El arzobispado de Sevilla relega a Fernando Flores Pistón al estatus de emérito; el alcalde pide por carta que se reconsidere la decisión
Los vecinos de Cañada Rosal se concentraron ayer en la iglesia de Santa Ana para mostrar su respaldo unánime a Fernando Flores Pistón, párroco del municipio desde 1964, tras conocerse que el arzobispado de Sevilla ha decidido relevarle de sus funciones y pasarlo a la condición de sacerdote emérito.
La movilización se produjo horas después de que el alcalde, Rodrigo Rodríguez Hans, remitiera una carta al arzobispado trasladando el sentir del pueblo ante el cese. En el templo, visiblemente emocionado, don Fernando recibió el cariño de los congregados, encabezados por el propio regidor municipal.
«Es el sentir mayoritario de nuestro pueblo, que sin duda quiere que don Fernando siga siendo el cura párroco titular», afirmó Rodríguez Hans ante los asistentes, para quien la decisión del arzobispado debería reconsiderarse: «Ya me he atrevido a decirle que considero que se debería de valorar el rectificar, de dar marcha atrás (…) cuando todo un pueblo lo tiene claro, yo creo que desde Sevilla, en este caso desde el Arzobispado, deberían de aceptarlo así y tenerlo al menos en cuenta, pensarlo y valorarlo».
La edad, en el centro del debate
El alcalde respondió también a quienes han señalado los 89 años del sacerdote como un factor a tener en cuenta en la decisión del arzobispado. «Entiendo que desde fuera, quien no conozca Cañada, quien no conozca a don Fernando, puedan pensar que alguien con 89 años lo lógico es que se retire, que descanse, pero esto lo dice alguien que no conoce Cañada, que no conoce a don Fernando, que no conoce nuestra realidad, que no conoce lo que somos como pueblo», declaró.
Rodríguez Hans recordó que Flores Pistón fue nombrado Hijo Predilecto del municipio y defendió que sea él mismo quien decida el momento de su retirada: «Se merece decidir él mismo cuando se retira como cura titular y cuando no, y mientras él se sienta preparado y se sienta bien, él debería de tener la última palabra». Añadió que el párroco «no necesita que el Palacio Arzobispal le dé ninguna autoridad ni le dé ningún título, porque el título se lo da el pueblo de Cañada y se lo da su gente, quienes lo han conocido, quienes han estado con él siempre».
El contenido de la carta al arzobispo
En la misiva remitida esta mañana, el alcalde pide al arzobispado que se tenga en cuenta «todo lo que ello conlleva para su persona y de manera especial para el pueblo que represento», y apela a la trayectoria del sacerdote desde su llegada, «un 26 de julio de 1964, a la entonces aldea que con el paso del tiempo se hizo pueblo».
La carta recuerda la labor pastoral y la implicación social, cultural y económica de Flores Pistón a lo largo de su trayectoria, recogida en el libro Fernando Flores Pistón. La huella imborrable de un hombre de Dios, cuyo prefacio corrió a cargo del fallecido arzobispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo.
El regidor destaca que, pese a sus 89 años, el párroco «sigue visitando enfermos, acompañando a las familias en los momentos más difíciles, celebrando la Eucaristía, escuchando, consolando y estando siempre disponible para quien llama a su puerta», una entrega diaria que, según el escrito, «es la que nuestro pueblo conoce y valora. La edad nunca debería ocultar la vocación cuando esta sigue viva y al servicio de los demás. Lo importante no son los años que figuran en un documento, sino el bien que una persona sigue haciendo cada día».
El alcalde concluye la carta señalando que, «sin cuestionar, por supuesto, la legitimidad de su decisión», el arzobispado debe ser consciente «del profundo sentimiento de tristeza que sufre mi pueblo cuando ha conocido la noticia», y solicita una reunión personal para abordar la cuestión, pidiendo expresamente que se valore revertir la decisión: «Es el pueblo de Cañada Rosal el que quiere seguir contando con don Fernando como Cura Párroco Titular».

