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Prime Video estrena una serie que rastrea los orígenes de la Iglesia Católica

Prime Video estrena una serie documental centrada en los albores del cristianismo, especialmente en torno a las figuras de Pedro y Pablo. La producción dirige su mirada a los primeros testimonios escritos sobre el liderazgo de Pedro como “primer obispo de Roma” y a la labor misionera de Pablo, quien predica a los judíos y abre las puertas del cristianismo al mundo gentil —una trama esencial, pues en aquel tiempo los seguidores de Jesús son casi exclusivamente judíos.

El relato muestra cómo Pablo, con su audaz predicación, se convierte en artífice de la expansión religiosa, promoviendo la conversión de judíos al cristianismo mientras Roma los persigue por considerarlos una amenaza al orden imperial.

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La serie también recorre el salto institucional: desde los apóstoles hasta los primeros padres de la Iglesia —san Ireneo de Lyon, san Atanasio de Alejandría, san Agustín de Hipona y otros—, poniendo de relieve cómo ellos articulan doctrina, combaten herejías y consolidan la estructura doctrinal que más tarde define al catolicismo.

Primeros Papas y gestación del Papado
Según la tradición católica, Pedro es designado por Jesús como fundamento de la Iglesia en la confesión de fe: “Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia”. Se le considera el primer obispo de Roma y, por extensión, el primer papa. Su martirio en la ciudad, junto con el de Pablo hacia el año 64–68 d.C., se convierte en un hito que identifica a Roma como centro cristiano.

La Iglesia Católica sitúa su historia pública en el Día de Pentecostés, cuando los apóstoles reciben el Espíritu Santo y emprenden su misión evangelizadora. Ese momento se interpreta como el verdadero nacimiento institucional del cristianismo.

¿Cuándo nace la Iglesia Católica y por qué?
La Iglesia Católica enseña que su origen se remonta a la autoridad conferida por Jesús a los apóstoles y a la fundación de la comunidad cristiana en Pentecostés. Sin embargo, algunos estudiosos señalan hitos posteriores: el Papa Siricio (384–399 d.C.) es el primer obispo de Roma en recibir de forma constante el título de “papa”, mientras que Gregorio I (590 d.C.) consolida el poder papal y territorial, dando forma definitiva al Estado de la Iglesia y al papel central del pontífice en la política y religión medieval.

Quiénes son los Padres de la Iglesia y por qué siguen siendo decisivos en la historia del cristianismo

La serie de Prime Video sobre los orígenes de la Iglesia Católica sitúa su mirada no solo en Pedro y Pablo, sino también en los llamados Padres de la Iglesia. Se trata de teólogos, obispos y escritores cristianos de los primeros siglos que desempeñan un papel clave en la consolidación de la fe, la definición de la doctrina y la organización de la Iglesia. Sus enseñanzas y escritos siguen siendo hoy una referencia fundamental.

San Ireneo de Lyon (siglo II)
Obispo en la ciudad de Lyon, es uno de los primeros en sistematizar la fe cristiana frente a las herejías. Su obra Contra las herejías combate el gnosticismo, que interpretaba la salvación como un conocimiento secreto reservado a unos pocos. Ireneo defiende la tradición apostólica y la unidad de la Iglesia, subrayando la continuidad entre los apóstoles y los obispos. En él se aprecia ya la importancia de Roma como centro de comunión eclesial.

San Atanasio de Alejandría (siglo IV)
Figura central en las controversias arrianas, que negaban la plena divinidad de Cristo. Como obispo de Alejandría, participa en el Concilio de Nicea (325) y se convierte en el gran defensor de la fórmula trinitaria: el Hijo es “de la misma naturaleza” que el Padre. Pese a sufrir destierros y persecuciones, Atanasio se mantiene firme y su pensamiento garantiza la identidad cristológica que sostiene al catolicismo hasta hoy.

San Basilio Magno (siglo IV)
Obispo de Cesarea en Capadocia, es uno de los grandes organizadores de la vida monástica. Redacta reglas que influyen en la tradición monástica oriental y occidental. También defiende la divinidad del Espíritu Santo frente a quienes lo consideraban una criatura. Su capacidad pastoral y su impulso a la caridad lo convierten en referente de vida comunitaria.

San Jerónimo (siglo IV-V)
Erudito y traductor, se le recuerda sobre todo por la Vulgata, la traducción de la Biblia al latín que se convierte en texto oficial de la Iglesia durante siglos. Vive como asceta en Belén y escribe comentarios bíblicos de gran rigor filológico. Su lema, “ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo”, resume su legado: el cristianismo necesita una base sólida en la Palabra escrita.

San Ambrosio de Milán (siglo IV)
Gobernador romano que es aclamado obispo por el pueblo, representa la autoridad moral de la Iglesia frente al poder imperial. Su firmeza frente al emperador Teodosio, al que obliga a hacer penitencia tras la masacre de Tesalónica, muestra el peso creciente de la institución eclesiástica. Además, es maestro de San Agustín y autor de himnos que aún hoy forman parte de la liturgia.

San Agustín de Hipona (siglo IV-V)
Quizás el más influyente de todos los Padres, obispo en el norte de África y autor de obras como Las Confesiones o La ciudad de Dios. Su pensamiento aborda cuestiones tan decisivas como el pecado original, la gracia, la libertad o el destino de la historia. Con Agustín, el cristianismo desarrolla una visión profunda de la interioridad y de la relación entre fe y razón que marcará toda la Edad Media y más allá.

San Gregorio Magno (siglo VI)
Papa entre 590 y 604, es considerado uno de los últimos Padres latinos y una figura que da forma definitiva al papado medieval. Reformador de la liturgia —a él se atribuye el llamado canto gregoriano— y gran administrador, organiza la caridad en Roma y envía misiones a Inglaterra. Con él, la figura del Papa adquiere un peso político y pastoral decisivo en Occidente.