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El Monje, un modo distinto de vivir el verano entre Marchena y el campo, entre olivares y piscinas

Con el paso de los años, El Monje se ha convertido en uno de los principales lugares de segunda residencia de muchas familias marcheneras. Predominan las parcelas amplias, generalmente con vivienda, piscina, porche, jardín, olivos, pequeños huertos o espacios para reuniones familiares de entre 500 y 3.000 metros cuadrados. Aunque muchas casas se utilizaban durante el verano y los fines de semana, otras están habitadas durante todo el año.

La zona supera los 350.000 metros cuadrados y ni el Ayuntamiento ni el Catastro disponían en fechas recientes de un inventario completo. A partir de la superficie y del tamaño habitual de las parcelas, solo puede hablarse de manera orientativa de varios centenares de viviendas, posiblemente entre 150 y 300.

Vivir allí ofrece tranquilidad, amplitud y una relación cotidiana con el paisaje de la Campiña. La cercanía a Marchena permite desplazarse al pueblo en pocos minutos, mientras que las parcelas proporcionan espacio para piscinas, animales, cultivos familiares o celebraciones al aire libre. Esa combinación explica que El Monje sea especialmente animado durante el verano, cuando muchas familias trasladan allí buena parte de su vida diaria.

La otra cara es que se trata de suelo rural y que la situación urbanística, el abastecimiento de agua, el alcantarillado, la recogida de residuos o el estado de los accesos pueden variar de una parcela a otra. El estudio de 2014 señalaba la utilización de pozos y la ausencia de algunos servicios básicos en determinados sectores.  El nuevo Plan General de Ordenación Municipal de Marchena deberá abordar precisamente la delimitación del suelo rústico y de los posibles ámbitos de hábitat rural diseminado.

Patrimonio, caminos y vistas de la Campiña

El entorno permite acercarse a uno de los lugares históricos más desconocidos de Marchena: las ruinas del antiguo convento de Santa Eulalia, situado junto a la carretera de La Puebla de Cazalla. Fundado en el siglo XIV, fue el primer convento establecido en el término marchenero y llegó a disponer de una importante biblioteca franciscana. Tras su abandono en el siglo XIX, apenas permanecen algunos muros y arcos entre la vegetación. No es un monumento acondicionado para una visita turística ordinaria, por lo que cualquier entrada debe hacerse únicamente con autorización y respetando la propiedad y el estado de las ruinas.

Santa Eulalia

Otro de sus atractivos es el paisaje abierto. Los caminos de El Monje enlazan con vías rurales como la Cañada de Pruna, un antiguo corredor ganadero protegido por su interés paisajístico e histórico. También permiten paseos en bicicleta o a pie por la Campiña, entre olivares, tierras de labor y horizontes amplios. Existen recorridos ciclistas que conectan Marchena, la Vereda de Jarda, La Covatilla y la Venta del Monje.

DONDE COMER EN LA ZONA DEL MONJE

El Monje conserva el carácter de aquellas antiguas ventas nacidas junto a los caminos rurales, lugares de parada para agricultores, viajeros y vecinos de los campos cercanos. Hoy esa tradición hostelera continúa con establecimientos dispersos, entre ellos la histórica Venta El Monje y propuestas estivales como Hacienda La Chica, donde la comida a la brasa, la piscina y las noches al aire libre aprovechan uno de los principales atractivos de la zona: vivir el verano en pleno paisaje de la Campiña.

Cabaña La Chicha se encuentra en el entorno de Hacienda La Chica y la zona de El Monje, a unos cuatro o cinco kilómetros del casco urbano de Marchena, en dirección a La Puebla de Cazalla. No se trata de una barriada convencional, sino de un amplio núcleo rural de parcelas, casas de campo y chalés surgido alrededor de antiguos caminos agrícolas. También aparece citado históricamente como Venta del Monje o Venta Mané, denominación relacionada con un antiguo establecimiento de la zona.

Hacienda La Chica, espacio rural situado en la zona de El Monje, junto a la carretera que comunica Marchena con La Puebla de Cazalla, vuelve a ofrecer durante este verano sus noches al aire libre, planteadas como una alternativa para cenar y disfrutar del entorno sin salir del término municipal. En redes sociales aparece bajo el nombre de Cabaña La Chicha, aunque sus publicaciones identifican el establecimiento como Casa Rural Hacienda La Chica.

La propuesta combina comida casera, carnes y sardinas preparadas a la brasa, parrilladas de carne ibérica, piscina, música y servicio de bebidas, en un ambiente rural pensado para familias y grupos de amigos. Algunas de sus convocatorias también anuncian la posibilidad de bañarse y comer o cenar junto a la piscina.

El establecimiento funciona principalmente mediante reserva previa. Para consultar los días de apertura, los horarios, el menú disponible y reservar mesa puede llamarse al teléfono 628 166 479.

Muy cerca de El Monje, en la carretera A-380 entre Marchena y La Puebla de Cazalla, se encuentra también la Hacienda Molino La Boticaria, una casa rural de arquitectura tradicional andaluza rodeada de olivares. El establecimiento ofrece alojamiento en habitaciones con baño, aire acondicionado y televisión, además de aparcamiento y conexión wifi.

Su propuesta más característica durante el verano son las celebraciones y bodas al aire libre, aprovechando los patios, jardines y espacios exteriores de la hacienda cuando cae el sol. Sus redes muestran cócteles, cenas y montajes nocturnos en plena campiña, mientras que su perfil oficial se presenta como espacio para eventos y alojamiento rural.

También en la A-380 se encuentra Casa Rural La Teja, una vivienda de unos 250 metros cuadrados levantada sobre una parcela de 1.200 metros y con capacidad de hasta once huéspedes. Su ubicación, en torno al kilómetro 9,5 de la carretera, la sitúa dentro del mismo paisaje de parcelas, olivares y casas de campo que caracteriza a El Monje.