El Mundial 2026 entra en su tramo decisivo con los ocho supervivientes ya definidos y un cuadro de cuartos que deja a España ante una prueba mayor: Bélgica, el viernes 10 de julio a las 21:00 horas, en horario peninsular español. La selección llega al duelo después de eliminar a Austria y Portugal, este último con un gol de Mikel Merino en el descuento, mientras que Bélgica aterriza reforzada tras golear 1-4 a Estados Unidos en octavos.
Los cuartos se abren con el Francia-Marruecos, previsto el jueves 9 de julio en Boston. Según la planificación oficial de FIFA Hospitality, el partido está fijado a las 16:00 hora local, lo que equivale a las 22:00 en España. El duelo tiene aroma de revancha mundialista tras la semifinal de Catar 2022 y enfrenta a una Francia que viene de superar a Suecia y Paraguay con una Marruecos que eliminó a Países Bajos y Canadá.
El segundo cruce será el España-Bélgica, el viernes 10 de julio en Los Ángeles, a las 21:00 horas en España. Será una eliminatoria de mucho oficio: España ofrece control, juventud y una identidad reconocible; Bélgica, en cambio, llega con pegada y confianza tras su victoria ante la anfitriona estadounidense.
La otra parte del cuadro deja dos duelos de enorme interés. Noruega se enfrentará a Inglaterra el sábado 11 de julio a las 23:00 horas, con Haaland como gran amenaza tras tumbar a Brasil. Argentina y Suiza cerrarán la ronda en la madrugada del domingo 12, a las 03:00 horas, después de que la albiceleste sobreviviera ante Egipto y Suiza superara a Colombia en los penaltis.
El debate ya está servido: ¿está España para ganar el Mundial o Francia puede arrastrarla en semifinales? La respuesta exige prudencia. España tiene equipo, juego y carácter competitivo; ha dejado atrás a Portugal y ha vuelto a meterse en una zona del torneo donde cualquier detalle cambia la historia. Pero Francia, si supera a Marruecos, aparece como el gran muro del camino: un bloque físico, profundo, acostumbrado a estos escenarios y con Mbappé como factor diferencial.
La clave para España será no pensar todavía en Francia. Antes está Bélgica, un rival capaz de castigar cada pérdida y de convertir un partido controlado en una noche de sufrimiento. Si la selección supera ese examen, entonces sí: el Mundial le pondrá delante la pregunta definitiva. No si España juega bien, sino si está preparada para ganar también cuando el partido se ponga feo.

