La sala del Servicio de Archivo y Biblioteca del Ayuntamiento de Marchena reunió la tarde del 20 de julio a familiares, amigos, compañeros de investigación y representantes institucionales en un acto organizado por la Asociación DIME (Dignidad y Memoria) y el Ayuntamiento de Marchena para recordar a dos marcheneros fallecidos el mismo día hace una década: José Fernando Alcaide Aguilar y Francisco Javier Gavira Gil.
Los dos hombres, que coincidieron en su dedicación a la docencia y en su pasión por la historia y la cultura de Marchena, murieron el 20 de julio de 2016. El acto, dividido en dos partes —una dedicada a cada uno—, combinó intervenciones institucionales, testimonios familiares, análisis pormenorizado de su obra investigadora, proyecciones audiovisuales y un recital poético, y se prolongó durante casi dos horas.

Abrió el acto la representación de DIME, seguida de unas palabras de bienvenida en las que se subrayó la importancia de reivindicar el conocimiento y la cultura frente a lo que se describió como un contexto de «desconocimiento y apatía» que facilita la penetración de «ideas raras» en la sociedad. Ambos homenajeados, se señaló, «se distinguieron por su trabajo constante, por su lucha permanente» y dejaron «un legado histórico» que la ciudad tiene «obligación de defender» y «de poner en valor».
Al acto asistieron la alcaldesa de Marchena y el coordinador del observatorio provincial, Manolo Olay, junto a concejales, familiares y amigos de ambos homenajeados. La organización agradeció expresamente la alta afluencia de público, «mayor de la esperada», que llenó la sala de la biblioteca municipal.
La primera parte del homenaje estuvo dedicada a José Fernando Alcaide Aguilar, americanista, profesor y concejal de Cultura del Ayuntamiento de Marchena entre 1983 y 1999.
Abrió esta parte del acto Pepe Villalobos, familiar y compañero de partido y corporación, que evocó con detalle la infancia compartida con Alcaide en el entorno de la calle San Sebastián y la plaza de toros de Marchena, en los años en que —recordó— «los niños éramos muy callejeros» y no existían televisión, videoconsolas ni teléfonos móviles.
Alcaide, primogénito de una familia de cinco hermanos varones, destacó desde joven por su inteligencia en el colegio San Agustín de los Salesianos y, más tarde, en la Facultad de Filosofía y Letras, donde se formó como americanista. El orador lo definió como una persona «sencilla, comprensiva, paciente y tolerante», buen deportista en su juventud y, ya en la madurez, «un brillante polemista y defensor acérrimo de sus principios filosóficos e historiográficos». Recordó especialmente sus debates sobre la identidad histórica de España, en los que Alcaide defendía las tesis «castellanistas» de Claudio Sánchez-Albornoz frente a la visión de Américo Castro sobre la huella de las culturas islámica y judía en la historia española, que el propio orador reivindicaba.
Su implicación política se remonta a 1976, cuando participó activamente en la denominada coordinadora democrática de Marchena —antes junta y plataforma—, germen de la transición local hacia la democracia. Este organismo, del que este año se cumplen 50 años, no tenía jerarquías internas y reunía a militantes de distintas fuerzas políticas: procedentes de ASA (Alianza Socialista de Andalucía, luego PSA), del Partido Comunista de España, del Partido del Trabajo, del Frente Democrático de Izquierdas, del PSOE —agrupación que Alcaide contribuyó a refundar localmente— e incluso a concejales del último ayuntamiento franquista. Alcaide no llegó a formar parte de la primera corporación democrática de 1979 por haber obtenido plaza de profesor de secundaria y trasladarse temporalmente a Almendralejo, regresando después a Marchena.
Ya como concejal de Cultura desde 1983 hasta 1999, impulsó la creación en 1995 de las Jornadas de Historia de Marchena, que dirigió hasta su décima edición —de un total de 16 celebradas, 15 de ellas publicadas— y que continúan editándose en la actualidad como libros monográficos. Bajo su gestión se catalogaron y publicaron por primera vez los archivos municipal y de protocolos notariales de Marchena, se organizaron exposiciones sobre patrimonio artístico y religioso local, y se editaron obras de autores marcheneros y trabajos académicos en colaboración con las universidades de Sevilla, Granada y Guadalajara.
Entre sus propias publicaciones destacan su Guía básica de Marchena (1985), un estudio sobre sociedad y economía marchenera en el siglo XVII (1990), trabajos presentados en las sucesivas Jornadas de Historia sobre la expulsión de los jesuitas, la regencia de María Cristina, la Segunda República o la estancia de Cervantes en Marchena en 1588, La Marchena histórica y monumental (2003) —descrita como ampliación de su primera guía— y su tesis doctoral sobre la hacienda Ciénaga de Mata de los Rincón Gallardo, un latifundio novohispano de los siglos XV y XVI, defendida con la máxima calificación y publicada en 2004 por las universidades de Sevilla y Guadalajara. Su último trabajo, Marchena de la revolución a la restauración en el siglo XIX, se presentó pocos meses después de su fallecimiento.
