Marchena ha abierto un debate público tras la Cabalgata de Reyes 2026. Más de 110 personas participaron dejando sus comentarios en el Facebook de Marchena Noticias, un espacio con un alcance que ronda las 30.000 personas, y el análisis de ese intercambio deja una conclusión nítida: la opinión popular se concentra en tres demandas repetidas —mejor criterio en lo que se lanza, más ambiente musical “de Reyes” y un refuerzo claro de la seguridad durante el recorrido. Los marcheneros han dejado interesantes propuestas de mejora conn un afán constructivo y de mejora de la gestión pública de la cabalgata.
El asunto que más se repite, con diferencia, es el de las fundas de móvil. Muchos vecinos las consideran un artículo desfasado, poco útil y generador de basura, y proponen cambiar ese gasto por lo tradicional: más caramelos, chuches y pequeños detalles infantiles que tengan sentido en cualquier hogar. Junto a esa crítica aparece otra idea recurrente: la sensación de “poca variedad” y, en algunos momentos, de lanzamientos escasos en determinadas carrozas, algo que varias familias describen como una cabalgata “tristona” en comparación con otros años.
Pero el debate no se queda en si “tiraron más o menos”: una parte relevante de los comentarios eleva el tono al hablar de seguridad. Varios testimonios mencionan “caramelazos” y golpes que habrían provocado lesiones, con referencias directas a heridas en la boca, necesidad de asistencia sanitaria y daños en ropa o pelo tras el impacto de productos que se rompieron al caer. En esa misma conversación vecinal se pide evitar el lanzamiento de objetos duros o inadecuados por peso o forma —libros, botes o frascos, elementos rígidos y otros artículos que, arrojados desde altura, pueden convertirse en un proyectil— y se reclama un criterio único y explícito sobre qué se puede tirar y cómo debe hacerse.
El segundo bloque de peticiones, muy repetido, apunta a la atmósfera. Se echa en falta la presencia de bandas del pueblo, pasacalles y música más vinculada al repertorio navideño. Algunos mensajes consideran que tanta charanga o determinados ritmos desdibujan el ambiente y lo acercan “al carnaval”, mientras otros salvan como lo mejor de la noche a los grupos que iban animando. En cualquier caso, el denominador común es claro: recuperar un sonido más reconocible y más marchenero.
El tercer eje tiene que ver con el ritmo del desfile. Hay quejas por distancias excesivas entre carrozas, parones prolongados y esperas que se hicieron pesadas para familias con niños, especialmente en puntos donde el paso se percibió tardío. También aparecen propuestas de reorganización: reducir interrupciones en pleno recorrido, replantear algunos momentos de bajada de los Reyes para no frenar tanto el cortejo y mejorar la continuidad para que el público no sienta “vacíos” entre tramos.
En paralelo, el debate deja un choque de enfoques que también se repite: por un lado, quienes defienden el esfuerzo económico y personal de quienes participan y piden empatía con “lo que cada bolsillo permite”; por otro, quienes sostienen que opinar no es atacar y que escuchar propuestas ayuda a mejorar una tradición muy sensible desde el accidente mortal de 2023, que muchos vecinos mencionan como un punto de inflexión en la forma de vivir la cabalgata.
Aun con las críticas, no faltan mensajes de reconocimiento: aplausos al trabajo artesanal de algunas carrozas, agradecimiento a voluntarios y organizadores y elogios a la actitud de los Reyes por mantener la alegría durante el recorrido. Pero el balance general de los comentarios deja una hoja de ruta concreta para 2027: menos artículos inútiles, más contenido infantil y tradicional, más música de bandas y, sobre todo, un control más estricto del tipo de objetos y la manera de lanzarlos para evitar “caramelazos”, golpes y situaciones de riesgo.


