Marchena vivió este fin de semana una nueva edición de Martia Romanorum, una recreación histórica que llenó la Plaza Alvarado y varias calles del casco histórico de desfiles, rituales, actividades infantiles, escenas de ambientación romana y degustaciones inspiradas en la gastronomía antigua. La cita, organizada por la Asociación Collegivm Emeritae, se celebró los días 13 y 14 de junio y estuvo condicionada por las altas temperaturas, que obligaron a retrasar la apertura del sábado hasta las 19:30 horas.
La Plaza Alvarado volvió a cambiar de rostro durante unas horas. Donde cualquier día pasan vecinos, niños y coches, este fin de semana aparecieron vestales, soldados, personajes civiles, esclavos, niños jugando a las minicuádrigas y recreadores dispuestos a devolver a Marchena una parte de su imaginario romano. Martia Romanorum no fue una feria al uso, sino una propuesta de historia viva que buscó acercar al público a escenas, símbolos y costumbres de la antigua Roma.
La jornada del sábado tuvo que adaptarse al calor. La organización modificó el horario inicial, previsto a las 18:00 horas, y retrasó la apertura a las 19:30 horas para hacer más cómoda y segura la participación de recreadores y visitantes. Aun así, se mantuvo la estructura principal de la tarde, con la recepción de personajes, rituales de inspiración romana, actividades de vida cotidiana, carreras infantiles de minicuádrigas y el desfile por calles del centro histórico.

Uno de los momentos más llamativos fue el recorrido por el casco histórico y la recreación vinculada a la venta de esclavos en el entorno del Arco de la Rosa, una escena pensada desde la teatralización histórica y no desde la simple animación festiva. El itinerario previsto incluyó Plaza Alvarado, Plaza de la Constitución, Rojas Marcos, Cantillo, San Sebastián, Obispo Salvador Barrera, Santa Clara y San Pedro, lo que permitió que la actividad saliera de la plaza y se integrara en la trama monumental de Marchena.
El domingo, la programación se concentró en horario de mañana, con la entrada del gobernador de la Bética acompañado por su séquito militar y civil, actividades infantiles de gladiatura y una degustación de vinos romanos y comidas de la época antes de la despedida final, prevista a las 15:00 horas.
Martia Romanorum deja una lectura positiva como propuesta cultural familiar y divulgativa, especialmente por su capacidad para usar el centro histórico como escenario y no como simple decorado. Pero también deja margen de mejora: la fecha elegida, en pleno mes de junio y con altas temperaturas, obliga a pensar en horarios más nocturnos, mayor señalización, más explicación histórica para el público y una promoción más amplia que permita convertir la recreación en un producto cultural con mayor impacto turístico.

