El Auditorio Municipal vivió una noche histórica para el deporte local con momentos de emoción, humor, acrobacias y reconocimientos que nacieron directamente de la ciudadanía
Hacía ocho años que Marchena no celebraba su Gala del Deporte. Ocho años en los que la pandemia, las circunstancias y el tiempo fueron aparcando un evento que muchos reclamaban. Este sábado, el Auditorio Municipal recuperó esa cita con una edición que no solo rescató la tradición sino que la reinventó: por primera vez en la historia de la gala, fueron los propios vecinos y vecinas quienes propusieron a los candidatos, votaron a los ganadores y construyeron, con sus clics y su participación, una noche que desde el principio perteneció al pueblo.
Así lo quiso la concejala delegada de Deportes, Asociaciones, Colectivos y Nuevas Tecnologías, Julia Begoña Iriarte, artífice de un proyecto que llevaba dos años gestándose y que este sábado encontró por fin su noche. «Llevamos trabajando en este día cerca de dos años y por fin ha llegado el momento», reconoció desde el escenario al inaugurar oficialmente el acto.

Una apertura entre el arte y la risa
La gala arrancó con dos registros bien distintos que marcaron el tono de la velada. Primero fue el turno de Carlos Cañada, que dejó al público sin palabras con una actuación de danza aérea de notable factura. Después llegó el humor directo y sin filtros del cómico Antonio Caña, que calentó el auditorio con un monólogo sobre el deporte, los gimnasios y las depilaciones masculinas que arrancó carcajadas continuas durante más de veinte minutos.
Caña, que reconoció haber confundido la «gala del deporte» con una «cena de gala» y haber llegado con el estómago preparado, desarrolló entre risas una reflexión más o menos filosófica sobre la forma física humana, el reggaetón como fenómeno social y los padecimientos de quienes se atreven con la cera caliente por primera vez. «Lo que menos necesitamos es que venga alguien a restarnos las ganas de reír y de pasarlo bien», concluyó antes de ceder el escenario a las presentadoras.
La conducción de la gala corrió a cargo de Elizabeth Luque y Sara Rojas, dos marcheneras que alternaron la presentación de los premios con breves reflexiones personales sobre el deporte en sus propias vidas, aportando cercanía y naturalidad a una noche que no buscaba artificios.
Once premios, once historias
La gala entregó reconocimientos en once categorías. En todas ellas, tres finalistas elegidos por la ciudadanía competían por un galardón que también fue decidido por votación popular, en un proceso que el Ayuntamiento calificó de «abierto, transparente y accesible a todos».
Empresa colaboradora con el deporte fue para JK Fitness, empresa de servicios deportivos que colabora en numerosas actividades públicas y privadas del municipio. Su responsable, Juan Carlos Palboa, agradeció el reconocimiento al Ayuntamiento y a los técnicos del área de deportes con los que habitualmente trabaja.
El premio al Colectivo más colaborador vivió uno de los momentos más curiosos de la noche. El trofeo correspondía al Club Maratón Marchena, pero por una confusión en el escenario lo recogió inicialmente un representante de otra candidatura nominada. El error fue corregido con deportividad y buen humor, y César Luna subió finalmente al escenario para recoger un galardón que reconoce a una entidad que organiza cada año la media maratón Marchena-Paradas, entre otras actividades. «Colaborar ha sido siempre una forma de entender el deporte», señaló Luna en su discurso.
El Mejor evento deportivo recayó en la Media Maratón Marchena-Paradas, que este año cumplió su 26ª edición con cerca de 500 corredores llegados de toda España. Francisco Javier Flores recogió el premio y compartió el mérito con todos los colaboradores, patrocinadores, voluntarios y participantes que han hecho posible mantener viva la prueba durante más de un cuarto de siglo. «Sin su esfuerzo, dedicación y compromiso esto no hubiera sido posible», afirmó.
El Mejor club deportivo fue para el Sotoama Karate, una entidad con más de 35 años de trayectoria, más de 150 alumnos en activo y una docena de campeones de España en su palmarés. Su representante, Manuel Serralvo, llegó al acto con los deberes hechos: venía de competir ese mismo día en Antequera y se trajo consigo 17 medallas para Marchena. «Los pueblos y las ciudades se miden por el nivel del deporte y Marchena tiene muy buena salud», aseguró desde el micrófono antes de dedicar el premio a su mujer Eva, que aguanta desde hace años unos horarios que, reconoció entre risas, «todavía no le cuadran del todo».
La categoría de Deportista promesa o revelación fue la más emotiva de la primera mitad de la gala. La ganadora, María Díaz, tiene nueve años, compite en atletismo de fondo, logró un tercer puesto en el Cross de Itálica y es campeona provincial al aire libre. Subió al escenario visiblemente nerviosa, apenas pudo hablar, y cuando las presentadoras le preguntaron qué era lo que más le gustaba de su deporte, respondió con una sola palabra: «Correr». El auditorio le devolvió un aplauso largo y cariñoso.
