Los ladrones han accedido a la parroquia de San Eutropio de Paradas esta madrugada con la intención de llevarse previsiblemente La Magdalena de El Greco, pero todo hace pensar que se han confundido y en vez de llevarse el original se han llevado una reproducción fotográfica reciente sin ningún valor.
Según fuentes de la Guardia Civil y medios locales, el suceso tuvo lugar sobre las cuatro de la madrugada, cuando los delincuentes accedieron al templo por una puerta lateral, saltando las alarmas del edificio. Los investigadores sospechan que se trató de un robo por encargo, ya que los autores pretendían apoderarse del cuadro original de La Magdalena Penitente —la obra más importante del templo— que se encuentra custodiado en un habitáculo protegido con rejas y alarma.
Finalmente, los ladrones —probablemente confundiéndolo con el original— lograron sustraer una reproducción fotográfica sobre lienzo de La Magdalena Penitente al tamaño real que estaba expuesta para el público en la parroquia, pero no consiguieron tomar el original, que permanece bajo medidas especiales de seguridad. Un equipo de la Policía Judicial de la Guardia Civil ha trabajado durante la mañana recogiendo huellas y otros indicios para identificar a los implicados.
Una joya del Renacimiento español
La Magdalena Penitente es un lienzo pintado entre 1580 y 1585, atribuido a El Greco con participación probable de su taller, y constituye la pieza más destacada del patrimonio artístico de Paradas y de la Archidiócesis de Sevilla. La obra representa a María Magdalena en actitud de oración dentro de una gruta, con una calavera y un frasco de perfume, símbolos clásicos del tema iconográfico. Su técnica —marcada por el cromatismo intenso y la expresividad espiritual— la sitúa entre los mejores ejemplos del estilo manierista tardío del maestro cretense en España.
La llegada de esta pintura a Paradas sigue siendo materia de estudio: no existe documentación definitiva sobre su procedencia original, si bien los expertos sitúan su llegada a Sevilla por mediación de Francisco Preboste, colaborador cercano de El Greco, lo que podría explicar cómo una obra de tan alto nivel terminó en una pequeña localidad de la Campiña sevillana.
La obra ha tenido presencia internacional en exposiciones sobre El Greco en Toledo, Atenas y Aragón, consolidando su reconocimiento fuera del ámbito local.