La finca experimental El Valenciano, situada en el entorno de Marchena y entre los términos de Carmona y Marchena, se convierte estos días en escaparate internacional de innovación agrícola con la visita de directivos de la multinacional japonesa Kubota para conocer los ensayos de tecnología UV Boosting en olivar.
La agricultura del futuro se está probando a pocos kilómetros de Marchena. La finca El Valenciano, un espacio de innovación agraria situado en plena campiña sevillana, se ha convertido en escenario de un ensayo pionero que aplica pulsos controlados de luz ultravioleta para ayudar al olivo a activar sus propios mecanismos naturales de defensa.
El proyecto se desarrolla en El Valenciano Rural Innovation Hub, una finca experimental vinculada a BALAM Agriculture y ubicada en el eje agrícola entre Carmona y Marchena, donde se validan nuevas soluciones tecnológicas directamente sobre el terreno. Diversas fuentes del sector sitúan esta finca demostrativa en el entorno de Marchena y la describen como un referente de investigación y desarrollo agroalimentario, con más de 360 hectáreas dedicadas al olivar y a proyectos de innovación.

La multinacional japonesa Kubota, especializada en maquinaria agrícola, ha desplazado hasta esta finca a una delegación internacional de directivos para conocer los avances de la tecnología UV Boosting, basada en la aplicación de flashes de luz UV-C. Esta tecnología no actúa directamente contra el patógeno, sino que estimula las defensas naturales de la planta para hacerla más resistente frente a enfermedades y situaciones de estrés. Kubota explica que esta solución busca reducir la dependencia de fungicidas y mejorar la resistencia de los cultivos ante amenazas como patógenos, sequía o heladas primaverales.
El ensayo en olivar se realiza en colaboración con BALAM Agriculture y la Universidad de Córdoba, con el objetivo de comprobar el comportamiento de esta tecnología en condiciones reales de cultivo. Durante la visita, los representantes de Kubota recorrieron las parcelas donde se están desarrollando las pruebas y participaron en una sesión técnica en las instalaciones del hub, donde se analizaron los primeros avances, la metodología de trabajo y las posibilidades futuras de aplicación en el sector oleícola.
La elección de El Valenciano no es casual. El espacio nació para acercar la innovación al sector agroalimentario desde un entorno agrícola vivo, conectando empresas, profesionales, instituciones y centros de conocimiento. Su planteamiento es servir como campo de pruebas real para tecnologías que buscan una agricultura más eficiente, sostenible y adaptada a los nuevos desafíos del clima y del mercado.
Con este proyecto, la campiña próxima a Marchena vuelve a situarse en el mapa de la innovación agraria. Allí donde durante generaciones el olivar ha formado parte esencial del paisaje y de la economía local, ahora se ensayan herramientas que pueden marcar el futuro del cultivo: menos dependencia química, más prevención y una gestión más inteligente de la salud vegetal.

