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La Escuela de Saetas de Marchena protagoniza en Arcos una conferencia en su 40 aniversario

La parroquia de Santa Cruz de Arcos de la Frontera dirigida por el párroco marchenero Samuel Vega acogió ayer lunes una conferencia dedicada al origen y evolución del canto de la saeta de Marchena. El acto, celebrado dentro del programa anual de formación que organiza la parroquia en las semanas previas a la Semana Mayor, estuvo protagonizado por la Escuela de Saeta Señor de la Humildad de la localidad sevillana de Marchena.

La sesión se centró especialmente en la saeta marchenera, considerada por numerosos estudiosos como uno de los modelos más antiguos y completos de este cante devocional. La intervención combinó la explicación histórica con la interpretación en directo de distintos estilos, permitiendo al público conocer tanto la evolución musical como el significado religioso y popular de esta forma de oración cantada.

2026-03-08 CONFERENCIA-RECITAL, EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA SAETA

Durante la presentación se recordó que la Escuela de Saetas Señor de la Humildad fue fundada en 1986 en el seno de la Hermandad del Señor de la Humildad y Paciencia y desarrolla una labor continuada de investigación, conservación y transmisión de las antiguas saetas marcheneras, siendo considerada la primera escuela dedicada a la enseñanza sistemática de este cante en España.

Los ponentes destacaron la importancia histórica de Marchena dentro de la tradición saetera andaluza. La localidad sevillana ha sido conocida durante generaciones por la abundancia y singularidad de sus saetas, caracterizadas por la diversidad de estilos, su riqueza poética y musical y la originalidad de sus melodías. Estas composiciones se transmitieron durante siglos de forma oral, especialmente en ambientes populares vinculados a las faenas agrícolas, las tabernas o las reuniones de hermandad.

La conferencia recordó también que esa transmisión oral sufrió una notable decadencia a partir de mediados del siglo XX debido a factores como la emigración de los años cincuenta y el fallecimiento de antiguos saeteros en las décadas de 1970 y 1980. Este contexto motivó precisamente la creación de la escuela marchenera con el objetivo de preservar un legado que corría riesgo de desaparecer.

Durante el acto se explicó que la Semana Santa de Marchena conserva hasta diez estilos diferentes de saeta marchenera. Varios de ellos fueron interpretados a lo largo de la sesión, precedidos de una breve explicación sobre su origen y significado. Los versos, de carácter catequético, recorren distintos momentos de la Pasión de Cristo, convirtiendo la saeta en una forma popular de predicación y devoción.

La conferencia incluyó además un repaso a la trayectoria de la escuela en sus cerca de cuatro décadas de actividad. En este tiempo ha participado en numerosos actos culturales y religiosos dentro y fuera de España y ha recibido distintos reconocimientos, entre ellos el homenaje del Ateneo de Sevilla en 1995. Asimismo, en 1999 impulsó la publicación de un trabajo discográfico considerado el primer estudio histórico, literario y musical realizado en España sobre la saeta.

En el transcurso del encuentro también se puso de relieve la figura de Roberto Narváez Castillo, saetero y fundador de la escuela, que dirigió la institución durante casi cuarenta años y continúa vinculado a ella como director emérito. Narváez ha desarrollado una amplia trayectoria como investigador y conferenciante, además de ser autor de numerosas saetas que siguen cantándose en distintas localidades andaluzas.

La ponencia trazó un recorrido completo por la historia de la saeta desde sus orígenes hasta la actualidad, con Marchena como eje central. Se explicó que la saeta nació no como cante flamenco, sino como un recitado religioso usado por frailes franciscanos, dominicos y capuchinos entre los siglos XV y XVII para mover a la conversión de los fieles. Aquellas primeras “saetas penetrantes” eran coplas morales y espirituales, todavía no dirigidas a las imágenes de Semana Santa.

A partir de ahí, Roberto Narváez defendió que fue el propio pueblo quien empezó a transformar ese recitado en una oración cantada dirigida a sus titulares, dando lugar a la saeta de Semana Santa. En ese proceso, Marchena aparece como uno de los grandes focos originarios de este cante, hasta el punto de que varios estudiosos sitúan en la localidad sevillana el posible nacimiento de la saeta tal como hoy la entendemos. La explicación se apoyó en la fuerte tradición religiosa de Marchena, en la presencia histórica de numerosas órdenes religiosas y en la pervivencia allí de un repertorio excepcional.

La conferencia distinguió tres grandes grupos de saetas antiguas: las narrativas, que relatan la Pasión según los Evangelios; las explicativas, que describen escenas concretas de los pasos; y las afectivas, centradas en el sentimiento, el consuelo y la súplica. Sobre esa base se fueron interpretando varios estilos propios de Marchena, mostrando su evolución desde formas muy sobrias y cercanas al canto llano hasta modelos más melódicos y expresivos.

Entre los estilos citados destacaron las quintas y sextas del Cristo de San Pedro, consideradas por el ponente entre las saetas más antiguas que aún se conservan y cantan en España; la cuarta de Nuestro Padre Jesús Nazareno, vinculada a la narración ordenada de la Pasión; las cuartas del Dulce Nombre; la saeta de la Humildad y Paciencia; y las saetas de la Soledad, entre ellas la moledera, la cernicalera y la carcelera, nacidas del fervor popular y de circunstancias concretas del pueblo, como el paso de la Virgen junto a la antigua cárcel o el entorno del castillo.

Otro de los ejes de la intervención fue explicar cómo la saeta fue incorporando influencias musicales diversas. Narváez señaló raíces árabes, judías, moriscas, gregorianas y, ya a finales del siglo XIX y comienzos del XX, una influencia creciente del flamenco. Aun así, insistió en que el origen de la saeta no es flamenco, aunque con el tiempo surgieran formas aflamencadas y profesionales. En ese proceso aparecieron también las marcheneras vieja y nueva, estilos propios de Marchena que, aunque más cercanos a la sensibilidad flamenca, mantienen personalidad propia.

La ponencia tuvo también un tono de defensa patrimonial. Se recordó que muchas de estas saetas se transmitieron oralmente durante siglos en faenas del campo, tabernas, reuniones de hermandad y ambientes populares, y que esa cadena de transmisión empezó a romperse por la emigración, la desaparición de viejos saeteros y los cambios sociales del siglo XX. Esa pérdida fue precisamente la que llevó a la fundación en 1986 de la Escuela de Saetas Señor de la Humildad, creada para conservar, enseñar y divulgar este legado.

En ese contexto se repasó la trayectoria de la escuela durante casi cuarenta años, su labor por toda España, sus reconocimientos y el papel decisivo de Roberto Narváez Castillo como fundador, investigador, conferenciante y director emérito. El mensaje final fue claro: la saeta sigue siendo una oración popular viva, un diálogo entre el pueblo y lo sagrado, y Marchena conserva uno de los repertorios más ricos, antiguos y singulares de toda Andalucía.