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El togado romano hallado en La Puebla de Cazalla se incorpora a los fondos del Arqueológico de Sevilla

La escultura romana descubierta accidentalmente en La Puebla de Cazalla ha abandonado el municipio para incorporarse a los fondos del Museo Arqueológico de Sevilla. La pieza, una figura masculina togada de 1,70 metros y más de 700 kilos, se encuentra actualmente en el Centro Logístico del Patrimonio Cultural de San José de la Rinconada, donde será conservada y estudiada por los especialistas del museo.

El traslado convierte al Arqueológico sevillano en depositario de uno de los hallazgos arqueológicos más llamativos registrados recientemente en la Campiña. Aunque la escultura apareció dentro del término municipal de La Puebla y fue recuperada gracias a la intervención de sus vecinos y de los medios aportados por el Ayuntamiento.

La institución recibe materiales procedentes de excavaciones, prospecciones y hallazgos fortuitos registrados en toda la provincia, por lo que el destino de la escultura se enmarca dentro del sistema autonómico de protección y custodia del patrimonio arqueológico.

Dos vecinos evitaron que la pieza se perdiera

El descubrimiento se produjo después de que las lluvias provocaran una escorrentía y dejaran al descubierto parte de una figura de grandes dimensiones. Dos vecinos observaron lo que parecía ser una escultura vestida con túnica o toga y calzada con zapatos cerrados, y comunicaron el hallazgo a la Delegación Territorial de Cultura.

La Junta informó entonces al Seprona de la Guardia Civil, que custodió el lugar para impedir que la pieza pudiera ser dañada, desplazada o sustraída antes de la llegada de los arqueólogos.

La escultura se encontraba fuertemente incrustada en un terreno compacto. Debido a sus dimensiones y a su peso, resultaba imposible extraerla manualmente. El Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla puso a disposición del equipo técnico una pala excavadora, un vehículo todoterreno y distintos materiales protectores.

Después de inspeccionar el entorno en busca de otros restos que pudieran ayudar a explicar el hallazgo, la pieza fue levantada y trasladada provisionalmente a las instalaciones de la Policía Local. Posteriormente fue paletizada y enviada al depósito externo del Museo Arqueológico de Sevilla, situado en San José de la Rinconada.

Una escultura de la élite de la Bética

La obra representa a un hombre vestido con toga y zapatos. La pierna derecha aparece flexionada, un recurso que aporta movimiento a la figura, mientras que junto a los pies se conserva un elemento de forma cilíndrica.

La parte posterior es plana y solo fue trabajada parcialmente en su zona inferior. Esta característica hace pensar que la estatua fue concebida para permanecer adosada a una pared o integrada en una construcción.

Las esculturas de togados fueron habituales en las ciudades de la Bética romana. Representaban principalmente a integrantes de las élites locales y se colocaban en edificios, espacios públicos, monumentos honoríficos y algunas villas como demostración de prestigio, ciudadanía y poder social.

La Consejería relaciona tipológicamente la pieza con otras representaciones documentadas en ciudades romanas como Baelo Claudia y Carteia, en Cádiz, además de Utrera, en la provincia de Sevilla.

Su procedencia exacta continúa siendo una incógnita

La escultura ha recibido ya una primera limpieza destinada a garantizar su estabilidad y conservación. A partir de ahora será sometida a estudios científicos que tratarán de precisar su cronología, función y contexto original.

Los arqueólogos no encontraron materiales cerámicos alrededor que permitan fechar el hallazgo. Tampoco se ha determinado que el lugar donde apareció fuera su emplazamiento romano original.

La hipótesis planteada por los conservadores Marciala Mateos y Juan Antonio Pedrajas es que la estatua pudo ser trasladada antiguamente desde algún enclave cercano para utilizarla como elemento de refuerzo del terreno. Su fuerte integración dentro de una capa compacta indicaría que ese movimiento no se produjo en tiempos recientes.

Esta interpretación abre nuevos interrogantes sobre la existencia de una villa, un edificio monumental o algún asentamiento romano próximo todavía sin identificar. El valor del hallazgo no reside únicamente en la escultura, sino también en la información que podría aportar sobre el pasado romano de La Puebla de Cazalla y su entorno.

Un hallazgo de La Puebla que se estudiará fuera de La Puebla

La incorporación al Museo Arqueológico garantiza que la pieza quede bajo control de especialistas y pueda recibir tratamientos técnicos que difícilmente podrían realizarse sin instalaciones y personal especializado. Sin embargo, también aleja físicamente del municipio un bien descubierto gracias a la colaboración de sus habitantes y de su Ayuntamiento.

Por el momento, la Junta no ha anunciado que la escultura vaya a exponerse temporalmente en La Puebla de Cazalla ni que regrese al municipio una vez concluidos los estudios. Tampoco se ha comunicado cuándo podrá mostrarse al público, ya sea en Sevilla, en La Rinconada o mediante alguna exposición vinculada al lugar del descubrimiento.

La consejera Patricia del Pozo ha destacado la actuación de los dos vecinos y la colaboración entre el Ayuntamiento, la Junta, la Guardia Civil y los arqueólogos como un modelo para la salvaguarda del patrimonio. Su aviso permitió activar la cadena de custodia y evitó la desaparición o el deterioro de una pieza de gran valor.

El hallazgo deja ahora una cuestión de interés para La Puebla: cómo mantener la conexión entre la escultura y el territorio donde apareció. Su incorporación al Arqueológico de Sevilla asegura la conservación científica, pero el municipio puede aspirar a que la investigación, la difusión y una posible exhibición futura también permitan a los vecinos conocer un patrimonio que salió literalmente de su propia tierra.