“Los pobres está en el centro de la Iglesia”. De esta manera resumió Miguel Carbajo, director de Cáritas Diocesana de Sevilla, la razón de ser de una institución ejemplar que un año más ha presentado su memoria anual, una foto fija que revela el modo de vida de un sector importante de la sociedad sevillana. El acto de presentación se celebró el pasado día 29 en el aula Antonio Domínguez Valverde del Arzobispado, con la participación de monseñor José Ángel Saiz Meneses y Salvador Diánez, delegado episcopal de Cáritas Diocesana.
Coincidiendo con la celebración del Corpus Christi, Cáritas da a conocer el balance de actuación del año anterior. En el caso de la memoria presentada en Sevilla, el primer dato que llama la atención es que Cáritas acompañó en 2025 a 33.840 personas en situación de vulnerabilidad, “dando respuesta a necesidades muy diversas y siempre con la mirada puesta en la recuperación de la autonomía, la dignificación y la promoción de la persona”. Esta cifra supone un descenso en un 15 % respecto al año anterior.
«Una Iglesia que quiere estar cerca»
El arzobispo de Sevilla ha agradecido a los voluntarios, equipos técnicos, sacerdotes, socios, donantes, empresas colaboradoras «y a tantas personas que, de una u otra manera, hacen posible esta tarea». Más adelante, ha afirmado que lo que hoy se ha presentado «nos habla de la realidad que nos rodea, y de las dificultades que atraviesan muchas familias para salir adelante». En este punto ha recordado las «heridas sociales que no podemos olvidar» cuando se cita que barrios como Los Pajaritos o el Polígono Sur «continúan figurando entre las zonas de menor renta del país». El arzobispo ha hecho una llamada concreta a la responsabilidad, para atender la «fragilidad» que refleja esta memoria de Cáritas Diocesana de Sevilla. ha finalizado su intervención afirmando que Cáritas expresa cada día una Iglesia que quiere estar cerca, acompañar y denunciar todo aquello que hiere la dignidad humana».
Por su parte, Miguel Carbajo ha subrayado que el diagnóstico de Cáritas «confirma además algo que nuestras Cáritas vienen señalando desde la experiencia cotidiana del acompañamiento: la vivienda y el empleo se han consolidado como dos de los principales motores de exclusión en Andalucía y estima que, en la provincia de Sevilla, más de 230.000 personas soportan gastos excesivos relacionados con la vivienda». Más adelante ha señalado que «la eficacia de la respuesta no depende únicamente de cuánto hacemos, sino también de cómo lo hacemos. Y en Cáritas -ha añadido- sabemos que acompañar bien exige formación, discernimiento, coordinación y herramientas adecuadas para leer situaciones que son cada vez más complejas. Por eso ese esfuerzo formativo no es un dato secundario ni interno: forma parte de la calidad de nuestra respuesta».
Ha cerrado el turno de intervenciones el vicario para la Pastoral Social, Salvador Diánez, que ha recordado que «lo que queremos proponer con esta campaña: que “Elige amar, elige comunidad” no se quede en un lema, sino que se traduzca en una manera concreta de vivir, de mirar a los demás y de asumir una responsabilidad común ante las situaciones de mayor fragilidad».
La acción de Cáritas se reparte entre las 254 Cáritas parroquiales que hay repartidas por la geografía diocesana, 90 en la capital y 164 en el resto de la provincia. Además, la institución cuenta con cuatro centros: Nazaret, para la acogida e integración de personas migrantes; Centro Amigo, para personas sin hogar; el centro Diocesano de Empleo y el edificio donde se ubican los servicios generales.
Migrantes, vivienda, soledad…
Entre los factores claves para entender la situación que atraviesan tantas personas en Sevilla, Cáritas destaca, en primer lugar, la irregularidad administrativa que afecta a personas y familias migrantes “que se ven abocadas a “condiciones extremas de necesidad y a opciones de supervivencia”. El segundo factor de empobrecimiento es la vivienda. El incremento de su precio ha desencadenado una “grave crisis de asequibilidad” que, si bien repercute en muchos hogares de rentas medias, golpea con especial virulencia a las rentas más bajas. Al respecto, las Cáritas parroquiales advierten de que esta situación está forzando a cientos de familias pobres a situaciones extremas de hacinamiento, al alojamiento en espacios degradados, insalubres o ruinosos, o incluso a situaciones de intemperie en la calle. Avisan también del abuso y extorsión detectados sobre familias especialmente vulnerables, “abocadas a un mercado ilegal de vivienda bajo control de mafias y traficantes”.
Los otros factores destacados en esta memoria anual son la precariedad instalada en un sector numeroso de personas, los hogares monoparentales encabezados por mujeres y las pobrezas relacionales. Estas últimas están determinadas por la soledad, el aislamiento y la ruptura de vínculos familiares y comunitarios.
Atención primaria y proyectos específicos
Cáritas articula su acción social en Sevilla combinando la atención primaria con recursos y proyectos de atención específica, para “dar una respuesta ajustada tanto a las necesidades más inmediatas como a las que requiere un acompañamiento especializado”. Varias cifras ilustran el abanico de atenciones primarias: 11.431 hogares atendidos (8 % menos que en el ejercicio anterior), 83.965 intervenciones (14 % menos que en 2024), y una inversión de 3.694.375 euros. Llama también la atención que en 2025 se entregaran alrededor de 11.000 tarjetas monedero, por un valor de 490.000 euros.
Por sectores, Cáritas Diocesana de Sevilla atendió el pasado año a 399 personas sin hogar, a 118 migrantes y 569 personas participaron en algunos de los procesos de inclusión del Centro Diocesano de Empleo. De aquí sale un dato muy positivo que llama a la esperanza: 284 personas se incorporaron al mercado laboral. En el ámbito denominado economía solidaria, Cáritas Diocesana cuenta con un pilar, la empresa de inserción Bioalverde SL. De aquí salen también cifras alentadoras: 38 personas participaron en procesos de inserción, y se comercializaron 67 toneladas de producción ecológica.
La atención a las personas mayores en situación de soledad no deseada, el refuerzo socioeducativo a menores en situación de exclusión y la atención a mujeres vulnerables, completa el amplio abanico de la acción social de Cáritas. A otro nivel, en la memoria se destacan los servicios de información, orientación y asesoramiento. En la memoria anual de Cáritas Diocesana se destaca que los tiempos de respuesta del sistema de Dependencia “siguen siendo excesivos y no se ajustan a las necesidades reales de las personas”. Desgraciadamente, la burocracia continúa siendo compleja y lenta, y la vía preferente no está resultando eficaz.
Recursos humanos y económicos
Nada de esto sería posible sin la implicación de 2.596 voluntarios y 91 personas contratadas. Entre los primeros, la mayoría supera los 50 años y el 68 % son mujeres. Además, Cáritas cuenta con una cartera de 197 Entidades con Corazón (116 de ellas apoyan el área de empleo) y 6.532 socios (1.686 en Cáritas Diocesana y 4.846 en las parroquiales). La inversión realizada en 2025 ascendió a 9.962.998 euros, un 13 % menos respecto al ejercicio anterior (2024). Esta diferencia se explica por el menor número de hogares atendidos. El análisis económico se completa destacando la aportación privada a estos ingresos, que asciende este año al 70 %.
Desde Cáritas se subraya también que la institución continúa practicando la comunión Cristiana de Bienes a través del Fondo Diocesano, en el que las Cáritas parroquiales aportan parte de sus ingresos para cubrir las demandas que otras no pueden asumir con sus propios recursos.

