Los obradores de los conventos de Santa María y San Andrés de Marchena vuelven a estar presentes este año en la tradicional Exposición y Venta de Dulces de Conventos de Clausura del Real Alcázar de Sevilla, una de las citas más esperadas del Puente de la Inmaculada en la capital hispalense.
La muestra se celebra en el Palacio Gótico del Alcázar y reúne a una veintena de comunidades religiosas de toda la Archidiócesis, que ofrecen cientos de variedades de repostería elaborada de forma artesanal. Entre ellas, las religiosas de Marchena aportan algunas de las especialidades más reconocidas de la Campiña sevillana: yemas, polvorones, roscos, empanadillas dulces y surtidos navideños que cada año agotan existencias.

Para los conventos de Santa María y San Andrés, esta feria supone un apoyo económico fundamental, ya que los ingresos obtenidos con la venta de dulces repercuten directamente en el sostenimiento de la vida comunitaria y en el mantenimiento de los edificios históricos que habitan. Cada caja que se vende no es solo un capricho navideño, sino una forma de colaborar con la continuidad de la vida contemplativa y con la preservación del patrimonio religioso de Marchena.