Mejor entrenadora fue Paula Hierro, técnico de formación en categoría femenina en la escuela de fútbol base, que recogió el galardón con unas palabras breves pero cargadas de sentido: «Esto va dedicado a mis padres, que están en el cielo.» Apenas añadió nada más. No hacía falta.
El premio a los Valores deportivos recayó en Agustina Galán, definida en la propia gala como «un auténtico terremoto del deporte de Marchena, capaz de mover montañas con su implicación y su entusiasmo.» Galán subió al escenario acompañada, compartió el micrófono con naturalidad y emoción, y le dijo al público lo que muchos esperaban escuchar: «Os quiero. Este premio no es solo mío, sino de todos nosotros porque somos los que hacemos el deporte en Marchena.»
La Trayectoria deportiva fue para María Teresa Siles, pescadora deportiva con 36 años de carrera, 13 mundiales a sus espaldas y una medalla de campeona del mundo individual y por equipos en 2010. En su discurso dedicó el galardón a la persona que, dijo, más ha trabajado su trayectoria deportiva: su padre Antonio, presente en la sala. «Papá, este premio es tuyo», le dijo desde el escenario, en uno de los momentos más aplaudidos de la noche.
El Premio honorífico fue, sin duda, el de mayor carga emocional de toda la velada. Lo recibió Rafael López Ordóñez, triatleta marchenero, campeón del mundo de Dual Long, campeón de Europa de Iron Man y única persona en silla de ruedas que ha completado diez pruebas Iron Man en todo el mundo. López Ordóñez agradeció el reconocimiento a su pueblo y a su familia, pero reservó el momento más impactante de su discurso para el final: anunció que su último gran reto no había sido una competición, sino vencer un cáncer de colon con metástasis hepática. «Y ya me lo he cargado», dijo, con la serenidad de quien sabe lo que es cruzar líneas de meta imposibles. El auditorio respondió con una ovación que tardó en apagarse.
El Mejor deportista masculino fue Said El Buchiquín, atleta de medio fondo y fondo, bronce en el Campeonato de Andalucía al aire libre y cuarto en el campeonato de campo a través. En su discurso tuvo palabras de reconocimiento para los deportistas veteranos que abrieron el camino «cuando el deporte no se llevaba como se lleva hoy» y animó a las promesas a seguir creciendo «como deportistas, pero sobre todo como personas.»
El último premio de la noche, el de Mejor deportista femenina, fue también el más esperado. La ganadora, Pilar de Guindos, es maratoniana en categoría máster y la primera atleta marchenera en bajar de las tres horas y treinta minutos en maratón. Leyó su discurso con el micrófono en mano y la voz emocionada, y pronunció una frase que resonó en el auditorio: «El esfuerzo no es sufrimiento, es crecimiento.» Dedicó el premio a su entrenador, que también es su marido: «Antonio, cariño, gracias por guiar mis entrenamientos, aguantar mis madrugones y compartir esta bendita locura conmigo. Hoy esto es de los dos.»
El espectáculo de Pirámidos
Entre premios, la gala reservó un espacio para la actuación más espectacular de la noche: una exhibición del club de gimnasia acrobática Pirámidos, de Sevilla, con 36 gimnastas de entre 9 y 20 años que interpretaron una secuencia acrobática sobre temas de Queen, desde Bohemian Rhapsody hasta We Are the Champions, pasando por I Want to Break Free y Radio Ga Ga. La actuación combinó equilibrios, pirámides humanas, contorsiones y figuras aéreas de notable dificultad técnica, y cerró con una ovación generalizada que obligó a pedir un segundo aplauso desde el escenario.
La alcaldesa cierra con inversiones y un anuncio
La alcaldesa de Marchena, María del Mar Romero Aguilar, cerró el acto con un discurso que repasó las inversiones municipales en deporte realizadas durante los últimos once años de gobierno: la renovación del campo de fútbol de Miguelete y del campo Mariano Pulido, la transformación de las pistas de atletismo de hormigón en tartán, el parque de calistenia, la instalación de sombra en la grada de Miguelete y la conexión con la galería cubierta. También tuvo palabras para la oposición municipal, a la que agradeció públicamente votar a favor de las propuestas del equipo de gobierno en materia deportiva.
Y reservó para el final el anuncio más práctico de la velada, recibido con aplauso: «Ya estamos arreglando el techo del pabellón. Va por ustedes.»
La gala concluyó con la interpretación de los himnos de Andalucía y España y una fotografía de familia en el escenario con todos los premiados y autoridades.
