La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Osuna vivió ayer una jornada de especial relevancia dentro de los actos de su 450º aniversario fundacional. A las 8:00 horas partió desde la Iglesia de la Victoria el cortejo del traslado solemne de la venerada imagen hacia el Cementerio Municipal, donde a las 11:00 se celebró la misa por los Fieles Difuntos. Concluida la eucaristía, alrededor de las 12:30 horas, la comitiva emprendió el regreso al templo por el mismo itinerario.
El recorrido de ida discurrió por Carrera, Plaza Cervantes y calle Écija, para continuar por la carretera de El Rubio hasta el camposanto. La comitiva, formada por hermanos y devotos, avanzó en silencio y con orden, acompañada por el servicio de acólitos y el cuerpo de diputados de tramo. A su paso por los puntos más concurridos—Plaza Cervantes y acceso al cementerio—se vivieron momentos de recogimiento, con oraciones y cantos dedicados a los difuntos de la hermandad y de la localidad.
En el Cementerio Municipal, la misa de Difuntos estuvo centrada en la memoria de los hermanos fallecidos a lo largo de los siglos y en la dimensión espiritual de este año conmemorativo. El altar efímero instaló a Jesús Nazareno presidiendo la asamblea, rodeado de cera y flores de tonalidad sobria, en coherencia con el carácter de la celebración. Finalizada la liturgia, la imagen fue alzada nuevamente sobre sus andas para el retorno a la Iglesia de la Victoria, donde quedó expuesta al culto.
La hermandad subrayó el carácter extraordinario de este traslado, enmarcado en un programa que busca poner en valor la tradición devocional y la historia de la corporación desde sus orígenes, reforzando el vínculo con la comunidad y con los lugares de memoria de Osuna.

