Antonio Carrión abrió una noche presentada por Sara Arguijo, con Mayte Martín, Ezequiel Benítez, Paqui Ríos y Rubito Hijo al cante, antes de que Fuensanta La Moneta llevara el lenguaje del cuerpo al escenario de la histórica hacienda morisca.
La noche comenzó con una guitarra sola. Antonio Carrión abrió este sábado 11 de julio la LVII Reunión de Cante Jondo de La Puebla de Cazalla, celebrada en la Hacienda de La Fuenlonguilla después de más de una semana de exposiciones, cursos, conferencias, recitales y actividades populares. El maestro mairenero ocupó el escenario sin acompañamiento, dejando que las primeras notas prepararan el silencio y la escucha antes de que llegaran las voces.

No fue una apertura meramente protocolaria. La organización había querido reconocer sus cincuenta años de trayectoria y su estrecha vinculación con la Reunión, que dos días antes le había entregado el III Galardón Embajadores del encuentro. Carrión, acostumbrado durante décadas a sostener y comprender el cante desde la guitarra, recibió esta vez el espacio completo para mostrar el toque como una voz con discurso propio.
Después llegó el cante, distribuido en cuatro parejas artísticas que reunieron procedencias, sensibilidades y maneras distintas de enfrentarse al repertorio flamenco. Ezequiel Benítez estuvo acompañado por Paco León; Paqui Ríos encontró el respaldo de Domingo Rubichi; Mayte Martín compareció junto a José Gálvez; y Rubito Hijo defendió la representación morisca con la guitarra de Patrocinio Hijo. La periodista y gestora cultural Sara Arguijo condujo una gala construida alrededor de los tres pilares que históricamente definen este encuentro: el cante, el toque y el baile.
El cartel permitió escuchar cuatro formas de entender el flamenco. La elaboración y la sobriedad de Mayte Martín convivieron con el cante directo de Ezequiel Benítez, con la aspereza expresiva asociada a Paqui Ríos y con el conocimiento de los estilos tradicionales de Rubito Hijo. Más que buscar una única línea estética, la Reunión volvió a proponer un diálogo entre voces diferentes, unidas por la importancia concedida a la palabra, al compás y a la guitarra de acompañamiento.
La quietud del recital cedió después su espacio al movimiento de Fuensanta La Moneta. La bailaora granadina estuvo acompañada al cante por Sergio “El Colorao” y David “El Galli”, y a la guitarra por Rafael Rodríguez. Su intervención llevó al escenario la dimensión física del flamenco, esa conversación entre el cuerpo, el golpe del pie, la respiración del cante y la respuesta inmediata de las cuerdas. El balance difundido por el Ayuntamiento destacó precisamente la convivencia del cante, el toque y el baile en el espacio de La Fuenlonguilla.
Una noche que empezó muchos días antes
La gran gala fue el desenlace de una programación desarrollada desde el 3 de julio. Durante esos días, La Puebla acogió el XXII Curso Internacional de Flamenco, exposiciones, talleres infantiles, conciertos de flamenco-jazz y flamenco-rock, conferencias, rutas por la huella flamenca local y recitales repartidos por plazas y espacios culturales. También se celebró la XI Reunión de Cante Jondo en La Mezquitilla, dentro del Centro Penitenciario Sevilla II, prolongando la dimensión social y divulgativa del encuentro.
Así se entiende mejor lo ocurrido el sábado. La Reunión no funciona únicamente como una sucesión de actuaciones contratadas para una noche de verano. Durante varios días, el flamenco entra en las plazas, en los museos, en las aulas y en la conversación cotidiana del municipio. Cuando se encienden finalmente los farolillos de La Fuenlonguilla, el público no asiste solamente al final de un festival, sino a la culminación de un proceso colectivo.
La Hacienda Nuestra Señora del Carmen conserva además buena parte de la identidad visual y sensorial de esta cita: un escenario deliberadamente sobrio, el racimo tradicional de farolillos y la presencia de hierbas aromáticas sobre el suelo. Son elementos pensados para evitar que el decorado se imponga al artista y para recuperar algo del carácter íntimo de las antiguas reuniones de aficionados.
La primera Reunión se celebró en septiembre de 1967 por iniciativa de José Menese, Francisco Moreno Galván y un grupo de aficionados locales. Desde entonces, el encuentro ha convertido a La Puebla de Cazalla en uno de los lugares fundamentales del mapa flamenco andaluz y ha sido reconocido como Acontecimiento de Interés Turístico de Andalucía. Su razón de ser continúa siendo la misma: presentar el flamenco con dignidad, sin ornamentos innecesarios y dejando que cante, toque y baile ocupen el centro.
La edición número 57 volvió a sostener esa herencia. Una guitarra abrió la noche, cuatro voces recorrieron distintas maneras de decir el cante y el baile terminó de ocupar el escenario. En La Fuenlonguilla, el flamenco volvió a ser algo más que un espectáculo: fue memoria local, conversación entre generaciones y una forma de reconocerse como pueblo.

