La avispa asiática (Vespa velutina) ha sido detectada en varios municipios de la campiña sevillana, incluyendo Marchena, según avistamientos de vecinos y organización agraria como COAG y plataformas de seguimiento colaborativo. Su presencia, registrada por primera vez en la zona hace dos años, se enmarca dentro de una expansión que ha crecido casi un 30 % entre 2023 y 2024 en Andalucía, alcanzando también las provincias de Cádiz y Málaga.
Aunque no suele ser más agresiva que la avispa europea común, su picadura es considerablemente más dolorosa debido al mayor tamaño y a la cantidad de veneno que puede inocular. El riesgo principal para las personas se produce en los casos de alergia, donde una sola picadura puede desencadenar un shock anafiláctico.

Más allá del ámbito sanitario, la avispa asiática supone una seria amenaza ecológica. Se alimenta en gran parte de abejas europeas —hasta el 84 % de su dieta larvaria depende de ellas— lo que ha generado preocupación entre apicultores y defensores de la biodiversidad, al poner en riesgo la polinización y la producción de miel.
Ante la detección de un nido o ejemplares, las autoridades recomiendan no acercarse y contactar con los servicios municipales o agentes medioambientales para su retirada profesional. También es posible reportar los avistamientos a través de aplicaciones como Invasapp o mediante plataformas de ciencia ciudadana. El portal www.AvispaAsiatica.org ofrece mapas actualizados y recursos informativos para la ciudadanía.
La Vespa orientalis avanza en Andalucía y amenaza la apicultura: claves para detectarla y combatirla
La Vespa orientalis, también conocida como avispón oriental, ha comenzado a expandirse en el sur de España, con presencia confirmada en Cádiz, Málaga, Sevilla, Jaén y, recientemente, Valencia. Aunque menos extendida que la avispa asiática (Vespa velutina), su comportamiento depredador sobre las abejas melíferas la convierte en una amenaza creciente para el sector apícola.
Esta especie invasora ataca colmenas para alimentar a sus larvas, roba polen y miel, y puede reducir drásticamente las poblaciones de abejas en pocos días, afectando gravemente la producción de miel y la supervivencia de las colonias.
Principales medidas de control:
-
Trampeo estacional: Trampas con cebo proteico o dulce en primavera (contra reinas) y en verano-otoño (contra obreras).
-
Trampas de piquera como la Koldo, situadas en la entrada de las colmenas, impiden la entrada de avispas sin afectar a las abejas.
-
Reducción del tamaño de la piquera mediante rejillas de 6 mm, para bloquear a las avispas adultas.
-
Alimentación estratégica de las abejas con tortas proteicas y energéticas, reforzando la defensa de la colmena.
-
Localización y destrucción de nidos, frecuentemente subterráneos o ocultos, con la ayuda de drones térmicos o perros detectores.

