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El palomo marchenero, una raza histórica andaluza conocida por su instinto conquistador

La colombicultura andaluza no es un simple pasatiempo. Es una forma de entender la belleza, la astucia y el orgullo a través del vuelo de un animal domesticado. Con ocho razas de palomos buchones autóctonos, Andalucía lidera en número y diversidad a nivel nacional, y se posiciona como uno de los territorios más ricos en patrimonio colombófilo de Europa. ¿Por qué aquí y no en otro lugar?.

Andalucía ha mantenido una tradición ininterrumpida de cría de palomos desde hace siglos. En ciudades como Sevilla, Cádiz, Córdoba, Málaga o Marchena, ya en época moderna existían linajes reconocidos y competiciones locales. Algunos investigadores vinculan incluso ciertas técnicas de selección con influencias árabes y andalusíes, que practicaban la cetrería y valoraban las aves por su simbolismo estético y espiritual.

Andalucía cuenta con una red sólida de asociaciones de colombicultura, muchas con décadas de historia, que organizan encuentros, concursos y celebraciones. La figura del criador —a menudo heredada de padres a hijos— forma parte de la identidad barrial y cultural en muchas localidades. En pueblos como Marchena, Martos o Vélez-Málaga, los palomos siguen siendo motivo de conversación diaria y símbolo de prestigio entre vecinos.

Entre las más conocidas figura el buchón marchenero, originario de Marchena (Sevilla), reconocido por su cola en forma de langosta y su buche prominente. Le siguen el colillano o marteño, típico de Jaén; el gaditano, extendido por la provincia de Cádiz; y el gorguero, de notable presencia en Córdoba y Málaga. Completan la lista el laudino sevillano, el rafeño, el veleño (de Vélez-Málaga) y el moroncelo, también localizado en Sevilla.

El palomo buchón marchenero, también conocido como colitejo o coliconcha, es una de las razas más singulares dentro de la colombicultura andaluza. Originario del municipio sevillano de Marchena, este ave ha sido históricamente valorada por su estética característica y su comportamiento galante, hasta el punto de ser considerado un auténtico “ratero del aire” por su capacidad para atraer y retener a palomas ajenas en su propio palomar.

Desde hace años, la Asociación Ornitológica de Marchena ha trabajado para promover el reconocimiento del palomo marchenero como raza autóctona nacional, aunque no hay prueba de que una moción formal llegara al pleno municipal recientemente.

De acuerdo con la Real Federación Española de Colombicultura (RFEC), el buchón marchenero es una raza desarrollada entre los siglos XV y XVI, aunque su estandarización como variedad diferenciada se consolidó más adelante. Su morfología destaca por una cola en forma de teja, buche prominente y una estructura corporal ligera que favorece un vuelo corto, elegante y pausado.

El buchón marchenero debe ser reconocido como una raza separada, tanto por su morfología exclusiva como por su clara identidad genética. La investigación propone su inclusión en el Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España, actualmente inexistente para las razas de palomas buchonas.

Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla ha confirmado que el palomo buchón marchenero posee características genéticas y morfológicas propias que lo diferencian claramente de otras razas de palomas españolas.

El trabajo, firmado por Irene Cobo-Simón, Joaquín Márquez-Rodríguez, Belén Méndez-Cea, Francisco J. Gallego y María Pérez-Fernández, ha analizado a fondo esta variedad originaria de la localidad sevillana de Marchena, destacando su cola en forma de langosta, su buche voluminoso, su cuerpo más pequeño y su vuelo pausado, rasgos que no comparte con ninguna otra raza.

Además de las diferencias externas, el análisis genético basado en diez marcadores de microsatélites reveló una alta diferenciación genética respecto a otras variedades como el buchón Gorguero, Rafeño y Colillano. Sin embargo, el marchenero mostró también una baja diversidad genética interna, lo que lo sitúa en una posición delicada desde el punto de vista de la conservación.

Los autores del estudio advierten de la reducción de su población y recomiendan su reconocimiento oficial como raza diferenciada dentro del catálogo nacional de razas españolas, así como la implementación de estrategias de cría y conservación para garantizar su pervivencia.

Este trabajo aporta una base científica sólida que respalda lo que los criadores locales llevan siglos defendiendo: que el palomo marchenero no es solo un símbolo cultural, sino una joya genética y estética que merece protección.

A diferencia de otras razas empleadas para mensajería o deporte, el marchenero ha sido tradicionalmente criado con fines ornamentales y de “celo”, esto es, para observar sus habilidades durante el cortejo. En este contexto, el término “ratero” no tiene connotaciones negativas, sino que alude a su capacidad natural para conquistar palomas de otros criadores, una cualidad apreciada en ciertas competiciones informales de carácter tradicional.

Actualmente, esta raza se cría principalmente en Andalucía, aunque cuenta con seguidores y criadores en otras comunidades autónomas y países europeos. A pesar de ello, el número de ejemplares ha disminuido en las últimas décadas, y no figura entre las razas más promovidas por los certámenes oficiales, según recogen informes especializados en colombicultura.

La comunidad colombófila andaluza insiste en la necesidad de proteger y divulgar el patrimonio genético y cultural que representa el palomo marchenero, ejemplo del vínculo entre naturaleza, estética y tradición popular.

José Antonio Suárez López

José Antonio Suárez López es Periodista y Comunicador Cultural | Conectando cultura y turismo a través de experiencias únicas. Periodiso de raices. Grado en Comunicación, Potgrado en difusión del Patrimonio, www.creacomunica.com.es mncomcomunicacion@gmail.com https://x.com/MarchenaSecreta

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