El Ayuntamiento y el Conjunto Arqueológico de Carmona dedican el Octubre Romano a divulgar la Necrópolis y su anfiteatro, uno de los yacimientos visitables más antiguos de España. La programación pone el foco en el origen de las excavaciones (1881), la apertura al público en 1885 y el papel del enclave como laboratorio de investigación, conservación y difusión del patrimonio.
Origen de un hallazgo que cambió la ciudad
Los indicios toponímicos —Camino del Quemadero, Campo de la Plata, El Torrejón— anticiparon durante siglos la existencia de una gran “ciudad de los muertos”. En 1573, el albañil Alonso Delgado documentó estructuras subterráneas. El impulso definitivo llegó en 1869, con los trabajos en el Arrecife Viejo, y cristalizó cuando Juan Fernández López y George E. Bonsor adquirieron en 1881 los terrenos del Campo de los Olivos y Las Canteras para iniciar la excavación sistemática. El recinto se inauguró al público el 24 de mayo de 1885, con museo de sitio, circuito de visita y servicios al visitante, modelo pionero en España.
Del mecenazgo local a la tutela institucional
La Sociedad Arqueológica de Carmona —con Manuel Fernández López y el sacerdote Sebastián Gómez Núñez— articuló durante dos décadas la vida científica y cultural del enclave. En 1930, tras el fallecimiento de Bonsor, la necrópolis pasó al Estado; con Juan Rodríguez Halcón se declaró Monumento Histórico-Artístico. Desde 1941 dependió del Museo Arqueológico Provincial de Sevilla, que reforzó la musealización y la titularidad del área del anfiteatro. En 1984 quedó adscrita a la Junta de Andalucía y, en 1992, se constituyó el Conjunto Arqueológico de Carmona como unidad gestora.
Qué explica la necrópolis: ritos y arquitectura
El recorrido divulgativo de Octubre Romano integra los ritos funerarios documentados por las fuentes clásicas y la evidencia local: conclamatio (triple llamada al difunto), lavado y perfumado del cuerpo, velatorio prolongado con ramas de ciprés, y procesiones dirigidas por el dominus funeris con músicos, plañideras y actores. La incineración se generalizó al final de la República y decayó con el cristianismo tardío; las urnas y sus ajuares ofrecen hoy datos sobre estatus, oficios y cultura material.
En lo arquitectónico, sobresalen las cámaras familiares excavadas en la roca —con ejemplos de gran simetría como las Tumbas de los Cuatro Departamentos y Cuatro Columnas—, la Tumba de Servilia (patio porticado con pintura mural), la Tumba de Póstumo y la de Presa, el singular columbario-triclinio para colectivos no familiares, los mausoleos circulares y el Santuario del Elefante, interpretado como espacio de culto a Cibeles y Attis con triclinios rituales.
Octubre Romano: divulgación y visitas
La agenda municipal de Octubre Romano articula visitas guiadas temáticas, itinerarios por la Carmona romana, talleres de mosaico y propuestas familiares que conectan el relato científico con el gran público. El énfasis se sitúa en el origen de las excavaciones, la apertura de 1885 y la continuidad de la investigación y la conservación como pilares de la gestión actual.
Claves para el lector
-
Qué ver: museo de sitio, sectores visitables de la Necrópolis, anfiteatro (s. I a. C.) y piezas destacadas (urnas, ajuares, escultura del elefante —original en sala—).
-
Qué aprender: transición inhumación/incineración, ritos (conclamatio, banquetes fúnebres en triclinio), pervivencias prerromanas y procesos de romanización del paisaje funerario.
-
Por qué ahora: el marco de Octubre Romano multiplica la oferta divulgativa y refuerza el vínculo entre patrimonio, educación y turismo cultural.


