Ayer, viernes 19 de septiembre, Marchena volvió a salir a la calle con un dato que ya forma parte de su memoria cívica: la Plataforma Marchena por la Paz ha alcanzado las 150 concentraciones desde el inicio de sus vigilias por Gaza.
La cifra, enmarca un movimiento sostenido que, anoche, tomó de nuevo la calle San Pedro a las 20:00 y caminó hasta el Olivo de la Paz en el Parque del Príncipe, donde se cerró con lecturas y música.
La marcha —acompañada del ritmo de batucada — dejó un tono sobrio y continuista: pancartas y un cierre artístico con la música del cantautor Francisco Narváez y el grupo Vericuetos y poemas recitados por vecinos de Marchena.

El itinerario repitió la geografía simbólica que Marchena por la Paz ha ido tejiendo en estos meses: salir de la calle San Pedro, cruzar la calle Rojas Marcos y unirse junto al olivo —convertido en tribuna cívica— para reclamar alto el fuego, protección de la población civil y entrada de ayuda humanitaria sin trabas.
150 concentraciones suponen casi dos años de persistencia: decenas de tardes a la intemperie, carteles repetidos y voces nuevas, una exposición al aire libre en mayo y, anoche, una nueva hilada de poemas y canciones. El hito de las 150 quedó recogido por los colectivos locales y plataformas andaluzas de solidaridad.
El Olivo de la Paz de Marchena es un olivo centenario instalado como símbolo cívico y permanente de paz, solidaridad y memoria de las víctimas de la guerra en los Jardines de la Avenida (Av. Maestro Santos Ruano). La plataforma Marchena por la Paz lo inauguró el jueves 30 de enero de 2025 (Día Escolar de la Paz) a las 18:00, en un acto público convocado para ese fin.
Gaza, ciudad cercada y hambruna certificada
Anoche Gaza City parecía respirar a golpes: barrios enteros —Sheikh Radwan, Tel Al-Hawa— bajo órdenes de evacuación, columnas de gente y un frente militar que se estrecha sobre el corazón urbano.
Israel ha abierto la fase más intensa sobre Ciudad de Gaza, con maniobras de la División 162 (y otras) dentro de barrios como Sheikh Radwan y Tel al-Hawa, combinando carros, UAV armados y ataques aéreos contra lo que califica de infraestructura de Hamás. La operación ha venido precedida de octavillas y órdenes de evacuación hacia el sur (vía litoral) y de demoliciones de torres que han vaciado manzanas enteras; las telecomunicaciones sufrieron cortes intermitentes durante el avance.
El último parte de Naciones Unidas, a 17 de septiembre, fija el saldo desde el 7 de octubre de 2023 en 65.062 palestinos muertos y 165.697 heridos; solo entre el 10 y el 17 de septiembre se añadieron 416 fallecidos. La cifra no es una metáfora: es el censo de una devastación sostenida.
Entre el 10 y el 17 de septiembre, el MoH de Gaza contabilizó 416 muertos y 2.194 heridos, elevando el acumulado desde el 7-O a 65.062 fallecidos y 165.697 heridos. Once instalaciones de UNRWA usadas como refugio en Gaza ciudad resultaron dañadas en cinco días. Decenas de miles han huido de la capital; aún centenares de miles permanecen atrapados.
El asedio se mide también en huidas. Reuters describe decenas de miles de desplazados más desde inicios de mes, carreteras que se abren y se cierran a golpe de octavillas, y familias que no pueden pagar un coche hacia el sur.
Tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 (1.200 muertos en Israel y 251 secuestrados) hoy quedan 48 rehenes en Gaza y se cree con vida a unos 20. En paralelo, continúan los combates y los derribos selectivos.
El Comité de Revisión de Hambruna (IPC-FRC) confirmó el 22 de agosto la hambruna (Fase 5 IPC) en el gobernorado de Gaza y proyectó su extensión al centro y al sur. La OMS contabiliza 361 muertes por malnutrición (130 niños) a 5 de septiembre y advierte de un sistema sanitario exhausto. No es una amenaza: es presente.
La infraestructura humanitaria tampoco es invulnerable. En su último parte, UNRWA reporta instalaciones dañadas en Gaza ciudad y personal herido bajo fuego cercano; su red —escuelas, clínicas, refugios— funciona por inercias y parches.
La pregunta dura: ¿“van a echar” a los palestinos de Gaza?
A 20 de septiembre de 2025 no existe una decisión internacional aceptada ni un marco legal que avale expulsar a la población de Gaza fuera de la Franja. De hecho, el artículo 49 de la IV Convención de Ginebra prohíbe las transferencias forzosas y deportaciones de población protegida desde territorio ocupado, y la Corte Internacional de Justicia mantiene medidas cautelares que obligan a garantizar ayuda y a detener la ofensiva en Rafah (24/05/2024), además de prevenir actos de genocidio
El dique político más visible es Egipto, que ha reiterado que el desplazamiento masivo hacia el Sinaí es una “línea roja”. La Unión Europea ha subrayado que Gaza es parte integral de un futuro Estado palestino y que los gazatíes deben poder regresar a sus hogares; el Reino Unido ha dicho que “se opondrá a cualquier esfuerzo” por desplazar a la población. Conclusión: no hay vía diplomática abierta para una expulsión transfronteriza “formal”; el riesgo real es la expulsión de facto por colapso, empujando a reubicaciones internas sucesivas en un territorio cada vez menos habitable

