Los vocales de Caridad de las hermandades de Marchena, acompañados por distintos voluntarios, han vuelto a instalar este sábado una mesa solidaria en la calle San Pedro para recoger donativos destinados a las personas damnificadas por los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio.
La iniciativa, coordinada por el Consejo General de Hermandades y Cofradías de la villa de Marchena, prolonga una campaña en la que vienen participando diferentes corporaciones religiosas de la localidad. Durante la mañana, los voluntarios han atendido a los vecinos que se han acercado para realizar sus aportaciones y conocer el destino de la ayuda.
Para quienes no puedan acudir personalmente a la mesa instalada en la calle San Pedro, el Consejo mantiene habilitada una cuenta bancaria para recibir donativos mediante transferencia:
IBAN: ES43 0049 0620 7222 1128 2903
Titular: Consejo de Hermandades de Marchena
Entidad: Banco Santander
Concepto: Terremoto Venezuela
El Consejo ha insistido en que cualquier colaboración, con independencia de su cuantía, puede contribuir a sostener la atención humanitaria y la recuperación de las familias afectadas.
Una emergencia con miles de víctimas y desplazados
La campaña marchenera responde a la grave catástrofe provocada por los dos terremotos que golpearon el centro-norte de Venezuela el 24 de junio. Los primeros informes internacionales situaron sus magnitudes en torno a 7,2 y 7,5, registrados con apenas unos segundos de diferencia.
Según el balance comunicado por las autoridades venezolanas el 14 de julio, el número de fallecidos había ascendido a 4.734, mientras que 16.740 personas resultaron heridas y cerca de 18.000 continuaban sin vivienda. Las cifras siguen sujetas a revisión conforme avanzan las tareas de identificación, rescate y evaluación de daños.
La ONU ha advertido además de que millones de personas se han visto afectadas directa o indirectamente y de que la reconstrucción exigirá una respuesta prolongada. Los daños alcanzan viviendas, hospitales, redes de agua, comunicaciones y otros servicios esenciales.
Las necesidades más inmediatas se concentran en alojamiento de emergencia, asistencia sanitaria, suministro de agua potable, alimentos, productos de primera necesidad y apoyo psicológico para una población que continúa expuesta a las réplicas y al miedo de nuevos movimientos sísmicos.

