El Pabellón Polideportivo Cubierto de Marchena ha vuelto a sufrir filtraciones de agua en plena actividad deportiva, una situación que está obligando a varios clubes locales de distintas disciplinas a reorganizar entrenamientos y a desplazar parte de sus partidos a instalaciones de Arahal, según denuncian fuentes consultadas.
La imagen se repite cada vez que llueve intensamente: cubos en la pista, charcos en zonas de juego y la incertidumbre de si se podrá entrenar o competir con normalidad. El problema no es nuevo. De hecho, viene registrándose desde hace años, pese a las obras y reformas realizadas, y ya ha provocado en otras ocasiones la suspensión y el traslado de encuentros por la imposibilidad de garantizar condiciones seguras para la práctica deportiva.
La situación ha vuelto a escalar a la agenda pública tras la denuncia de VOX Marchena, que sostiene que el recinto continúa utilizándose y alquilándose incluso en episodios de lluvia, “sin garantizar que la práctica deportiva pueda desarrollarse con normalidad y seguridad”, y critica que el Ayuntamiento traslade la responsabilidad a clubes, usuarios y familias mediante documentos de exención ante posibles incidentes o lesiones derivados del agua en la pista.
Desde el ámbito municipal, la problemática de las goteras ha sido objeto de debate y acuerdos plenarios. En enero de 2025, el Pleno de Marchena aprobó por unanimidad una moción para realizar un estudio técnico que determinara el origen de las filtraciones y planteara una solución definitiva, ante un problema que afectaba de manera recurrente al funcionamiento de la instalación.
En esos mismos meses, la oposición también reclamó medidas complementarias para minimizar el impacto en el deporte base, como la búsqueda de alternativas y la exención de tasas a los clubes afectados mientras persistieran las deficiencias estructurales de la cubierta.
Mientras tanto, la consecuencia directa vuelve a recaer sobre la actividad de los equipos y sus familias: entrenamientos modificados sobre la marcha, desplazamientos fuera del municipio y un calendario deportivo pendiente del cielo. Para los clubes locales, no se trata solo de una incomodidad, sino de una alteración constante de su rutina, con el coste añadido que implica jugar o entrenar lejos de casa.

