El Ayuntamiento de Marchena iniciará próximamente la segunda fase del proyecto de restauración y puesta en valor de la muralla almohade en el frente oriental de la antigua alcazaba medieval. La actuación cuenta con autorización de la Delegación Territorial de Cultura de la Junta de Andalucía desde el 6 de febrero de 2026 y tiene un presupuesto de 2.691.122 euros, que será financiado con recursos municipales mediante fondos extraordinarios reintegrables de la Diputación de Sevilla. El plazo de ejecución previsto es de 15 meses.
El proyecto continúa la primera intervención realizada años atrás en este mismo sector y se centrará en la consolidación estructural de varios tramos del lienzo de muralla, torres defensivas y elementos asociados, así como en la eliminación de construcciones modernas adosadas que han ocultado y deteriorado las estructuras históricas.
La actuación se desarrollará en el tramo situado junto a la carretera de Carmona, donde actualmente existen edificaciones y naves adosadas que impiden la lectura arquitectónica del recinto defensivo. Estas construcciones serán demolidas para liberar el frente de muralla y permitir su restauración.
El proyecto contempla la consolidación de varias torres y tramos murarios construidos en tapial, un sistema constructivo característico de época almohade basado en la compactación de tierra y cal dentro de encofrados. Según los técnicos, este tipo de estructuras presenta una elevada fragilidad cuando el contenido de cal es bajo, por lo que la intervención se centrará principalmente en detener procesos de erosión, fisuración y pérdida de material.
Entre las patologías detectadas destacan el lavado de los tapiales por acción del agua, la formación de alveolos o cavidades en la superficie de los muros, la apertura de grietas y la pérdida parcial de volumen en algunas torres. La restauración incluirá trabajos de consolidación mediante nanopartículas de sílice y morteros de cal compatibles con los materiales originales, con el objetivo de estabilizar las estructuras sin alterar su composición histórica.
El proyecto descarta reconstrucciones completas de torres o murallas desaparecidas. Los técnicos han optado por un criterio de intervención basado en la consolidación y lectura histórica de los restos conservados, evitando generar falsos históricos. Las torres que han perdido volumen no serán recrecidas ni reconstruidas, sino estabilizadas en su estado actual.
Uno de los aspectos más complejos de la intervención es la desaparición casi total de la barbacana, la estructura defensiva exterior que protegía la muralla principal. Las excavaciones y estudios previos han confirmado que gran parte de este elemento se perdió al construirse viviendas adosadas durante los siglos posteriores.
Ante esta situación, el proyecto plantea conservar los restos documentados sin reconstruir la barbacana. En las zonas donde se conocen las cotas originales se protegerán los restos mediante geotextiles y capas de protección, sobre las que se ejecutará un recubrimiento neutro de mortero de cal que permitirá proteger los restos arqueológicos sin recrear artificialmente el volumen perdido.
Para garantizar la estabilidad del terreno y permitir la visita pública del conjunto, el proyecto prevé la instalación de una pasarela elevada que conectará dos puntos del lienzo de muralla restaurado. Esta pasarela permitirá recorrer el sector sin intervenir directamente en los restos arqueológicos situados bajo el nivel actual del terreno.
La construcción de esta pasarela requiere una intervención técnica compleja debido a la presencia de grandes rellenos de tierra acumulados durante siglos. Para asegurar la estabilidad estructural se ejecutará un sistema de micropilotes de hasta 27 o 30 metros de profundidad, que servirán de base para la plataforma sin afectar a las estructuras históricas.
El proyecto también incluye la eliminación de instalaciones y cableados visibles, que serán soterrados para mejorar la lectura paisajística del conjunto, así como el revestimiento de algunos muros de contención modernos con materiales compatibles con el aspecto original de la muralla.
Las obras permitirán además ampliar el paseo peatonal existente junto a la muralla, eliminando estrechamientos actuales y generando un espacio de tránsito más amplio y seguro para visitantes y vecinos.
Los técnicos han subrayado que se trata de una intervención especialmente compleja desde el punto de vista arqueológico. Durante las obras se realizarán seguimientos arqueológicos permanentes, ya que el subsuelo del sector conserva importantes rellenos históricos cuya excavación deberá realizarse de forma controlada.
La intervención se ejecutará mediante trabajos en batache, es decir, abriendo y consolidando pequeños tramos de forma progresiva para evitar desestabilizar el terreno o provocar colapsos en los muros de tapial.
La restauración se ha diseñado también teniendo en cuenta la compatibilidad entre la conservación patrimonial y el entorno natural. Los criterios de intervención prevén mantener los suelos permeables y evitar sellados con hormigón, lo que permitirá conservar la vegetación natural del entorno y las pequeñas cavidades existentes en los muros donde anidan aves.
Con esta actuación el Ayuntamiento pretende continuar el proceso de recuperación del sistema defensivo medieval de Marchena, uno de los conjuntos amurallados más complejos del valle del Guadalquivir. Los técnicos responsables del proyecto han señalado que la restauración responde a un criterio global de intervención que permitirá abordar futuras fases con un mismo modelo de conservación.
El proyecto de restauración de la muralla almohade de Marchena presentado recientemente por el Ayuntamiento incluye una segunda fase centrada en el frente oriental del recinto defensivo, aunque la intervención prevista en el Tiro de Santa María se desarrollará mediante un proyecto independiente que se ejecutaría en una fase posterior.
Durante la presentación técnica del proyecto, los responsables municipales y los arquitectos redactores explicaron que el Tiro de Santa María no forma parte de las obras que se iniciarán ahora en la zona este de la muralla. Se trata de un elemento diferente dentro del sistema defensivo medieval de Marchena, por lo que su recuperación se abordará mediante una actuación específica.
El Tiro de Santa María fue uno de los accesos del recinto fortificado de la alcazaba medieval, situado en el entorno del barrio de Santa María de la Mota. En ese punto se encontraba una torre y una puerta que permitían la comunicación entre el interior de la ciudad y el espacio fortificado del castillo.
Según se explicó en el acto de presentación, el Ayuntamiento ha redactado un anteproyecto para la restauración de la torre y de la puerta del Tiro, cuyo presupuesto estimado se sitúa en torno a 1,7 millones de euros. La intención municipal es presentar esta actuación a convocatorias de financiación estatal vinculadas al programa del 2% Cultural del Ministerio de Transportes, con el objetivo de obtener recursos externos para su ejecución.
La intervención prevista en el Tiro de Santa María tendría como finalidad consolidar las estructuras conservadas, recuperar la lectura histórica de la puerta medieval y facilitar su integración dentro del recorrido visitable del sistema defensivo de Marchena.

