La asociación ha presentado un nuevo escrito ante el Ayuntamiento en el que solicita transparencia sobre la situación administrativa del antiguo Convento de San José, medidas de conservación y un calendario estable de visitas para este Bien de Interés Cultural, uno de los grandes conjuntos monumentales de la ciudad.
La Asociación Amigos de Écija ha presentado un nuevo escrito ante el Ayuntamiento en el que reclama medidas urgentes para garantizar la apertura pública y la conservación del Convento de San José, conocido popularmente como Las Teresas, un inmueble declarado Monumento Nacional en 1931 y considerado uno de los conjuntos patrimoniales más singulares de la ciudad.
La entidad solicita al Consistorio que aclare la situación administrativa del edificio, su estado real de conservación y las medidas previstas para cumplir con las obligaciones legales derivadas de su condición de Bien de Interés Cultural. Según recoge la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía del IAPH, el Convento de San José, vulgo Las Teresas, fue declarado por decreto de 3 de junio de 1931, publicado en la Gaceta de Madrid el 4 de junio de ese mismo año.
El edificio no es un convento cualquiera dentro del rico mapa patrimonial ecijano. Las fuentes turísticas oficiales lo sitúan en el antiguo palacio de los Condes de Palma, un edificio mudéjar de gran interés levantado entre los siglos XIV y XV, posteriormente adaptado para acoger a la comunidad de Carmelitas Descalzas. Esa doble condición, palaciega y conventual, explica buena parte de su valor histórico: Las Teresas conservan la memoria de la Écija nobiliaria bajomedieval y, al mismo tiempo, la huella religiosa y artística del barroco conventual.
Amigos de Écija recuerda en su escrito que el inmueble permanece cerrado al público desde la salida de la comunidad religiosa en 2015, una situación que considera anómala para un bien protegido de esta relevancia. La propia asociación ya denunció en años anteriores que las Carmelitas Descalzas abandonaron el convento en marzo de 2015 y alertó entonces del traslado de obras y objetos sagrados sin suficiente control público, según consta en comunicaciones publicadas por la entidad.
El valor artístico del conjunto aumenta la preocupación de la asociación. La información turística de la provincia destaca que la iglesia del convento conserva retablos barrocos y piezas vinculadas al entorno de grandes talleres de la escuela sevillana, entre ellas obras relacionadas con el taller de Roldán y el círculo de Alonso Cano. Por prudencia documental, conviene hablar de atribuciones, círculos o talleres, salvo que existan informes concluyentes que acrediten autorías directas.
La asociación sostiene que el cierre prolongado impide a los ciudadanos conocer un monumento que forma parte de la memoria histórica de Écija y reclama que se cumpla el régimen de visitas previsto para los bienes protegidos. La normativa patrimonial andaluza establece la obligación de permitir la visita pública gratuita a los Bienes de Interés Cultural al menos cuatro días al mes, en días y horarios previamente señalados, salvo dispensa justificada de la administración competente.
En su escrito, Amigos de Écija pide también información sobre el posible traslado de bienes artísticos y patrimoniales, la existencia de inventarios completos y el resultado de una subvención de la Diputación de Sevilla destinada, según la asociación, a estudiar la viabilidad de futuros usos del inmueble. La entidad solicita conocer si dicha ayuda llegó a ejecutarse y, en caso afirmativo, acceder al informe correspondiente.
Entre las propuestas planteadas figuran la creación de un calendario estable de visitas públicas, la organización de visitas guiadas, jornadas de puertas abiertas, programas educativos, la integración del convento en las rutas culturales y turísticas de Écija y la firma de convenios entre administraciones, propiedad y entidades culturales. La asociación defiende además que podrían estudiarse usos culturales compatibles con la conservación del edificio e incluso un sistema de entrada económica destinada al mantenimiento del conjunto.
La reclamación se produce en un momento en el que Écija refuerza su imagen como ciudad monumental, con un patrimonio barroco, mudéjar y conventual de primer orden. En ese contexto, Amigos de Écija considera que mantener cerrado un edificio como Las Teresas supone una pérdida cultural, turística y educativa para la ciudad.
La asociación advierte de que, si persiste la situación actual, estudiará elevar una queja formal al Defensor del Pueblo Andaluz y a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. También contempla iniciar los trámites para solicitar la inclusión del convento en la Lista Roja de Hispania Nostra, instrumento que recoge bienes patrimoniales en riesgo de deterioro o desaparición.
El caso de Las Teresas vuelve así a abrir un debate de fondo sobre el patrimonio histórico ecijano: cómo garantizar la conservación de los grandes inmuebles protegidos y, al mismo tiempo, hacer efectivo el derecho ciudadano a conocerlos. En este caso, la reclamación no afecta a un edificio menor, sino a un antiguo palacio mudéjar convertido en convento carmelita, protegido oficialmente desde 1931 y cerrado al público desde hace más de diez años.

