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Ya puedes reservar tu ejemplar de Melodías Sagradas, que se presentará en Marchena este otoño

En agosto llegarán los primeros 100 ejemplares en papel del poemario de José A. Suárez MELODÍAS SAGRADAS. Poemas y Canciones 2000–2025.  Como el número de ejemplares es limitado, si quieres asegurarte uno, apúntate ya en este formulario:

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Los libros se entregarán en mano durante la presentación oficial en Marchena (prevista para septiembre u octubre, fecha y lugar aún por confirmar).  Para quienes estáis fuera de Marchena, el libro estará disponible en toda España a través de librerías físicas y digitales, distribuido por Editorial Cuadranta, un sello valenciano independiente.

QUÉ ES MELODIAS SAGRADAS

Melodías Sagradas no es un libro de poemas al uso. Es —como su título insinúa— un canto que busca lo sagrado en medio del polvo, y del uído cotidiano de nuestros días. Lo que está ha escrito en este poemario no es solo una colección de versos sino un relato de un alma y una ética, una liturgia laica, un rosario poético donde cada texto intenta nombrar lo invisible sin falsearlo, curar lo herido sin esteticismo, respirar desde el fondo.

El libro, escrito a lo largo de veinticinco años, se articula en cuatro secciones muy marcadas: Cielo, Limbo, Tierra y Rosario de intuiciones. Esta división no responde a un capricho formal, sino a una arquitectura simbólica que remite tanto a una cosmovisión mística como a una antropología profunda del alma, que al igual que la vida humana empieza con Dios y termina con la muerte.

I. Cielo:

La sección inicial es quizás la más ambiciosa desde el punto de vista filosófico. Empieza, como el mundo sagrado, con el Génesis convertido en un himno del amor nacido de la misma tierra y de su pasado, las antiguas peregrinaciones fenicias y su eco en las romerías actuales, y sigue con Soy el que soy, donde se aprecia la influencia de textos y tradiciones fundacionales (la cábala y la tradición hebrea, las letras que dan nombre y crean y el Tetragrámaton ) sin caer nunca en el dogma ni en la cita decorativa. Aquí la palabra se presenta como acto de creación, como vibración primera. La poesía adopta un tono litúrgico, no por imitación de lo religioso, sino por necesidad ontológica: el poeta invoca y crea con palabras dejando asi su espacio a la cosmogonía.

En esta parte, el estilo es solemne pero no grandilocuente. Utiliza el ritmo como sostén emocional y musical del sentido, y la anáfora como mecanismo de creación, al modo de un salmo laico. La repetición se vuelve respiración y ritmo. Luego hay otros versos dedicados a Arcángeles y ángeles, oraciones bellas y simples como Amoramén, de una simplicidad esencial acorde con el mensaje.  Sigue hacia versos dedicados al padre y la madre, tanto individual como colectivos: el padre sol y la madre diosa de la naturaleza. 

II. Limbo: entre el aliento y la ceniza

El segundo bloque supone un descenso a la incertidumbre. Aquí los poemas flotan, dudan, preguntan. El estilo se vuelve más narrativo, y sensorial, y menos metafísico. El lenguaje se afina, se vuelve más limpio, más desnudo. El autor demuestra aquí una gran capacidad para sugerir sin resolver, para abrir símbolos sin necesidad de clausurarlos. Poemas como Polvo de estrellas o Jazmines azules muestran un manejo maduro del silencio: lo que no se dice, pesa más que lo dicho.

III. Tierra: el grito

En esta sección, el poeta abandona cualquier refugio trascendente y pisa la tierra: con sus mentiras, sus guerras, sus templos vacíos y su olvido. Es la parte donde Suárez se reconoce heredero de la poesía como conciencia pero enraizada en Andalucía. La suya no es una poesía de pancarta, sino de fuego lento.

En El enemigo, La muerte del artista o Madre Andalucía o El Patio,  nombra sin ambigüedad, la inmigración, la vivienda, la polarización, la política, el odio personificado en los lobos, problemas actuales donde el lector podrá identificarse, pero trasladado a un lenguaje simbólico de forma que nombra pero no juzga, solo observa. Pero lo hace con el tono de quien ha sufrido demasiado al mundo como para callarse. Su crítica no es ideológica, sino ética. Y su dolor, humano.

IV. Rosario de intuiciones: esquirlas de luz

Como si, tras haberlo dicho casi todo, al poeta solo le quedaran fragmentos, fogonazos, aforismos que no quieren enseñar, sino resonar, esta parte final de la obra opta por el minimalismo poético, pero sin caer en lo banal. Cada intuición es una semilla que recuerda a ciertos haikus zen. Poesía breve que no necesita adorno porque ya ha sido atravesada por la experiencia.

Un autor que observa

José Antonio Suárez López es, ante todo, un escritor, que como periodista y escritor de vocación escucha y observa sin juzgar pero tratando de anticiparse a los movimientos y cambios sociales. Su trayectoria como periodista, guía patrimonial y narrador cultural se filtra en su escritura: hay en Melodías Sagradas una escucha profunda del entorno, de las raíces, de la historia, de los otros. Pero también hay un respeto radical por el lenguaje: nunca abusa ni usa la poesía como disfraz.

En este libro, el autor marcha a contracorriente de los tiempos, habla desde la necesidad de individuarse y salirse del ruido, de la prisa, de la herida y del dolor cotidiano para ver con claridad. Escribe lento. Publica después de años de maduración. No busca impacto rápido, sino profundidad. No pretende deslumbrar, sino lanzar dardos de palabras que buscan el centro del alma humana. Y quizás por eso, Melodías Sagradas se convierte en una rara avis: un libro que, en medio del ruido, se atreve a ser sagrado sin pertenecer a ninguna iglesia, humano sin sentimentalismo, y verdadero sin estridencias.

Un libro para leer con silencio. Para abrir al azar. Para volver a él cuando el alma se desordene para devolver su dignidad al ser humano. Porque allí, entre verso y verso, sigue ardiendo una pequeña llama.