El Ayuntamiento de Osuna ha anunciado una intervención de restauración y puesta en valor en el cerro de la Colegiata, lugar donde se asentó la Osuna medieval hasta su progresiva despoblación y desplazamiento hacia el llano entre los siglos XVI y XVII. La actuación pretende recuperar los vestigios de un espacio que albergó la judería, las mezquitas, el barrio morisco, la muralla islámica y el núcleo aristocrático que dio origen a la Casa de Osuna.
Según los estudios históricos recogidos en el volumen Osuna entre los tiempos medievales y modernos, en este cerro se concentraban los principales espacios urbanos durante la dominación islámica y cristiana: desde la alcazaba califal a las viviendas moriscas, pasando por la sinagoga, posiblemente ubicada en las inmediaciones de la actual Colegiata. Tras la conquista cristiana en 1239 y especialmente desde la toma definitiva por la Orden de Calatrava, se inicia un proceso de transformación que culminará en el siglo XV con la instalación de la Casa de Osuna, cuyo palacio se erigirá sobre antiguos solares islámicos y judíos.

Durante el siglo XVI, bajo el gobierno de los Téllez Girón —condes de Ureña y luego duques de Osuna— se decide urbanizar el llano como nueva zona residencial y administrativa. Este cambio de eje supuso el abandono parcial del cerro, la destrucción de buena parte de la trama urbana original y la desaparición progresiva de elementos clave como las murallas, los baños árabes, la sinagoga o las mezquitas, algunas de ellas reconvertidas en capillas o viviendas.
La restauración ahora anunciada contempla trabajos de consolidación del terreno, señalización histórica, excavación arqueológica puntual y limpieza de los restos aún visibles, con el objetivo de convertir el cerro en un parque arqueológico y cultural abierto a la ciudadanía y visitantes. Según fuentes municipales, también se recuperará el trazado parcial de la antigua muralla y se colocarán paneles interpretativos sobre la judería y la coexistencia de culturas en la Osuna bajomedieval.
Según se recoge en el estudio académico Osuna entre los tiempos medievales y modernos (siglos XIII-XVIII), coordinado por los historiadores Manuel García Fernández y Juan José Iglesias Rodríguez y editado por la Universidad de Sevilla (1995), el cerro fue sede de la alcazaba islámica, la judería —ubicada en las cercanías de la actual Colegiata—, y el barrio morisco, integrado dentro del recinto amurallado. Tras la conquista cristiana y la llegada de la Orden de Calatrava, se consolidó en la zona alta la Iglesia de San Miguel y, posteriormente, el Palacio Ducal de los Téllez Girón, sobre antiguos solares islámicos y judíos.
Este conjunto urbano comenzó a despoblarse entre los siglos XV y XVI, cuando los condes de Ureña —futuros duques de Osuna— impulsaron el traslado del núcleo urbano al llano, promoviendo una nueva ciudad renacentista. El abandono del cerro supuso la pérdida o transformación de la sinagoga, las mezquitas y parte del caserío medieval. “Muchas estructuras antiguas fueron demolidas por razones ideológicas, higiénicas y urbanísticas”, señalan los investigadores Rafael Valencia y Emilio Cabrera en sus respectivos capítulos.
La intervención actual busca, por tanto, restaurar y dignificar el cerro como espacio de memoria y enclave fundacional de la Osuna histórica, ofreciendo al visitante una lectura coherente de su riqueza patrimonial y de la convivencia cultural que lo caracterizó durante la Edad Media. Entre los objetivos se incluye la creación de un parque arqueológico, la recuperación de tramos visibles de la muralla, y la integración del recorrido en las rutas turísticas y educativas de la localidad.

