La escritora gibraltareña Débora Mattana ha presentado el libro Sabores de alegría del Estrecho, una obra que une recetas familiares, memoria judía sefardí e historias personales marcadas por la convivencia entre culturas a ambos lados del Estrecho.
Durante una entrevista conducida por María, la autora explicó que el libro nació como un homenaje a Gibraltar, a su comunidad judía y a las mujeres que han conservado durante generaciones recetas transmitidas en el ámbito familiar. Mattana señaló que el proyecto se fue “cocinando a fuego lento” durante años hasta tomar forma tras la pérdida de un ser querido, Alegría, cuyo nombre da título emocional a la obra.
El libro parte de recetas tradicionales de la comunidad judía gibraltareña, pero va más allá del recetario. Cada plato sirve como puerta de entrada a una historia de familia, migración, fe, memoria y resistencia. La autora destacó que muchas de esas recetas han permanecido en los hogares durante décadas o incluso siglos, por lo que compartirlas supone entregar “una parte de ti”.
Mattana subrayó la singularidad cultural de Gibraltar, territorio británico desde el Tratado de Utrecht, pero profundamente marcado por la influencia andaluza, británica, marroquí, africana y sefardí. Esa mezcla, explicó, ha dado lugar a una forma de convivencia que considera especialmente valiosa en un tiempo marcado por la rapidez tecnológica y la pérdida de contacto humano.
Entre las historias recogidas en el libro aparecen relatos vinculados a la Segunda Guerra Mundial, la huida de familiares judíos desde Italia en 1943 y la memoria de platos como las mufletas, asociadas a la celebración de la Mimuna tras la Pascua judía de Pésaj. También se aborda la llamada “Operación Rosquilla”, relacionada con la salida clandestina de judíos del norte de África hacia Israel a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta, una historia en la que, según relató la autora, tuvo un papel destacado su propio abuelo.
Sabores de alegría del Estrecho se presenta así como un libro de cocina, pero también como una obra de memoria comunitaria. A través de sus páginas, Débora Mattana reivindica el valor de las raíces, la familia, la ayuda al prójimo y la convivencia entre religiones, idiomas y culturas en un territorio donde Europa y África se miran de frente.


