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Marchena vuelve a reclamar la paz ante una tregua en Gaza que ya deja más de 1.100 palestinos muertos

El Taller Verde–Ecologistas en Acción convoca este viernes la concentración número 193 en la calle San Pedro, mientras continúan los ataques, los desplazamientos y las restricciones a la ayuda humanitaria

La calle San Pedro de Marchena volverá a convertirse este viernes, 17 de julio de 2026, en un pequeño espacio de denuncia y solidaridad con el pueblo palestino. El Taller Verde–Ecologistas en Acción Marchena ha convocado la concentración número 193 de Marchena por la Paz, que se celebrará entre las 20:30 y las 21:00 horas.

Bajo el lema “Nueve meses de falsa tregua en Gaza: 1.100 palestinos muertos y una crisis humanitaria sin fin”, el colectivo invita a la ciudadanía a sumarse a una movilización que mantiene encendida, semana tras semana, una luz simbólica frente a una guerra que ha dejado de ocupar diariamente las portadas, pero no ha dejado de producir víctimas.

“Israel extiende la ocupación y boicotea el acuerdo de alto el fuego, mientras la población malvive en condiciones insalubres”, denuncia la convocatoria. La expresión “falsa tregua” refleja la posición de los organizadores ante la continuidad de los ataques israelíes y la falta de avances en la aplicación completa del acuerdo alcanzado en octubre de 2025.

Una tregua con ataques casi diarios

El alto el fuego fue anunciado el 10 de octubre de 2025 con el objetivo de poner fin a dos años de guerra, facilitar la entrada de ayuda humanitaria y abrir una segunda fase de negociaciones sobre la retirada israelí, el futuro gobierno de Gaza y el desarme de Hamás.

Nueve meses después, la guerra a gran escala se ha reducido, pero los ataques no han cesado. La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios —OCHA— contabilizaba, con datos del Ministerio de Salud gazatí, 1.084 palestinos muertos y 3.491 heridos entre el anuncio del alto el fuego y el 8 de julio.

El balance ha seguido aumentando durante los últimos días. Associated Press elevaba el 15 de julio la cifra a 1.123 personas fallecidas desde el inicio de la tregua, mientras que este jueves 16 de julio Reuters informó de al menos cinco nuevas muertes en diferentes ataques israelíes sobre Gaza. Debido a la continuidad de los bombardeos y disparos, el recuento cambia prácticamente cada jornada.

Israel sostiene que sus operaciones se dirigen contra miembros de Hamás y otros grupos armados que representarían una amenaza para sus tropas. Hamás acusa, por su parte, al Gobierno israelí de incumplir el acuerdo y de impedir el paso a su segunda fase. Las negociaciones permanecen estancadas, especialmente en cuestiones como el desarme de las organizaciones palestinas, la retirada militar israelí y la formación de una administración para Gaza.

Menos de la mitad de Gaza disponible para su población

La tregua tampoco ha permitido que la población recupere plenamente sus viviendas ni sus barrios. Naciones Unidas señala que los habitantes de Gaza permanecen confinados en menos de la mitad de la superficie de la Franja, debido a las áreas bajo control militar israelí y a las zonas donde el acceso está restringido.

Las operaciones en torno a la denominada “Línea Amarilla” continúan provocando desplazamientos. Algunas familias abandonan por la mañana sus refugios ante el avance de los tanques y regresan después de la retirada militar. Otras no encuentran ya un lugar alternativo donde instalarse. Cada desplazamiento supone perder tiendas, colchones, recipientes de agua y las escasas pertenencias reunidas después de meses de huida.

Israel conserva el control de más del 60 % del territorio gazatí, incluidas sus entradas y salidas, según informaciones recientes de Reuters. Esta situación limita la movilidad de la población y condiciona el acceso de alimentos, combustible, medicamentos, materiales de construcción y equipos humanitarios.

Enfermedades, aguas contaminadas y hospitales sin recursos

El paisaje de la crisis no está formado únicamente por edificios derrumbados. También lo componen las tiendas apretadas junto al mar, las tuberías rotas, las colas para conseguir agua y los hospitales que trabajan con generadores y suministros insuficientes.

OCHA registró en una sola semana más de 243.000 consultas médicas en los centros de vigilancia sanitaria de Gaza. Más de una de cada cinco estaban relacionadas con enfermedades infecciosas. Las infecciones respiratorias, las afecciones cutáneas y las enfermedades transmitidas por agua contaminada continúan aumentando, especialmente en Jan Yunis.

Durante ese mismo periodo se notificaron más de 18.000 casos de varicela, infestaciones parasitarias e impétigo. Alrededor de 350.000 personas con enfermedades crónicas encuentran dificultades para acceder a medicamentos, diagnósticos y tratamientos. Entre ellas se encuentran pacientes con diabetes, cáncer, enfermedades cardiovasculares o insuficiencia renal.

La Organización Mundial de la Salud reconoce que las condiciones mejoraron parcialmente después del alto el fuego, pero advierte de que las necesidades sanitarias siguen siendo inmensas y de que la capacidad de los hospitales continúa gravemente limitada.

La escasez afecta también a la alimentación. Durante los primeros días de julio, los lotes distribuidos por las organizaciones humanitarias cubrían aproximadamente el 75 % de las necesidades calóricas mínimas de las familias beneficiarias. Las cocinas comunitarias preparaban cerca de 698.000 comidas diarias, una cifra elevada que, sin embargo, revela hasta qué punto buena parte de la población depende de la asistencia exterior para comer.

La violencia se extiende también por Cisjordania

La situación palestina no se limita a Gaza. En Cisjordania, incluida Jerusalén Este, Naciones Unidas documentó durante 2026 más de 1.200 incidentes protagonizados por colonos israelíes que causaron víctimas o daños materiales.

Más de 3.200 palestinos han sido desplazados este año por ataques de colonos, demoliciones de viviendas y desalojos. Entre enero y comienzos de julio, 16 menores palestinos murieron y 187 resultaron heridos por fuerzas israelíes o colonos. OCHA también advierte del crecimiento de los controles militares, las carreteras bloqueadas y el aislamiento de comunidades palestinas respecto a hospitales, escuelas y lugares de trabajo.

Casi tres años de guerra

La actual guerra comenzó tras los ataques ejecutados por Hamás y otros grupos armados contra el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, en los que murieron alrededor de 1.200 personas y fueron capturados 251 rehenes.