La parroquia de San Juan Bautista de Marchena acogió en la tarde de ayer, viernes 29 de noviembre de 2025, la bendición del nuevo altar de la Divina Pastora, una estructura de carácter no permanente que ha contado con la autorización de los servicios de Patrimonio de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, al tratarse de un templo medieval protegido.
Con esta intervención, la Asociación de la Divina Pastora recupera para la parroquia de San Juan un espacio estable de culto para su titular. La devoción pastoreña tuvo históricamente su propio altar y camarín en este mismo templo, aunque dicho conjunto desapareció en algún momento del pasado al considerarse entonces de escaso valor artístico. La actual imagen de la Divina Pastora, hoy entronizada en el nuevo altar, procede del antiguo convento de capuchinos de Marchena, donde se originó esta devoción.
El altar presenta una composición de dos cuerpos dispuestos sobre una mesa, desarrollados en un lenguaje visual neobarroco e inspirado en la pintura mural religiosa del siglo XX. La estructura responde a un esquema iconográfico claro, de lectura ascendente y simétrica, que pretende resaltar tanto la dimensión devocional como el valor artístico del conjunto. En el cuerpo superior se sitúa la imagen de la Santísima Virgen en su advocación de Divina Pastora, entronizada en posición central y elevada.
En torno a la titular se despliegan las orlas ornamentales y motivos pictóricos realizados por el asociado Alberto Vega. A los pies de la Virgen se ha dispuesto una hornacina con la imagen del Buen Pastor Soberano, sobre un fondo pintado con paisajes bucólicos que evocan prados, árboles y cielos abiertos, reforzando la simbología del cuidado y la guía divina. El cuerpo superior se enriquece además con una serie de orlas vegetales y motivos decorativos neobarrocos, dentro de las cuales se inscriben las letanías de la Divina Pastora, distribuidas de forma equilibrada en todo el perímetro.

El cuerpo inferior reúne varias tablas individuales, cada una con su propia orla pictórica y moldura dorada, en las que se representan distintos pasajes de la vida de la Virgen. Estas escenas se han tratado con un enfoque simbólico y ornamental, jugando con claros y oscuros y patinados que subrayan el carácter devocional del conjunto.
Para la realización del altar se ha optado por técnicas mixtas y materiales duraderos. Las pinturas se han ejecutado al óleo sobre tablas previamente estucadas, lo que aporta profundidad cromática y riqueza de matices, mientras que la decoración incorpora aplicaciones de oro acrílico en molduras y detalles ornamentales, ofreciendo luminosidad sin recurrir al pan de oro tradicional. Como acabado final se ha empleado un barniz satinado que protege la superficie y proporciona un brillo moderado, acorde con el carácter solemne de la obra.
El proyecto ha contado con la participación de varias empresas y familias de la localidad. La firma Casa Isabelita ha realizado las molduras de Ayous con pasta de madera, tallado y pan de oro bruñido y envejecido, así como las estructuras que enmarcan los módulos del altar y las colgaduras en terciopelo rojo. Talleres Hidalgo e Hijos se ha encargado de la estructura de hierro que sostiene los cuerpos del altar, mientras que la carpintería Hermanos de los Reyes ha elaborado la madera estructural. La empresa Arrazgo ha instalado la nueva iluminación que realza el conjunto.
En el apartado textil, Ana Pérez Fraile ha confeccionado el nuevo terno para la imagen del Buen Pastor y ha realizado diversos arreglos sobre la seña corporativa de la asociación. La familia Luna Domínguez ha donado el nuevo mantel del altar; Manuel López Conejero ha creado la nueva mesa de altar en DMF de pino, enmarcada en madera de pino radiata y barnizada en tono caoba, sufragada por miembros de la junta de gobierno y otros donantes anónimos; la familia Olmedo Conejero ha aportado el mantel de la nueva mesa, y Juan Verdugo Ochavo ha colaborado en la colocación de estructuras altas y otros trabajos auxiliares.
La bendición del nuevo altar supone, en palabras de los responsables de la asociación, un paso importante en la recuperación de la presencia de la Divina Pastora en su sede histórica de San Juan y un ejemplo de cómo compatibilizar la protección del patrimonio medieval del templo con la actualización de sus espacios de culto mediante estructuras reversibles y respetuosas con el edificio original.

