Icono del sitio Marchena Noticias. Marchena Secreta. Marchena Turismo. El tiempo en Marchena. Sucesos Marchena. Turismo en Marhena. Marchena Noticias

La nevada del 54: el “invierno imposible” que blanqueó Sevilla y también la Campiña

Entre el 2 y el 4 de febrero de 1954, una ola de frío extraordinaria dejó nieve cuajada y copiosa en puntos muy bajos del sur de España, incluida la provincia de Sevilla, con imágenes que aún hoy parecen improbables.

En Marchena, la memoria popular sitúa el episodio en la noche del 4 de febrero, con estampas que tiñeron de un tupido manto blanco todo el paisaje. En Sevilla capital, la nevada más recordada del siglo XX se concentró en torno al 2 de febrero y llegó a dejar espesores llamativos para una ciudad a pocos metros sobre el nivel del mar.

La clave de 1954 no fue solo el frío: fue la coincidencia, poco habitual en Andalucía occidental, de una masa de aire muy frío asentada sobre la Península y la aparición de una situación que aportó humedad y precipitación en el momento justo. Explicado de forma sencilla: primero llegó el congelador, y después llegó la nube.

Los análisis meteorológicos divulgativos sobre aquella efeméride describen un patrón típico de “episodio raro”: una entrada fría que se instala, y después una baja o borrasca en el entorno del Golfo de Cádiz que canaliza humedad hacia Andalucía. Si la precipitación entra de noche o de madrugada, cuando la temperatura cae más, el “milagro” de la nieve a cota casi cero se vuelve posible.

Eso explica por qué nevó en zonas tan bajas del sur: no bastaba con que hiciera frío; hacía falta que, con ese frío ya instalado, entrara precipitación. Y esa combinación no es la norma en Sevilla: muchos de los episodios más fríos llegan con estabilidad (cielos despejados) y, por tanto, sin lluvia que pueda transformarse en nieve.

No se ha repetido por dos motivos que se refuerzan entre sí. El primero es meteorológico y estadístico: el encaje de piezas necesario para que nieve cuajando en Sevilla capital o en la Campiña —frío intenso a baja cota + humedad + precipitación a la hora adecuada— es infrecuente de por sí.

El segundo es climático: hoy es más difícil alcanzar, sostener y extender ese “suelo frío” durante el tiempo suficiente como para que la lluvia pase a nieve en cotas tan bajas. La tendencia observada en España desde mediados del siglo XX es de calentamiento, y ese aumento de temperatura media reduce la frecuencia de situaciones marginales para nieve en llanura, especialmente en el sur. Además, los trabajos de divulgación climática sobre nieve en España señalan un descenso general de la duración del manto nivoso en las últimas décadas, coherente con inviernos más templados y con más precipitación cayendo como lluvia en lugar de nieve.