La devoción a Nuestra Señora de Guaditoca, patrona de Guadalcanal, sigue dando pasos firmes hacia su Coronación Canónica, prevista para el año 2027. Uno de esos pasos tiene acento marchenero: la restauración y dorado de la peana del paso procesional ha sido realizada por el dorador Francisco Gutiérrez, de Marchena.
La intervención ya ha finalizado y la pieza puede contemplarse en la capilla de la Parroquia, donde vuelve a lucir con el brillo propio de los grandes trabajos de dorado tradicional. La actuación no solo recupera una pieza del patrimonio procesional de la Virgen, sino que pone en valor el oficio artesanal de los talleres doradores, capaces de devolver luz, nobleza y presencia a elementos fundamentales de la estética cofrade andaluza.
El trabajo de Francisco Gutiérrez suma así el nombre de Marchena al proceso de preparación de una de las citas devocionales más esperadas en la Sierra Norte sevillana. La peana restaurada será parte del patrimonio que acompañe a la Virgen de Guaditoca en este tiempo histórico previo a su Coronación Canónica.
La hermandad ha destacado la finalización de estos trabajos como un nuevo avance en el camino hacia la coronación, un proceso que combina fe, memoria, patrimonio y cuidado artístico. Cada restauración, cada pieza recuperada y cada elemento puesto a punto forman parte de una preparación que trasciende lo material y se convierte también en expresión de la devoción popular.
La Virgen de Guaditoca es una de las grandes devociones marianas de la provincia de Sevilla. Su historia está profundamente vinculada a Guadalcanal y a su santuario, centro de peregrinación y encuentro para generaciones de devotos. Ahora, con la peana nuevamente dorada por manos marcheneras, la imagen suma un nuevo signo visible de esplendor en la cuenta atrás hacia su Coronación Canónica.
Marchena vuelve a estar presente, a través de uno de sus artesanos, en la conservación y embellecimiento del patrimonio cofrade andaluz.

