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Muere el último monje cartujo de Jerez, nacido en Paradas

El hermano Fernando, cartujo perpetuo donado y considerado el último cartujo que quedaba vivo de la comunidad que residió en la Cartuja de Santa María de la Defensión (Jerez), ha fallecido pocos días después de la festividad de San Bruno. La misa funeral se oficiará este domingo a las 17:30 horas en la Cartuja, adonde su cuerpo será trasladado a las 11:00 horas para, posteriormente, ser enterrado en el patio del cementerio del monasterio, conforme a la tradición de la orden.

El religioso era conocido en Jerez y su entorno por su condición de cartujo “perpetuo donado” y por haber permanecido como referente de la memoria cartujana tras la salida de la orden en 2001, año en que Juan María Moreno de la Cova ejercía como prior. La reimplantación de vida cartujana en el cenobio se produjo en 1948, impulsada por Manuel María González Gordon y el entonces cardenal Segura.

En Paradas su localidad de origen, era conocido popularmente como “el Chico Pilar”. De acuerdo con la documentación civil aportada por su entorno, en el Registro Civil y DNI constaba como Joaquín Pastor Jiménez, mientras que en la partida de bautismo de San Eutropio figuraba Antonio. En religión tomó el nombre de hermano Fernando. La edad referida por familiares y allegados es 95 años, con la salvedad de una posible inscripción tardía en el registro, habitual en épocas pasadas. 

La defunción del hermano Fernando cierra una etapa simbólica para la Cartuja jerezana, que en las últimas décadas ha vivido distintos cambios de comunidad y régimen de apertura. La Diócesis de Asidonia-Jerez mantiene actualmente un proceso de mayor apertura del templo a las visitas, según informó la prensa local en fechas recientes.

La Cartuja de Santa María de la Defensión se funda en 1474–1475 por iniciativa y dotación del caballero jerezano Álvaro Obertos de Valeto. El emplazamiento toma sentido devocional por la memoria de la “Defensión” (batalla medieval junto al Guadalete, 1369) y adopta la advocación mariana. El conjunto arranca en gótico tardío y será ampliado con elementos renacentistas y barrocos; es hoy Bien de Interés Cultural. Tras la Desamortización de 1835, los monjes abandonan el monasterio y el inmueble pasa a manos del Estado.

La orden cartujana regresa en 1948 (impulso de Manuel María González Gordon y del cardenal Pedro Segura) y permanece hasta 2001, cuando los monjes se marchan definitivamente; el último prior fue Juan María Moreno de la Cova.

Posteriormente se instala la comunidad de las Hermanas de Belén, que anuncian su salida en 2024 por la pérdida de silencio y soledad del entorno y las dificultades de mantenimiento; en marzo de 2025 comunican una nueva fundación en la diócesis de Huelva.

Apertura al público y conservación reciente
Desde 2024 la Diócesis de Asidonia-Jerez impulsa la apertura a visitas y acciones de puesta en valor del monumento; medios nacionales informan de la apertura regular con visitas guiadas. En diciembre de 2024 el Gobierno incluyó la Cartuja en el programa 2% Cultural con una inversión prevista de 271.500,90 € para obras de rehabilitación; en junio de 2025 la Junta entregó a la diócesis pergaminos de los siglos XIV–XV restaurados por el Archivo Histórico Provincial de Cádiz.

Apunte patrimonial complementario
El recinto está ligado a la tradición del caballo cartujano (Pura Raza Española), una seña identitaria de Jerez con proyección cultural y económica actual.