Cañada Rosal ha celebrado este domingo 5 de abril una nueva edición de la Fiesta de los Huevos Pintados, una de las tradiciones más singulares y arraigadas de la localidad, que ha vuelto a reunir a vecinos y visitantes en torno a una jornada festiva vinculada al origen colonial del municipio.

La celebración, que se desarrolla cada Domingo de Resurrección, rememora una costumbre llegada hace más de dos siglos con los colonos europeos asentados en la zona tras la fundación de las Nuevas Poblaciones impulsada por Carlos III. Procedentes de países como Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Italia y Suiza, aquellos pobladores trajeron consigo usos y tradiciones que aún hoy perviven en Cañada Rosal.
La fiesta gira en torno a los huevos cocidos y decorados de vivos colores, que los niños pasean por las calles del pueblo en bolsitas de ganchillo o crochet, en una imagen ya inseparable del calendario festivo carrosaleño. En los últimos años, la Asociación de Amigos “27 de Agosto” reparte en la Plaza de Santa Ana más de quinientos huevos cocidos y material de pintura para que pequeños y mayores participen en esta tradición.
La jornada ha comenzado a las doce del mediodía con la inauguración de la Fiesta Colonial en la Plaza de Santa Ana y la apertura de la exposición de canastos con huevos pintados por alumnado de los distintos centros educativos de la localidad. La muestra ha vuelto a reunir una amplia colección de cestas cubiertas de paja con huevos previamente decorados en las aulas.
El programa ha incluido además, hasta las 16.00 horas, la exhibición en globo cautivo aerostático “Hay otra Sevilla” de Prodetur, en la calle Alfonso XII, así como la entrega de huevos cocidos para su pintado y decoración, acompañada de aperitivos, zumos y patatas para los participantes.
A partir de las 13.30 horas se ha abierto el Mercado Colonial benéfico, con puestos de huevos pintados, potaje colono, sangría, gazpacho, salchichas alemanas, salmorejo, chistorras, postres y dulces caseros. La programación ha continuado con la actuación de música alemana de la “Oktober Music Band”, talleres de pintahuevos y pintacaras, animación con charanga, paseos en burro, tiro con arco, juegos de pesca en la fuente de la plaza, un puesto de sopaipillas con chocolate, la entrega de premios del concurso de Huevos Pintados y, como cierre musical, la actuación del grupo “Planeta 80”.
Con esta participación masiva, Cañada Rosal ha vuelto a confirmar la fuerza de una fiesta popular que no solo conserva una tradición heredada, sino que también reafirma cada año la identidad histórica de un pueblo marcado por su pasado colono.

