El belenismo, más que una simple representación, es un testimonio de fe, tradición y arte. A medida que ha evolucionado, ha absorbido influencias de diferentes culturas y períodos históricos. Esta rica tapeztería de tradiciones culminó en la reciente declaración de la Consejería de Turismo, Cultura y Deporte de inscribir el belenismo en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural. Una decisión que reconoce no solo su importancia histórica y cultural, sino también su relevancia en el tejido social de la comunidad andaluza.
El belenismo, una tradición arraigada que nos transporta a la escena del nacimiento de Jesucristo, tiene sus raíces en el Santuario de Greccio, Italia. Fue allí, en la fría Nochebuena de 1223, donde San Francisco de Asís recreó simbólicamente la natividad en una cueva cerca de la ermita. Utilizando un pesebre como altar, San Francisco celebró una misa que marcó el inicio de una tradición que se propagaría por todo el mundo.
Las iglesias italianas fueron las primeras en adoptar esta representación navideña en el siglo XIV, pero fue el rey Carlos VII de Nápoles, también conocido como Carlos III de España, quien trajo esta costumbre a España, popularizándola entre la aristocracia. Pronto, este arte se extendió, y el belenismo se consolidó como una de las tradiciones navideñas más emblemáticas.
Antes de la celebración de Greccio, existen muchos antecedentes de representación plástica del nacimiento de Jesús, tanto en las catacumbas romanas como en las iglesias y otros lugares relacionados con el culto religioso cristiano.
Los antropólogos e historiadores relacionan directamente las figuras del belén con diferentes objetos de culto de formas antropomórficas y animales, desde las Venus prehistóricas8 hasta las pequeñas esculturas griegas llamadas tanagras,9 pero muy especialmente por el culto romano a los dioses del hogar (lares) que se realizaba también mediante pequeñas esculturas con forma humana y que se custodiaban en el larario,
Madrid conserva algunos de los ejemplos más prestigiosos de belenes, como el Belén del Príncipe en el Salón de Alabarderos del Palacio Real, iniciado en 1735 por Carlos III. Estas piezas, con sus detalladas figuras napolitanas, reflejan la influencia italiana en la tradición belenista española.
No obstante, la diversidad en la representación de los belenes en España es vasta. Desde el monumental belén de Xátiva, con figuras de tamaño real y animales vivos, hasta el delicioso belén de chocolate en Rute, Córdoba, creado por Galleros Artesanos, la tradición ha tomado muchas formas y estilos.
En Andalucía, la producción artística alcanzó una notoria importancia en los siglos XVII y XVII, quedando constancia de la participación de grandes artistas coetáneos en proyectos belenísticos, entre los cuales destacan figuras como Luisa Roldán ‘La Roldana’, Pedro Duque Cornejo, Cristóbal Ramos y José Risueño, entre otros.
De las obras más destacadas de La Roldana cabe señalar ‘El reposo en la huida de Egipto’, perteneciente a la colección de la condesa de Ruiseñada. La acción de poner el Belén -o armar el Belén- forma parte de una tradición religiosa popular que tuvo su origen en la Europa Medieval y que consiste en construir una escenografía, formada por atrezzo y figuras bíblicas, que se arman y desmontan cada año, coincidiendo con la época de la Navidad y reproducen pasajes tradicionales del nacimiento de Jesús.
En la actualidad, la comunidad andaluza destaca por su producción artesanal belenística, donde destaca la actividad de los talleres de Jerez de la Frontera, el Puerto de Santa María, San Fernando y Medina Sidonia, en Cádiz, los de Granada capital, así como los talleres sevillanos de Lebrija, Los Palacios y Villafranca, y la capital. Y de los especializados en fabricación de complementos y accesorios y belenes cabe señalar los talleres de Montilla, Lucena y Córdoba capital, así como algunos de Sevilla y Granada.
El Museo de Belenes de Mollina, en Málaga, ha sido el lugar elegido para la firma de un convenio entre la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional y la Fundación Díaz Caballero. Este acuerdo tiene como objetivo principal la difusión, divulgación y conservación del arte belenista, mediante acciones que supongan una mejor consecución de los fines educativos, culturales y sociales, entre el alumnado escolarizado en Andalucía.
El Museo Internacional de Arte Belenista de Mollina incluye una representación de la Puerta de Marchena, uno de los simbolos perdidos de nuestra historia.
Levantada en Marchena en 1492 en homenaje al héroe de la Guerra de Granada, Rodrigo Ponce de León, mano derecha de los Reyes Católicos, uno de cuyos sobrinos, Juan fue descubridor de Florida, la intentó sacar de España piedra por piedra, un millonario americano William Randolph Hearst, que a través de su cadena de prensa amarilla magnificó y utilizó la explosión del Maine que dio origen a la guerra España-EEUU.


