, el resto se dedicaba a hacer tejas y ladrillos. Una de las ladrillerias mas antiguas era la de Juan Matas. La familia de Manuel Vicente, -de la saga de los Perea- era conocida por la elaboración de cacharros, en su cantarería de la carretera del Palomar, en la que trabajaban sus dos abuelos, Francisco y Manuel, de los hijos de ellos dos, solo siguió el oficio el hijo de Francisco, que llegó hasta 1957, año en que cerró el último alfar marchenero.

En la calle Compañía número cuatro estaba instalado el taller de Andrés El Alfarero en los años cincuenta.

Los alfareros de Marchena extraían el barro blanco, también llamado Vícar, de los cerros o barreros de las inmediaciones del pueblo, camino de Fuentes Alto. También se extraía el barro para las ladrilleras del pueblo de la carretera de Lantejuela, junto al puente Mamedra que hubo hasta los años setenta como Martín el Ladrillero ubicado en la finca El Parque.

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Cocina

Cuando controlar las especias era el mejor negocio del mundo

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Colón y los navegantes europeos buscaban las Indias Orientales,  porque según sus informaciones que procedían de Portugal eran “la Especiería del mundo”. Colón, Vasco de Gama, Magallanes y Elcano tuvieron acceso a esta información secreta y cómo llegar a éstas míticas islas.

El monopolio de las especias acaba en 1770, cuando un monje, agrónomo y botánico francés Pierre Poivre robó semillas de clavo y nuez moscada y las plantó con éxito en otras islas del mundo abaratando su precio.

Cuando los turcos cerraron la ruta de la seda en el S XVI, la principal ruta comercial que unía Chia y la India con Europa, conocida como la Ruta de la Seda, o ruta de Marco Polo fue la primera en notarlo.

Los precios de las especias alcanzaron en Europa precios de oro y los portugueses y españoles se lanzaron a la búsqueda de rutas alternativas. Los portugueses alcanzaron la India costeando Africa y los españoles pusieron rumbo al Oeste esperando encontrar La India asíatica o la India Oriental, pero encontaron un nuevo continente, América, al que llamaron las Indias Occidentales.

Hasta el XVIII el comercio internacional de especias y seda estuvo en manos de musulmanes y moriscos, pero en el XVIII un francés trajo los primeros capullos de gusanos de seda a Francia y se acabó le monopolio de la seda de China.

ESPECIAS

DE DÓNDE VIENEN LAS ESPECIAS

Nuez Moscada: La de mayor calidad se produce en las Islas Banda Neira (al sur de Filipinas). Controlada por los holandeses e ingleses desde el XVII que hicieron grandes fortunas en su comercio, igual que antes  los árabes y chinos. Los holandeses instalaron un sistema esclavista y sustituyeron los bosques locales por bosques de nuez moscada.

Pimienta:  Se cultiva en la zona de Kerala, India. Se trata de una planta trepadora que en los últimos cinco años ha sufrido plagas perdiéndose casi todas las cosechas por lo que los agricultores han perdido toda la riqueza heredada de siglos.

Pimentón: Procede del pimiento rojo seco original de México que luego se introduce en Extremadura.

Canela: Procede de Ceilán, sur de la India. Su origen lo descubieron los portugueses cuando casualmente encontraron en el pacífico un barco árabe cargado de canela en 1500 y luego encallaron en Ceilán por una tormenta descubriendo la isla de la canela. En Ceilán había pena de muerte para quien cortara un árbol de canela.

Clavo: Procede de Indonesia. Los clavos  son cosechados principalmente en Indonesia y Madagascar. También crece en Zanzíbar, India y Sri Lanka.

El secreto y los mitos para ocultar el origen de las especias

Esta información que hoy es pública en el pasado era secreta y valía su peso en oro, por eso era conservada por una serie de mitos y leyendas árabes para meter miedo y así controlar el comercio. Los mitos árabes empezaron a caer cuando los portugueses controlaron las costas del Pacífico a partir de 1500.  Las especias valían tanto en el S. XV porque nadie conocía su origen ni dónde se producían.

Buscando los árboles de las especias los europeos cruzaron el mundo, arriesgaron sus vidas y haciendas e hicieron la guerra entre ellos.

En el XIX los franceses lograron plantaron las semillas por todo le mundo de forma que su precio cayó, el mercado se democratizó y de esta forma las especias pueden estar disponibles en todas las cocinas del mundo.

Porqué Colón buscaba Las Indias

En 1511 los portugueses gracias a Vasco de Gama llegaron a las Islas de las Especias, y se hicieron con su monopolio pero poco después los españoles tras la expedición de Magallanes, -un portugués al servicio del Rey de España- disputan a los portugueses la propiedad de las Islas.

Los portugueses que llegaron a Asia en 1500 encontrando una civilización próspera y milenaria, trataron de controlar e invadir todas las tierras que hallaron, pero no pudieron ya que eran países más avanzados que Europa y muy poblados. Sólo pudieron establecer bases comerciales.

Los españoles se hicieron con el control de las Islas Filipinas que les pertenecieron hasta que se las arrebató en el XIX, EEUU.  Los holandeses e ingleses se hicieron con el lucrativo comercio, conservando su dominio hasta entrado el siglo XX.

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