Las hermandades de la Santa Caridad de Sevilla y Marchena se congregaron en la tarde del martes 23 de septiembre en la Catedral de Sevilla, con motivo del ‘Año de la Esperanza’, para alcanzar la indulgencia plenaria. Tras una peregrinación desde el Hospital de la Santa Caridad, los acogidos, voluntarios, trabajadores, benefactores y miembros de ambas corporaciones participaron en la celebración de la Eucaristía, presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses.
«Este día nos invita a dar gracias al Señor por vuestra historia fecunda, a contemplar el testimonio de vuestros mayores, a renovar el compromiso presente y a proyectar el futuro con esperanza», afirmó el prelado hispalense durante su homilía.
El arzobispo recordó la misión desarrollada por la Hermandad durante casi cinco siglos en la capital andaluza: «Ha hecho vida en Sevilla la misión de Cristo y de su Iglesia: anunciar, liberar, sanar, consolar». Subrayó, además, que «la Hermandad de la Santa Caridad ha cantado las misericordias de Dios a través del tiempo con obras concretas, y ha hecho visible su fidelidad a lo largo de generaciones de hermanos».
En este sentido, monseñor Saiz Meneses destacó que «el amor de Dios se constituye en fuente de esperanza» y reconoció la labor cotidiana de los voluntarios y hermanos de la institución: «Vosotros lo experimentáis cada vez que servís a un enfermo, cada vez que acompañáis a un moribundo, cada vez que socorréis a un pobre».
El prelado animó a los miembros de la Hermandad a ser creativos en su acción social y pastoral: «Hoy nos enfrentamos a nuevas pobrezas. Vuestra Hermandad está llamada a ser fiel a su tradición, pero también a innovar. Que vuestra iglesia y vuestro hospital sigan siendo signo de misericordia, pero que también vuestra acción pastoral y social responda a los desafíos de este tiempo».
El legado de Miguel de Mañara
En su intervención, el arzobispo recordó la figura de Miguel de Mañara, a quien definió como «faro de misericordia en Sevilla». «Su ingreso en la hermandad en 1662 supuso un impulso decisivo. Su conversión, fruto de la gracia de Dios, le llevó a poner su vida y sus bienes al servicio de la Caridad», señaló.
Finalmente, instó a encomendarse a quien está en proceso de canonización: «Pidamos también a don Miguel Mañara, cuyo ejemplo sigue vivo, que os inspire a vivir la caridad con radicalidad evangélica».


