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Miguel Talaverón convierte en baile la voz de Pepe Marchena en el cincuentenario de su muerte

El Auditorio Pepe Marchena acoge este viernes 17 de julio, a las 22:00 horas y con entrada gratuita, una ópera flamenca que traslada al cuerpo y al movimiento la dulzura, los melismas y la libertad creadora del maestro marchenero

Marchena se prepara para contemplar el legado de Pepe Marchena desde una perspectiva poco habitual: a través del baile. Miguel Talaverón encabeza este viernes 17 de julio, a las 22:00 horas, en el Auditorio Pepe Marchena, un espectáculo de ópera flamenca concebido como homenaje al cantaor en el año en que se cumple medio siglo de su fallecimiento.

La representación, con entrada gratuita hasta completar aforo, reunirá al cante a Maite Olivares y Silvia Reina; a Carmen García al toque; y al baile a Miguel Talaverón, Tamara Lucio y un grupo integrado por Rocío, Sonia, Alicia, Susana, Lorena, Encarna y Noelia. La propuesta se incorpora a la programación de la LII Fiesta de la Guitarra y sirve como antesala de los actos conmemorativos que comenzarán oficialmente el próximo 4 de diciembre, fecha exacta del cincuentenario de la muerte del artista.

José Tejada Martín, conocido universalmente como Pepe Marchena o el Niño de Marchena, nació en Marchena el 7 de noviembre de 1903 y murió en Sevilla el 4 de diciembre de 1976. Fue una de las figuras decisivas de la etapa de la Ópera Flamenca y contribuyó a llevar el cante a los grandes teatros, las compañías itinerantes, el disco y el cine. Su manera dulce, ornamentada y personal de interpretar fandangos, tarantas, malagueñas y cantes de ida y vuelta lo convirtió en un artista popular y, al mismo tiempo, discutido por los defensores de la ortodoxia.

Miguel Talaverón explica que la idea de llevar su música al baile surgió de una vinculación íntima con la historia flamenca de Marchena.

«Nace del respeto y, sobre todo, de una deuda emocional con nuestra historia. Pepe Marchena revolucionó el flamenco y creó una época. Siempre se le recuerda por su voz, por esa dulzura y esa libertad que tenía al cantar. Un día, escuchando sus discos, me di cuenta de que esa libertad pedía a gritos ser bailada», señala el artista marchenero en declaraciones durante una entrevista.

Talaverón considera que el cincuentenario ofrece una oportunidad excepcional para demostrar que aquel universo sonoro continúa vivo y puede dialogar con las formas flamencas actuales.

«En Marchena lo llevamos en el ADN y este aniversario era el momento perfecto para bajar su cante del cielo y ponerlo sobre las tablas a través del taconeo y el movimiento», afirma.

Dibujar con el cuerpo los melismas del maestro

El principal desafío creativo ha consistido en traducir al baile un cante que no se caracteriza únicamente por la fuerza rítmica, sino por la delicadeza de sus modulaciones, la prolongación de las notas y la riqueza ornamental.

«Ese ha sido el verdadero quebradero de cabeza y, a la vez, lo más bonito. El baile flamenco suele buscar la fuerza y el golpe, pero con Pepe hay que buscar la línea, la elegancia y la sutileza. He intentado que el cuerpo dibuje los melismas de su voz», explica Talaverón.

La coreografía persigue un equilibrio entre el respeto al legado recibido y una lectura escénica contemporánea. No se trata de imitar al cantaor, sino de escuchar su voz desde el cuerpo.

«Cuando él alarga una nota o hace un quiebro con esa delicadeza suya, el baile no puede ser brusco; tiene que convertirse en poesía visual, con un braceo muy cuidado. Es un espectáculo donde el baile dialoga constantemente con su legado, buscando el equilibrio entre la dulzura marchenera y la fuerza del flamenco actual».

La relación de Pepe Marchena con la denominada Ópera Flamenca se remonta a los años veinte del pasado siglo, cuando el flamenco amplió sus públicos y encontró nuevos escenarios en teatros, plazas de toros y grandes espectáculos de gira. Marchena se convirtió en uno de sus principales protagonistas y desarrolló una trayectoria que también alcanzó el cine y la grabación discográfica. Entre sus aportaciones más conocidas figura la popularización de un repertorio extenso de fandangos y la creación de la colombiana.

El peso de bailar ante el público de Marchena

Presentar este homenaje en la localidad natal del maestro añade una responsabilidad especial. Talaverón sabe que no actúa ante un público ajeno a la figura evocada, sino ante una población que conserva su memoria y conoce buena parte de su repertorio.

«Bailar en tu tierra siempre da ese pellizco en el estómago, pero hacerlo invocando la figura de don José Tejada Martín ya son palabras mayores. El público de Marchena sabe de flamenco y conoce al maestro al dedillo», reconoce.

El propósito del espectáculo no es, por tanto, ofrecer una lección biográfica, sino mostrar la permanencia de una herencia cultural que ha pasado de una generación a otra.

«No vengo a descubrirles quién era Pepe Marchena. Vengo a decirles: “Mirad cómo sigue vivo su espíritu en nosotros”. Es un homenaje de un marchenero para Marchena».

Uno de los pasajes más emotivos llegará cuando una grabación histórica de Pepe Marchena ocupe por sí sola el espacio escénico. La voz antigua del cantaor se encontrará entonces con un baile más desnudo e íntimo.

«Hay un momento muy especial en el que rescatamos una de sus grabaciones antiguas. El sonido añejo de su voz inunda el teatro a solas. Ahí el baile se descalza, se vuelve íntimo, casi como un ritual de agradecimiento», adelanta Talaverón.

El artista prefiere no revelar más detalles, aunque reconoce que este fragmento concentra buena parte de la emoción del montaje: «Creo que a más de uno se le va a escapar una lagrimilla, porque se nota el alma del maestro flotando en el escenario».

Con esta propuesta, Marchena no se limita a recordar a Pepe Marchena como una figura encerrada en fotografías antiguas o discos históricos. Cincuenta años después de su muerte, su voz vuelve a convertirse en materia viva: se escucha, se baila y encuentra nuevos cuerpos capaces de prolongarla.

«Invito a todo el pueblo a que venga a recordar al maestro y a disfrutar del flamenco, que es lo que a él le habría gustado. Os espero», concluye Miguel Talaverón.

Datos del espectáculo: viernes 17 de julio de 2026, a las 22:00 horas, en el Auditorio Pepe Marchena. Entrada gratuita hasta completar aforo.