Fátima Alcaide cerró esta primera parte con un testimonio muy emotivo. Recordó el viaje que su padre hizo a México en 1998 junto a uno de sus tres hijos, entonces de 17 años, para documentar sobre el terreno su tesis doctoral, en una época en la que las comunicaciones con España eran escasas y costosas; y evocó la costumbre que él mismo mantenía de viajar cada año a solas con cada uno de sus hijos.
. «El verdadero legado es la huella que deja en el corazón de las personas», afirmó, agradeciendo que, diez años después, «el pueblo de Marchena no lo ha olvidado». Antes de concluir, quiso extender el recuerdo también a Javier Gavira, «que el destino quiso» que falleciera el mismo día que su padre, subrayando que ambos, «aunque cada uno recorrió un camino diferente, compartieron un mismo amor por Marchena».
JAVIER GAVIRA
La segunda parte del acto, precedida por una proyección audiovisual con un poema dedicado a las víctimas de la represión, se centró en Francisco Javier Gavira Gil, historiador dedicado a la investigación y divulgación de la memoria histórica en Marchena.
El presidente de DIME, José Pichardo, abrió esta parte definiéndolo como «un hombre valiente, comprometido con la verdad, la justicia y la recuperación de la memoria histórica» y señaló que su ausencia «deja un vacío tan grande en nuestra asociación que será difícil de rellenar». Gavira fue impulsor de una asociación local de memoria histórica en Marchena, vinculada al museo y a la Puerta de la Memoria de la localidad, y socio fundador —junto a las asociaciones de Marchena y de El Coronil— de la Federación Andaluza de Memoria Democrática, descrita como la primera entidad supramunicipal de este tipo constituida en Andalucía.
El homenaje incluyó testimonios grabados de Álvaro Cabeza, autor de varios libros sobre Marchena, que lamentó no haber podido conocer personalmente a Gavira pese a haber intercambiado correspondencia y proyectos de colaboración con él, y destacó su papel «señero» tanto en el activismo memorialista como en sacar a la luz «esa historia oculta durante tantísimos años» para numerosas familias marcheneras.
También intervino Manolo Velasco, presidente de la asociación Guerra y Exilio, quien recordó la colaboración de Gavira en muestras fotográficas sobre la Guerra Civil española y en las denominadas «caravanas de la memoria», celebradas en el salón de plenos del Ayuntamiento de Marchena con supervivientes del exilio, la guerrilla y la represión franquista, y lo describió como «una persona extraordinaria» con «gran capacidad para reunir y unir sentimientos».
El testimonio más extenso de la jornada corrió a cargo de Antonio Manuel Mateo, vicepresidente y portavoz de la Federación Andaluza de Memoria Democrática. Mateo relató cómo su propia implicación en la memoria histórica arranca de la transmisión familiar —su abuela paterna le contó que su bisabuelo y un tío suyo, ambos militantes de la Conjunción Republicana Socialista, fueron asesinados juntos en la madrugada del 29 de julio de 1936 tras ser trasladados como presos desde El Coronil hasta Sevilla— y cómo, ya trasladado a Marchena como director de la residencia de la Diputación Provincial en 2014, entabló amistad con Gavira, con quien compartió investigaciones y le animó a fundar una asociación de memoria histórica en El Coronil.
Explicó que los trabajos arqueológicos que han permitido localizar una fosa común en Marchena —cuyo número de víctimas aún no está cuantificado— se basan en las investigaciones iniciadas por Gavira, y reivindicó la necesidad de seguir «trabajando todos en la búsqueda de la verdad» ante lo que calificó de amenazas actuales a la ley de memoria histórica y democrática. Mateo cerró su intervención leyendo, visiblemente emocionado, la dedicatoria que Gavira le escribió en la presentación de su último libro, Primaveras de memoria —presentada pocos días antes de su fallecimiento—: «Con todo mi afecto a Antonio Manuel Mateo, verdadero y consciente luchador de la memoria, la justicia y la dignidad […] Antonio, la lucha continúa, adelante, y cuenta siempre con un amigo».
El acto incluyó además un recital poético a cargo de Carmele, profesora de literatura y cuñada de Javier Gavira, y de Manuel, amigo de la familia y sindicalista metalúrgico afincado en Marchena desde hace más de 40 años, quien acompañó los poemas a la guitarra. Se recitaron el poema «Frontera», de la poeta exiliada Paca Aguirre; un texto de la bilbaína Ángela Figuera Aymerich, profesora represaliada e inhabilitada por su condición de republicana; y un poema del cantautor argentino Hamlet Lima Quintana sobre «la gente necesaria», elegido especialmente en homenaje a Gavira. El acto se completó con piezas musicales relacionadas con la memoria histórica y con un fandanguillo flamenco recuperado en su memoria. Cerró esta parte del homenaje una intervención de Miguel, quien resumió la doble faceta de Gavira «como investigador» y como «hijo, padre, marido y compañero», y leyó unas palabras dirigidas directamente a él: «Javier, luchaste contra la injusticia, contra la ignorancia y la historia tergiversada […] hasta siempre, amigo».
El acto se cerró con una ofrenda floral ante la imagen de José Fernando Alcaide Aguilar, con centros aportados por la familia y por DIME en memoria de ambos homenajeados, seguida de una marcha a pie hasta la Puerta de la Memoria de Marchena, donde los asistentes depositaron nuevas flores y permanecieron reunidos unos minutos en recuerdo de los dos marcheneros.

