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Opinión: Fernando Alcaide y la deuda pendiente con la cultura

Esta tarde, a las cinco, se inaugura en Marchena una placa en homenaje a Fernando Alcaide, profesor, historiador, concejal y, ante todo, un hombre comprometido con la cultura y el conocimiento. El lugar elegido no es casual: la Biblioteca Pública que lleva su nombre. Pero permítanme decir, con toda la claridad que permite la gratitud, que una placa no basta.
Porque si hay algo que definió la trayectoria vital de Fernando Alcaide fue su incansable esfuerzo por sembrar conocimiento, democratizar la cultura y elevar el nivel intelectual de un pueblo que, durante décadas, había estado relegado al olvido. Su legado no se resume en un mármol con letras grabadas: está en cada uno de los libros que ayudó a editar, en cada exposición que organizó, en cada joven que despertó a la historia local gracias a sus clases o conferencias.

Su nombre no debería adornar edificios sino impulsar proyectos. Su verdadera ilusión, de la que hablaba con pasión y con esa mezcla de rigor y ternura que le caracterizaba, era ver crecer aquellas Jornadas de Historia Local que él mismo ayudó a fundar. Jornadas que no eran simples actos protocolarios, sino espacios de debate y de investigación científica, donde participaban universidades, donde se encargaban trabajos a historiadores serios, donde se publicaban libros que enriquecían el conocimiento de nuestro pasado.

Hoy esas jornadas ya no existen como él las soñó. No tienen continuidad, ni apoyo institucional suficiente, ni la visión a largo plazo que Fernando defendía. De nada sirve colocar una placa en su honor si no se recupera ese espíritu, si no se apoya de verdad a quienes investigan, si no se impulsa una política cultural con altura de miras. Lo contrario es un homenaje vacío, un gesto de cara a la galería, una fachada sin casa detrás. De nada sirve tener unas manificas instlaciones, un edificio de primera para una biblioteca, que sin una programación y planificación adecuadas, será como un barco sin rumbo, o mejor aún un barco varado que no va a ninguna parte.

Fernando supo ver en los años 80 y 90 que la cultura era la herramienta más poderosa para construir una sociedad justa. Su objetivo era que cualquier vecino de Marchena, sin importar su origen, pudiera acceder al saber universal. Su lucha era por la creación de una clase media culta, crítica, con acceso a exposiciones, conferencias, teatro, literatura, pensamiento. Y no hablamos de productos culturales de relleno, sino de proyectos sólidos: exposiciones sobre arte griego o precolombino, exposiciones y catálogos inéditos de obras religiosas, restauraciones impulsadas desde el conocimiento y el amor por su tierra.
Una de las más memorables fue la exposición de arte sacro de los conventos de Marchena en San Agustín. Por primera vez, se documentaron y restauraron piezas de un valor incalculable, muchas de las cuales dormían el sueño del olvido. Aquel catálogo fue una lección de patrimonio, de método, de amor por lo nuestro.
Hoy, esa ambición cultural parece cosa del pasado. La programación pública ha perdido fuerza, profundidad y sentido crítico. La implicación institucional es escasa, y el relevo generacional no se está produciendo y basta con mirar en los presupuestos municipales el dinero invertido en cultura para entender con meridiana claridad qué importancia se le dá a la cultura en la Marchena de hoy. Mientras tanto, seguimos asistiendo a una lenta y dolorosa desaparición de todo lo que hizo que Marchena fuera un faro comarcal en materia cultural durante décadas.
¿Queremos honrar de verdad a Fernando Alcaide?. Entonces cumplamos con la tarea pendiente: dotemos de recursos reales a la cultura local, encarguemos investigaciones, abramos nuestras instituciones a quienes tienen vocación, diseñemos una programación cultural pensada para formar, emocionar y transformar. Todo lo demás —placas, nombres en fachadas, discursos— son brindis al sol.
Porque, como él sabía, sin cultura no hay ciudadanía. Y sin ciudadanos cultos, solo queda oscuridad y barbarie.

José Antonio Suárez López

José Antonio Suárez López es Periodista y Comunicador Cultural | Conectando cultura y turismo a través de experiencias únicas. Periodiso de raices. Grado en Comunicación, Potgrado en difusión del Patrimonio, www.creacomunica.com.es mncomcomunicacion@gmail.com https://x.com/MarchenaSecreta

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