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Los temporales dejan en el campo parcelas saturadas, accesos impracticables y trabajos paralizados

Las lluvias persistentes de las últimas semanas están alterando de forma directa el calendario agrario en la provincia de Sevilla: en amplias zonas de la Campiña, La Vega y la Marisma hay parcelas encharcadas donde no se puede entrar con maquinaria, se están retrasando abonados clave en cereales y se acumulan daños en hortícolas e infraestructuras de riego. A la vez, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir mantiene el seguimiento por crecidas, con el río Corbones señalado en nivel rojo durante las últimas semanas.

Foto: Nano Drone. Video: Julio Vega.  

El último parte agrario provincial difundido por ASAJA-Sevilla (con datos del informe semanal de la Consejería) indica que en los cereales de invierno, el cultivo se mueve entre desarrollo de hojas y encañado, pero en la Marisma (Lebrija, El Cuervo y Las Cabezas) se describen trigos nacidos y amarilleando por falta de abono, con zonas “totalmente inundadas” que “no se salvarán”. El problema, remarca el mismo informe, es operativo: la persistencia de las lluvias está impidiendo acceder a las parcelas para aplicar los abonos nitrogenados de cobertera que deberían estar entrando ahora para sostener el crecimiento.

Ese atasco de labores se repite en suelos bajos o con drenaje deficiente, donde el parte habla de terrenos “saturados de agua” y síntomas de asfixia radicular. En la práctica, esto paraliza tareas típicas de estas fechas como abonados, tratamientos y, en muchas explotaciones, controles de hierba con pases mecánicos o fitosanitarios, porque sin piso firme no se puede entrar sin compactar o quedarse atrapado.

En hortícolas al aire libre, el temporal está dejando ya fotos de pérdida potencial completa. En la vega de Coria y Gelves se citan parcelas inundadas con remolacha de mesa de 4 a 8 cm de altura y se advierte de que “es probable que el cultivo se pierda por completo”. También se describen zanahorias anegadas en La Vega y daños en líneas de aspersión por viento; y en la Marisma de Lebrija, nuevas bolsas de inundación en parcelas. En cultivo protegido, el foco se traslada a Los Palacios: se habla de invernaderos con inundaciones y de calabacín especialmente afectado por exceso de humedad, con arranques en numerosas fincas.

Los cítricos, por su parte, siguen en recolección “con intermitencia”, perdiendo días por lluvia y con accesos complicados, hasta el punto de que se está entrando a coger “aún con lluvias” por la demanda. El mismo parte señala fincas inundadas próximas a ríos y arroyos y caída de fruta por episodios de lluvia y viento. En olivar, la campaña de almazara se da “prácticamente finalizada”, pero los temporales habrían tirado al suelo parte de la aceituna que quedaba por recoger.

El impacto empieza a reflejarse también en el frente asegurador. Agroseguro y varias informaciones sectoriales sitúan a Andalucía como el principal foco de siniestros del “tren de borrascas”, con incidencia destacada en Vega y Campiña de Sevilla (hortícolas, herbáceos y olivar, entre otros), y con cifras provisionales de daños e indemnizaciones en escalada conforme siguen entrando partes.

Zonas más afectadas dentro de Sevilla: Marisma y Vega, y todo lo pegado a cauces. Con los datos disponibles, el mayor bloqueo de entrada a campo y la inundación de parcelas se concentra en la Marisma (Lebrija–El Cuervo–Las Cabezas) y en La Vega (Coria–Gelves, y otras áreas hortícolas), además del entorno de Los Palacios en cultivos bajo plástico. El patrón se repite: suelos bajos, drenaje insuficiente y fincas cercanas a ríos y arroyos.

En el plano hidrológico, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ha venido informando esta semana de que el río Corbones continuaba en nivel rojo en la provincia de Sevilla, con expectativa de que la tendencia pudiera cambiar a lo largo del día conforme remitieran las lluvias. En cuanto al “momento de mayor crecida” conocido públicamente en estos días, se recogió que el Corbones llegó a alcanzar 3,55 metros de lámina de agua en un control a su paso por La Puebla de Cazalla la pasada semana en su punto mas alto.  

A 12 de febrero, en Sevilla el verdeo (aceituna de mesa) ya está, en la práctica, cerrado en campo: la recolección fuerte se hace en otoño y lo que queda a estas alturas suele ser repaso puntual o incidencias de fincas concretas. Ahora el “movimiento” de la aceituna de mesa está sobre todo en entamadoras y envasadoras (fermentación, clasificado, salidas a mercado y existencias), que es justo lo que refleja el último avance oficial del Ministerio con datos de campaña 2025/26 “situación a 11 de febrero”.

En cambio, lo que sí está muy condicionado por los temporales es la aceituna negra para almazara (la recogida de la aceituna destinada a aceite, que en muchas zonas se apura hasta enero/febrero). El parte provincial de ASAJA-Sevilla (periodo 2–8 de febrero, publicado esta semana) deja una frase clave: “la recolección de la aceituna de almazara se encuentra prácticamente finalizada”, pero añade que los temporales han tirado al suelo mucha de la aceituna que quedaba pendiente. Es decir: quedaba “cola” de campaña y el temporal la ha rematado en parte por caída del fruto y por dificultades para entrar.

Además, organizaciones agrarias han advertido estos días de un golpe fuerte en el olivar sevillano: se habla de una pérdida estimada del 35%–40% de la aceituna por caída del fruto y exceso de agua y de 10.000–12.000 hectáreas completamente anegadas, lo que explica por qué en muchas fincas no se puede trabajar con normalidad (barro, accesos cortados, suelos saturados).