La iglesia del antiguo convento de San Pedro Mártir, conocida popularmente como Santo Domingo, alberga en su capilla mayor uno de los conjuntos decorativos más singulares del patrimonio histórico de Marchena, actualmente amenazado por el deterioro y la falta de restauración integral.
La asociación para la defensa del patrimonio histórico Ben Baso ha alertado públicamente sobre el estado de deterioro que presentan las pinturas murales de la capilla mayor de la iglesia del antiguo convento de San Pedro Mártir, conocido como Santo Domingo, uno de los espacios artísticos más relevantes del patrimonio histórico de Marchena.
La entidad patrimonialista ha difundido la situación a través de sus redes sociales, advirtiendo del riesgo que corre este conjunto decorativo si no se acomete una restauración integral que garantice su conservación.

El presbiterio del templo, situado al fondo de la iglesia y separado de la nave por un gran arco toral, fue durante siglos el panteón de los duques de Arcos, pertenecientes a la casa de los Ponce de León. Este espacio se levantó en el siglo XVI dentro de la fábrica gótica tardía del edificio y se cubre con una bóveda de crucería estrellada de notable valor artístico.
En la primera mitad del siglo XVII, los plementos de esta bóveda fueron decorados con pinturas murales y dorados que transformaron el aspecto original del espacio. Entre los nervios de la bóveda se representaron ángeles músicos, creando una escenografía celestial que enriquecía visualmente el altar mayor y que introducía un programa decorativo de gusto plenamente barroco dentro de la arquitectura gótica del templo.
Sin embargo, la conservación de este conjunto comenzó a verse gravemente afectada a principios del siglo XX. Fuertes lluvias provocaron filtraciones en la cubierta del edificio, lo que dañó la estructura de la bóveda y aceleró el deterioro de las pinturas. Con el paso del tiempo parte de la policromía se ha perdido y el dorado original se ha apagado, hasta el punto de que en algunas zonas las figuras resultan hoy apenas perceptibles.
Ante esta situación, las hermandades del Rosario y del Cristo de San Pedro promovieron en su momento la restauración del tejado para frenar el avance de las filtraciones. Años después, nuevas lluvias obligaron a intervenir de nuevo en la cubierta del templo y se instaló una red protectora para evitar posibles desprendimientos de la bóveda.
Actualmente la Hermandad del Cristo de San Pedro continúa realizando labores de mantenimiento para conservar el templo en las mejores condiciones posibles. No obstante, la falta de una intervención de restauración integral y de apoyo institucional mantiene en riesgo este valioso conjunto de pinturas murales, considerado uno de los testimonios artísticos más singulares del antiguo convento dominico y del patrimonio histórico de Marchena.

